Infokrisis.- El PP catalán e incluso CiU han pedido en algunos ayuntamientos la prohibición del burka. Previamente, en otros ayuntamientos, concejales de ambas formaciones han propuesto no empadronar a ilegales. ¿Qué ha ocurrido? ¿Bruscamente ha regresado la cordura en materia de inmigración en el PP y en CiU? Realmente no; a decir verdad en todos los ayuntamientos en donde ambas formaciones aprobaron mociones para no empadronar a ilegales e informar a las fuerzas de seguridad del Estado de su presencia, absolutamente en todos, tras adoptar la “dramática” medida se desdijeron y dieron marcha atrás. Esto es, para ellos se trataba solamente de “demostrar escénicamente” que estaban contra la inmigración masiva… logrado este objetivo, se plegaban a los buenos oficios de sus direcciones que siguen calladas respecto al problema de la inmigración. A nadie mínimamente avisado se le escapa que si lo han hecho es para impedir la sangría de votos que se prevé tanto en las elecciones autonómicas catalanas como en las municipales de mayo del año que viene. Vale la pena analizar brevemente los significados y significantes de este giro en el centro-derecha nacional y en el autonómico.

1. Cuidado con la obsesión islámica.- Empecemos por decir que el Islam no es una religión como cualquier otra. Su concepto de la umma (comunidad islámica), del sometimiento de lo político a los dictados de lo religioso, de la yihad como forma de extender el Islam, su idea misma de la “sumisión”, su reduccionismo monoteísta exasperado, su diferenciación entre “musulmanes” y “kafires” (palabra despreciativa aplicada a los infieles), todo ello hacen del Islam algo inquietante, ajeno a Europa y cuyo lugar natural es el desierto y la otra orilla del Mediterráneo… Bien, pero cuidado con la “obsesión islámica”. La inmigración islámica no es la única que existe en España. Hay una inmigración hindú, albano-kosovar, china, andina, romaní, turca que también desequilibra los mercados de trabajo, también constituye un riesgo para la seguridad ciudadana en unos casos, para el pequeño comercio en otros, para la identidad de la sociedad española siempre y para el déficit del Estado. No solamente es preciso adoptar una postura frente al Islam (esto es “contra” el Islam), sino también dejar claro que no pueden admitirse ni excedentes de inmigración islámica, ni de inmigración cristiana, ni de inmigración taoísta o confucionista…

2. El islam es una doctrina peligrosa, sí, pero....- El islam es una doctrina contraria a las raíces de Europa y por eso no tiene lugar en el continente. Mucho más en España en donde el islamismo nos ve como usurpadores además de infieles. En la doctrina islámica cuando esta religión asienta sus mezquitas, sus minaretes, sus cementerios y sus gentes, esta tierra pasa a ser “territorio musulmán”, allí deja de existir el “caos” que acompaña siempre al concepto de “infiel” y pasa a ser “tierra islámica”. Incluso si en el futuro ese territorio es reconquistado por los infieles o cedido en virtud de algún pacto, esa tierra sigue siendo “islámica” y sus gobernantes ilegítimos. Así ven los islamistas a España y a los españoles y en su doctrina es rigurosamente cierto que consideran que Al-Andalus es hoy una tierra islámica usurpada por “infieles y cruzados”. La raíz de todas estas “ideas” es, por supuesto, religiosa. De ahí que el Islam como religión de masas llegada de la mano con la inmigración sea una parte del problema que acompaña a la inmigración… aunque no es la totalidad del problema.

3. ¿Están contra el islam pero no dicen nada de otros colectivos de inmigrantes? Sospechar.
- En Internet proliferan decenas de “diarios digitales” realizados todos más o menos a partir de las “alertas Google” y de los partes emanados de los servicios de prensa de la embajada judía. Para Israel, el único interés que tiene denunciar la presencia islámica en Europa es cambiar la desastrosa imagen que tiene el Estado judío entre la población el viejo continente. Nada más. Utilizando el dicho “los enemigos de mis enemigos son mis amigos”, las embajadas judías aspiran simplemente a que en Europa se identifica a los “árabes” como fanáticos peligrosos servidores de una doctrina criminal y asesina… lo que implica, necesariamente, reconocer a Israel como aliado de cualquier causa que aspire a la expulsión del Islam de Europa. Esta operación, movida por los servicios de prensa de las embajadas de Israel en Europa –como ya hemos denunciado anteriormente en Infokrisis- recibe el nombre de “Eurabia”. Hay que decir que no todo el material servicio en nombre de “Eurabia” puede tenerse como cierto. En el último año se han detectado varias noticias difundidas por los medios judíos en los que se mentía descaradamente: entre las más grotescas figura la noticia sobre “Mahoma pederasta” o sobre los casamientos masivos de niñas de 6 y 10 años en palestinas. En tanto que judíos ignoran que el valor más elevado en Europa es la Verdad, la verdad siempre, la verdad ante todo. La credibilidad y legitimidad de los textos es cuestionable en la medida en que si hace falta mentir para defender la causa de Israel es que la causa, a fin de cuentas, no es justa.

4. En pos de las migajas arrojadas a suelo por Israel.- Es cierto que ante la actual crisis económica algunos parados se las ingenian para intentar obtener algunos rendimientos de sus páginas web. Algunos de ellos han oído campanas y no saben dónde. Han oído que Israel está interesado en difundir informaciones contrarias al mundo árabe, han percibido la influencia de Israel en algunas cadenas de blogs y han terminado pensando que “Israel paga”. Así hemos podido ver extraños experimentos –de los que sin duda Alerta Digital figura entre los más grotescos- en los que se elogia a Israel de manera tan absolutamente desmesurada y con tanta falta de criterio que incluso esa defensa es perjudicial para la causa de Israel. Otros personajes como Pilar Rahola han terminado reaccionando histéricamente en medios de comunicación ante cualquier pequeña insinuación de que Israel atenta contra los derechos humanos, su defensa 2H (histérica e histriónica) no ha contribuido en absoluto a “popularizar” la causa de Israel que, al igual que la causa mayoría, es percibida por la mayoría de la población como ajena a Europa y exterior a todos nosotros. No, Israel no paga por defenderlo, considera que el pago son los informes gratuitos servidos diariamente por su servicio de prensa y juzga que bastante honor es defender la causa de Israel. Esas son las migajas arrojadas al suelo por Israel.

5. Prevenir la acusación de “racismo” con una mano tendida hacia Israel.- Algunos partidos europeos situados en la antesala de las posiciones de gobierno, no piensan perder su privilegiada situación recibiendo la manida acusación de “antisemitismo”, acusación que lleva inmediatamente a la evocación del “holocausto” y, finalmente, a una estigmatización pública. Si tienen ambiciones políticas parece lógico que se guarden las espaldas. Es lo que ha ocurrido en algunos partidos europeos que sostienen posiciones antiinmigración correctas. La presencia islámica en Flandes, por ejemplo, ha generado amistades aparentemente contra natura: no solamente los flamencos están interesados en la repatriación de la inmigración islámica de zonas como Anvers… también la comunidad judía lo está. Estas situaciones han dado origen a malentendidos sobre si tal o cual partido “está pagado por los judíos”… Valdría la pena aplicar el principio de la navaja de Okham ("La explicación más simple y suficiente es la más probable"), aunque en algunos casos sería mejor incluso aplicar el principio de Hanlon ("Nunca le atribuya a la maldad lo que puede ser explicado por la estupidez")…

6. La cuestión del burka es una cuestión menor y puede hacer perder la perspectiva de lo esencial.- Llama la atención que el PP y CiU se fijen en el problema del “burka” cuando en España no habrá ni dos docenas de mujeres islámicas que lleven cubierto incluso el rostro con el velo islámico integral. Bastaría aplicar la legislación vigente para impedir esta curiosa prenda que demuestra a las claras la negativa a integrarse: con no renovar los permisos de residencia sería suficiente para repatriar a quien lo utilizara. Más extendido está el velo islámico propio de Marruecos llevado como prenda de “sumisión” e imposición islámica sobre la cotidianeidad de la mujer. Bastaría una simple ley para prohibir esa prenda alógena desagradable a ojos de cualquier europeo (es cierto que las monjas de algunas órdenes van con el pelo tapado, sí, pero hay una pequeña diferencia: ellas forman parte de la tradición europea, las islamistas no). Es mucho más importante pedir el cese de flujos de inmigración, recordar que el “aforo está completo” y que ya no caben más inmigrantes, e incluso pedir la prohibición de las mezquitas y de los minaretes mientras no exista reciprocidad y en función del principio de prudencia a adoptar ante el islam.

7. La base de una correcta política de inmigración se resume en dos palabras: contención – repatriación.- Se trata de transmitir a la sociedad española que en esta materia no existe término medio. Cualquier inmigrante llegado a España mientras no exista pleno empleo entre nuestros nacionales, sobra. Cualquier inmigrante no necesario para el mantenimiento de nuestra economía es superfluo y su lugar no está entre nosotros. Debe ser repatriado inmediatamente, máxime si ha entrado ilegalmente en nuestro país. La Ley de Inmigración debe ser abolida y la figura de la “regularización por arraigo” proscrita. No puede existir más inmigración que la estrictamente necesaria y siempre en disminución. Si se precisan nuevos brazos para sostener la economía, cuando antes se recurra a campañas demográficas sostenidas en desgravaciones y ventajas fiscales por tener hijos, mejor. El peor crimen contra una comunidad es rebajar su identidad y resquebrajarla introduciendo fuerzas alógenas que modifiquen su perfil. Un inmigrante de más es un salario de menos para un trabajador autóctono. Un inmigrante de más supone diluir nuestra identidad, alterar nuestra sociedad y, por tanto, comprometer nuestro futuro. Tal es la única política de inmigración admisible: ¿el PP y CiU no se atreven a proclamarlo? No hay problema, ya sabemos que sus tentaciones anti-inmigracionistas apenas logran encubrir su vocación globalizadora y el miedo que les causa el que nuevas fuerzas políticas se introduzcan en los parlamentos autonómicos y en las instituciones. Por eso su giro en materia de inmigración no es más que cínica mercancía averiada.

(c) Ernest Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com - Prohibida la reproducción de este texto sin citar la web de origen.

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