Infokrisis.- La batería de medidas propuesta por Zapatero en el Congreso de los Diputados quizás logren paliar el déficit, pero no desde luego contribuirán a resolver la situación creada por un gasto insostenible y en perpetuo crecimiento.

Tales medidas, impuestas por el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional han demostrado la incapacidad el gobierno español para adoptar por sí mismo cualquier medida y actuar solamente en función de la presión internacional. El editorial de El País de hoy 13 de mayo es elocuente: “Zapatero ha matado a ZP”. En efecto, el “ZP social”, el “ZP ingeniero social”, el “ZP humanista y universalista”, el ZP más similar a una ONG que a un estadista, se ha disuelto como un azucarillo en el océano y se ha reinventado a sí mismo como el hombre que adopta “medidas duras pero inaplazables”…

No está todo dicho, ni todas las medidas adoptadas

Le falta decir que para algunos estas medidas deberían haberse puesto en práctica hace dos años y no esperar a que la situación fuera completamente insostenible. Falta decir también que está por ver si estas medidas logran disminuir el déficit hasta el 3% en años. Y falta decir, por supuesto, si una gestión prudente y mesurada del Estado hubiera hecho inaplazables estas medidas.

Ayer Zapatero se presentó como el hombre que “hizo lo que tenía que hacer”, cuando en realidad era sino el hombre que no hizo lo que tenía hacer cuando tocaba hacerlo y que ahora lo hace acomplejado por la colleja recibida de Europa y de las instituciones financieras. Llama la atención, por cierto, que esto ocurra en el “semestre español” cuando Zapatero es “presidente” de la UE…

Zapatero tenía que haber aligerado el gasto del Estado desde 2004 en lugar de ampliarlo vertiginosamente. Debió taponar el gasto y moderarlo cuando la situación del país era aceptablemente buena en lugar de patearse literal y alegremente las reservas del Estado hasta hace pocos días. El hombre que quería pasar a la historia de España como el que alteró profundamente la estructura de la sociedad española gracias a sus propuestas de ingeniería social, finalmente pasará al mañana como la persona que liquidó el Estado del Bienestar e hizo pagar la crisis a los modestos y a los humildes.

Consecuencias inmediatas

Quedan por saber las consecuencias que tendrán estas medidas. Las resumimos:

-    En primer lugar, el cese de inversiones en el sector público y la imposibilidad de nuevos Plan E, Plan E2000 o Plan VIVE, generará en los próximos meses un repunte del paro que, a estas alturas a nadie le extrañará que supere con mucho los 5.000.000 de desempleados en febrero de 2011.

-    Ese aumento del paro hará imposible el repunte del consumo y el PIB –el fetiche de la economía moderna- descenderá en los próximos trimestres.

-    En los próximos meses –y sin duda aprovechando las vacaciones y la desconexión estival- se adoptarán nuevas medidas a la vista de que éstas propuestas ahora son insuficientes: subirán los impuestos indirectos sobre la gasolina, el tabaco y el alcohol; se subirá la edad de jubilación dos años y se recortarán más y más prestaciones sociales, al tiempo que se eliminan reducciones fiscales y, para colmo, en la esperanza de que repunte el mercado laboral se aprobará el despido libre y sin paliativos.

-    Las consecuencias sociales de estas medidas serán inevitables a corto plazo y obligarán a los sindicatos a convocar protestas o bien correrán el riesgo de verse rebasados por la protesta social. En cualquier caso, el punto en el que la crisis económica se transformaba en crisis social se ha alcanzado. De persistir entre dos y tres años esta crisis social se transformará inevitablemente en crisis política.

-    A pesar de la cocina del CIS y de la identificación del PP con la corrupción, lo cierto es que Zapatero y la sigla PSOE están desahuciadas políticamente. Su crisis es la crisis de la socialdemocracia europea que no ha sabido, querido, ni podido desvincularse de las consecuencias de la crisis y ha aparecido como uno de los responsables de la misma.

La pregunta del millón: ¿Por qué las propuestas de Zapatero no bastarán?

Nuestro pesimismo antropológico quizás no sea el mejor argumento para explicar porqué las medidas propuestas por Zapatero no bastarán para paliar el déficit. Y, sin embargo, es muy simple de entender.

Zapatero ha apuntado sus baterías contra sectores poco movilizables en la calle: especialmente contra funcionarios y jubilados… pero estos sectores no son, desde luego, los que más gasto generan en el Estado. Zapatero ha eludido tocar al sector social que globalmente absorbe extraordinarias partidas presupuestas y produce menos ingresos: la inmigración.

Ni una sola medida, ni una, tiene que ver con la inmigración, ni se habla de recortes a esa “integración” imposible e improbable, ni se tiene en consideración que la inmigración es una fuente de gasto insoportable en el terreno de la sanidad (el 45% de infectados por el VIH son inmigrantes y su tratamiento cuesta 18.000 euros al mes, en natalidad la inmigración supone un gasto entre cuatro y cinco veces superior al porcentaje de gasto autóctono) la educación (donde la inmigración absorbe un 15% del presupuesto), de las prisiones (casi un 50% se lo lleva la inmigración), en paro (la inmigración absorbe cada año 6.000.000 millones de euros) y resulta un misterio saber cuánto se lleva en justicia e interior, pues la opacidad estadística en estos terrenos es absoluta.

Zapatero llegó a la secretaría general del PSOE en mayo de 2000 con un programa cuyo primer punto era la “ayuda a la inmigración”. Hizo público ese programa cuando los socialistas leoneses avalaron su candidatura en una provincia en la que en el año 2000 no había ni un centenar de inmigrantes. Y es que, al menos desde entonces, la inmigración constituye una verdadera obsesión para Zapatero que sueña en un mundo mestizo y feliz, multicultural y multiétnico, surgido de su Alianza de Civilizaciones. Para Zapatero la inmigración es un dogma y ese dogma lleva a su pequeño melting pot.

Por eso prefiere literalmente crujir a las clases medias, por eso quiere aspirar a acogotar a impuestos a los trabajadores y a los funcionarios, restar beneficios sociales a los jubilados y pagar con el sudor de la población autóctona, su última fantasía estúpida inmigracionista.

Y es ante el final del Estado del Bienestar y ante la España mestiza que Zapatero no renunciará a subsidiar hasta que sea arrojado al basurero de la historia, contra la que es preciso revelarnos. Porque está claro que con estas medidas sobre la sociedad española (esto es, contra la sociedad española), la temperatura de este país en los tres próximos años va a ser la propia de una olla a presión. Mucho más de lo que nos podemos permitir y mucho más de lo que merecemos y merecen nuestros hijos.

Esta situación ha sido creada por un inepto y la debe pagar ese inepto convocando lo antes posible elecciones anticipadas. Solamente la protesta social le convencerá de que su hora ha pasado y debe hacer mutis por el foro. Y cuanto antes mejor.

Repetimos la fórmula para disminuir drásticamente el déficit de un día para otro: repatriar a los inmigrantes en situación de ilegalidad, repatriar a los inmigrantes en situación de paro de larga duración, cesar la política de regularizaciones por arraigo, cortar en seco la reagrupación familiar, mayor disciplina presupuestaria y aligeramiento de todos los niveles de la administración. Todo esto permitiría disminuir el déficit sin afectar a los derechos sociales de la población autóctona e incluso mejorándolos.

© Ernest Milà – infoKrisis – infoKrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen

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