Infokrisis.- Deben bastante más que usted y yo, incluso bastante más que la inmensa mayoría de empresas, sin embargo los bancos les tratan con guante blanco y paños caliente. Y no es por caridad… El pasado día 20, El mundo publicó la noticia de que en 2006, el Banco de Santander y la caja vasca BBK condonaron al PSOE el pago de 33 millones de euros procedentes de los intereses de créditos impagados suscritos hace más de 20 años cuando tuvo lugar la campaña para el referéndum sobre la OTAN. Es una práctica que roza la ilegalidad. El Tribunal de Cuentas ha denunciado repetidamente a los partidos por condonación ilegal de deudas. Los bancos no contabilizan estas condonaciones como “pérdidas” sino como “inversiones”. Las cifras son escandalosas. En un país en el que cada día se ejecutan 700 hipotecas y embargos, nadie toca un pelo a los mayores deudores: los partidos.

Solamente entre 1997 y 1999 la banca condonó deudas de los partidos por un importe de 19,1 millones de euros y se negó a ejecutar deudas impagadas a esos mismos partidos por valor de 26 millones de euros sólo en 1999. Los datos están extraídos de un informe del Tribunal de Cuentas del Reino. En esos mismos años, los partidos políticos habían recibido 448 millones de euros de ayudas públicas. Demasiada ayuda, demasiados impagos para entidades de derecho privado.

A lo largo de estos años, la condonación de 1.150 millones de las antiguas pesetas al PSC-PSOE ha sido el episodio que más ha dado que hablar y que contribuyó a sacar a la superficie esta práctica bancaria poco ortodoxa. La defensa del PSC fue torpe y contribuyó a que la condonación pasara a ser un escándalo cuando alegó que su acuerdo con la caja de ahorros era "privado" y aseguró que "los datos de la renegociación están donde tienen que estar". No era esa la opinión del Tribunal del Cuentas que desmintió al PSC alegando que el partido no había aportado “la documentación acreditativa correspondiente del acuerdo alcanzado con la entidad financiera a finales de 2004".

Según EFE, las fuentes consultadas del sector financiero conocedoras de estas actividades apuntaron que "las condonaciones a los partidos políticos han sido y son normales y no sólo a ellos, también a ayuntamientos e instituciones con implicaciones sociales", añadiendo que "No es caso de ponerse a embargar un partido una corporación local o una empresa clave para un municipio. Hay que pactar".

ERC o el independentismo bancario

La Caixa desde hacía tiempo se había convertido en la vaca que muñían los partidos políticos catalanes para llevar un ritmo de gastos muy superiores a sus ingresos. En 2005 se supo también que esta institución había perdonado 2,7 millones de euros a ERC. Lo grave no era esto sino que la condonación se realizó cuando el pequeño partido catalán ya había entrado en el gobierno tripartito catalán, no antes.

En este caso La Caixa se limitó a perdonar los intereses generados entre 1996 y 2004 por un crédito de 1,41 millones de euros. En el colmo del cinismo, ERC alegó ante esta información publicada por El Mundo que los intereses eran abusivos y que nunca reconocieron esta deuda como tal…

Hay que decir que en 1996, ERC se encontraba literalmente expoliada por su anterior secretario general Ángel Colom. Solamente cuando ya no quedaba nada de dinero en la caja y la Visa-oro se había agotado, Colom y Pilar Rahola abandonaron el partido arrastrando a un pequeño grupo de diputados del Parlament gracias a los cuales pudieron seguir contando con fondos públicos obtenidos a través de la financiación recibida como “grupo independiente” de esa institución. Cuando en las siguientes elecciones autonómicas, el Partit per l’Independencia perdió esa fuente de financiación, simplemente se disolvió. Rahola se orientó hacia el PSC y Colom hacia CiU siendo recompensado con la “embajada” de la Generalitat en Rabat. Colom se configuró como uno de los máximos responsables de que en Catalunya la inmigración magrebí sea mayoritaria. Acto seguido, y a pesar de una situación de completa insolvencia, ERC firmó un crédito con La Caixa que le fue concedido y que, por supuesto, está pendiente de pago.

La cosa no habría llamado la atención de no ser porque en 1999, ERC inició una campaña contra el pago de peajes en las autopistas catalanas cuyo concesionario era ACESA que tenía como accionista mayoritario a… La Caixa. En esta ocasión La Caixa amenazó –según fuentes de ERC- con el embargo de bienes si no se pagaba la deuda. ERC aminoró el ritmo de su campaña y la retiró poco después. En esa época, el crédito ya había vencido y los intereses se fueron acumulando. En 2004, los intereses ya eran superiores a la deuda y en total alcanzaban los 2,7 millones de euros. Entonces ERC accedió al poder en Catalunya. Ya no volvió a tener problemas de liquidez…

La Caixa accedió a descender los intereses al 3%, una práctica absolutamente inusual en la banca. Cuando el crédito se firmó, los intereses de un crédito eran del 11%. ¿Conoce usted a algún particular o a alguna empresa al que la banca haya aceptado renegociar los intereses de un crédito simplemente por que eran altos en el momento de la firma? ¿Cómo La Caixa ha contabilizado los 2,7 millones de euros de intereses firmados y no pagados? ¿Cómo es posible que mientras ERC se mostraba remisa a pagar, La Caixa le concediera otros dos créditos hasta llegar a deber a la entidad 4,1 millones de euros de mayor y 2,7 de interés? Si ERC considera que el 65% de la deuda perdonada por La Caixa no es ni “condonación, ni trato de favor” ¿qué es?

Ante las informaciones publicadas sobre créditos condonados, el Colectivo de Funcionarios Públicos "Manos Limpias" ha presentado sendas denuncias ante la Fiscalía General del Estado y la Fiscalía Anticorrupción contra el ministro de Industria, José Montilla y el presidente de La Caixa, Ricard Fornesa, por presuntos delitos de tráfico de influencias, cohecho, prevaricación y financiación ilegal de partidos políticos. La denuncia fue sobreseída.

¿Qué espera un banco de un partido?

Ni a usted ni a mí, ni a ninguna PYME nos condonan créditos. Los misterios son tres: ¿Por qué los bancos condonan deudas a los partidos políticos, no exigen la devolución de créditos y se niegan a embargar sueldos a cargos públicos y bienes del partido? ¿Qué esperan obtener a cambio a la vista de que ningún banco regala dinero por nada? ¿Cómo contabiliza la banca estos impagos? Las respuestas son evidentes y dicen muy poco sobre la legitimidad del sistema político español.

Los préstamos y créditos concedidos por bancos y cajas de ahorro, en tanto que se conceden y no se pagan, son regalos realizados a los partidos políticos encubiertos por el formalismo que implica firmar una póliza. Regalos ¿a cambio de qué? A cambio de que los bancos y cajas puedan realizar negocios multimillonarios a la sombra del poder ante los que los créditos concedidos a los partidos son meras limosnas. Si los bancos –tal como reconoce un informe del Tribunal de Cuentas- condonan sistemáticamente las deudas a los partidos políticos con representación parlamentaria, es evidente que esperan compensar esa pérdida con otros ingresos. Así las condonaciones se convierten, no solamente en una nueva fuente de financiación ilegal de los partidos políticos, sino en focos de corrupción.

Resulta sorprendente, por ejemplo, que la garantía que los partidos parlamentarios ofrecen para recibir el crédito sea la subvención que ellos mismos se atribuyen procedente de fondos públicos. Sin embargo, cuando esa subvención llega puntualmente, la cantidad no queda vinculada al pago de los créditos, desapareciendo la garantía.

No es raro que sobre este tema, tanto los bancos como los partidos mantengan una opacidad absoluta y solamente se hayan producido algunas filtraciones periodísticas. En 1995, la deuda de los partidos ascendía a 15.000 millones de pesetas, siendo líderes el PSOE (en aquel momento en el gobierno y, por tanto, en posición ideal para facilitar buenos negocios a las grandes empresas) con 10.000 millones de deudas. Y es que los bancos y cajas consideran a los partidos como “clientes especiales”, a fin de cuentas rentables. Un medio de comunicación escribía: “No cobrarán en dinero sus deudas sino en adjudicaciones de obras para sus empresas de construcción, en resoluciones parlamentarias o en el más variopinto de los sistemas”.

El Tribunal de cuentas ha instado al Congreso a que legislara para cubrir este vacío legal. Una propuesta ingenua porque precisamente en el parlamento se sientan solamente representantes de los partidos políticos que no están dispuestos ni remotamente a renunciar a la facilidad de obtener créditos gratuitos y dinero fácil.

Los bancos son los primeros en ocultar estas prácticas. A fin de cuentas, el hecho de que los partidos pasen por ventanilla para recibir dinero demuestra quién manda en realidad. En ocasiones la Banca se ha equivocado en sus apuestas, como cuando prestó 4.000 millones de pesetas de los años 80 a la llamada “operación Roca” (Partido Reformista), dinero del que no recuperaron ni una sola peseta, ni que nadie reclamó. Desde entonces la banca apuesta solo a caballo ganador.

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Una larga historia en donde no hay inocentes

En noviembre de 2005, Jaime Caruana, gobernador del Banco de España anunció que estaba recabando información sobre la condonación de un crédito de La Caixa al PSC por valor de 6,57 millones de euros. Las condonaciones siguieron y a petición del organismo regulador de la banca, las cajas de ahorro tuvieron la obligación de comunicar al Tribunal de Cuentas los créditos que conceden a los partidos políticos.

Desde entonces las cosas no han variado, solamente se han hecho más discretas. El caso de la Caja de Castilla La Mancha es significativo: no concedió créditos a partidos políticos pero sí a empresarios vinculados al PSOE hasta mucho más allá de tener la mínima esperanza en que iban a ser devueltos. Hecha la ley, hecha la trampa.

Los préstamos sin devolución y los tratos de favor han proseguido desde entones. El PSC, por ejemplo, ha podido mantener desde 1994 el impago de 14 millones de euros de créditos hasta conseguir que La Caixa condonara el 45% de esa deuda. En cuanto el 55% restante que ascendía a 7’81 millones fueron renegociados al 3% de interés, la mitad del tipo vigente en 1994.

Los socialistas son, con mucho, el partido más endeudado. El PSOE debe en estos momentos, según el Tribunal de Cuentas, 48 millones de euros a distintas entidades de crédito sin que nadie los reclame a pesar de que algunas desde estas deudas están impagadas desde hace 20 años… y los intereses acumulados debía de haber duplicado el mayor la cantidad debida.

El PSOE alegó que, en breve pagaría parte de esa deuda… con la restitución de bienes incautados por el franquismo, que era otro subterfugio para disminuir la propia deuda con dinero público.

En 2007, el Tribunal de Cuentas volvió a pronunciarse en un informe sobre la ilegalidad de la política de condonaciones bancarias, añadiendo que podía poner en peligro la liquidez y la solvencia de las Cajas de Ahorro. Fue todavía más duro: las consideró como fuentes de “financiación irregular”. En ese momento, la deuda total vencida de los partidos políticos ascendía a 40 millones de euros, siendo los partidos de izquierda los máximos beneficiarios de esta política.

¿Y la derecha? Ni el PNV, ni el PP deben créditos, pero, en cambio si tienen un alto nivel de donaciones anónimas de legalidad dudosa. En cuanto a CiU combina ambas fuentes de financiación: créditos impagados y récord de donaciones privadas anónimas, otro dato que permite considerar que el permanente “oasis catalán” es un estercolero de inmundicias e intereses espurios.

(c) Ernest Milà - infokrisis - infokrisis@blogia.com - http://infokrisis.blogia.com - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

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