CRIMENES ENTRE MENORES

Publicado: Lunes, 18 de Enero de 2010 18:12 por Ernesto Milá en VARIOS

Infokrisis.- Artículo publicado en 2001 en revista de crímenes y misterios. A pesar de lo escabroso del tema, el hecho de que este artículo tenga, al empezar 2010, ocho años demuestra hasta qué punto las cosas han cambiado. Hoy nadie se sorprende por el hecho de que unos chavales den una paliza a otros, la filmen con el móvil y la cuelguen en youTube... Hace solamente ocho años, estos problemas de violencia entre niños, eran todavía una "novedad" en la sociedad española. Y sólo han transcurrido ocho años... Esta era la situación del problema en 2001...


EL CRIMEN MAS INCOMPRENSIBLE
¡LA INFANCIA CADA VEZ MAS VIOLENTA!
CRIMENES ENTRE MENORES
DOS SUCESOS SIMULTANEOS EN VALENCIA Y POLONIA CONMOCIONAN A LA OPINIÓN PUBLICA


En la segunda quincena de agosto se han producido dos crímenes singulares, extremadamente desagradables que han conmocionado a la opinión pública. Uno de ellos ha tenido lugar no muy lejos de nosotros, en Valencia. En el momento de escribir estas líneas, la Guardia Civil está vigilando el barrio donde ocurrieron los hechos al temerse venganza de los familiares de la niña apuñalada. El otro caso ha sido igualmente impactante a pesar de haber ocurrido en Polonia. Al igual que el secuestro y asesinato del pequeño Brian Jones en Londres en 1997, realizado por niños de 12 y 13 años, estos crímenes demuestran que en todo el mundo occidental se está educando una infancia cada vez más agresiva y violenta, capaz de las mayores atrocidades. Algo está pasando para que eso sea posible... y nadie se atreve a decir lo que es.

Son demasiados crímenes cometidos por adolescentes, casi niños. Mientras ocurrían en los EE.UU., todos pensábamos que la violencia es una característica tradicional de la civilización americana. Pero desde hace cinco años se está detectando un descenso en la edad de los delincuentes también en Europa. Y lo que es peor: los crímenes cometidos por adolescentes o casi niños, son extremadamente crueles, en ocasiones demuestran una maldad difícilmente concebible en esa edad. Los casos ocurridos recientemente en Valencia y Polonia, son significativos al respecto.

VALENCIA: MATANZA ENTRE NIÑAS GITANAS

El pasado 24 de agosto, dos menores De 15 y 16 años fueron internadas en un centro de rehabilitación de menores en régimen cerrado por haber asestado una docena de cuchilladas a una niña de 11 años. La pequeña se encuentra ingresada en la unidad de cuidados intensivos del hospital “La Fe” de Valencia con heridas en la cabeza, tórax y un brazo.

Fuentes de la familia consultadas por esta redacción informaron que la niña fue literalmente cosida a puñaladas y se encuentra grave, si bien ha recuperado el conocimiento. Todos los protagonistas de esta historia, todos de etnia gitana, viven en el mismo bloque y los familiares de las agresoras se vieron forzados a huir ante la hostilidad del vecindario, abandonando bienes y enseres.

Los hechos ocurrieron el pasado 24 de agosto por la tarde en un descampado de las afueras de Godella, población cercana a la capital valenciana. El ataque se produjo por causas desconocidas y la víctima fue encontrada horas después de la agresión por una persona que pasaba por el lugar.

Las tres jóvenes son de etnia gitana y viven en el barrio de la Coma, en Paterna. La Guardia Civil ha reforzado la vigilancia en este barrio por si se produjesen disturbios, ya que las familias de las agresoras temían que pudiese haber algún tipo de venganza por parte de los familiares de la niña herida.

Una de las dos adolescentes internadas en régimen cerrado por tres meses se encontraba en régimen de acogimiento familiar por sus abuelos. La otra vivía con sus padres. Las menores confesaron ser autoras del apuñalamiento cuando fueron detenidas por la Guardia Civil en la vecina localidad de Museros.

POLONIA: UNA NIÑA ENCARGA EL ASESINATO DE UN ADOLESCENTE

El 27 de agosto, la policía polaca descubrió estupefacta que el asesinato de un adolescente de catorce años fue cometido por un grupo de amigos suyos que cumplieron el encargo de una niña de diez años.

El suceso ocurrió el viernes en el centro de la ciudad de Gliwice, donde Adam, un chico de catorce años, fue apuñalado por cuatro jóvenes de su misma edad. El muchacho tenía heridas tan graves que, aunque los vecinos que lo encontraron avisaron inmediatamente a una ambulancia, falleció antes de llegar al hospital. El fallecido se había peleado un día antes con una niña de diez años, vecina suya, a la que propinó una bofetada. La investigación aclaró también que la niña se sintió tan ofendida y humillada que exigió a sus compañeros que matasen a su adversario.

Los amigos de la niña la vengaron asestando numerosas y mortales puñaladas al adolescente que la había golpeado. Durante el fin de semana, la policía buscó a los componentes del grupo que cometió el crimen. Todos ellos dejaron sendas cartas de despedida a sus padres y huyeron de sus casas. Uno fue detenido en una estación de trenes, otro en un parque, el tercero cerca de su casa y el cuarto en un sótano frecuentado por jóvenes. La ley polaca prevé que los menores de 16 años sólo pueden ser encarcelados cuando cumplan 18 años.

¿QUÉ ESTA PASANDO? ¿POR QUÉ MATAN ALGUNOS NIÑOS?

Lo ocurrido en Polonia y en Valencia simultáneamente, ha sucedido antes en Londres y en EE.UU. Parece como si la ola de criminalidad infantil se extendiera. Los niños, hasta ahora objetos de delitos, pasan, en algunas situaciones, a ser los sujetos activos. Pederastras belgas, pederastas españoles, cada mes desarticulada una red de pornografía infantil en Internet, asesinos infantiles, prostitución de menores... todo esto no ha surgido por generación espontánea, como tampoco el que algunos menores adquirieran en lo mejor de su vida, hábitos de asesinos. Y así ha sido. ¿Qué está pasando? ¿por qué algunas madres están pariendo monstruos?

La señal de alarma la dio el asesinato del niño inglés James Bulger en 1993. Siete años después, los asesinos fueron puestos en libertad. Entonces eran niños, hoy son adolescentes, pero la opinión pública no ha podido olvidar su crimen registrado por una cámara de seguridad. Robert Thompson y Jon Venables, encarcelados en 1993 por la muerte del pequeño James Bulger, tenían diez años cuando cometieron el crimen. Hoy tienen 18 y acaban de ser puestos en libertad provistos de nuevas identidades para reconstruir sus vidas. La sentencia judicial prohíbe la difusión de cualquier dato que pueda conducir a su identificación; el titular inglés de Interior, reconoció que sus vidas corren "grave peligro" a pesar de las precauciones adoptadas por su departamento. El titular de Interior admitió que el crimen representa "el caso más horrendo, pero nada puede devolver la vida al pequeño James y el país deber mirar hacia el futuro.

"¿Cómo explicamos esta locura?", con este titular el diario The Miami Herald destacó en su primera página una nueva orgía de balazos, muertes y heridos ocasionados… por un niño en la pasada primavera.

Esta vez -y es el sexto caso en el actual periodo escolar estadounidense- ocurrió en el (High School) colegio secundario Thurston, en la localidad de Springfield, en el estado de Oregon. Kipland P. Kinkel, de apenas 15 años , asesinó a sus padres en su casa, salió de allí armado de una escopeta calibre 22, se dirigió a la cafetería de su colegio y volvió a hacer fuego a discreción . Cuando pudo ser dominado, uno de sus compañeros yacía muerto (otro murió al día siguiente) y hubo 23 heridos.

La masacre pasó casi desapercibida internacionalmente porque el mismo día en Bolivia la furia de la naturaleza dejó en escombros a Aiquile y Totora. Sigue, en gravedad, a lo ocurrido el 24 de marzo en el colegio Westside de Jonesboro, Arkansas, donde dos muchachos de 11 y 13 años, armados hasta los dientes, hicieron sonar la alarma de incendio del colegio y cuando sus compañeritos salían corriendo de sus aulas, los dos mozalbetes los cazaban como conejos desde un bosquecillo cercano. Cuatro alumnos y un maestro murieron y otros 10 resultaron heridos.

El primero de octubre, en el colegio Pearl, ciudad del mismo nombre en Missisippi, un muchacho de 16 años asesinó a su madre y enseguida mató a dos de sus compañeros e hirió a nueve. Exactamente dos meses después, tres estudiantes de secundaria murieron y cinco resultaron heridos en otra carnicería en el colegio Heath de West Paducah, Kentucky. El autor: un muchacho de 14 años. Y el 24 de abril, en Edimboro, Pensilvania un jovencito de 14 años entró a la fiesta de graduación en el colegio James W. Parker y delante de todos los alumnos mató a su profesor de ciencias.

Para explicar esta locura, los sicólogos, maestros, pediatras, policías podrían llenar un foro de discusiones tan grande como las Naciones Unidas y probablemente no se pondrán de acuerdo.

Hay quienes piensan que en un sistema escolar que alberga a millones de niños, estos hechos son insignificantes, pero este es un absurdo consuelo para las familias de las víctimas, para los padres que envían a sus hijos a las escuelas.

Y hasta es cínico lo que el sicólogo infantil Javier Andrade dice al respecto, refiriéndose a la violencia entre niños y adolescentes: "Estas masacres son por fortuna hechos aislados. Los padres vivimos con una variedad de amenazas todos los días, accidentes de autos, envenenamientos y aceptamos esos riesgos. Los niños no pueden vivir en una urna de cristal, están en la sociedad con los adolescentes, los jóvenes, los maduros y los ancianos. Y el clima que se percibe en la sociedad, es progresivamente cada vez más violento. Por tanto no puede extrañar que los niños sigan esa tendencia. Es lo que han conocido".

El Departamento de Educación de Estados Unidos reveló un estudio publicado en su página Web que durante el periodo escolar 96-97 que abarcó a 1,200 escuelas publicas en los 50 Estados del país. Las cifras son aterradoras: 11.000 asaltos con armas, 4.000 violaciones y 190.000 agresiones de otro tipo. 6.000 expulsados por llevar armas a clases. Los protagonistas activos de todos estos episodios fueron jóvenes menores de 16 años...

Afortunadamente las cifras en España son muy diferentes. Pero no hay que olvidar que ya están sonando las señalas de alarma especialmente en aquellos centros en los que la presencia de familias desarraigadas, desestructurada, sin motivación cultural y escasa educación en los padres, frecuentemente inmigrantes que sobreviven en ghetos sin intención de integrarse, han generado protestas entre el profesorado en Ceuta y Melilla. Así que si la situación en Estados Unidos y el mundo anglosajón es difícil, los primeros síntomas preocupantes ya se han dado en la Europa del Sur. En el número 1 de “Crónica Negra” ya comentábamos que en algunas ciudades francesas existe el toque de queda para niños y jóvenes, dadas las altas tasas de delincuencia. También hablamos de los “niños de la calle” convertidos en delincuentes que circulan por el centro de Barcelona. No estamos tan lejos de los estándares anglosajones...

Y a los que gustan de las estadísticas se sorprenderán al saber que en 1997 en Estados Unidos se produjeron un 15 por ciento más de casos de niños heridos o muertos con armas de fuego que las cifras correspondientes a todos los otros países industrializados.
Las causas son infinitas y van desde la facilidad que tiene todo ciudadano de adquirir un arma, los bajos controles familiares sobre los niños, la violencia que proyecta la televisión y que insensibiliza a los menores; la droga, el cine, el fácil acceso a los videogames, la violencia que se respira en películas y juegos para niños y, ahora, el Internet establece un nuevo frente en el que los niños que tienen acceso pueden acceder a entretenimientos en los que la violencia es dominante.

No podemos extrañarnos ante lo que está sucediendo: el niño habituado a matar a miles de “marcianitos” en una tarde de videojuegos, o que ha vito en una película manga japonesa cientos de asesinatos y violaciones, tiende a desvalorizar la vida humana. En su mente aun no formada, piensa que la vida misma es un videojuego y que de la misma forma que al acabar una partida, “resucitan” todos los que han muerto en la partida anterior, ocurre otro tanto en la vida real...

Mientras la sociedad entera siga generando un clima de violencia y no se ponga coto a la proliferación de películas y juegos ultraviolentos, la tendencia a la agresividad y a mayores dosis de delincuencia infantil y juvenil, se mantendrá en alza. Por un hipócrita defensa del derecho a la libertad de expresión, se han comercializado y emitido películas, juegos, sustancias y músicas agresivas y enervantes para los más jóvenes. ¿Tendrá la sociedad el valor de decir BASTA en algún momento? Queda eso o el incierto futuro de ultraviolencia juvenil.

(c) Ernest Milà - Infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.


Comentarios  Ir a formulario