Infokrisis.- No son predicciones, son más bien noticias inevitables que se irán desarrollando a lo largo del año que acaba de comenzar. Se trata de malas noticias que van a contribuir a aumentar la crisis que hemos vivido en los dos últimos años. El resultado va a ser una erosión creciente del Estado surgido en 1978 y de las fuerzas políticas que lo mantienen en pie. La mala noticia es que todo esto nos va a afectar en nuestra vida cotidiana.

1. 2010 no va a ser un buen año

Las perspectivas de nuestro país para 2010 son extremadamente sombrías: no termina de verse sobre qué elementos se podría apoyar una recuperación económica (cuando la espita del crédito va a seguir cerrada para las familias y las PYMES y no hay ninguna pista sobre qué sectores puedan reemplazar a la construcción y a la hostelería). En este sentido, 2010 ("tercer año de la gran crisis") va a ser una continuación de lo que ha sido 2009 ("segundo año de la gran crisis") que no fue sino la continuación lógica de la crisis iniciada oficialmente en 2009 ("primer año de la gran crisis").

Las cosas se complican porque el déficit público no puede seguir aumentando eternamente y, como mínimo hasta el 2012 seguirá aumentando. Varias instituciones europeas de análisis económico consideran que en España la deuda pública aumentará sin cesar hasta un 12% del PIB (el doble de lo admitido por la UE) y que alcanzará su punto álgido en el 2012. Todo el dinero que se traga la deuda pública y los intereses que genera, tienen como consecuencia inmediata la subida de impuestos: más deuda, más impuestos; más gasto público; más impuestos, menos políticas de austeridad; más impuestos, menos trabajadores en activo, más impuestos; más obras públicas, más faraonismo en comunidades autónomas, en el Estado y en los ayuntamientos… más impuestos. Menos consumo… más impuestos directos e indirectos; menos dinero para el Estado, los Ayuntamientos y las Comunidades, más ingeniería de extorsión para el ciudadano: multas… especialmente a los que pueden pagarlas: las clases medias y las PYMES. Ese es el futuro que nos espera.

Ni va a haber recuperación del empleo, ni va a disminuir el gasto público, ni se prevén formas de estimular nuevos sectores de producción. La dinámica que vamos a seguir es: aumento de la deuda pública - aumento de la presión fiscal especialmente sobre las clases medias, las PYMES y los trabajadores que dependen de una nómina.

2. El análisis básico de la crisis: de la crisis económica a la crisis política

España 2000 ha resumido en distintos documentos emanados de su Junta Nacional el análisis de la situación actual: vivimos una crisis económica extremadamente profunda y que todas las instituciones de análisis económico prevén larga, sino larguísima (España será el último país europeo en recuperarse y lo más probable es que su calificación de riesgo vaya aumentando).

Esta crisis económica se traduce en una parálisis del empleo y en un aumento casi asindótico del paro. Con 5.000.000 de parados reales, lo único que puede esperarse es la irrupción de una crisis social extremadamente profunda de la que ya se están produciendo algunos despuntes (aumento de la delincuencia, aumento de los robos en los campos de cultivo, aumento de los robos en supermercados, aumento de las bolsas de trabajo negro, aumento de los juegos de azar, divorcio creciente de la sociedad de su clase política, aumento de los niveles de abstención, aumento de la morosidad, descrédito de los portavoces del sistema y de los partidos mayoritarios, imposibilidad de acceder al consumo, bolsas de población cada vez mayores que dependen de subsidios, etc.), crisis que se irá agravando en 2010 a medida que los parados de los dos años anteriores vayas terminando sus prestaciones por desempleo.

Esta crisis social, de prolongarse (y los análisis más solvente e independientes indican que es inevitable que se prolongue hasta el 2014, como mínimo) desembocará en una crisis política sin precedentes. Es presumible que en 2012 el PSOE pierda el poder y acceda a él nuevamente la derecha que se encontrará justamente con la misma situación de parálisis y una imposibilidad de disminuir la presión fiscal a la vista de los niveles de endeudamiento del Estado. Por otra parte, aunque la derecha tuviera soluciones (que no las tiene) como un nuevo modelo económico, todavía harían falta cinco años para que esas nuevas ideas pudieran aplicarse.

En 2013-2014, la crisis política puede precipitarse como culminación de la crisis social. La mutación de la crisis social a crisis política hará peligrar la estabilidad del sistema político español en la medida en que éste se sostiene sobre dos columnas (centro-derecha y centro-izquierda) y precipitará una situación de inestabilidad que puede llevar a la defunción definitiva al sistema político nacido en 1978. No vamos a ser nosotros quienes lamentemos este desplome.

3. La sentencia del Estatut

A pesar de retrasarse de manera injustificada desde hace dos años, antes o después el Tribunal Constitucional deberá pronunciarse sobre el Estatut de Catalunya. Resulta evidente que el retraso se debe a la imposibilidad de encajar el Estatut con la Constitución Española. El PSOE no encuentra un momento conveniente para que los "grandes juristas" del Constitucional puedan emitir su sentencia, algo que evidencia que la "separación de poderes" apenas es una frase desprovista de cualquier sentido.

Desde hace dos años, la Generalitat de Catalunya está aplicando el Estatut, con lo que una sentencia que cercene algunos artículos, va a causar un indudable impacto en Catalunya y, desde luego, mucho más profundo que los referendos de chichinabo convocados por los independentistas. De ahí que el gobierno trate por todos los medios que el Constitucional pronuncie su sentencia hasta después de las elecciones autonómicas de noviembre. Pensar que vamos a estar aún 10 meses más sin conocer la sentencia, puede llevar solamente a un desprestigio creciente, no solamente del Tribunal Constitucional, sino de todo el sistema político español.

Conscientes de la precariedad de su posición, el tripartito de la Generalitat estimula las protestas de la "sociedad civil" catalana contra la sentencia del Constitucional, procurando influir en éste y agravando todavía más la situación. Con todo, el grueso de la población catalana permanece inmersa en sus muchos problemas (inmigración masiva islámica - tasas de paro, especialmente de paro juvenil insoportables - casos de corrupción que llegan hasta la cúpula misma de la Generalitat) y de espaldas a todo lo que se refiera al Estatut.

4. Las elecciones catalanas de noviembre

Los escenarios creados en Catalunya pueden ser diferentes según la fecha de publicación de la sentencia sobre el Estatut. El segundo tripartito está literalmente muerto y parece milagroso que haya soportado las tensiones internas que han conducido a uno de los socios, ERC, a convocar referendos independentistas y el contenido de la sentencia puede hacerlo saltas en pedazos inmediatamente se publique.

Por el momento, la correlación de fuerzas que indican las encuestas sitúa un hundimiento del PSC y de ERC, el mantenimiento de ICV en sus mismas posiciones de indigencia electoral, y un aumento del voto convergente, todo ello dentro de unos niveles de abstención insoportables en los que pueden irrumpir nuevas opciones políticas.

El campo independentista se encuentra fracturado en distintas organizaciones rivales y muy mal avenidas, el PP todavía no se ha recuperado de los anteriores fracasos electorales y de las tensiones internas que han conducido a abandonos y escisiones y en cuanto a CiU, su gran problema va a consistir en que a partir de 2012, lo más probable es que el ascenso de UPyD elimine su papel consuetudinario de "bisagra", con lo que quedará recluida en Catalunya y muy disminuida en su papel político.

En general, el panorama político catalán tiende a una progresiva atomización en un clima de desconfianza de la población. Lo bajo del perfil de los dos últimos presidentes de la Generalitat (un Maragall errático y un Montilla gris, desdibujado y sin autoridad), unido a los escándalos de corrupción que han hecho saltar por los aires los 25 años de pujolismo, forman el peor de los escenarios: atomización de fuerzas políticas (hoy 6 partidos presentes en el parlamento, mañana probablemente tres más) y niveles de abstención próximos al 50%, esto es, una deslegitimación de la institución.

5. La presidencia española de la UE

A partir del 1º de enero, José Luis Rodríguez Zapatero será durante seis meses presidente de la Unión Europea. El que el peor presidente de la democracia española tome a su cargo la dirección de Europa en el peor momento de la UE, no deja de ser inquietante. Se conocen las limitaciones de Zapatero y sus obsesiones enfermizas que, sin duda, hará valer en estos seis primeros seis meses que prometen ser los más sombríos de la UE.

Zapatero, cuyo papel está minimizado y ninguneado en Rusia a causa de su entusiástica posición pro-Obama, centrará su gestión en estos dos frentes: de un lado establecer un vínculo permanente entre los "fuerzas progresistas de la UE y de los EEUU", superchería producto de su ignorancia en política internacional. Esto implica que tenderá a convencer a los gobiernos europeos de que aporten más colaboración en "la lucha antiterrorista" y en la guerra absurda de Afganistán.

Por otra parte, Zapatero intentará que su fantasmagórica Alianza de Civilizaciones sea asumida por la UE. Favorecerá la formación de un "espacio euro-mediterráneo" que suponga la cuasi incorporación de facto de sus dos principales aliados: a un extremo del Mediterráneo a Marruecos y en el otro a Turquía, países ambos de mayoría islámica cuya candidatura a entrar en la UE ha sito tradicionalmente una imposición de los tres últimos presidentes de los EEUU (Clinton, Bush, Obama), imposición que, curiosamente, han aceptado tanto Aznar como Zapatero.

Junto a esto, y desconociendo también los problemas reales del abastecimiento energético, Zapatero insistirá en esos meses en su ideología humanista-universalista, propia de boy-scouts adolescentes: nos hablará de "economía sostenible" (cuando la palabra y la idea de sostenibilidad ha caído ya en el descrédito), nos hablará de "energías renovables" (cuando ya se sabe que aunque toda Europa esté cubierta por centrales fotovoltaicas, termo solares o eólicas, nunca se producirá la energía necesaria para alimentar la industria), pondrá su mejor cara de dramatismo y dolor cuando aluda a la "condonación de la deuda del Tercer Mundo y lucha contra la pobreza" con sus cuatro tópicos de ONG… poco más.

Como máximo, su papel al frente de la UE puede concluir en un retraso de la subida de los tipos de interés (por deferencia a la economía española por parte del Banco Central Europeo) y poco más. Cuando entregue "los trastos" de su cargo en junio, todos los mandatarios de la UE respirarán como si se hubieran liberado de una bomba de tiempo.

6. Dificultades para colocar deuda

Será a partir del primer trimestre del año, o como máximo inmediatamente antes del verano, cuando la subida de los tipos de interés, la pérdida de calificación de solvencia económica por parte de España, y la saturación de los mercados de deuda pública, hará que Zapatero empiece a tener dificultades para financiar el déficit.

Lo que ocurrirá a partir de ese momento es inevitable: el Estado, los Ayuntamientos y las Comunidades Autónomas, deberán apretarse el cinturón. La presión fiscal dará una nueva vuelta de tuerca. Es precisamente en ese momento cuando la crisis social puede empezar a ser insoportable y cuando los sindicatos sumisos y amamantados por Zapatero, se vean desbordadas por los parados de un lado, por los sindicato de rama y sindicatos independientes de otro y por movilizaciones y protestas espontáneas.

Por otra parte, si Zapatero quiere poder colocar deuda pública, deberá ofrecer mejores condiciones (esto es, más intereses que se traducirán en más impuestos), y sobre todo planes concretos de reactivación económica. Eso, o se comerá la deuda. Por el momento, algunos ayuntamientos ya han planteado EREs. Resulta increíble que el Ayuntamiento de Jerez plantee un ERE sobre 300 trabajadores… Otros ayuntamientos empiezan a tener dificultades para pagar la factura de la luz y las nóminas.

A lo largo de 2010, todos estos problemas pueden agravarse y las propias finanzas del Estado y la falta de rigor presupuestario, pueden terminar en el peor de los casos con la declaración de bancarrota por parte del Estado y la mejor con sanciones por parte de la UE por haber rebasado los límites de endeudamiento fijados por Bruselas. España, o bien puede ser apeada del área euro, o bien sancionada, o simplemente intervenida por autoridades económicas europeas.

7. Crisis de bancos y cajas de ahorros

En otoño de 2009 todavía queda por salir casi un 50% de los activos tóxicos en poder de la banca española (y mundial). Las autoridades económicas europeas y el FMI se han manifestado en contra de nuevas ayudas públicas. Esta vez no será el dinero de los contribuyentes el que salvará a los responsables de la crisis: los bancos.

Los problemas acumulados por la Banca española son múltiples: de un lado hasta principios de 2008 concedieron alegremente créditos hipotecarios y líneas de créditos a la construcción a empresas y ciudadanos poco solventes. Todavía no se ha llegado al límite máximo de ejecución de hipotecas que, en nuestra opinión se alcanzará en 2011 justo cuanto el paro alcance sus cotas más altas. Por otra parte, los créditos a la construcción son a cinco años vista al término de los cuales hay que devolver el mayor: muchos constructores no podrán hacerlo entre 2011 y 2013, años críticos para la banca.

Así mismo, la banca española ha mostrado beneficios gracias al maquillado de sus balances en los que ha registrado los inmuebles procedentes de hipotecas ejecutadas al valor de tasación del momento en que se firmó la hipoteca… pero no al valor actual. Esos pisos han perdido ya entre un 20 y un 30% de su valor y la saturación del mercado inmobiliario indica que en los próximos años pueden llegar a depreciarse hasta un 50 y un 65% de su valor en 2007. Es falso que el precio de la vivienda haya bajado "sólo" un 20%, en realidad, el precio de la vivienda ya no depende del precio fijado por el vendedor sino de la intención de pago del comprador: y ¿para qué comprar hoy un piso del que se sabe que a finales de 2010 habrá perdido un 15% más de su valor?

Así pues, los bancos, los grandes bancos empezarán a registrar inevitablemente pérdidas en sus balances, por maquillados que estén. La subida de tipos de interés les hará prohibitivo el negocio que han realizado casi como única actividad corporativa en 2009: pedir créditos al 1% al Banco Central para comprar deuda pública al 3% de interés con un beneficio del 2%.

A esto se unirá el ultimátum dado por el Banco de España a las cajas de ahorro para que procedan a fusiones antes de realizar inspecciones que podrían suponer intervenciones de las mayores cajas del país: de La Caixa y de la CAM especialmente, cuyos créditos a la construcción y diez años de hipotecas alegremente concedidas, puedan llevar directamente a la ruina.

Por otra parte, las Cajas de Ahorro, sometidas al poder político, han realizado inversiones ruinosas, sino corruptas, han dado préstamos a empresarios amigos del "poder autonómico", tras los cuales había empresas insolventes y sin volumen de negocio. El caso de Caja Castilla-La Mancha, se va a repetir varias veces a lo largo de 2010.

8. La más plus: Más corrupción - Más inmigración - Más paro

No hay que llamarse a engaño, ni practicar la política del avestruz: es preciso mirar a 2010 tal como va a ser y tal como todos los indicativos anteriores llevan a pensar que será. Vamos a soportar una crisis extraordinariamente grave caracterizada por la agudización de tres problemas que se vienen arrastrando desde 2007. Por una parte más corrupción: a medida que se acerque el ciclo electoral, cada partido intentará desprestigiar al adversario endosándole el mayor número de casos de corrupción a los que haya tenido acceso.

Decenas de agencias privadas de detectives, formados por ex policías, están en estos momentos "peinando" el país al servicio de unos o de otros, llevados no por un afán de justicia y de imponer la moralidad a la clase política, sino para encontrar manchas en el adversario político. Y no faltan: quince años de especialización, recalificaciones injustificadas, saqueo de las cuentas públicas, concesión de abultadas subvenciones a las ONGs más absurdas, todo ello, han generado un panorama de corrupción presente allí donde alguien se decida a rascas. No hay pueblo de la geografía española en la que no se haya producido algún escándalo inmobiliario, donde las recalificaciones injustificables no hayan beneficiado a los amigos del ayuntamiento, donde no se hayan repartido comisiones procedentes de fraudes urbanísticos y donde alcaldes y concejales no se hayan enriquecido de manera ilícita.

Esto no va a parar, ni siquiera se va a llevar seriamente por organismos competentes: va a saltar constantemente en la prensa con los ribetes más escandalosos y el amarillismo más indeseable. Y contribuirá a desprestigiar todavía más si cabe a la clase política.

Tampoco la inmigración dejará de fluir: si en el "segundo año de la gran crisis" han llegado 500.000 inmigrantes, lo mismo exactamente que en momentos de "vacas gordas", esto demuestra, por sí mismo, que la inmigración no acude según las perspectivas de trabajo que pueda haber en España, sino simplemente huyendo de la miseria de sus países de origen y en busca de nuestro sistema de coberturas sociales básicas (sanidad, educación y subsidios). Por lo tanto, ni aun en el caso presumible de que la crisis siga azotando a España con más fuerza que ahora, la inmigración dejará de venir. Por mal que estén en España, siempre estarán mejor que en su país de origen. No es la posibilidad de trabajo lo que atrae hacia España, sino la debilidad del gobierno que hace que cualquiera que entre sea inexpulsable de facto y el que una vez dentro cualquiera pueda gozar de los mismos servicios básicos que cualquier español que lleva décadas pagando impuestos.

Nada induce a pensar -salvo las declaraciones oficiales- que en 2010 va a cesar esta tendencia, sino que todo lleva a prever que el nuevo año va a registrar la misma tendencia que en 2009: 40.000 inmigrantes más al mes, lo que unido a la alta tasa de natalidad, a los escasos retornos y a la facilidad con la que se obtiene la nacionalidad española, hará que a finales de año, la cifra de inmigración se sitúe en la insoportable cifra de 7.500.000, imposibles, la mayoría sin cualificación laboral e imposibles de incorporar a un mercado de trabajo completamente muerto.

La tasa de paro necesariamente deberá ralentizar su aumento, no porque existan rastros de recuperación económica, sino porque más allá del 20% es casi imposible destruir mucho más empleo. De todas formas es previsible que en los "meses malos" (de enero a mayo y de octubre a diciembre), la tasa de paro aumente por goteo (en lugar de a chorro como en los últimos 18 meses).

Cada semana miles de autónomos deciden cerrar sus negocios, dejar de cotizar a la SS y engrosas las filas de parados o de trabajadores en negro. Cientos de PYMES, con el crédito cortado, sin posibilidades de renovación tecnológica, estudian declarase en quiebra. Decenas de grandes empresas optan por acogerse a EREs. A pesar de que las autoridades monetarias internacionales quieran imponer una "reforma en el mercado laboral", lo cierto es que en las actuales circunstancias el problema no es de despido libre… sino de falta de energía del sistema económico: ni aun despidiendo libremente y generalizando los contratos basura, la economía española despegaría en la medida en que nadie puede decir en qué sectores de actividad se podría centrar la recuperación.

Una cifra de entre 400 y 500.000 trabajadores más en paro a lo largo de 2010, no sorprendería nadie e incluso sería considerada como "buena" por el gobierno de irresponsables, en la medida en que supondría una "desaceleración" del ritmo de creación de parados.

9. España: el enfermo de Europa


Europa tiene varios enfermos. Los más graves, sin duda son: Grecia, España e Irlanda. El drama de Grecia es aun más grave si cabe en la medida en que ya ha descendido en el nivel de calificación de las empresas de control de solvencia, con una situación de inestabilidad interior (tal como demostraron los disturbios de principios de 2009) y, para colmo, está geográficamente rodeada de países islámicos: Turquía a en el Egeo, Egipto y Libia al otro lado del mar, la zona turco-chipriota no reconocida por la EU y en el norte y oeste por Albania, Kosovo y Macedonia. Y todo esto con una débil tasa de natalidad y una economía en crisis.

Sin embargo, España ha sido recientemente calificada como el "enfermo de Europa", categoría que en el siglo XIX fue detentada por Rusia y que indica el marasmo de la economía, la política y la sociedad de un país. La falta de personalidad política de Aznar (auto colocado a la sombra de Bush) y de Zapatero (cósmicamente auto situado a la sombra de Obama), ambos mediocres y sin imaginación, unidos a la parálisis política sufrida en España entre 1991 y 1996 cuando el felipismo se aferraba al poder a pesar de suscitar desconfianza en sectores amplios de la población, ha hecho que los errores acumulados, llevaran a España al abismo.

Cabe recordar que ni  Felipe González, ni Aznar, ni Zapatero han cuestionado el sistema mundial: la globalización y cabe añadir que la situación en la que nos encontramos es precisamente el resultado de la globalización. Deslocalización empresarial por un lado y modelo económico basado en salarios bajos, inmigración masiva y barra libre para el crédito a fin de engañar la capacidad adquisitiva real de los trabajadores y las clases medias.

Ese sistema era imposible que prolongara sus resultados positivos durante mucho tiempo: hoy, España es un país en vías de desertización industrial que cada vez produce menos y cuya industria no cuenta con aranceles proteccionistas. España es un país en el que cualquier ciudadano del Tercer Mundo que lo desee puede venir y disfrutas de sus servicios básicos. España es un país en el que la ciudadanía nacional es minusvalorada como si se tratara de un insulto al inmigrante y que está dispuesto a concederla a cualquiera a bajo precio y sin garantizar siquiera su integración.

Y esta tendencia proseguirá durante todo el tiempo que Zapatero se aferre el poder y no existe absolutamente ninguna posibilidad de que cambie con Rajoy. Ni uno ni otro, ni quienes les han precedido, han sido capaces de cuestionar la locura globalizadora, y un sistema mundial desequilibrado en el que países sin derechos sociales ni laborales, verdaderas dictaduras que producen casi a precio de coste de materias primas y con unos trabajadores-esclavos que se conforman con un techo miserable y un cuenco de arroz, tienen la misma posibilidad de colocar sus productos en el mercado español en igualdad de condiciones con empresas españolas que cumplen estrictamente la ley, pagan salarios medios, liquidan las cotizaciones a la seguridad y pagan abundantes impuestos. Un sistema de producción así considerado jamás podría funcionar a nivel mundial.

La globalización ha favorecido las burbujas financieras, ha posibilitado que con solo apretar una tecla, miles de millones de euros pasen de un país a otro del planeta, siempre en busca de mayores beneficios, generando una inestabilidad económica mundial y una volatilidad fruto de la cual deriva la actual crisis.

Ni PP, ni PSOE han cuestionado ese sistema mundial, ni lo harán en 2010, ni siquiera cuando sean arrojados al basurero de la historia.

(c) Ernesto Milá - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com

 

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