Divirtámonos un poco. Imaginémonos que se aplica, en Europa, al islam, exactamente las mismas reglas que se aplican al catolicismo, a la ortodoxia o al judaísmo en más de la mitad de los países musulmanes del planeta. Según la regla de la reciprocidad. Esto resultaría en: erradicación total del islam en Europa, sin ninguna excepción de tolerancia. Aquí tienen la transposición, aplicada al islam, de esto que los últimos inflingen a las otras religiones en la "Tierra del Islam" 

1) Prohibición de todo culto mahometano público

2) Cierre de la mayor parte de las mezquitas y prohibición absoluta de construirlas. Más fondos públicos para el mantenimiento de las mezquitas existentes. Prohibición a los países musulmanes de subvencionar el mantenimiento o, como mucho, la construcción de mezquitas en Europa.

3) Disolución de todas las asociaciones islámicas y prohibición de toda asociación pública que solamente congregue musulmanes

4) Dura penalización de todo proselitismo musulmán. 

5) Abolición de los privilegios extra-legales de masacrar por el l'Aït-el-Khébir; abolición de todos los privilegios ligados al ramadán; abolición de todos los privilegios alimentarios acordados con los musulmanes en los comedores públicos y en las escuelas

5) Prohibición de la práctica del ramadán por los menores

6) Prohibición de las escuelas coránicas, represión en el vestir de todo símbolo religioso en los lugares públicos, y en consecuencia del velo para las mujeres, especialmente en la escuela.

7) Penalización grave de todos los casos de poligamia.

8) Revocación inmediata de la función pública de toda persona que se entrega al proseletismo musulman.

9) Sobrefiscalización de toda empresa comercial ligada de cerca o de lejos al islam.

10) Expulsión inmediata o prohibición de todos los jueces coránicos.

11) Tolerancia de los imames y de cualesquiera mezquitas con la condición de que su actividad no sea la del proselitismo religioso pero sí la caridad pública (en cuanto a las religiones católicas instaladas en Algeria) 

12) Tolerancia hacia la práctica privada del islam, en familia o en lugar cerrado (con excepción del ramadán para los menores), con la condición de pagar un impuesto especial; este impuesto puede ser recaudado en caso de abjuración de la religión anteriormente mencionada.

13) Prohibición de la unión de hecho, de relaciones sexuales o de matrimonio entre toda mujer no musulmana y todo hombre musulmán.

14) Prohibición de la presencia física de todo musulmán en un lugar de culto no-musulmán.

Se podría continuar. La lista es muy larga. ¿Qué significa esta parábola? Es simple: es evidente que las medidas de discriminación extremadamente duras impactarían a la opinión pública actual y serían consideradas como tiránicas, fascistas, o incluso peor. Por tanto, al contrario de los no musulmanes, el equivalente de estas medidas se aplica en más de una decena de países musulmanes.

Si estas medidas anti-islam fuesen aplicadas en Europa, la ONU elevaría altivamente su voz. Seríamos defenestrados de la humanidad. Por tanto, nadie se moviliza contra los países musulmanes que proceden a estas discriminaciones contra los no-musulmanes, ni la ONU, ni Amnistía Internacional, mi la misma Iglesia católica, aún prohibidos para albergarse en los países mencionados. Salman Rushdie y Taslima Nasreen estuvieron amenazados por haber denunciado esta religión bárbara. Pero ningún intelectual se hizo eco de las auténticas consecuencias.  

Estas medidas de protección contra el islam contravendrían evidentemente la carta de la ONU como a la Declaración universal de los derechos del hombre; son consecuentemente la reproducción exacta de aquellos que practica el islam a la vista y en presencia de la comunidad internacional, especialmente respecto de los matrimonios. Las disposiciones prohíben toda unión, de hecho o matrimonial, entre un musulmán y un no-musulmán (un alemán ha sido condenado en Irán por haber tenido una amante iraní) se asemejan a las leyes nacional-socialistas de Nuremberg. ¡Pero yo no critico el islam! Que conste.

Yo constato que el islam y los países musulmanes violan impunemente la libertad religiosa y el derecho internacional. Y nadie dice nada. Los países musulmanes, que han todos firmado la carta de la ONU, no la aplican respecto de este punto fundamental. Ninguno ha sido llamado al orden ni sancionado. El carácter vengativo y absolutista del islam se impone a la comunidad internacional, que tendría en efecto los medios de hacer cesar este desorden. El charia es jurídicamente incompatible con la Carta de la ONU. Y, hipócritamente, nadie ha planteado una mínima protesta. ¿Por qué? De acuerdo total con Alexandre del Valle, autor de Islamismo y los Estados Unidos: Una alianza contra Europa (Éditions L'Age d'Homme), pienso que esto es porque los Estados Unidos presionan para que nada se proponga que pueda "lastimar" a los países musulmanes y exigir del islam una reciprocidad de tolerancia. En efecto, ellos controlan y explotan los recursos petrolíferos de toda la península arábica y de Algeria. Esto es el pacto petrolífero árabe-americano, dimensión capital de las relaciones internacionales de las cuales nadie habla nunca. que explica esta indulgencia hacia el islam, en la cual Europa evidentemente queda mal parada. ¿Pero no existe acaso una familiaridad secreta entre el puritanismo profundo del americano y el fanatismo consustancial al islam?   

(c) Por el texto: Guillaume Faye

(c) Por la Edición Francesa: Editions de l'Aencre

(c) Por la traducción castellana: Miguel Ángel Fernández

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