Infokrisis.- Una ministra de defensa que no tiene absolutamente idea de defensa es el complemento ideal para un pueblo al que su defensa ha terminado por importarle un pimiento. Sí, porque para la mayoría de los españoles todo lo relativo a la defensa nacional es un problema muy lejano que no tiene nada que ver con su día a día, bastante dificultoso por lo demás. Para ZParo, la ministra de defensa no es más que un florero de cuota, nombrada solamente porque era la primera ministra de defensa mujer, de cuota y embaraza. De salir reelegido, el próximo ministro de defensa seguramente será un travestí hormonado y pasará revista a las tropas con bata de cola y lunares ¿Qué en su historial -como en el de la Chacón- no haya tenido la más remota relación con la defensa? ¡Qué más da! ¿Quién dice que para ser ministro de algo en la España irreal de ZParo hay que entender de su área de competencia? Además, la nueva ministra de defensa era pacifista o poco menos, lo que constituía otro aliciente para demostrar el "humanismo cósmico" del gobierno. Una ministra de defensa embarazada que vendía pacifismo era el complemento ideal a un ministro de industria gay que repartía bombillas gratis en lugar de aplicar ideas creativas.

El papel de las FFAA en la no tan joven democracia española

No hay defensa nacional en España porque en las últimas décadas se ha procurado que cualquier planificación en esta materia quedara subordinada a las necesidades de imagen de los gobiernos. A poco de morir Franco, cuando quedó claro que el estamento militar no sería más que un mero actor secundario en la coreografía democrático, todo se limitó a subirles los sueldos a los militares para asegurar su silencio y aceptación de la nueva situación. La ideología que ha imperado desde ese momento ha sido la del apoliticismo militar y su subordinación al poder político. En toda democracia ocurra así, por tanto esto no era una novedad.

La novedad consistía en que la democracia abrió una brecha entre la "ideología" de las fuerzas armadas (basada en orden, autoridad y disciplina) y la "ideología" de la democracia liberal (basada en libertad, igualdad y fraternidad). Era evidente que la convivencia entre ambas iba a ser dificultosa (especialmente, porque a la primera se le había impuesto el silencio) y que, apenas quince años después de instaurada la democracia, el servicio militar se había convertido en algo intolerable para la mayoría de jóvenes. La objeción de conciencia masiva entrañó poco después una transformación del ejército de leva por otro profesional, operada a prisa y corriendo por un Aznar que nos dejó en buena medida y durante unos años con las FFAA dislocadas: a los bajos salarios ofrecidos a los nuevos voluntarios correspondía una baja respuesta de la sociedad.

Para colmo, en esos momentos, los gobiernos españoles, de centro-derecha o de centro-izquierda ya estaban embarcados en múltiples operaciones en el extranjero. Contra más lejos, mejor. Puede comprenderse que nuestros muchachos estuvieran presentes en la antigua Yugoslavia para interponerse entre serbios y croatas pues, no en vano, somos miembros de la Unión Europea y todo lo que afecta al continente nos afecta a nosotros. Pero otras misiones fueron mucho menos justificables y no tenían nada que ver con la seguridad nacional ni con la política de defensa.

Lo que está en juego en Afganistán

Y es así como llegamos, durante el aznarato, a enviar tropas a Afganistán y luego a Irak. Al primer país en tanto que miembros de la OTAN, respondimos a la llamada de Bush de "luchar contra el terrorismo internacional", en Irak, en cambio, cuando el derecho internacional estaba en contra de la intervención, fue la voluntad de Aznar de congratularse con su amigo del alma lo que llevó allí a nuestras tropas pagando un saldo de sangre inolvidable.

Vale la pena recordar que tanto en Afganistán como en Irak lo que existe no es una "lucha contra el terrorismo internacional", sino la INVASION PURA Y SIMPLE DE UN PAÍS POR UNA COALICIÓN INTERNACIONAL liderada por los EEUU. Esa invasión ha generado una "insurgencia" que constituye un verdadero "movimiento de liberación nacional", ante el cual, en tanto que demócratas, no tenemos absolutamente ningún argumento de peso que oponer. Los montañeses y cabreros de Afganistán jamás tuvieron nada que ver con el terrorismo desarrollado en Europa y, en cuando a Saddam Hussein, autócrata o no, su gran pecado fue mostrarse irreductible en su anti sionismo, teniendo la llave del petróleo, y ser un gobierno laico en una zona fanatizada por el islam. No hay ninguna justificación para nuestra presencia en Afganistán, como no la hubo para nuestra presencia en Irak.

Entonces ¿por qué estamos allí y por qué la ministra de la indefensión mucho más que de la defensa, amenaza con duplicar el número de efectivos?

Es simple, aunque ZParo no lo diga: poco importa si gobierna en el despacho oval de la Casa Blanca un amigo de Aznar o si allí asienta sus posaderas alguien que ZParo considera como su fotocopia achocolatada. La línea en política exterior de los EEUU es siempre la misma: garantizar los intereses geoestratégicos de los EEUU y seguir manteniendo tanto tiempo como les sea posible su hegemonía mundial. Es evidente que el tiempo se les va acabando y que los EEUU abordarán la segunda década del milenio en posición hegemónica, pero cuando termine, difícilmente la podrán seguir manteniendo. EEUU es hoy "el imperio", el único imperio con conciencia de tal y con vocación de serlo: y los imperios tienes vasallos -nunca "aliados"-, ese vasallaje se muestra en los "pequeños detalles" que indican si los gobiernos locales son suficientemente sumisos o albergan algún tipo de reserva. Eso indica al "imperio" que hay vasallos de primera, en su servilismo y seguidismo, y vasallos en los que no se puede confiar. Aznar pertenecía a los primeros. Eso le permitía ser presentado en los EEUU como un "gran líder" (líder sí, pero modestito, sin exagerar y bajo cuyo gobierno se cometieron errores en política económica, política de inmigración, política social, política autonómica y, por supuesto, política internacional), mientras que ZParo empezó mal su gestión y hoy sigue siendo irrelevante en la escena internacional. De ahí que necesite congraciarse con el "imperio" actuando justo en contra de cómo el interés nacional aconsejaría: retirando tropas de un país injustamente invadido y dejando que en esa guerra lidien sólo sus "armadores". En Afganistán no se defiende ningún interés estratégico de España, sino simplemente es el test de sumisión al "imperio".

Por eso, ahora, cuando la ministra de la cuota y del embarazo, la ministra ignorante de lo que es una política de defensa e incluso de la diferencia entre un cabo y un sargento, anuncie con la boca pequeña y aprovechando sin duda alguna otra noticia que la tape, el aumento de 500 o 750 soldados en el contingente español en Afganistán, debemos reaccionar: NI UNO SOLO DE NUESTROS MUCHACHOS PARA LA GUERRA ABSURDA DE AFGANISTÁN.

El reciente combate con la insurgencia talibán en el que después de seis horas de lucha, se causaron abundantes bajas, ha puesto de manifiesto, por si alguien tenía alguna duda, de que allí hay una situación de guerra. Eso solamente lo podían ignorar los "socialistas cósmicos" y las ministras de cuota. Todos sabíamos que en Afganistán hay una guerra de ocupación, nada más. Todos sabemos que ESA GUERRA NO ES NUESTRA GUERRA y que nuestra presencia en aquella árida, lejana, inhóspita y atrasada tierra, ES SOLAMENTE UN TEST PARA MOSTRAR LA SUMISIÓN AL IMPERIO.

No hay lugar para la opinión de técnicos y expertos en la España de ZParo

Los gobiernos democráticos han atribuido a las FFAA el papel de "gran mudo" en la España actual: los militares son los únicos que no pueden opinar institucionalmente sobre las directrices de la política exterior. No solamente deben cumplir, sino que además deben hacerlo en silencio y en sumisión. Cualquier opinión política que defiendan las FFAA es inmediatamente atajada con ceses fulminantes, carreras militares brillantes puestas en barbecho y destinos a lugares sin pena ni gloria. Sin embargo, la defensa nacional es cosa de militares: es decir, de técnicos y especialistas. Y estos están subordinados a un poder político que solamente entiende y le interesa su prestigio personal. ZParo daría algunos años de su vida por ser recibido en la Casa Blanca por un solícito y emocionado Obama, como antes Aznar se perdió por apoyar los pies en la misma mesa que Bush y fanfarronear con él sobre quién estaba en mejor forma física. Estas actitudes han costado vidas de nuestros soldados, vidas entregadas en guerras inútiles que no tenían ABSOLUTAMENTE NADA QUE VER con aquello por lo que un soldado puede estar orgulloso de entregar su vida: POR LA DEFENSA DE SU PATRIA.

Los gobiernos democráticos han justificado la imposición de la ley del silencio a las FFAA para alejar el "peligro golpista"… ¡Cómo si en 2009 existiera peligro golpista alguno! La ley del silencio no solamente se ha impuesto a los técnicos y especialistas en la defensa nacional -los militares-, se ha impuesto a los técnicos y expertos en economía (¿Cómo asumir que la ministra de economía en la mayor crisis económica de toda nuestra historia ni siquiera sea economista?), en sanidad (¿Cómo entender que la ministra de sanidad ni siquiera tenga nociones de lo que es una epidemia y los riesgos de vacunación masiva con productos todavía no testeados suficientemente?), en infraestructuras (¿Qué hace el bueno de Pepinho Blanco en ese ministerio que requiere una gran capacidad técnica, este tipo que ni siquiera fue capaz de ir más allá de matricularse en primero de derecho?), etcétera, etcétera, etcétera.

La ausencia de política de defensa y la subordinación de la defensa nacional a las exigencias de supervivencia política de ZParo (un verdadero zombi político, cadáver amortizado por la crisis y que todavía no se ha enterado de que políticamente ha muerto) no es más que la punta del iceberg que recordamos en estos momentos en los que nuestros muchachos han cumplido con su deber y han repelido el ataque de la insurgencia afgana. El problema del gobierno ZParo es que, todo él, sin excepciones, todo, absolutamente todo, es la incompetencia personalizada y la negación de la experiencia y la competencia técnica para afrontar los problemas. Los militares están silenciosos, como lo están los colegios de economistas, los colegios de abogados ante tres años de retraso en la sentencia del constitucional sobre el Estatut, como lo han estado los colegios de arquitectos ante el ladrillazo, como lo está la sociedad ante la avalancha migratoria (600.000 inmigrantes en 2007, 400.000 en 2008, se prevés 200-250.000 en 2009, pero, eso sí 5985 han aceptado el "retorno voluntario"…) y así sucesivamente.

No sólo las FFAA están mudas. Es toda la sociedad civil la que ha perdido la capacidad de hablar y de defender lo que es suyo. Así pues no puede extrañarnos el gobierno que tenemos: a una sociedad muda corresponde un gobierno de oportunistas e incapaces.

Va siendo hora de que la sociedad tome la palabra.

© Ernesto Milà - Infokrisis - Infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

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