Se suele pensar que la llamada Triple A era la sigla de la “Alianza Anticomunista Argentina” y que había nacido en las alcantarillas del Ministerio de Bienestar Social dirigido por José López Rega en un intento de acabar con las llamadas “organizaciones armadas” de la izquierda peronista. Esto es incuestionablemente cierto. Hubo una “Triple A” encargada de eliminar físicamente a los activistas de la izquierda más significados. También es cierto que en la confusión de la época algunos aprovecharon para liquidar a sus enemigos personales (tanto a la izquierda como a la derecha). Hoy nadie duda de que la Triple A fue impulsada por López Rega en cuando Isabel Martínez de Perón, elevada a la presidencia de la nación a causa del fallecimiento del general firmó el decreto 2772 que auorizaba a “Ejecutar las operaciones militares y de seguridad que sean necesarias a efectos de aniquilar el accionar de los elementos subversivos en todo el territorio del país”. Era el principio de la “guerra sucia”. A este decreto siguió una oleada de violencia generalizada que no logró acabar con la violencia sino tan solo eliminar a algunos activistas muy significados y demasiado ingenuos como para dejarse cazar. En marzo de 1976, la represión contra la guerrilla izquierdista adquiriría un carácter sistemático y científico, tras el pronunciamiento militar. Nueve meses después, el entonces Jefe de Estado Mayor del Ejército General Roberto Viola (que luego sustituiría al General Videla al frente de la presidencia de facto) difundiría una directiva secreta de lucha contra la subversión en la que se ordenaba “aplicar el poder de combate con la máxima violencia para aniquilar a los delincuentes subversivos donde se los encuentre. … el delincuente subversivo que empuñe armas debe ser aniquilado, dado que cuando las FFAA entran en operaciones no deben interrumpir el combate ni aceptar rendición”.

Pero esta violencia ya se había organizado con Perón vivo. De hecho, la “madre de todos los crímenes” de la Triple A coincidió con el retorno de Perón a la Argentina y con los cientos de muertos en el aeropuerto de Ezeiza. Detrás de los sucesos de Ezeiza se encontraba José López Rega, ya ministro de Bienestar Social a pesar de que solamente el teniente coronel Osinde, su subordinado se viera obligado a asumir la responsabilidad de lo ocurrido allí.

Sin embargo, había otra “Triple A” que nada tenía que ver con todas estas acciones. Era una teoría entre mística y geopolítica. Había sido enunciada por el espiritista Menotti Carnicelli casi veinte años después de que la Triple A sembrara el terror entre los terroristas. Es hora de volver al estudio del texto de la Logia Anael “La Razón de Ser del Tercer Mundo”.

Valorando los hechos de 1955 (en el curso de los cuales Perón fue desposeído de la presidencia y debió exiliarse), Anael lanza una pregunta aparentemente extemporánea: “¿Estaban los pueblos del triángulo escaleno de la Triple “A” suficientemente consolidados para sostener y mantener victoriosa a la revolución justicialista argentina?”. Inicialmente es imposible saber de qué se está hablando: ¿cuál es ese “triángulo escaleno de la Triple A”? El autor alude a los países de Asia, África y América Latina, estos son la primigenia “Triple A”.

Anael-Carnicelli reconoce un poco más adelante que justo en los momentos del golpe dado por los generales Aramburu y Leonardi y por el almirante Isaac Rojas, “un miembro de la Logia Anael, entrevistándose con Perón” éste comentó que “se entregaría el gobierno y no debería de haber derramamiento de sangre. Que hechos posteriores a realizarse demostrarán la conveniencia de al proceder, resultando ello beneficioso, para la evolución progresiva del triángulo de la Triple A y que, procediendo así, él regresaría forzosamente como líder de América Latina”. Más adelante, añade: “El hombre que entrevistó al General, actuaba como hombre de enlace entre Getulio Vargas y Perón”. Es evidente que el autor se está refiriendo a sí mismo y que la reunión es la que sabemos tuvo en la Casa Rosada en 1954, cuando visitó Argentina en una de sus giras para difundir el espiritismo…

En cuanto a Getulio Vargas protagonizó en Brasil un experimento muy similar al de Perón en Argentina y prácticamente en los mismos años. Vargas fue llamado “padre de los pobres” de la misma forma que Perón fue el “padre de los descamisados”. Sin embargo, el destino de “don Getulio” fue mucho más dramático que el de Perón que, a fin de cuentas, murió de vejez y enfermedad. Vargas, en cambio, se suicidó. A pesar de que se suele eludir en sus biografías, Vargas fue un espiritista convencido y miembro de la Logia Anael (militancia que reconoce el autor del texto cuando en su página 18 dice: “Vargas está muerto: como miembro que fue de la Logia no juzgamos su actitud”) que terminó suicidándose en 1954. Las similitudes entre el Estado Justicialista peronista y el Estado Novo promovido por Vargas, dan cierta verosimilitud al papel jugado por Carnicelli como nexo de unión entre ambos. Por lo demás, si Vargas era espiritista como una parte sustancial de la población brasileña (se considera que las distintas sectas espiritista incorporan al 1’5% de la población) , no es menos cierto que Perón ya había participado en una organización secreta, la logia llamada Grupo de Oficiales Unidos, que le había catapultado hacia la presidencia del país. Tanto Vargas como Perón, por otra parte, coincidían en sus líneas ideológicas: “ni capitalismo, ni comunismo”. Miraban con desconfianza a los EEUU, antes de la II Guerra Mundial no pudieron ocultar ciertas simpatías hacia la causa del Eje, se sentían ajenos al comunismo y extremadamente hostiles a las oligarquías locales. Eran nacionalistas y populistas, uno en versión brasileña y otro en versión argentina. El suicidio de “don Getulio” supuso un mazazo para las esperanzas de los ocultistas brasileños, sin embargo, en Argentina, Perón seguía polarizando la atención pasando a  ser un personaje casi simbólico y emblemático: a modo del Rey Perdido de la tradición occidental, desposeído de sus atributos, pero no muerto, del que su pueblo esperaba que volviera cuando lo requiriera de nuevo. No en vano la Logia Anael fue la primera en asumir la consigna que presidiría los siguientes 20 años en la vida del justicialismo argentino: “Perón vuelve”. En el texto de la Logia Anael que comentamos, puede leerse en la página 19: “Un día, cuando se hablaba de la caída inminente de Perón, el Dr. Anael, reunido con un grupo de amigos hizo el siguiente comentario: “El general Perón será presidente a perpetuidad” y agregó: “descifren la metáfora”. Quedó pensativo y volvió a agregar: “Será el que hermanará a los pueblos hijos de San Martín y Bolivar en abrazo indestructible”. La profecía solamente se cumplió hasta cierto punto: Perón volvió a la Argentina y murió como presidente (en cierto sentido lo fue, pues, “a perpetuidad”), pero su último período de gobierno resulto caótico y no hubo posibilidad de hermanar nada…

Pero en 1965, los miembros de la Logia Anael se hacían ilusiones sobre el futuro y sobre el papel que les quedaba por desempeñar. Fue entonces cuando elaboraron su teoría sobre “los tres vértices del triángulo de la triple A” (pág. 20, op. cit.). Dicha teoría sostiene que en 1945 se inició la “activación del primer vértice” (Asía) con el inicio de la descolonización. A partir de ese momento, en efecto, Holanda descolonizó Indonesia, el Reino Unido inició la retirada de India, Paquistán, Birmania y Ceilán. Francia inició la evacuación de Indochina y finalmente se asistió a la “larga marcha” maoísta que concluyó con la entrada del Ejército Popular Chino en Pekín. De ahí que La Logia Anael proclame que “comienza a consolidarse el primer vértice magnético del triángulo: Pekín” (pág. 19, op.cit.). En el momento en que se publicaba la obra, para colmo, se estaban dando “luchas de liberación” en Vietnam y Laos. La Logia Anael identifica en todos estos países los mismos problemas que en Argentina y Brasil: existe un enemigo encubierto que supone el más, las “oligarquías nativas” que siempre terminan constituyendo un eje con el “imperialismo”. Cuando Anael realiza el análisis del régimen chino no ve en él a una dictadura comunista-stalinista, sino simplemente a un régimen “nacionalista”, no muy alejado de Perón o de “don Getulio”. No ve “comunismo” en China, sino “cooperativismo”. Considera incluso que el conflicto que enfrentaba a China con la URSS era saludable y estaba previsto. El doctor Anael en 1954 ahbía escrito: “Con los años, inevitablemente, [China] se distanciará de Rusia, su destino es luchar por las masas sufrientes y por los pueblos marginados de la historia”.

El “segundo vértice” es África en donde estaba teniendo en esos momentos un proceso similar al asiático: Inglaterra se había retirado de Egipto y Sudán, Francia preparaba la independencia de Marruecos y Túnez. Poco a poco, los distintos países del África Subsahariana iban accediendo a la independencia. Anael escribe: “Argelia liberada, configura el 2º vértice magnético del triángulo”. Considera que el interés de Argelia por encima de Egipto radica en que el primer país accedió a su independencia mediante las armas y que su aportación terminará fortificando la “revolución naserista” en el mundo árabe. Anael escribe: [Argelia] radicalizará al África, tal como previóse en San Pablo a fines de 1956”. Luego menciona la reunión de la Organización de Solidaridad de los Pueblos Afroasiáticos, OSPAA, que tuvo lugar en Argel en marzo de 1964 en la que se proclamó la necesidad de que los pueblos que luchan contra el imperialismo estrechen sus lazos. Se añade incluso que “la logia estuvo presente en esa reunión”. El “Doctor anael” predijo en ese momento el renacimiento de Argelia.

En cuanto al “tercer vértice” es el específicamente Americano. Aluden a América Latina, claro y aluden enigmáticamente a la “L” inclinada: el trazado que va desde Lima a Buenos Aires y de allí a Sao Paolo. Anael construye la tesis de las “dos independencias” y dice: “Así como el primer paso de nuestra independencia política partió del Río de la Plata y buscó el oeste, nuestra segunda independencia –la económica-, debe partir del mismo sitió, pero buscando el esta-oeste. O sea, la “L” inclinada” y, todavía más crípticamente, añade: “Con la “L” inclinada, revolucionaria, los volcanes de la Cordillera de los Andes, estarán en erupción, especialmente en Chile. La táctica de la segunda mitad del siglo XX, debe ser más fulminante que la del XIX”… Resulta hasta cierto punto turbador reconocer que fue precisamente en Chile donde se produjo el ascenso de Salvador Allende al poder en 1969, al frente de una coalición de partidos marxistas (Unidad Popular), con el apoyo de la Democracia Cristiana.

Así pues, el “tercer vértice” es un L que pasa por Buenos Aires, Sao Paulo y Lima. En esta última capital, en esos momentos, se está iniciando el movimiento de Velasco Alvarado, una especie de peronismo a la peruana. Getulio Vargas ha sido sustituido por gobernantes de muy escasa talla (Joao Gulard, Brizola, Juliao) y la Logia Anael ha apostado por “uno de los suyos”, Adhemar de Barros. Y en cuanto a Argentina, ya se sabe: “Perón vuelve” y cuando lo haga “será para siempre”. Pero ¿por qué la Logia Anael no cuenta con Cuba? ¿acaso no debería de ser considerado el castrismo como uno de los baluartes antiimperialistas? No sin cierta razón, la Logia Anael no atribuye un papel decisivo a Cuba por dos razones: “Es una pequeña isla” y “Está muy próxima a Wall Street”. Cuba tiene un papel: “Excitar al imperialismo y mostrarlo tal cual es: de palabra partidarios de la paz y la libertad, en los hechos, sostén, columna vertebral del privilegio, contrario a la autodeterminación de los pueblos”. La Logia define a Cuba como “la revolución sacrificada”, “la vanguardia”. Llegan a negar incluso tácitamente la vinculación del castrismo a la esfera de influencia soviética: “Lo está en realidad? Tácticamente puede estarlo, estratégicamente es parte de América Latina”.

El enemigo es pues el imperialismo y las oligarquías locales que colaboran con él. Pero la evolución de la humanidad prosigue inexorable a través de los tres vértices, cuya “vibración” hace que actúen en una sinergia suficiente para desbancar al “imperialismo”. Esa “vibración” será tanto mayor en cuanto nos aproximemos a la “nueva era”, aparecerá una nueva generación de líderes que cristalicen en sí mismos estos procesos y los aceleren. No va a ser ninguna de las “patas” de la Triple A, ni América Latina, ni África, ni Asia, quien logre derrotar al imperialismo y a la oligarquía, sino la acción conjunta y la sinergia entre las tres: de ahí la importancia que tiene el concepto de “Triple A” para la Logia. Esa “vibración” es, a la vez “cósmica” (puesto que depende de las posiciones de los astros y del tránsito zodiacal de la Era de Piscis a la de Acuario), pero también se experimenta en la humanidad favoreciendo la irrupción de un “hombre nuevo” que encarnará los valores de justicia social, igualdad, solidaridad, humanidad que Carnicelli-Anael percibía tanto en el peronismo como en el Estado Novo de “don Getulio”.

Sin embargo, a lo largo de la segunda mitad de los sesenta algunas de estas esperanzas se vieron defraudadas. En 1954, Adhemar de Barros fue derrotado por Janio Quadros en las elecciones en el Estado de Sao Paolo. Al año siguiente volvería a ser derrotado en las presidenciales. Es cierto que luego, en 1962 triunfó sobre Quadros al frente de Sao Paolo, cargo en el que se mantuvo hasta 1966, llegando a mantener buenas relaciones con el general De Gaulle. El golpe militar le forzó al exilio y ahí se apagó su estrella, falleciendo en 1969. Perón volvió en la fecha indicada por López Rega en función de sus cálculos astrológicos, el 20 de junio de 1973…en la culminación del “segundo decanato” de Tauro reputado de generar la mayor de las fortunas.

La Logia Anael había empezado siendo una entidad anti-imperialista que extraía su fuerza de la consideración de que la humanidad se aproximaba a un cambio cosmogónico, contando con elementos bien situados en posiciones de poder en Brasil y Argentina, pero luego, el giro imprevisto que tuvo lugar con la irrupción de López Rega y de su proyecto personal, hizo que todo esto saltara por los aires. Carnicelli, Urien y los demás se ven superados, de una lado por una situación internacional que cada vez encaja menos con su esquema: Argelia se convierte en un régimen burocratizado que, frecuentemente, hace el trabajo sucio encargado por los servicios secretos soviéticos. En los años 70, los distintos gobiernos militares iberoamericanos gestionado por elementos salidos de la Escuela de las Américas dependiente del Southern Command de Panamá abandonan cualquier tentación nacionalista y anti-imperialista para limitarse a combatir al comunismo. Algunos como Ongania lo harán en nombre de los valores cristianos, la mayoría simplemente como una forma de demostrar su fidelidad a Washington. En África las cosas no pueden ir peor. Y en Asia no parece que la logia haya logrado contactar con ningún gobierno de manera significativa.

Desde el punto de vista psicológico es comprensible que López Rega, que conocía perfectamente la doctrina de la Logia Anael sobre la Triple A, la reconduzca y la retuerza hasta hacer de ella una negación: la Triple A ya no será el esfuerzo “vibratorio” mancomunado de los países de Asia, África y América Latina, sino la Alianza Anticomunista Argentina que, como hemos visto, elegirá incluso a algunos miembros de la Logia Anael para liquidarlos físicamente en sus primeros meses de actividad terrorista. El proceso psicológico es bastante claro: Rega recordaba los tiempos en los que era el chico aplicado de la Logia, el silencioso que cumplía órdenes y escalaba dentro de la estructura, el que tuvo que recibir órdenes imperativas de Urien y la bronca propinada por Bernarlo Alberte cuando se disponía a tomar el avión a España acompañando a “Isabelita”. En los dos años siguientes se fue independizando completamente de la tutela de Anael. Sustituyó las relaciones con la Logia por otras con otra Logia todavía más siniestra, la italiana Propaganda 2. Y se propuso algo más en el autoexilio madrileño: ser como Licio Gelli, un hombre de poder, no más un astrólogo de pocas ventas y un segundón en la Logia Anael. No fue sin duda por casualidad de Rega dio a sus pistoleros el nombre de Triple A. Fue la exteriorización de un rechazo a lo que Anael había representado en su vida: el papel de subordinado. A partir de ahora, él marcaría los tiempos y los ritmos, él marcaría la estrategia y los objetivos. Nada de proyectos antiimperialistas.

“El Brujo” creía sinceramente en la teoría de las “vibraciones” cósmicas y en el advenimiento de una nueva era. En tanto que astrólogo sabía mejor que nadie que el movimiento de oscilación del eje terrestre hacía que el sol fuera variando poco a poco su salida durante el solsticio de verano, de una signo a otro, de Piscis a Acuario. Veía signos inequívocos de que este tránsito se estaba produciendo: la tierra estaba llegando al período en el que la “humanidad” iba a ser su leit-motiv. Pero esto, en lo que seguía creyendo, había dejado de interesarle prioritariamente. Él tenía la confianza de “Isabelita”, ganada gracias a las prácticas espiritistas, a los pases mágicos y a las invocaciones en las que había terminado siendo un maestro. Estaba convencido de que “lo oculto” rige los destinos del mundo. Mientras Perón se mantuviera con vida, el gestionaría el mito y cuando muriera, le bastaba estar cerca de “Isabelita” para seguir siendo el titiritero que movía los hilos… justo el papel que reivindicaba Licio Gelli en Italia: el de “buratinaio” (titiritero, en italiano).

El ideal más elaborado de la Logia Anael, la doctrina sobre los tres vértices vibratorios, la Triple A, que constituía la razón de ser de la Logia fue pisoteado y arrastrado por el lodo, convertido en la sigla de una banda de pistoleros y asesinos sin escrúpulos, paradójicamente emanados de un ministerio de nombre beatífico: “bienestar social”… hubo, pues, dos Triples A: la originaria y su inversión.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

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