La vertiente ocultista del peronismo (I de III). La Logia Anael

Publicado: Miércoles, 19 de Agosto de 2009 14:10 por Ernesto Milá en ORIENTACIONES




Infokrisis.- El pequeño estudio que hemos dedicado al “cosmismo” nos ha excitado la curiosidad de trabajar otro tema muy poco estudiado, pero que frecuentemente ha salido a relucir entre bambalinas. Nos referimos a la Logia Anael a la que pertenecieron algunos destacados dirigentes peronistas y a las vinculaciones de esta logia con su homóloga italiana, la Logia Propaganda 2. Perón fue iniciado por Licio Gelli en la Logia P-2 y que éste contó con el apoyo de López Rega y de la Logia Anael para establecerse bases en Argentina. Si a eso unimos que la Logia Anael ya aludía a la Triple A en alguno de sus escritos más de veinte años antes de que empezara la represión contra los grupos terroristas argentinos, encabezada por López Rega al frente del Ministerio de Bienestar Social y que éste supo remover la conciencia de antigua espiritista que había sido Isabel Martínez de Perón, tendremos un cuadro extremadamente rico en matices ocultistas que recorrió los últimos años de vida del general.

En la medida en que nos sea posible, intentaremos facilitar el origen de las fuentes utilizadas para estudio que demuestra que, con demasiada frecuencia, el peor de los ocultismos interfiere en la política generando las peores políticas posibles.

Introducción

Tuvimos noticia de la existencia de la Logia Anael hace más de 20 años y a través de uno de sus miembros. Se trataba de un antiguo nacionalista argentino que había pasado primero por la fiebre católica dentro de la Guardia Restauradora Nacional, luego por el Movimiento Nacionalista Revolucionario Tacuara, para llegar a finales de los años 60 al peronismo e integrarse como dirigente de las 62 organizaciones que era, en la Logia Anael. Luego vino el reflujo y el alejamiento lo que facilitó algunas confidencias. Nos confirmó, por ejemplo, que López Rega había pertenecido a la Orden de los Caballeros del Fuego, de la que se separó para integrarse en la Logia Anael. Nos explicó, por ejemplo, que López Rega, controlaba la vida de Perón a través de su mujer y fue así, como estableció la fecha exacta de retorno de Perón a la Argentina tres años antes de que sucediera, manejando tablas astrológicas.

Conocimos, así mismo, a un súbdito chileno que resultaría luego implicado en algunos escándalos de corrupción que afectaron al felipismo y que en su juventud había pasado por el Movimiento Humanista dirigido por “Silo”, el llamado “Mesías de los Andes”. El “siloismo se había configurado desde principios de los años 70 como una “opciones de izquierdas”, humanista y universalista. Esta persona nos confirmó que “Silo” (con quien le unía una buena amistad), consideraba a la Logia Anael como su principal enemigo personal y que incluso temía ser asesinado por sus sicarios.

Durante mucho tiempo mantuvimos los apuntes sobre la Logia Anael en barbecho, sin disponer de tiempo para dedicarle algunas horas. Sin embargo, una serie de felices casualidades nos ha permitido rescatar los apuntes que tomamos hace más de veinte años, completándolos con algunos testimonios obtenidos en los últimos días. El resultado son estas páginas que esperamos, en la medida de lo posible, aclaren la verdadera naturaleza de uno de los episodios en los que el peor de los ocultismos se une a la peor de las prácticas políticas.

La “componente egipcia”

Existe un texto turbador, fechado en Buenos Aires en agosto de 1964 y titulado: Logia Anael -  La razón del 3er. Mundo – La problemática anaelia Perón – Adhemar de Barros. Se trata de un texto de 70 páginas, escrito con máquina eléctrica, seguramente una de las primeras IBM “de bolas”. En este documento –de veracidad incuestionable- se encuentran algunas de las claves de la política argentina que se desarrollarán en los siguientes 10 años de la mano de José López Rega (a) “El Brujo” y (a) “Lopecito”… aparece por primera vez mencionada la “Triple A”, si bien en un contexto muy diferente al que luego tendría a partir de 1974. El documento es, en cualquier caso, no solamente una muestra fehaciente de la existencia de la Logia Anael, sino también y sobre todo el único documento de esta organización en la que se alude a sus principios doctrinales. La difusión de esta obra fue en su momento muy reservada y el ejemplar que ha trascendido a la opinión pública (y que ha sido difundido en PDF en Internet) procede de la biblioteca personal del propio López Rega. El documento, como veremos, puede ser considerado como una especie de “protocolo” de lo que podríamos llamar el “peronismo ocultista”. La contraportada está adornada con el símbolo de una pirámide egipcia… lo que remite a las palabras pronunciadas por López Rega justo en el momento en que Perón falleció. Aquel, como es sabido (entre otras fuentes véase el documental de Román Letjman, “Lopez Rega, el brujo de Perón” de la serie argentina Documenta) al ser informado de que Perón acaba de fallecer se apresuró a darle unos “pases mágicos” y un masaje en los pies, mientras gritaba: “No te vayas, faraón, vuelve”…

¿Por qué “Anael”? En los ambientes masónicos de finales del siglo XVIII emergió la figura enigmática de Giuseppe Balsamo, llamado “Conde de Cagliostro”, fundador de la llamada “masonería egipcia”. A partir de Cagliostro, la moda “egipcia” se instala en los medios masónicos y ocultistas. A lo largo del siglo XIX se configuraron dos nuevos ritos “egipcios” inspirados en Cagliostro: el rito de Mephis y el rito de Misraïm que, más tarde, con los hermanos Bedarrride, deberían de confluir. Es importante hacer notar que la mayor parte de “heterodoxos” masónicos que han tenido relaciones con los medios ocultistas tanto en el siglo XIX como en el XX han pertenecido a este rito, desde la Blavatsky a Robert Ambelain, pasando por Licio Gelli, el venerable de la logia Propaganda 2. Lo que podemos llamar “componente egipcia” fue lo que dio carta de naturaleza a la Logia Anael. El mismo nombre de la logia estaba extraído del Catecismo de la Masonería Egipcia redactado por el propio Cagliostro que en su primera página dice:

P: ¿Quién debe dirigirse para ser iluminado?
R: Salomón se enteró de nosotros que hay que recurrirles a los elegidos superiores que rodean el trono de Sublime Arquitecto del universo. Estos seres son los siete Ángeles que dirigen los planetas.


Luego explica que el primero de los “siete ángeles elegidos” es precisamente “Anael, el Sol”. Así pues, no albergamos la menor duda de que la Logia Anael era una de tantas derivaciones de la llamada “masonería egipcia” con la característica específica de estar compuesta por peronistas y de buscar obtener el máximo de influencia en el entorno de Perón.

En los dos años anteriores a la publicación de la obra “La Razón de Ser del Tercer Mundo”, López Rega había publicado dos obras de alto voltaje ocultista: Alpha y Omega (1962) y un tratado de astrología esotérica (1963).

Jorge Taiana explica en su artículo “Anael y el astrólogo” que en 1966, “en el centro de Madrid, se abrió una tienda de venta de muñecas y otros artículos. El comercio ubicado en la calle Quintana 16 era en realidad un local de la secta Anael que tenía como fin instalarse en España”. Si la secta logró instalarse, desde luego, no llamó la atención. A diferencia de otras sectas llegadas de Argentina (como el “siloismo” que irrumpió en los últimos años sesenta en España), no existen datos en nuestro país sobre la actividad de la Logia Anael. Pero también es posible que simplemente se limitara a establecer una base en España, simplemente para “trabajar” los medios del exilio peronista y al propio general exiliado en Puerta de Hierro, sin aspirar a hacer adeptos en nuestro país.

La Logia Anael una extraña estructura espiritista-ocultista

La Logia, inicialmente implantada en Brasil, había sido creada en Buenos Aires en 1957 por Julio César Urien, un juez de paz. En ocasiones se ha identificado a Urien con “Anael”, pero, como veremos, se trata de dos personajes distintos. Urien era peronista y el documento que disponemos de esa Logia, la define como un grupo esotérico que aspiraba a la liberación del tercer mundo y que explicaba sus posturas antiimperialistas gracias a complejas cavilaciones ocultistas. De ser cierto el establecimiento de una sucursal de la Logia en Madrid en 1966 podría entenderse mejor el irresistible ascenso que tuvo dentro de la cúpula peronista una individuo singular, devoto del ocultismo y miembro de dicha Logia, José López Rega. Tal es la tesis del periodista argentino Jorge Taiana: “La secta Anael consideraba que Perón y su mujer, a pesar de las visitas de amigos leales y consecuentes, vivían en una gran soledad y supusieron que podrían imponer allí uno de sus miembros: José López Rega, alias “Daniel” el “Brujo”.

Oficialmente, Isabel Martínez de Perón y López Rega se conocieron en el viaje que la primera realizó a la República Argentina en 1965 cuando detectó la infidelidad del jefe del sindicalismo peronista de la época Augusto Timoteo Vandor. Vandor tenía la veleidad de un peronismo sin Perón, algo intolerable para el general exiliado. Isabel Martínez de Perón fue enviada para eliminar las divergencias entre la cúpula peronista. Desde su llegada fue custodiada por el teniente coronel Jorge Manuel Osinde (que luego sería considerado como el responsable de la masacre de Ezeiza el día en que Perón regresó definitivamente a la Argentina). Las gestiones de “Isabelita” tuvieron poco éxito y volvió a España en julio de 1966. Osinde acompañó en todo momento a “Isabelita” junto con uno de sus hombres, López Rega, que volvió a Madrid con ella convertido en su secretario personal. Unos meses después pasó a residir en el lujoso chalet de Puerta de Hierro. Luego veremos porqué “Isabelita” se sintió irresistiblemente atraída por López Rega.

Perón no se lo terminaba de tomar el serio y frecuentemente le trataba despreciativamente. El general había conocido a demasiados advenedizos, solícitos hasta el servilismo para dejarse impresionar por el polifacetismo de aquel a quien llamaba “Lopecito” que era a la vez asistente, chófer, guardaespaldas, secretario privado, amanuense, masagista y confidente. Seis años después, en 1972, López Rega, de común acuerdo con “Isabelita”, habían pasado a constituir una especie de filtro que regulaba la presencia de visitas al general.

La cuestión es si en ese momento, López Rega se considera todavía miembro de la Logia Anael y si esta existe todavía. Sea como fuere, en 1972, López Rega conoce a Licio Gelli el Gran Maestre de la Logia Propaganda 2. Éste tiene interés en ampliar su radio de acción a la Argentina, especialmente a causa de sus negocios de venta de armamento. Se presenta a López Rega como dirigente de una Logia masónica (la Logia Anael era ocultista pero no pertenecía a ninguna obediencia regular, ni siquiera se considera como la P-2 era una logia masónica “salvaje”) con profundas ramificaciones en la administración, los servicios de inteligencia, las fuerzas armadas y los distintos partidos italianos. Gelli deslumbra a López Rega que siempre ha soñado con disponer de una estructura similar. Poco después, viajará con Perón a Roma, desplazamiento en el curso del cual, Licio Gelli iniciará a Perón en la masonería y, concretamente, lo investirá como miembro de su logia. A partir de ahí, como veremos más adelante, las relaciones de Gelli en Argentina, especialmente sus vínculos con el Almirante Massera, se harán estrechísimos llegando a su clímax en 1977-79. Subsiste la duda, en ese momento, de si la Logia Anael seguía existiendo en ese momento y cuál es su radio de acción.

Los trabajos  de “Anael” y Urien y en especial el documento que hemos citado, "La razón del Tercer Mundo", aluden a una logia creada en 1954 y en cuya fundación habrían intervenido Perón y el entonces presidente brasileño Getulio Vargas, la Logia Anael. El texto difunde de manera, digamos esotérica, las doctrinas de liberación nacional de moda en la época. Es un alegato contra el imperialismo americano, una defensa cerrada de la revolución castrista, el maoísmo y la revolución argelina. En el fondo, el documento tiene mucho que ver con la “tercera posición peronista” al que, simplemente, se le ha añadido una vertiente ocultista sobre la que insistiremos más adelante. Urien explica que la logia se ha creado con permiso de Perón e incluso deja intuir que el general ha formado parte de ella. En ocasiones el texto se vuelve excesivamente mesiánico, especialmente cuando afirma que Perón volverá a Argentina cuando se lo indique la Logia. Lo sorprendente es que, en efecto, el retorno se producirá en la fecha anunciada anticipadamente por López Rega y considerada “astrológicamente” como la más favorable.

La sensación que da Urien es la típica de alguien versado en ocultismo, que probablemente ha tenido relaciones con alguna secta de la época (podría ser con la entonces poderosa Sociedad Teosófica Argentina o también con la Sociedad de los Caballeros del Fuego). El caso es que Urien realiza determinadas prácticas ocultistas: circula el rumor de que le bastaba tocar a alguien con la punta de los dedos para percibir la “carga magnética” que le transmitía (si eso es así, Urien conocía la doctrina del magnetismo animal elaborada por Franz Anton Mesmer a principios del siglo XIX). Así mismo se cuenta de él que era capaz de asimilar el contenido de un libro simplemente colocándoselo bajo la axila.

En 1963, desde luego, Urien y López Rega ya se conocían desde hacía tiempo, prueba de lo cual es la aparición de los libros que hemos comentado y el relato de una reunión de la Logia de la que nos constan los nombres, apellidos y el contenido de las discusiones (que no fueron pocas). Poco después (1965) tiene lugar el viaje de “Isabelita” a Argentina, el retorno a España con López Rega y el establecimiento de la tienda de “apoyo” en Madrid. López Rega se siente identificado enseguida con las doctrinas de Urien y de “Anael”: ambos tienen una concepción esencialmente pragmática del ocultismo, no se trata de una concepción basada en grandes principios teóricos, sino de una serie de indicativos, deducidos especialmente de la astrología y muy en la línea de la magia renacentista derivada de la lectura del Picatrix y de los demás textos que componen el Corpus Hermeticum. Es posible que Uriel, “Anael” y, especialmente López Rega tuvieran acceso a estos textos alejandrinos, redescubiertos en la Edad Media, directamente o a través de algún comentarista (posiblemente de Santiago Bovisio, como veremos), porque las ideas que Rega incluye en las 775 páginas de su libro Astrología Esotérica, subtitulado “Secretos Desvelados”, están muy influidas por esa concepción sintética propia de la magia renacentista.

Se indica en la página 3 que todos los ejemplares están numerados y firmados por el autor. En la página 17, López Rega incluye dos frases que sitúan su obra: alude a la “palabra perdida” (un concepto propiamente masónico) y a los “albores de la nueva Era de Acuario” (era astrológica que sustituiría a la de Piscis, un tema recurrente en el ocultismo). La lectura de la introducción no deja lugar a dudas sobre la intención de crear una especie de “masonería peronista”, es decir, un grupo de influencia oculta que permita el advenimiento de un nuevo ciclo histórico. Dice López Rega: “¿Yo confío en los PUEBLOS y en los SERES HUMILDES como depositarios de la FUERZA DE LAS RAZAS en su propia sangre; y es a ellos que entrego la custodia de esta labor con la finalidad de que en el futuro no muy lejano podamos en común esfuerzo ampliar el CONOCIMIENTO, viviendo una etapa de mayor felicidad y comprensión entre aquellos que presumimos ser realizados a imagen y semejanza de DIOS!”. Hemos respetado las mayúsculas con las que Rega enfatiza los conceptos que para él tienen mayor interés. Luego indica, confirmando que conoce la “magia natural” renacentista, el sentido de su LIBRO (que también coloca en mayúsculas…) “… que en los comienzos de la NUEVA ERA se inicia como precursor de un distinto estilo de literatura a colocar en la órbita de las verdades de la NATURALEZA; a los herederos de la EPOCA PISCIANA que abren sus ojos a la EDAD DE ACUARIO bajo la UNIDAD con el NUEVO CRISTO CÓSMICO!”. Luego, todo el libro está compuesto por tablas que indican en cada hora y para cada signo qué colores hay que utilizar, que flores y aromas son los más adecuados, que notas musicales, etc. Puede sorprender a los no versados en ocultismo y magia, pero se trata de tablas y temas muy utilizados desde el Renacimiento por los partidarios de la “magia natural” (que cuentan con nombres tan ilustres como Giordano Bruno, Pico della Mirandola, Marsilio Ficcino, etc.). Las ultimas 300 páginas del libro constituyen un sistema para levantar horóscopos e interpretarlos y, en este sentido, esta obra no es ni mejor ni peor que cualquier otra similar, demuestra, en cualquier caso, que López Rega y los miembros de la Logia Anael estaban familiarizados con todos estos temas.

La importancia de “Astrología Esotérica” radica en que es el manual de astrología de la Logia Anael. Se trata de un libro técnico de lectura ardua. Pero hay otro libro  que constituye una especie de “manifiesto” de la Logia y del propio López Rega. “Alpha y Omega” lleva como fecha de edición 1963. Se subtitula “Novela iniciática” y “Un mensaje a la Humanidad”. También aquí se indica que los ejemplares están numerados y firmados por el autor. Realmente, no se trata de una de las habituales novelas ocultistas con un argumento que sirve como excusa para vehiculizar ideas morales o planteamientos teóricos. Es propiamente un manifiesto compuesto por 12 capítulos más una conclusión titulada “Omega”. Lo sorprendente es que encontramos en las 233 páginas de la obra, ideas que podían muy bien haber sido extraídas del patrimonio de los cosmistas rusos, de los cosmistas occidentales como Max Théon o bien del propio Teilhard de Chardin. Es cierto que en esos años (principios de los 60), la obra de Teilhard gozaba de su momento de máxima difusión y que López Rega parece interpretar la idea del “punto Omega” y de la evolución de la humanidad hacia el “Cristo Cósmico” de una manera muy sui generis, pero no excesivamente distanciada de Teilhard. Escribe, por ejemplo: “¡TÚ ERES DIOS! ¡TODO ES UNIDAD Y TODO ES DIOS MANIFESTADO! Estudia querido amigo con detenimiento, el tránsito que has realizado en busca de un OMEGA o final para este trabajo, y de seguro te sorprenderás al encontrar que aquello que has vivido ya, se presenta con un nuevo ropaje! Sigue siendo siempre lo mismo en la ESENCIA, pero cambia en la FORMA de interpretación!”. Las ideas de “unidad”, interrelación entre las partes que componen la unidad y la evolución de todo el cosmos hacia formas cada vez más perfectas (“crísticas”) son las dominantes de este “manifiesto”.

La tercera obra (impresa en el mismo taller que las otras dos) es la de “Anael” corregida y ampliada or Urien, “La razón del Tercer Mundo”, con fecha de impresión 1964. En la dedicatoria de la obra se puede leer: “Dedicamos este trabajo a los hombres nuevos, con visión de futuro, que son los llamados a engrandecer el Universo”. El espíritu es el mismo que en las dos obras de López Rega y la idea básica es que la evolución del cosmos genera un tiempo nuevo que alumbrará a un “hombre nuevo”… que se identifica explícitamente con el peronismo.

En las primeras páginas de la obra se dan algunos datos sobre la historia de la Logia Anael. Se dice, por ejemplo, que “en el año 1956 en Sao Paolo, Brasil, se reunió la Logia ANAEL. Asistieron a dicha reunión todos los delegados continentales de América Latina y dos delegado Afroasiáticos, que sólo se limitaron a escuchar. En esa reunión, tendiéronse las líneas generales de programática ANELINA, calculándose el comienzo de su materialización para la década de 1960-70”. Sobre los miembros de la Logia se apunta solamente: “Sólo diremos que la integra el doctor Anael y un grupo de hombres profundamente conocedores de los problemas sociales, políticos, económicos de nuestro tiempo y de tiempo ha, y muchos otros, que sin ser cabeza, constituyen las diferentes partes de su organismo. Somos hombres nuevos que nos renovamos siempre. Vale decir, somos contemporáneos del futuro”. Y en cuanto al “proyecto”, apunta: “Necesitamos una Nueva sociedad dirigida por el humanismo y la razón. Por eso, nos hemos puesto en marcha conjuntamente con las masas humanas de todos los colores. ¡El alma del mundo sub-desarrollado despierta, hacia una nueva civilización! ¡La Comunidad Cooperativista! Los fundamentos de la Civilización actual, capitalista-imperialista, están corrompidos y gastados. Comienzas épocas nuevas”. Esto lleva a la consideración sobre el papel del documento en cuestión: ANAEL elaboró una programática: “La damos a publicidad porque entendemos que los acontecimientos presentes y próximos lo aconsejan. Razones tácticas en función de la estrategia. Pero como los icebergs, sólo mostramos una parte. El resto, la masa más voluminosa, permanece sumergida. Por tanto, este trabajo debe pensarse, analizarse, para deducir y definirse”.

La logia se reunió el 2 de diciembre de 1956 y en marzo de 1957, en Sao Paolo y Rio de Janeiro, respectivamente. En el curso de estas reuniones trazaron una estrategia continental que tenía en Brasil y en Argentina a sus ejes regionales en “América Latina”. Veían en los regímenes de Perón en Argentina y de Getulio Vargas en Brasil, síntomas de la “nueva era” (¿acaso ambos no habían enfatizado la ayuda a los “descamisados” y a los “desheredados”, esto es a la “humanidad”, leit-motiv de la Era de Acuario?). Luego, apoyaron en Brasil a la figura de Adhemar de Barros y pronosticaron el retorno de Perón expulsado tras la llamada “revolución libertadora” de 1956. Sobre las reuniones de 1956 y 1957 se sabe solamente esto. No existen más fuentes documentales. Sin embargo, en dicha obra se alude a una nueva reunión que debería de tener lugar el 14 de julio de 1964 en Buenos Aires. El siguiente párrafo resume el contenido global del resto del documento y, nuevamente, de forma sorprendente, remiten a las ideas fundamentales del cosmismo ruso: “La historia humana –se dice en La Razón del Tercer Mundo- es un proceso semejante al proceso cósmico. Ambos están regidos por la ley de evolución. Si hay un dinamismo de mundos, también hay un dinamismo de naciones y pueblos. Y los pueblos quieren y necesitan el cambio. Quieren una nueva esperanza. Están cansados de vivir en una sociedad reaccionaria, técnica, pero antihumana y anticientífica. Por tanto es histórico pensar que si los pueblos desean el cambio, el cambio surgirá a través de doctrinas revolucionarias y científicas, siendo inevitable la reagrupación de fuerzas. Las naciones reaccionarias lucharán por impedir el ascenso de los países sub-desarrollados. Y dentro de cada nación, la riqueza se opondrá a que desaparezca la pobreza”.

Algunos nombres de la Logia Anael

La Logia Anael se configura pues como un centro anti-imperialista y anti-oligárquico, que prepara el advenimiento de un tiempo nuevo y que, por tanto, favoreciendo la liberación de los pueblos y la eliminación de la pobreza, abre las puertas a la “era de la humanidad”, la era de Acuario. Las ideas también coinciden exactamente con las posiciones del peronismo de la época a cuya esfera pertenecen todos los miembros conocidos de la Logia.

López Rega es en ese momento, empleado público en la imprenta del Estado. Allí es posible que se hayan impreso los tres “manifiestos” de la Logia Anael. Las obras de López Rega constan publicadas por la editorial “Rosa de Libres” , pero carecen de pie de imprenta por lo que hay que suponer que “distraía” resmas y horas de trabajo a los pedidos oficiales para imprimir lo que verdaderamente le interesa. Además, las oficinas de los Suministros Gráficos del Estado son utilizados en esa época para celebrar reuniones de la Logia Anael. Consta lo ocurrido en una de esas reuniones a través del testimonio de Bernardo Alberte.

Como en cualquier logia masónica, en la entrada de la misma y el día de tenida, se situaba uno de los dignatarios de la misma pidiendo la contraseña. En ese caso, el encargado es José Vanni, empleado en la imprenta y seguramente uno de los hombres de confianza de Rega. La convocatoria ha partido de Urien que oficia como Gran Maestre. No todos los asistentes se conocen. La reunión tiene lugar justo cuando se ha iniciado la visita de “Isabelita” a la Argentina.

Asiste una veintena de miembros. La vida de algunos se separará dramáticamente del resto en los años venideros. De hecho, también la orientación de la Logia variará según varíes las expectativas y los intereses de López Rega. Uno de los asistentes a la reunión, por ejemplo, es Julio Troxler. Había sobrevivido a los fusilamientos que siguieron a la intentona golpista del general Valle en 1956 que intentaba acelerar el retorno de Perón exiliado por la Revolución Libertadora de Leonardi, el almirante Isaac Rojas y el general Aramburu. Llevado con otra veintena de detenidos a los basurales de José León Suárez, milagrosamente logró escapar, desempeñando, tras el retorno de Perón el cargo de Jefe de Policía de Buenos Aires, hasta que tras el atentado a un cuartel militar, fue destituido por el propio general. El Coronel Arturo Gay y su esposa fueron ejecutados y el Coronel Ibarzábal, asesinado.  Eduardo Zamorano, en su libro: “Peronistas revolucionarios”, reveló que Troxler impartía entrenamiento militar a los Montoneros. En esa época los Montoneros empezaron “a brindar instrucción militar masiva a todos sus cuadros. Ello se extendió incluso a los ‘aspirantes’. “En las agrupaciones políticas la formación militar abarcaba el ‘orden cerrado’ y la organización por pelotones de cinco personas. El manual militar tenía como guía la instrucción que recibían las tropas de infantería de las fuerzas armadas regulares, incorporándose los elementos acordes con la especificidad de la situación. Los campamentos y las actividades desarrolladas en ellos, si bien procuraban una cierta discreción, no eran clandestinos; en la provincia de Buenos Aires, el Sub-Jefe de la Policía –Troxler- conocía y facilitaba estos emprendimientos”.  Poco después, en plena calle, un Peugeot 504 negro lo secuestró. Luego apareció ametrallado con las manos atadas a la espalda. Un comunicado emitido por la Triple A decía: "La lista sigue. Murió Troxler y el próximo, para rimar, será Sandler". Troxler proseguía en las mismas posiciones anti-imperialistas anunciadas diez años antes en el documento “La Razón del Tercer Mundo”. Rega en cambio, no.

Asistieron también a la reunión de la Logia, el capitán Jorge Morgantini, López Rega y su hija Norma, el suboficial Héctor Sampayo, Rubén Sosa, Bernardo Alberte, un suboficial retirado (un tal Munarriz), Urien y, avanzada la reunión, se incorporó la propia “Isabelita”, cuya presencia es el dato inequívoco de que el grupo ocultista gozaba ya en ese momento de influencia en el entorno de Perón. Antes de la incorporación de “la señora”, Urien solicita a los presentes un juramento de lealtad, pero Rubén Sosa discrepa. Luego, hablará con Bernardo Alberte y más tarde se de la reunión acompañado por Troxler. Alberte, por su parte, tendrá también un destino trágico. Su hijo ha sido una de las fuentes de información sobre la Logia Anael.

Alberte había sido arrestado cuando Perón fue detenido en 1945 y él era solamente un subteniente recién salido de la academia. En 1954, Perón premió esa fidelidad nombrándolo edecán. Resistió los bombardeos de la Casa Rosada de junio de 1955 y fue partidario de resistir hasta el final la Revolución Libertadora. Fue encarcelado hasta 1956 y luego se exilió a Brasil. En 1958 retornó al país. Durante el viaje de “Isabelita” a Argentina en 1965, la casa de Alberte sería su residencia y allí recibiría a muchos dirigentes del movimiento. Perón, a comienzos de 1967 lo nombra a Secretario General del Movimiento Justicialista, demostrando su eficacia, en especial en la reorganización del sindicalismo con la creación de la CGT de los Argentinos, a la que dio un tinte radical e izquierdista y a partir de ese momento su nombre se va identificando con las posiciones más izquierdistas del movimiento: primero con John Willian Cooke y luego con las Fuerzas Armadas Peronistas tras los incidentes de Taco Ralo en 1968 y luego con las Fuerzas Armadas Revolucionarias en 1971. Cuando regresó Perón no ocupó cargo oficial alguno, pero se puso a la cabeza de la Corriente Peronista 26 de Julio, acompañado entre otros por Susana Valle, denunciando el golpismo… en la figura de López Rega. Pocos días antes del golpe militar de 1976, hubo un intento de secuestrar a Alberte que fracasó. Pocas horas después de producirse el levantamiento del general Videla, el domicilio de Alberte fue allanado por efectivos militares y éste resultó arrojado al vacío. Es considerado como “la primera víctima” del golpe de 1976..

La importancia de Alberte radica en que fue él quien le presentó López Rega a “Isabelita”. Su hijo lo explica: “Un día llamaron por teléfono los "comandos civiles" o algo así, diciendo que iban a tomar la casa y había que sacar a Isabelita de cualquier forma. Papi les propuso que se descolgaran con una soga por la pared trasera (que tenía unos doce metros de altura) y se escaparan por las vías del ferrocarril. Isabel lo miraba como diciendo "éste está loco". Y se cambió el plan de fuga. A Isabel la sacaron con una jugada de novela: mi hermana se puso una peluca rubia y salió por la puerta con toda la custodia. Y todos los policías y los periodistas se fueron detrás, permitiendo que al rato Isabel se esfumara sin llamar la atención. Y fue en esos días, efectivamente, cuando apareció el Brujo López Rega por casa. El tenía entonces una imprenta, Suministros Gráficos, y hacía trabajos para el movimiento”. Y prosigue: “La cosa es que yo un día llegué del colegio y me encontré sentado en la sala a un tipo bastante estrafalario, que me hizo preguntas raras, de trastornado. Y era, claro, López Rega. Que conoció a Isabel en mi casa y a partir de ese momento se le pegó para siempre con las consecuencias que todos conocemos”.

¿Y cómo se había relacionado Rega con el grupo? Al parecer lo hizo a través de Jorge Morganti. A todos, salvo a Urien y a su círculo, les llamó la atención sus conocimientos de ocultismo y magia práctica, y no cayó bien a todos. El rechazo que sintió Troxler desde el primer momento fue instintivo. Además, Rega, ofreció a Alberte imprimir panfletos y carteles gratuitamente en la imprenta que controlaba, una oferta valiosa en aquellos momentos en los que iban a celebrarse elecciones a gobernador en Jujuy y Mendoza.  Cuando Rega pide a Alberte “conocer a la señora”, éste no tiene más remedio que aceptar de buen grado. A partir de ese momento, “Isabelita” quedará literalmente “capturada” por el Brujo. Antes de partir, “la señora” establecerá una nueva dirección nacional del peronismo que contará con un representante de la Logia Anael, Héctor Sampayo. E “Isabelita” hace algo más: transmite que Perón necesita un colaborador de la Logia que se instale en Madrid. Es posible que la idea haya partido de la propia Isabelita. Lo cierto es que cuando vuelve a reunirse con representantes de la Logia en la casa de Alberte, éstos proponen a Morganti, pero su esposa no está dispuesta a trasladarse a Madrid. Luego Urien propone a Munárriz, el suboficial retirado. Pero cuando llega “la señora” y conoce la decisión, declina el nombramiento e indica que “prefiere a Daniel”. “Daniel”, es López Rega.

Hasta ese momento Rega había permanecido en la reunión silencioso (seguramente había “trabajado” a “Isabelita” en reuniones previas), acepta. Urien seguramente se muestra contrariado. Junto a Alberte, Morganti y Sampayo deciden que le ordenarán retornar tres meses después e intentan transmitirle la orden… pero López Rega nunca asistirá a la reunión y desaparecerá completamente de las reuniones de la Logia Anael. Ésta, solamente habrá servido como medio para introducirlo en la cúpula del peronismo e instalarlo en Puerta de Hierro. A partir de ese momento, Rega puede actuar sólo. Y su idea es completamente diferente a la de Urien que sigue dando importancia al sentir antiimperialista de la Logia, en la senda del primer Perón expulsado por la Revolución Libertadora. Rega no podrá evitar, antes de subir al avión que le conducirá hasta Madrid junto a “Isabelita”, la bronca que le propinó en el propio aeropuerto Bernardo Alberte y que, sin duda, será uno de los motivos que le costará la vida diez años después.

El verdadero rostro de "Anael": Menotti Carnicelli

Vale la pena preguntarse cómo fue posible que Rega consiguió aproximarse a estos círculos. En 1946, López Rega era un desocupado que no tenía muy claro hacia donde orientar su vida. Ingresó en la policía federal sirviendo en distintos centros oficiales, entre otros en la residencia presidencial. Parece que –al menos existe la foto- en una ocasión, falló uno de los guardias presidenciales y le ordenaron a López Rega que se subiera al estribo del vehículo de Perón para completar su servicio de seguridad. Ese fue el primer “contacto” entre ambos. A partir de esa proximidad, percibe “algo” en Perón que le atrae y que vincula íntimamente su vida a la del presidente que pasará a ser una verdadera obsesión. Antes de ingresar en la policía había sido un cantante de ópera clásica frustrado, autor de textos y predicciones astrológicas inspiradas en lecturas ocultistas my habituales en la época. A pesar de que no hay datos concluyentes al respecto, es posible intuir que López Rega “picoteó” en distintas escuelas esotéricas. En sus obras hay elementos que remiten al teosofismo y especialmente a la Orden de los Caballeros del Fuego (a la que aludiremos más adelante). De todas formas, la lectura de sus textos indica a las claras que se zambulló literalmente en este tipo de literatura desde muy joven y de manera autodidacta si bien con una marcada tendencia hacia el espiritismo. Esto le facilitó las cosas.

En efecto, el elemento de sintonía que supo explotar en cuanto conoció a “Isabelita” fue precisamente ese espiritismo que ella había literalmente mamado en su infancia, cuando sus padres se dedicaban a este tipo de prácticas que siempre le interesaron. Luego, la vida le llamó por otros derroteros, pero siempre existió en ella un poso espirita latente que reverdeció en cuanto conoció a Rega. Por otra parte, el fundador de la Logia Anael era un conspicuo espiritista brasileño, a él se debía la redacción del documento titulado La Razón del Tercer Mundo que Urien se limitó a retocar ligeramente y ampliar. En efecto, “Anael” era el médium brasileño, bien conocido en Argentina, Menotti Carnicelli.

Horacio Verbitsky en su libro sobre la masacre de Ezeiza (Editorial Contrapunto, Tucumán, 1985, Colección Memoria y Presente), da una descripción de la pareja Rega-Isabelita: “En 1955 él cantaba boleros. Ella tocaba el piano y bailaba. José López tenía 39 años, María Martínez 24. Se verían por primera vez sólo once años más tarde. Juan D. Perón, de 59, comenzaba su largo exilio. Pasó unos meses en Paraguay y siguió hasta Panamá. Allí conoció a Martínez, quien abandonó su compañía en gira y se quedó con él como secretaria. Después se casaron, en España. Antes de ese encuentro sólo hay anodinos recuerdos de provincia: su nacimiento en La Rioja, hija de un alto funcionario de un banco oficial, sus buenas calificaciones en la escuela primaria, sus estudios de música, teatro y danzas (…). [en cuanto a López Rega] Su biografía no era menos desvaída. Hijo de un inmigrante español, jugó al fútbol, cantó en los bailes de un club del barrio de Saavedra, trabajó como peón en una fábrica textil, fue cabo de la policía, militó en un comité radical, se casó, tuvo una hija. Los dos habían seguido parecidas líneas de fuga hacia regiones fantásticas, ella en un templo espiritista de Mataderos, él por medio de la magia blanca de Umbanda y la logia Anael”.

Verbitsky recuerda que Perón había conocido personalmente al jefe de la logia Anael, el brasileño Menotti Carnicelli, y a su representante argentino Héctor Caviglia, cuando en 1950 le recabaron su apoyo para reponer en el gobierno a Getulio Vargas. A partir de aquí se explica el contenido del opúsculo de la Logia Anael, La Razón del Tercer Mundo. Sin embargo, las relaciones parecen ser más amplias de lo qe Verbitsky sospechaba. En la obra de Alejandro Parra, Historia de la Parapsicología en Argentina (Buenos Aires 1990) se dice: “Pero quedaría inconcluso este comentario si omitiésemos referencias de acontecimientos que por entonces evidenciaron un contagioso interés por lo misterioso o desconocido en todos los niveles sociales, y que en algunos casos fueron vividos con beneplácito por algunos sectores y en otros con inocultable resultado como ocurrió con la llegada del médium Menotti Carnicelli, la del controvertido Pastor Teodoro Hicks, ambos recibidos en la Casa de Gobierno, caracterizándose este último, por sus constantes proclamas de sanación en nombre de la divinidad en el desbordado estadio deportivo de Atlanta en 1954 y mayo de 1955.”. no fue en una ocasión, sino en varias cuando “Anael”, Menotti Carcinelli, se entrevistó con Perón.

Es fácil pues, intuir lo que ocurrió: Perón consideraba a Carnicelli un hombre influyente en Brasil, al mismos tiempo, le dio la sensación de que la Logia Anael estaba muy extendida en las filas del Partido Justicialista. Esto era relativamente cierto. Si bien algunos grandes nombres del justicialismo parecen vinculados indudablemente a las actividades de la Logia es difícil decir la influencia efectiva que poseían sobre el conjunto del movimiento. No parece que fuera excesiva. El grupo, por lo demás, a pesar de su nombre no es, en realidad, una logia masónica, sino un grupo ocultista. Si tuvo rituales –además del juramento- no hay constancia de ellos. Por lo demás, lo que se sabe de Menotti Carnicelli nos da de él la descripción de un médium espiritista, militante en estos círculos brasileños. El espiritismo nunca ha tenido rituales particularmente densos. En estos círculos, la formación ocultista de Rega es bien apreciada por algunos miembros. Sus favores al peronismo desde la imprenta estatal que dirige en esos momentos le refuerzan en ese círculo y es así como puede conocer a Isabelita para soñar en aproximarse “al faraón”, el general exiliado en España. A partir de ese momento, Rega empieza a actuar por su cuenta y en los últimos años 60, los nombres ilustres de la Logia se decantan mayoritariamente hacia el peronismo de izquierdas. Esto les separa progresivamente de López Rega, el cual, a partir de 1966 maneja literalmente a “Isabelita” a su antojo, utilizando los recursos de viejo brujo ocultista y espiritista que sintonizan con los recuerdos de infancia y el ambiente paterno de “la señora”. A medida que el general envejece, el cerco “Isabelita”-“Lopecito” se va estrechando sobre el general cada vez más dependiente de la pareja de espiritistas convencidos. Poco después, cuando Héctor Cámpora vence en las elecciones de 1973, Rega será nombrado Ministro de Bienestar Social cargo desde el cual, organizando la masacre de Ezeiza justo en el momento en el que Perón retornaba a Argentina (se ignora el número de muertos, pero se supone que debió ser de entre 300 y 500) erosiona hasta el desguace al gobierno Cámpora que convoca nuevas elecciones con la opción Perón-Isabelita. Cuando Perón vence, es apenas una sombra de lo que fue: envejecido y enfermo, será Isabelita quien gobierno… y ésta, a su vez, será teledirigida por López Rega. Casi inmediatamente aparecerá la Triple A que eliminará, entre otros, a antiguos miembros de la Logia Anael. El propio Urien pasará en cárcel hasta el final de la dictadura militar. El nombre de Triple A respondía a las sugestiones ocultistas de Carnicelli y Uriente. Vean por qué.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

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