Sin embargo, existe un problema autonómico...

Sin duda. Y ahí si que tenemos algo que decir. El Estado de las Autonomías es inviable. El Café para todos de Suárez y la transformación de España en un mosaico de 17 taifas, ha terminado siendo una carga insoportable para el erario público. Es evidente que  esto no puede seguir así. Los problemas son cuatro:

1)    Despilfarro económico, sueños faraónicos de proyección internacional especialmente en autonomías gobernadas por nacionalistas, intento de asimilación a un Estado independiente aprovechando vacíos legislativos.

2)    Inflación burocrática: millones de funcionarios autonómicos que se superponen a otros millones de funcionarios municipales y a más todavía de funcionarios estatales. Las autonomías no han simplificado la administración, la han complicado.

3)    Aparición de desigualdades de unas autonomías a otras: en materia de coberturas sociales, en materia sanitaria, en materia educativa, en materia de gestión medioambiental, en materia energética, en materia de infraestructuras, en materia lingüística, en materia administrativa.

4)    Aumento de una clase política parasitaria autonómica: que aumenta todavía más el problema de corrupción. Cada autonomía es una taífa que da empleo a segundones del partido y contribuye a aumentar el gasto público.

Todo esto es inadmisible. En períodos de crecimiento económico, hay dinero para despilfarrar y nadie se preocupa de la irracionalidad autonómica. Ahora es diferente: el Estado de las Autonomías es cuestionable.

¿Cuál es tu balance del Estado de las Autonomías?

Una mierda seca bien aplanada bajo cuya costra reseca se ha producido una proliferación vermicular de gusanos corruptos. Nada más. La irracionalidad al poder.

¿Y la solución?


Sólo hay tres y cada una es excluyente con las demás:

-    O se abole toda la legislación autonómica, lo que parece excesivo y, en cualquier caso un retorno a una situación anterior que no era de recibo: todo se resolvía en Madrid. La complejidad del Estado moderno es tal que los centros de decisión deben ser ágiles y próximos a los ciudadanos.

-    O se "profundiza en el Estado de las autonomías" multiplicando las taras inherentes a él: burocracia, despilfarro, faraonismo, taífas, corruptelas, etc.

-    O se reduce el número de autonomías. Existen autonomías uniprovinciales incomprensibles. Existen conjuntos históricos, culturales y antropológicos fraccionados en cuatro o cinco autonomías (Castilla, por ejemplo). De 17 autonomías habría que reducirlas a la mitad imponiendo límites drásticos a la deuda pública autonómica (igual que a la estatal y a la municipal), refundir instituciones (¿Qué se hace con las diputaciones públicas?) y, sobre todo, el Estado tiene que recuperar las competencias en materia educativa, sanitaria y social.


(c) Ernesto Milá - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen

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