Los resultados de las elecciones europeas han sido muy comentados, a partir de ahí has formulado la teoría de los "tres bloques", ¿por qué ahora?

A veces hay que fracasar para comprobar que lo que se hace no resuelve los problemas y para tener una buena dosis de realismo. En cada elección que pasa, el rasgo distintivo de la ultraderecha es alcanzar niveles cada vez mayores de fragmentación: en estas elecciones se ha alcanzado el máximo: 7 candidaturas presentados y otras tanto que renunciaron a hacerlo. En tales condiciones, es evidente que nadie se toma en serio a un sector con tal grado de fragmentación… Dicho de otra manera: sobran siglas. Este es el primer problema. En casi todos los países europeos existe uno o dos partidos que representan las ideas que en España defienden 10 ó 12 siglas. Esto no es admisible. La teoría de los "tres bloques" es un intento de simplificar y racionalizar una disminución de siglas.

Entonces ¿cuál es tu balance de las elecciones?

Hay un elemento que indica que han ido peor que mal, a pesar de las apariencias. Desde hacía años, los grupos ultras sacaban 30-40.000 votos en conjunto, ahora han sacado 75.000. ¿Un avance? En absoluto: ha habido más votos porque ha habido más candidaturas y, por tanto, ha habido mayor "error técnico". Si se presenta una sola candidatura solamente existe una posibilidad de alguien se equivoque de papeleta, o vote por azar a cualquiera, pero si hay siete, esta posibilidad se multiplica por siete. Además hay otro fenómeno todavía más preocupante sobre el que hay que reflexionar.

¿A qué te refieres?


Hay que reconocer la realidad. En ocasiones esa verdad sirve para denunciar la naturaleza mentirosa, fullera, tramposa y degenerada de la democracia española: a poco que se examinan los resultados electorales ciudad por ciudad y pueblo por pueblo, se percibe sin dificultad que hay resultados incoherentes. En pueblos del País Vasco en donde ninguno de estos grupos ha hecho campaña, aparece un número extremadamente crecido de votos. Esto había pasado en alguna ocasión en anteriores elecciones: de repente en el pueblo X, la candidatura Y, obtenía 260 votos sobre 2.000 electores, sin que se hubiera hecho campaña. Sin embargo, algún partido con presencia en el ayuntamiento incluso… tenía cero votos. Era evidente que había un "error técnico": al escribir los votos de este partido, alguien se había equivocado y los había adjudicado a otro. En estas elecciones, ha habido entre 25.000 y 30.000 de difícil explicación. Pero si se analizan los resultados con más detenimiento todo induce a pensar que "alguien" ha trasvasado votos de Iniciativa Internacionalista a diversos grupos minoritarios. Es más: lo ha hecho sistemáticamente.

¿Y eso que implica? ¿por qué?

Cuando un fenómeno de estos pasa tres o cuatro veces sobre 5.000 mesas electorales, es posible que se trate de un error involuntario. Pero cuando pasa en demasiadas ocasiones, no es error: es conspiración. No es aventurado pensar que interventores del PP y del PSOE se han puesto de acuerdo, allí donde han podido -donde no estaban presentes los de otros partidos- para desviar votos de II a otras candidaturas minoritarias y sin posibilidades. Los que recibían los votos jamás protestarían… En otras palabras: no solamente somos despreciables desde el punto de vista electoral, sino que "el sistema" lo reconoce implícitamente hurtando votos a una candidatura (por odiosa que sea) y endosándolos de tapadillo al bosque de siglas ultras. La inmoralidad de esta práctica reside en que, a fin de cuentas, la candidatura de II había sido aceptada por el Supremo… De haber salido Alfonso Sastre como diputado, PP y PSOE lo hubieran considerado una afrenta: si se presentaba era para perder por vía del fraude si era necesario. Esta práctica ha alcanzado en estas elecciones cotas que, en mi opinión alcanzan a un 20% de la media obtenido por estos grupos: es decir, un error técnico maximizado.

¿Y según tú habría que reconocerlo públicamente?

Sí. Creo que, a la vista de los resultados, es más importante reconocer que alardear de unos votos obtenidos en lugares donde no ha hecho campaña. Antes he dicho que una de las líneas de trabajo es demostrar que el sistema es tramposo y traiciona continuamente sus propios principios e instituciones. Es posible que algunos votos de II hayan ido a parar a candidaturas como el POSI, el PACMA o Por un mundo más justo. A mí no me importa que Sastre ladre en el Parlamento Europeo, bastante he tenido con sus obras de teatro plastas y con demagogia de baratillo propia del progre alucinado que es. A mí lo que me importa es que "el sistema" juegue con mi ambiente político, lo hinche artificialmente… lo que equivale a demostrar su irremediable marginalidad. Si no quieren a Sastre en el Parlamento Europeo que se mojen ellos y su puta madre, pero que no nos mezclen a otros. Reconocerlo públicamente sería poner el letrero de ALT! a las mentiras del sistema y una forma de decir a la extrema-izquierda: "El enemigo, gilipollas, el enemigo no somos nosotros, sino esos bastardos de los partidos mayoritarios que juegan con vosotros y con nosotros, así que en lugar de enviar a descerebrados a hacer "antifascismo", mirad al PP y al PSOE que, no son en absoluto fascistas, pero que son los verdaderos culpables de la mala calidad del sistema democrático español". De hecho, yo animaría a los que han detectado errores obvios en sus resultados que se adelantaran y presentaran una denuncia a la Junta Electoral Central.

¿Alguna otra consideración sobre los resultados del "ambiente"?


Cuando se obtienen resultados por debajo del 1% y estos están repartidos en siete candidaturas cualquier análisis sociológico y cualquier extrapolación es completamente imposible. Hay que reconocer, no solamente que se ha obtenido menos de un 1% (muchísimos menos), sino que con siete candidaturas pisándose unas a otras la manguera, es imposible obtener mejores resultados.

En consecuencia…

En consecuencia hay que podar lo que he dado en llamar, tristemente, "el bosque de los pitufos" por donde circulan caracoles a velocidades de glaciar alpino. Cada grupo está convencido de que él va a obtener los mejores resultados y que éstos van a indicar una tendencia al crecimiento sobre los otros. Pero no hay nada que hacer, desde hace 20 años ninguno de estos grupos logra destacar y cada vez es peor, incluso, porque cada vez hay más candidaturas. La militancia -estimada en algo así como uno 1.500 activistas- está dispersa, carece de masa crítica suficiente para poder realizar campañas de propaganda en condiciones, rentabilizar las inversiones o aprovechar su nivel de desarrollo. Era necesario experimentar otra vez el fracaso sin paliativos para plantear la necesidad de cambiar el chip. Tal es el mensaje de esta campaña. Por otra parte, "ahora o nunca".

¿"Ahora o nunca"?

Se cumplen dos años del inicio de la crisis de la subprime. Uno desde que el gobierno español se enteró de que algo no funcionaba. La precipitación de una crisis social para después del verano y lo que cada vez se adivina como una prolongada depresión, va a hacer que entre en los próximos seis años (como mínimo) se esté en condiciones de ganar fuerza social, a condición de simplificar el mensaje, atinarlo y adaptarlo a las necesidades del pueblo español, de tal manera que cuando la crisis social se precipite en crisis política (ningún partido mayoritario aguantará dos elecciones con de 5 a 7.000.000 de parados) podamos jugar en condiciones de obtener resultados políticos apreciables. Jugar para perder eternamente, se ha convertido en un hábito ya incorporado a nuestra tradición política. Esta situación no se va a volver a producir en nuestras vidas. Nosotros tenemos algunas soluciones… pero, sin "masa crítica" militante, con dispersión de medios, sin unos niveles mínimos de coordinación y con 12 siglas pisándose la manguera, es imposible despegar. Hace falta reimplantar el sentido común en la práctica política.

Y entonces planteas la teoría de los "tres bloques"…

… Católicos, falangistas e identitarios (o anti-inmigracionistas). Si en lugar de docena o docena y medio de siglas, existieran tres, o al menos se coordinaran tres bloques, se habría avanzado bastante y si existieran solo dos, mejor aún. Dos se entienden mejor que catorce…

Hay camaradas que dicen que hay más sectores…

El problema es que a fuerza de hacer matizaciones y especificaciones lo que se consigue es pasar de nuevo a las 14 siglas como representantes de su sector en propiedad. Hay un sector que pone la moral católica por encima de todo, otro ve en la inmigración masiva un peligro y el tercero es el "sector azul". ¿Para qué complicarnos más? También existe el sector cocaínico, el sector mangantón, el sector zumbado perdido, el sector maracas-de-Machín, el sector Amadineya-Gran-Timonel y el sector masturbador mental… ¿y…?  Seamos serios por una vez y busquemos ser diferentes a todos los demás ("nosotros solos contra el universo") por que en tanta matización radica el estado actual de debilidad del "área".

¿Cómo plantear unas conversaciones intergrupales?


Convocándolas. ¿Quién lo puede hacer? En principio, los blogs "unitarios" que para eso están y que deberían dar un salto de cualidad: de publicitar acríticamente las actividades de todos los grupos, a asumir la coordinación de unas conversaciones. Al menos dentro del sector anti-inmigración, ello es posible. Paradójicamente, la ventaja son los años de incomunicación y fricciones: no han servido para nada, han debilitado, ningún grupo ha destacado sobre los demás y la mayoría de los dirigentes (salvo alguno que precisa camisa de fuerza) están de vuelta de ardores de otros tiempos. El problema de los blogs unitarios es que aspiran a "unirlo todo", a fuerza de ir reproduciendo, insisto acríticamente, noticias de TODOS, se han olvidado de que existen grandes diferencias entre algunos partidos y otros. Con la teoría de los "tres bloques" lo que he intentado es racionalizar los pasos para desbrozar el terreno de siglas. No es más unitario el que más veces repite en menos tiempo la palabra "unidad", sino el que es capaz de dar los pasos razonables para hacer efectiva esa unidad. Y esto hoy pasa por reconocer tres sectores en el "área": católicos, antiinmigracionistas y falangistas.

Conversaciones ¿sobre qué?


Primero, toma de contacto. Segundo, afirmación de buenas intenciones. Tercero, deshacer equívocos. Hasta aquí sería la fase previa. En segundo lugar: informar de actitudes e intenciones. En tercer lugar: ir escalando desde niveles mínimos de coordinación hasta niveles máximos. Creo que se pueden definir cuatro niveles: el más básico es la coordinación a mínimos, pacto de no agresión; luego seguirían colaboraciones puntuales; por encima, colaboraciones tácticas y finalmente coordinación estratégica.

¿Y con los católicos?

Primero hace falta ver si siguen y cómo siguen. Alguna conclusión habrán extraído de los resultados. Es otro sector, así que a ellos solos les compete la reflexión. En mi opinión, si existiera una voz única dentro del sector identitario, valdría la pena intercambiar puntos de vista con ellos. Mientras esta voz única no exista, no lo veo posible. Además, claro está, hace falta ver a través de sus declaraciones si algo ha cambiado en ellos o siguen en las mismas posiciones que les llevaron a los resultados del 7-M. Lo importante es no forzar situaciones, mejor homogeneidad antes que variedad excesiva. Por lo demás, insisto, todos esperamos un balance que permita percibir el grado de satisfacción o insatisfacción con el trabajo realizado.

(c) Ernesto Milá - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen

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