La pira de Kosovo quema a la Chacón ante un ZP acabado

Publicado: Domingo, 22 de Marzo de 2009 23:33 por Ernesto Milá en NACIONAL

Infokrisis.- Sería ridículo sino fuera grotesco. En tanto que ciudadanos de un Estado llamado España estamos seriamente preocupados por el grado de descrédito del gobierno español en el extranjero. Ese descrédito hace que nuestro país no sea tomado en serio en ningún foto internacional: después de alardear de cifras triunfales en materia económica, ahora resulta que nuestra situación es la más catastrófica de toda Europa; después de achacar a la administración Bush el enfriamiento de las relaciones con España, ahora resulta que el problema no está en la Casa Blanca, sino en La Moncloa; en ningún país de Europa se entiende que se haya cerrado en falso la investigación del 11-M, ni que la España zapateriana se apresurara a votar el primero sobre la Constitución Europea con un clamoroso SI, para luego despreocuparse de ese SI y aceptar silencioso el Tratado de Lisboa. En ningún país de Europa se entiende que España sea el coladero de Europa en inmigración y que se haya admitido muchas más población foránea de la que se puede soportar. En su momento no se entendió ni la fe de Aznar en Bush, ni la foto de las Azores, como luego no se entendió la retirada unilateral, aprisa y corriendo, de Irak, ni mucho menos la insistencia en enviar más tropas a Afganistán. Toda Europa ha estado literalmente sorprendida de la baja calidad de la clase política española y de su impreparación para gestionar la cosa pública a este lado de los Pirineos.

Los chascarrillos y las cuchufletas abundan entre los dirigentes europeos: la insistencia de ZP en ir a la cumbre del G-20, aun con la silla plegable y el bocata bajo el brazo, fue descorazonadora, como descorazonadora fue también la ausencia de ideas que ZP llevó a esa reunión. Peor todavía, el documento redactado por la fundación IDEAS (presidida por Jesús Caldera que es, sin duda, uno de los políticos españoles con más ausencia precisamente de buenas ideas) ni siquiera pudo leerse. Era evidente que, por su contenido demagógico, progre y superficial, hubiera suscitado carcajadas. ZP ni siquiera tuvo ocasión de lanzar sus habituales intervenciones de “buen rollito”. La crisis no está para tonterías ni en el G-20 ni en parte alguna. Y aquí debatiendo sobre el Proyecto Gran Simio, sobre el aborto libre y sobre cuestiones de tan palpitante actualidad como si se habilita una partida presupuestaria para ayudar al gobierno de Zimbaue. Lo dicho, sería grotesco, si todo esto no suscitara una irreprimible tristeza.

Todo esto viene a cuento del anuncio hecho por Carme Chacón sobre la retirada de tropas de Kosovo. El problema, en realidad, no era retirar tropas, sino haberlas llevado. Y, puestos a retirarse, hay formas y formas de hacerlo. Entre una mala política internacional y una peor, indudablemente el gobierno ZP elije siempre, con intranquilizadora constancia, la peor y, si hubiera una aún más infame, a buen seguro que optaría por ella. Su lema es, sin duda: “Si las cosas pueden hacerse mal, por qué no hacerlas peor”.

Anunciar de sopetón una retirada de tropas sin avisar a los aliados es, sin duda, lo propio de un maleducado que ni siquiera tiene eso que se llama “mundo” y que consiste, simplemente, en haber adquirido una sabiduría en las relaciones humanas que evita decisiones ofensivas para terceros. Pero la Chacón pensaba en el futuro radiante que le había prometido ZP: su sucesión al frente del partido y su candidatura a la presidencia del gobierno en 2.012 o 2016. La nena de Hospitalet se veía como “primera presidenta del gobierno”, jurando su cargo con nueve meses de embarazo o acaso llevando un carrito con dos bebés. Como ministr@ del interior, sin duda, hubiera elegido a un transexual, quizás a Pedro Zerolo o, por qué no, a un inmigrante recién naturalizado. El caso es “romper los esquemas” como ZP intentó romperlo nombrando a la chica ministra de defensa.

A ZP poco le importaba que la chica no tuviera literalmente ni puta idea de cómo funcionaba un ministerio. Bastaba con que se limitara a ponerse seria y con voz de marimandona en las ceremonias oficiales para que diera la talla de lo que se esperaba de ella. Y la chica lo ha hecho así. Los técnicos han gobernado un departamento muy complejo, importante y comprometido. Sí, por que España afronta una situación internacional difícil, muy difícil en materia de defensa. Al patito feo de los presupuestos generales del Estado se le está exigiendo mucho más de lo que puede dar: demasiadas misiones y compromisos en el extranjero y muy poca planificación de la defensa nacional. Ésta, por lo demás, solamente puede contemplar a un enemigo geopolítico: el Sur… justo a quien Zapatero considera el amigo del alma. En estas condiciones, no lo neguemos, ni lo dudemos, es imposible tener una política de defensa. Falta dinero y faltas ideas procedentes de la Presidencia del Gobierno.

La falta de presupuesto de defensa hace que nuestros soldados se sacrifiquen y vivan penurias salariales, o que los contingentes destacados en el extranjero vivan en la precariedad más absoluta. Esta precariedad presupuestaria afecta también a la política de defensa. Zapatero, para congraciarse con Obama deberá aumentar el contingente simbólico en Afganistán. Eso vale dinero. Mucho dinero en realidad. Ya no se trata de que la población española no entienda (es, por lo demás imposible de entender) qué hacen tropas de la OTAN en Afganistán, ni que tenemos allí que defender. Se trata, simplemente de “mejorar las relaciones con la administración Obama” que pasa, como decimos, por aumentar las tropas en Afganistán. Pero no hay presupuesto y el Estado está en las puertas de la suspensión de pagos. Así que se trata de realizar una “hábil jugada”: restar tropas de Kosovo para aumentar las de Afganistán. Brillante.

Además, de lo que se trata es de obtener un titular que eluda la insistencia mediática en la crisis económica. Por tanto, la ministra de cuota tuvo que ir a Kosovo y anunciar allí que la “misión se había cumplido”. Todos nuestros soldado que han estado por allí saben que allí no se ha cumplido nada: ni el país está pacificado, ni hay la más mínima garantía de que el Estado Delincuente Kosovar no siga realizando operaciones de limpieza étnica y asesinatos de ciudadanos serbios en cuanto el último paraca diga adiós a aquella desgraciada tierra.
Es cierto que la “coherencia” estaba a favor de la retirada: el gobierno español, sin duda por  equivocación, acertó al no reconocer la independencia de Kosovo. Entonces ¿por qué envió tropas? Y lo que es peor ¿por qué retirarlas sin anunciarlo antes al Comité Militar de la OTAN?

Lo que Carmen Chacón buscaba era simplemente eco mediático con lo que mejorar sus posiciones para el post-zapaterismo. El resbalón ha sido fundamental. El Secretario General de la Alianza lamentó la decisión y echó en cara el que no se comunicara previamente. Obama, para colmo, hizo saber su “profundo disgusto”. La esperanza de mejorar relaciones con la administración americana desaparecía de un plumazo. ZP se vio nuevamente aislado y sin que el nuevo inquilino de la Casa Blanca le estrechara la mano (de hecho ni siquiera se detuvo en España durante su visita a Europa). Zapatero aterrorizado a la vista de las reacciones, desautorizó a la Chacón: la retirada sería escalonada y sin fecha fija. Es decir, ni la misión estaba cumplida, ni nos retirábamos de Kosovo.

Los medios de comunicación, hasta ese momento extremadamente moderados con la Chacón tocaron a degüello. Se levantó la veda de la ministra que juró embarazada y ordenó “firmes” con un feto de ocho meses en sus entrañas. La chacón se acostó el viernes como sucesora in pectore de ZP y se levantó el domingo con un pie fuera del ministerio. Los medios proclives al PSOE dudaban que la proclama de la ministra hubiera sido oportuna y los opuestos a ZP, simplemente, la acusaban de incompetente. Esperemos que un día una mujer sea presidente del gobierno español, pero estamos seguros de que esa mujer ya no será la Chacón.

Es lo que tiene una ministra de cuota: que cuando su embarazo es más importante que su preparación e idoneidad para el cargo y cuando se coloca a alguien –varón o hembra- en un cargo sobre el que no tiene ni la más remota idea, fracasa y su fracaso es estrepitoso. En dos legislaturas, el zapaterismo no ha logrado colocar a ninguna mujer sobre la que pudiera decirse: “coño, esa tía es eficacísima”. Todas, sin excepción, todas las mujeres del zapaterismo o bien han tenido escaso éxito en sus carteras o bien han sido contraproducentes.

Tanta incompetencia ha llevado al zapaterismo al aislamiento absoluto: hoy nadie duda de que aquel que ceda un voto para mantener al zapaterismo en el machito, se la juega. Lo que quede de legislatura va a esta presidido por la soledad más absoluta del inquilino de La Moncloa. Se lo ha buscado. Sus ministras de cuota, sus ministras florero no han resistido el choque con la realidad. La Aído ha conseguido que incluso gente que habitualmente sostenía la Ley del Aborto haya variado su posición ante la salvajada que suponen las “innovaciones” en el nuevo texto que, afortunadamente no tiene la más mínima posibilidad de salir adelante en el parlamento. Incluso la vicepresidenta del gobierno, hasta hace unos meses la figura mejor valorada del gobierno, es hoy un despojo sumido en el descrédito y tan consumido como su imagen física. El propio Moratinos ha reaccionado mal ante la iniciativa de la Chacón.

El gobierno español, ante la crisis más grave que ha vivido nuestro país, está completamente desbordado. No se trata de que, en materia económica, no sea capaz de aportar medidas paliativas más allá de dar dinero a espuertas a la Banca o de repartir bombillas de bajo consumo. Se trata de que, en todos los frentes, incluso en los que no tienen nada que ver con la materia económica (como es el caso de Defensa o del ministerio florero de la Aído), esos ministerios que podrían contribuir a desviar la atención del eje central del problema, se han convertido en focos de erosión del propio gobierno.

Los ministros del lobby gay de La Moncloa convertidos en objeto de chascarrillos y rumores malitencionados. Las ministras de cuota cuestionadas. El presidente envejecido y sin recursos para ilusionar siquiera a sus propios electores, desbordado y sin esperanzas. Rajoy tiene razón: en estas condiciones no es posible que el gobierno ZP llegue al final de esta legislatura. Los resultados electorales de Galiza y Euskalherria han contribuido por motivos bien distintos a aislar un poco más al PSOE. En Catalunya le va a costar reconstruir una alianza con algún partido, máxime cuando las encuestas indican que de producirse ahora elecciones autonómicas, CiU obtendría mayoría absoluta.  No solamente nadie se fía del zapaterismo en el interior de España, sino que en el exterior suscita idéntica desconfianza: ZP no es un aliado seguro. La retirada de Kosovo lo demuestra. Y, paradójicamente, la retirada de la retirada de la propuesta de retirar las tropas de Kosovo, acentúa esa sensación de inseguridad que el zapaterismo siempre ha generado en Europa.

No albergamos la menor duda de que Zapatero es un cadáver político, sólo que él –como el marido engañado- es el último en enterarse. El problema no es este, sino si los vicios de zapaterismo se han extendido a toda la clase política: de hecho, parte de los temas que maneja hoy el PP son de matriz zapateriana y, a decir verdad, en las comunidades gobernadas por el PP la política que se sigue en materias de inmigración, bienestar social, economía, son las mismas que las practicadas por el gobierno socialista. Tanto el PP como el PSOE se disputan las mismas bolsas de votos por lo que deben tratar de contentar a esos electores prometiéndoles poco más o menos lo mismo: feministas, gays, inmigrantes, etc. No hay, por lo demás, ninguna diferencia entre la admiración deparada por Rajoy hacia la globalización o la que experimenta ZP por el mismo fenómeno. Ninguno cuestiona nuestra presencia en la OTAN, ninguno de los dos es capaz de ser tomado en serio en Europa (tardarán mucho en olvidar la foto de las Azores en la Europa continental).

El zapaterismo ha transmitido su sífilis a toda la sociedad. Ha generado un estilo humanista-universalista, ha hecho estallar problemas que van a pesar como una losa sobre nuestro país durante años. ZP es un cadáver político, pero su hedor seguirá prolongándose más de una década.

 © Ernesto Milà – Infokrisis – Infokrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com– prohibida la reproducción sin indicar origen


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