El yoga secreto del barón Sebontendorf y de la Logia Thule

Publicado: Viernes, 12 de Diciembre de 2008 22:37 por Ernesto Milá en ESOTERISMO

Infokrisis.- Dentro de la serie de artículos escritos hace años y publicados en distintas revistas, reproducimos ahora este sobre una curiosa práctica descrita por el fundador de la Logia Thule, barón Sebotendorf. Como se sabe, el partido nacionalsocialista obrero alemán nació de una organización ocultista conocida como Logia Thule, fundada por Rudolf von Sebotendorf. sus afiliados debían conocer y practicar técnicas secretas de autorrealización, con cierto parecido al yoga, técnica utilizadas por la franc-masonería turca, en la que se inició Sebotendorf durante su arga estancia en Oriente.

SEBOTENDORF, UNA AZAROSA BIOGRAFÍA

En 1916 Rudolf von Sebotendorf, un oscuro aventurero que empezaba a gozar de cierta fama en medios ocultistas alemanes, entró en contacto con la Orden de los Germanos, organizando su rama bávara, la Logia Thule. Esta Orden era una de las muchas organizaciones "ariosóficas" que proliferaban en la época, cuyo origen era el proceso de germanización que sufrieron las teorías de H.P. Blavatsky, mezcladas con delirios racistas y antisemitas. Sin embargo la Logia Thule se diferenció de otras similares en que a ella pertenecieron muchos de los altos jerarcas nazis: Rudolf Hess, Alfred rosemberg, Gotfried Feder y el mismo Hitler fue aceptado como "hermano visitante".

Sebotendorf, según relata en su novela autobiográfica "El talismán de los rosacruces",  había nacido en 1875 en el seno de una familia humilde en Prusia. Su nombre auténtico era Rudolf Glauer y pronto salió de su país natal para recorrer el mundo.
Glauer‑Sebotendorf era, como Hitler, un desarraigado, alguien sin patria clara, sin oficio ni beneficio. A los veintitrés años, tras haber finalizado sus estudios técnicos, inicia sus viajes visitando diversos países, donde entra en contacto ‑en ocasiones muy profundo‑ con distintas tradiciones y escuelas iniciáticas. Llegará a Egipto en junio de 1900, y pasará los siguientes tres años entre El Cairo y Constantinopla.

Puede comprenderse así que Sebotendorf a lo largo de sus obras teóricas -"El talismán de los rosacruces" y "Prácticas operativas de la franc-masonería turca"- demuestre un conocimiento real y directo de las culturas egipcia y turca.

Pues bien, es en esta Turquía mágica de principios de siglo en donde Sebotendorf se inicia en el estudio del ocultismo y de las religiones tradicionales. Entra en contacto con los derviches giróvagos de Mevlevi cuando ya habla con fluidez el árabe. Había aprendido esta lengua en una mezquita de El Cairo, al tiempo que se iniciaba en el sufismo, una comunidad iniciática musulmana.

Pero sus contactos no se limitarán al Islam: Sebotendorf buscará la relación con kabalistas hebreos tras conocer a la familia Termudi, de origen judío y con los que visitará las pirámides de Egipto y estudiará sobre el terreno el esoterismo faraónico.

Los Termudi eran también franc‑masones afiliados al Rito de Menfis, llamado también rito Oriental fundado en 1839. Pues bien, Sebotendorf es iniciado por uno de los Termudi en este rito y con posterioridad heredará la copiosa biblioteca  ocultista  de esta familia. Será en el interior de uno de estos libros en donde Sebotendorf encontrará unos apuntes ‑al parecer de Hussein Pacha‑ en los que se describen series de ejercicios especiales de meditación tal como los practicaba la secta derviche de los Bakhtâshi. Tales apuntes son el material de base que utilizará Sebotendorf para componer su libro sobre "Las prácticas operativas de la franc‑masonería turca".

DE LA MASONERIA AL NAZISMO

En 1908 Sebotendorf regresa de Turquía con la convicción de que el esoterismo islámico y el germánico tienen un mismo origen. Ese año tuvo problemas legales siendo procesado por fraude en Berlín; tras este incidente, regresa a Constantinopla y trabaja para una colonia judía procedente de Kiev, perfeccionando sus conocimientos en la kábala; en esos momentos Turquía vive un período de agitación política en la que la logia a la que pertenece Sebotendorf juega un papel decisivo.

En 1910 publicará su libro sobre la "Práctica operativa de la franc‑masonería turca" tras fundar una logia en 1910 en Beyoglü (Turquía). A esta logia perteneció el auténtico barón "von Sebotendorf von der Rose", un noble alemán residente en Turquía y fallecido en este país. Este barón, cuya familia hundía sus orígenes en las marcas germanas del Báltico en las profundidades de la Edad Media, adoptó a Adam Rudolf Glauer, nacionalizado turco desde 1911 y, al morir, le cedió su título nobiliario.

En octubre de 1912, Sebotendorf, ahora barón, se enrola en el ejército turco y combate heróicamente en su filas en la guerra balcánica; cuando el 1914 estalla la primera guerra mundial se encuentra nuevamente en Alemania; para entonces ya ha forjado unas ideas místico‑políticas relativamente bien definidas: de Turquía trajo la componente mística (antimaterialismo, doctrinas pan‑otomanas que luego traducirá en su versión germánica, doctrinas rosacrucianas, prácticas masónicas, etc.), y en el curso de la guerra, contemplando la revolución bolchevique y el ascenso de los movimientos radicales de izquierda, asumirá un anticomunismo radical.

En septiembre de 1916 leerá uno de los múltiples anuncios por palabras con los que la Orden de los Germanos buscaba nuevas adhesiones. Será así como contactará en Berlín con Hermann Pohl el cual lo introducirá en su rama cismática que justo en esos momentos se está gestando, encargándole la constitución de su rama bávara, la Logia Thule, de la que nacerá el partido nazi...

LA DOCTRINA ROSACRUCIANA DE SEBOTENDORF

Resulta difícil resumir las doctrinas formuladas por Sebotendorf a la vista de las fuentes que inspiraron su pensamiento; en él se mezclan en una confusión casi inextricable doctrinas rosacrucianas clásicas, ritos masónicos orientales, kabbalismo hebreo, teosofía, sufismo islámico y finalmente, ariosofía. A especho de los inevitables sincretismos y confusiones que pueden percibirse en sus escritos, la corriente dominante es un rosacrucianismo fuertemente germanizado.

Para Sebotendorf el hombre, como el mundo, son un caos que es preciso ordenar. A este proceso le llama "la construcción del Halgadon", concepto equivalente a la "Construcción del Templo" de los rosacruces. Este proceso de construcción debe llevarse a través de la práctica de una serie de ejercicios ascéticos que le permitirán "construir las columnas del Templo Interior".

Exteriormente, en el mundo, debe construirse también este templo a través de una "orden", concebida como "élite iniciática". Sebotendorf escribe: "Este Templo del Halgadom es a la vez espiritual y material. Pertenece a la tierra y al cielo, al pasado y al porvenir. Es el equivalente del Arca de la Alianza del pueblo israelita. Es el reino terrestre donde va a renacer el espíritu de Thule. Es el imperio de todos los germanos".

El "Halgadom" era el imperio de todos los germanos, la forma política superior a la nación, regida por principios suprapolíticos que debería reflejar las tradiciones y concepciones de la vida y del mundo de los pueblos germánicos. Se construía sobre la base de la Orden Iniciática que estructuraba en torno suyo a una élite que tomaba en sus manos el destino de la nación. Este concepto tiene su equivalente en el de la "pequeña guerra santa" del Islam, la que se libra en el mundo.

Ahora bien, ésta "élite" se debería forjar en la "pequeña guerra santa", la guerra que cada uno de sus miembros mantiene contra su "enemigo interior", contra todo aquello que le desvía de su destino y de la realización de su ser. El arma para esta "pequeña guerra santa", para la "construcción de las columnas del Halgadom interior", era una técnica particular de yoga que Sebotendorf llevó a la Logia Thule y que fue practicada por los miembros de su círculo interior.

EL YOGA SECRETO DEL BARON SEBOTENDORF

En "La práctica operativa de la franc‑masonería turca", Sebotendorf da abundantes precisiones de los pasos de ésta técnica que ‑al decir de Sebotendorf‑ permite entrar en contacto con estratos más profundos de la personalidad.
Se trata de una técnica que utiliza paralelamente gestos, sílabas y ritmo respiratorio. Sebotendorf explica que la francmasonería oriental conservó fielmente técnicas sapienciales, enfocadas hacia la conquista de un alto conocimiento, mientras que las constituciones masónicas de 1717 (punto de inflexión entre la franc‑masonería operativa y la franc‑masonería especulativa) representan una "desviación de la vía justa".

En realidad los gestos y las posiciones siempre han permanecido como elementos simbólico‑rituales de la franc‑masonería occidental y se han utilizado fundamentalmente como elementos de reconocimiento de los diversos grados,  junto con las joyas y distintivos propios de cada grado, las palabras de paso, los símbolos específicos y las leyendas que los acompañan. Pero dichos gestos, en la masonería occidental,  han perdido su papel operativo, se han vanalizado y carecen de significado, un papel que Sebotendorf creía haber reconocido en la masonería turca alejada de lo que consideraba un  proceso degenerativo de la masonería occidental.

CONCLUSION: UNA PRACTICA ANTIGUA Y OLVIDADA

A lo largo de su obra Sebotendorf demostró amplios conocimientos de yoga hindú, hermetismo, alquimia y kabbala. Su teoría es una adaptación de la doctrina de los "chakras" hindúes a la de los centros del cuerpo sutil rosacruciana, formulada por Gichtel en el siglo XVII. El simbolismo de los colores que propone Sebotendorf está evidentemente extraído de la tradición alquímica: nigredo, albedo y rubedo, obra al negro, al blanco y al rojo y otro tanto ocurre con los olores y sabores que deben reconocerse en esta prácica (azufre, mercurio, sal).
Sebotendorf magnifica esta técnica por encima de cualquier otra. Logró que fuera adoptada por los disidentes de la Orden de los Germanos, a la que perteneció y que, como el resto de organizaciones ariosóficas, adolecía de un gran déficit de prácticas esotéricas. Fue así como los hombres y mujeres que formaron la logia Thule, la mayoría futuros cuadros del régimen nazi (Hess, Hans Frank, Rosemberg, entre otros, no así Hitler, que no perteneció al "círculo interior" de la Logia Thule, ni conoció a Sebotendorf, contrariamente a lo que se ha dicho), siguieron y conocieron esta extraña enseñanza, antigua y olvidada que Sebotendorf rescató de la franc-masonería turca.

Más datos en:
"Prima che Hitler venisse", Baron von Sebotendorf, Edizioni Arché, 1991, Milán.
"Introduzione alla magia", (Vol II) Grupo di Ur, Edizioni Mediterranee. Roma, 1977.
"Prattiche operative della franc-masoneria turca", Rudolf von Sebotendorf. Editrice Il Delfino, Turín, 1980.

[RECUADRO]

LA TECNICA Y SUS FASES

Sebotendorf divide esta práctica basada en gestos y palabras en tres fases:

PRIMERA FASE: Ejercicios preparatorios

Vitalización de vocales. Duración: tres días, unos 5 minutos en cada sesión.

‑ En pie, se cierra la mano derecha alzada a la altura de los ojos con el dedo índice distendido y dirigido hacia lo alto como en el gesto de conminar al silencio. Tal es el signo I. Hay que concentrarse solamente sobre ese dedo, pensando solo en la vocal I. Al cabo de unos instantes se percibirá un cierto calor en dicho dedo; este calor es el indicativo para pasar a la vitalización del signo siguiente.

‑ En la misma posición se distiende el dedo índice, mientras el pulgar se dispone en escuadra en relación a éste, es decir, formando un ángulo de 45 grados entre ambos dedos. Este es el signo A. Hay que concentrarse sobre la vocal A. Nuevamente, al sentir calor, ahora en el pulgar, se da el paso siguiente.

‑ El signo O se hace cerrando la mano, como quien sostiene algo, es decir dejando un vacío entre los dedos, que sin embargo no deben tocar la palma, excepto el índice y el pulgar que deben formar una especie de O. Es sobre esta vocal sobre la que hay que concentrarse.

Vitalización de sílabas

Duración: siete días, el tiempo que sea preciso (habitualmente sesiones de 15/25 minutos)

‑ Se forma el signo I y se lo vivifica con la sílaba SI, es decir se repite interiormente la sílaba SI, concentrándose en él; cuando ya se haya logrado estabilizar la concentración y hacer que la sílaba SI permanezca en la mente sin esfuerzo, se pasa a la sílaba al signo A que se vivificará con las sílabas SA, SA, SA, hasta estabilizala.

- A continuación se pasa a ejecutar el "signo de la garganta". Este consiste en llevar la mano, dispuesta horizontalmente en escuadra, a la ganganta, de forma que el pulgar toque la arteria derecha. Luego se retira velozmente la mano hacia la derecha, haciendo pasar el dedo índice sobre la garganta (como para cortarla) hasta situar la mano a la altura del hombro derecho.

- Se dejará luego caer la mano. Se formará finalmente el signo O que se animará con las sílabas SO, SO, SO, y se seguirá con el llamado "gesto del Maestro": la mano pasará velozmente y horizontalmente de la parte izquierda a la parte derecha del cuerpo a la altura del plexo solar.

SEGUNDA FASE

Vitalización de olores. Tiempo: 49 días, sesiones de 5 a 10 minutos (más 5 minutos de ejercicios previos)

- Durante 7 días: Se dispondrá la mano en escuadra con la sílaba SA y se llevará el índice a la nariz; si se advierte un leve olor a azufre, se puede continuar, de lo contrario será preciso ejercitar aún otros siete días.

- Durante 14 días: Se formará el signo I animándolo con SI, hasta sentir el calor, se dejará caer la mano, se formará el signo A que se animará con la sílaba ALAM, se llevará la mano al cuello y tras un cierto tiempo se proseguirá con el "gesto del cuello", repitiendo siempre la sílaba animadora.

- Durante 14 días: Se formará el signo O como en el ejercicio precedente. Luego, si llevando el índice de la mano dispuesta en escuadra en contacto con la lengua se advierte un sabor amargo como de sublimado de mercurio, es signo de que se tiene éxito con el ejercicio.

- Durante 14 días: Se formará primeramente el signo I que se animará con SI, luego el signo A, animándolo durante dos días con ALAM, dos días con ALAMS, siete días con ALAR y tres días con ACAMAR y siguiendo correspondientemente el gesto del cuello. Despues de los primeros cuatro días, llevando como sobre el índice en contacto con la lengua debería advertir un sabor de sal. Entonces es  el momento en que el discípulo percibirá una sombra negra, esta parte del trabajo se habrá consumado. Y en tal punto comienza por el discípulo una nueva vida y recibe, en el logia, un nombre secreto.

Tercera fase:

Fórmulas mágicas y colores, duración: 3 meses.

- Tras la animación de la I se realiza el "gesto del pecho": con la mano en escuadra, es decir en A, con la palma paralela al cuerpo, y se pasa de izquierda a derecha (a la altura del pecho); para la animación de la A se dan las siguientes fórmulas: ALAR, KAHA, JA, TAHA, TASAM, TAS, TASAM;

- A continuación se realiza el mismo procedimiento con las sílabas ALAM, JAS, SA, CHAM (pronunciada entre la CH alemana y la K) con el "gesto medio" (es otro paso sobre el cuerpo de izquierda a derecha, a una altura calculable, poniendo la izquierda dispuesta en escuadra verticalmente bajo la derecha dispuesta según el gesto del pecho, hasta que el pulgar de la primera toque al índice de la segunda).

- Finalmente el procedimiento se repite con las letras CHAM, CHAM, ASAK, y KA a la altura del plexo solar ("gesto del Maestro").

LAS GAMAS DE COLORES

Sebotendorf concibe estos ejercicios como dirigidos y controlados por un "maestro espiritual", o "maestre de logia". El discípulo está obligado a seguir sus indicaciones y relatar sus experiencias interior, es a través de los detalles de estos relatos como el maestro juzga los progresos del alumno y le insta al tránsito de una a otra fase.

Según Sebotendorf, se trata sobre todo de experiencias interiores dominadas por gamas de colores: del azul pasa a un rojo pálido, luego verde claro. Cuando se tiene la visión de un verde vivo, el ciclo conectado al gesto del cuello ha terminado.

En el ciclo del "gesto medio" se experimenta una fantasmagoría de colores que se resuelve al fin en un color blanco‑amarillento.

El último ciclo con el gesto del Maestro (en el plexo solar) lleva a la clarificación de este color hasta un blanco esplendoroso, que atestigua la perfección de esta parte de la obra.

La última parte, llamada también integradora, consiste en un paso de la mano en escuadra animada con la sílaba A más o menos como en el gesto del Maestro, propiamente a la altura del ombligo; se habla, en realidad, al respecto, de un "gesto del Maestro acortado".

El color blanco debe trasformarse en un gris sucio, luego en un amarillo y finalmente en un rojo vivo. Esto es el final.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com

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