Infokrisis.- En un foro como el G-20, parece difícil que Zapatero pueda decir algo que les suene bien a  los países en vías de desarrollo  y no va a poder recurrir a sus temas favoritos: “los objetivos del milenio”, la “eliminación de la pobreza”, la “lucha contra el hambre en el mundo”, etc. Y es una pena, porque en ese terreno, Zapatero se mueve bien, crispa la mandíbula, pone ojos de carnero degollado y parece como si nos quisiera vender un vehículo de segunda mano. Su discurso, va a ser breve, tirando a brevísimo,  lo justo para que lo reproduzca un informativo de TV sin dar tiempo a los televisionarios a cambiar de canal.  Parece difícil que Zapatero pueda decir algo verdaderamente constructivo sobre cómo remediar los males de la economía mundial.

A mayor abundamiento, si alguien debería de permanecer callado, cabizbajo y meditabundo en su silla plegable, colocado junto al butacón de Sarkozy, es precisamente Zapatero, pues no en vano la “octava potencia económica mundial” tiene un sistema económico enfermizo y achacoso cuyo mal endémico es el paro y sin esperanzas de que nunca mas, ni mañana ni dentro de veinte años, la construcción vuelva a ser lo que un día fue, mientras que al sector turístico solamente le cabe ir cediendo plazas a otros países europeos, especialmente al Adriático. Y, para colmo, sin modelo alternativo. Una joyita, vamos.

Zapatero siempre ha alardeado –al menos desde el momento en que reconoció que crisis, lo que se dice crisis, estaba presente y muy presente– de que puede “enseñar al resto del mundo” las delicias del sistema de regulación de la banca española… Esta mentira, mil veces repetida, se ha convertido en una verdad oficial, coreada por los banqueros en pleno: es su forma de mantener la confianza y las acciones de inversores algo ingenuos. Solbes la repitió en su entrevista con Herrera Carlos: "los controles son mayores que en cualquier otro país occidental", por lo tanto a salud de nuestro sistema financiero es “envidiable”… ¿Envidiable? ¡Pero si aquí  nuestrosistema bancario ha generado el mismo pastel que en EEUU. Lo que ocurre es aquí las cosas van con algo de retraso y la crisis todavía no ha alcanzado en toda su potencia a ¿nuestro? sector bancario.

Si nuestra banca gozara de buena salud, el Estado no tendría necesidad de emitir deuda pública por valor de entre 30 y 50.000 millones de euros para acudir en su ayuda en cuando aparezcan las primeras grietas en el edificio. Porque esas grietas aparecerán, están apareciendo ya. Y lo que es peor, esa deuda pública pagará unos intereses que la única forma de recaudar es mediante un aumento de la presión fiscal. y contribuirá a ralentizar aún más nuestra economía. Si el sistema bancario español tuviera una salud garantizada a toda prueba y estuviera seguro de que los controles bancarios establecidos funcionan, el Estado nunca jamás, nunca, hubiera accedido a algo tan grave como editor deuda pública, para recaudar un dinero que no tiene, en un momento en que ya hemos llegado al límite prudencial de endeudamiento del Estado. Los rumores sobre la insolvencia de nuestras entidades financieras colapsaron los foros económicos de Internet y ocuparon amplios espacios en los medios de comunicación económicos. ¿De qué “salud” está hablando Zapatero?

Para colmo, Botín y los demás banqueros, ponen empaque a la situación aludiendo añadiendo al calificativo mil veces repetido de “solvencia”, el de “seriedad”. Y lo dice un Botín con tirantes rojos emergiendo de entre su tripa. ¿Seriedad? ¿Qué seriedad? La banca española ha comprado productos bancarios en cantidades no comunicadas a los medios, los ha vendido cobrando una comisión, sin preocuparse de lo que estaba vendiendo, ni de la solvencia de las operaciones, ni de lo que vendían. Y el Santader es probablemente el banco más pringado en esta verdadera estafa por desidia.

En efecto, no es ningún secreto que Banif es una entidad vinculada al Banco de Santander –de Santander, sí, ese paradigma de “solvencia” y “seriedad”-, Pues bien, Banif es una de las empresas que más bonos de Lehman Brothers ha vendido en España. No se sabe la cantidad, por supuesto; hacerla pública equivaldría a que el “gran” banco de Santander quedara en entredicho. En cuanto a las Cajas de Ahorro, se han literalmente rebozado en activos tóxicos norteamericanos: Caja Madrid, Unicaja, La Caixa… si son incapaces de dar cifras de la basura que han comprado o de los productos insolventes que han vendido a sus clientes, es simplemente para retrasar unos meses más el desplome que inevitablemente se producirá entre el segundo trimestre de 2009 y el primero de 2010, cuando la morosidad de hace cuadriplicado en relación a la actual.

En lo que si ha tenido razón Botín es en que el sistema bancario español es “rentable”: rentable a fuerza de cobrar comisiones por venta de productos-basura, esto es, rentable porque sangre y engaña a sus clientes; rentable porque reparte beneficios pero socializa pérdidas. Rentable por que a fuerza de secretismo, los únicos que a fin de cuentas podrán negociar, retirar y rentabilizar sus activos son los propios consejos de administración de la banca que, en el momento en que se produzca el desplome bancario, se desharán de sus acciones y las convertirán en productos más rentables ¿en la bolsa de Pekín? ¿en la de Adis-Abeba? ¿en las de Malasia? ¡Qué más da! Si el político nunca adopta decisiones que le perjudiquen, el banquero emerge sobre la ruina de sus propios clientes y del despido de sus propios empleados: para que unos pocos ganen, muchos deben perder…

Ah, y los bonos emitidos por el Estado se están vendiendo mal, incluso en China, ¿quién cree en la salud de la economía española?

Más sobre la “seriedad” de la banca española: al igual que la americana, exactamente igual, “nuestra banca” ha concedido créditos hipotecarios sobrevalorando los pisos en un 30% de promedio. Y lo que es peor, no solamente han dado créditos por el 80% de la tasación, como aconsejaba la prudencia y como hicieron durante muchos años, sino que llegaron a dar hipotecas por el 110%, lo que habida cuenta de la sobretasación, equivalía a dar hipotecas por el 143% del valor del inmueble… ¡a gentes que cada vez más tenían menos solvencia e, incluso, menos experiencia en consumo, inmigrantes a los que se les hizo creer que la forma de ahorro en España era la compra de viviendas y que en cuanto quisieran deshacerse de ella, en apenas 5 años habría duplicado su valor…!

Seamos realistas: en España, todos los bancos, sin excepción, prácticamente, han hecho lo mismo que los bancos norteamericanos: sobretasar, dar créditos de manera irresponsable por un valor superior al real, y buscar dinero en entidades financieras extranjeras… ¡un dinero que en breve no van a poder devolver! ¿Por qué creéis que en octubre el gobierno concedió 30.000 millones de ayuda a la banca? Simplemente porque el 31 de diciembre vencían muchos de esos créditos que debían pagar ¡y no podían!

Por eso el gobierno miente cuando dice por activa y por pasiva que ese dinero es “para reactivar el crédito”… y, por eso también, los bancos exigen que no se publiquen las cifras de ayuda que precisa cada banco… Estamos ante una estafa en la que un Estado al borde de la insolvencia, pide un crédito para pagar a unas entidades financieras situadas sobre el vacío y los intereses de esos bonos los vamos a pagar todos los españoles mediante nuestros impuestos.

Esta es la “solvencia” y la “seriedad” del sistema bancario español. ¿Esto es lo que va a vender Zapatero en la cumbre del G-20? ¿Qué leccioncilla puede dar el maestrillo del país más arruinado de Europa Occidental y, por extensión de “occidente”, después de los EEUU.

Ni la Comisión Nacional del Mercado de Valores, ni el Banco de España, ni el ministerio de economía, ni industria y comercio, ni la Dirección General de Seguros, ni el presidente del gobierno, ese lerdo absoluto en materia económica y zote en gestión de crisis, han demostrado servir para gran cosa: ni han evitado la entrada de activos tóxicos, ni han impedido que la banca española concediera créditos hipotecarios y líneas de crédito alegremente y sin garantías… Y, para colmo, ha tenido que venir Solbes ante el inquisidor  de ustedes, Herrera Carlos (probablemente el mejor periodista que circula hoy por las emisoras de radio), para que los oyentes nos enterásemos de que los bancos han llegado hasta prestar ¡una cantidad global cuarenta veces superior a los efectivos de que disponían!

Si Zapatero tuviera una receta, la aplicaría en España. Esa receta no existe y es más posible que, de existir, fuera descubierto por un párvulo que por el presidente del gobierno.

¿Para qué va Zapatero al G-20? Para volver diciendo que España “pesa” en los foros internacionales. No pesamos. Somos un chiste. Una dolorosa irrisión. Un país con imagen de pedigüeño y con una clase política intemperante que tiene interés en acudir a cumbres… aun cuando no tenga nada que decir, ni menos de lo que alardar. El presidente del gobierno español –esto es, la imagen pública de “España”- es despreciado en todas las cancillerías europeas: ni siquier odiado, ni mucho menos temido: simplemente despreciado. El jefe de gobierno holandés irá también de observador a Washington sin necesidad de tener a su país en jaque durante tres semanas y sin necesidad de declararse “octava potencia económica” (y primera en paro). Vergüenza y bochorno para el gobierno. Vergüenza y abominación para silla plegable de Zapatero en Washington.

© Ernesto Milá – infokrisis – infokrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com

 

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