Infokrisis.- En 1996 realizamos una serie de entrevisas y artículos para una conocida revista mensual. Con todo ese material pensamos en estructurar un libro sobre la New Age. Sin embargo, cuando estuvo reunido todo el material vimos que se trataba de un fenómeno de escaso calado y olvidamos esos apuntes en un cajón. Ahora damos salida a una parte de ellos en cinco entregas.

Vamos a hablar de cierto hinduismo problemático, por lo tanto, hemos considerado que la mejor introducción era una vídeo sobre la vida de un santo hinduista del siglo XX, Ramana Maharsi, cuya obra  constrasta con la de otros gurús que son verdadera mercancía averiada. Desde antes de la irrupción de la "New Age". los gurús de importación ya se habían convertido en algo extremadamente frecuente. La saga de los gurús llegados a Occidente se inicia con nombres como Ramakhrisna, Vivekabanda, Aurobindo... fueron los primeros -y los más auténticos- de una larga serie de gurúes cuya influencia no se ha limitado al ámbito hindú y que a partir de los años sesenta invadieron Occidente a partir de California.

         Hoy, venir de Oriente ataviado exóticamente no supone una garantía de verdadera espiritualidad. Incluso en los ashrams asentados en territorio hindú abundan todo tipo de desaprensivos. El gran santo hindú del siglo XX fue Ramana Maharsi; su vida deja traslucir las pautas por las que discurre la verdadera espiritualidad hindú. Sobre otros linajes, en cambio, planean serias dudas sobre su autenticidad y eficacia. En las páginas que siguen hemos intentado reflejar lo esencial de unos y otros.

RAMANA MAHARSI: EL SANTO DE ARUNACHALA

         Vale la pena hablar de Ramana Maharsi por su santidad y como ejemplo del camino seguido por un hombre que, sin ser completamente fiel en la letra a los libros sagrados de la Tradición Hindú, supo encarnar perfectamente su espíritu y encarnarlo como nadie en este maltrecho siglo.

         Maharsi fue un gran hombre; un hombre sabio. Tenía dieciséis años y oyó en labios de un anciano el nombre de Arunachala, una montaña sagrada de la India. Poco después sufrió una experiencia de proximidad a la muerte que transformó su vida. A partir de ahí supo que iba  interesarle por el resto de sus días: aquello que sobrevivía a la muerte, el espíritu. Y buscándolo partió por los caminos de la India.

         Paul Brunton, uno de sus seguidores y compiladores de alocuciones y escritos, le preguntó sobre el futuro del mundo en los momentos dramáticos de la Segunda Guerra Mundial: "¿Y por qué te preocupas por el futuro? Ni siquiera conoces el presente. Cuida del presente y el futuro cuidará de sí mismo". Brunton, que se debatía entre lo más confuso del ocultismo y la auténtica tradición brahamánica, le contestó otra pregunta que reflejaba sus desgarrones internos: "¿Acaso el mundo penetrará dentro de poco en una nueva era de amistad y ayuda mutua o se hundirá en el caos?". Zapatero a tus zapatos, le vino a contestar Maharsi, eso sí con mucha más prosopopeya: "Hay Uno que gobierna el mundo y es Su misión cuidar del mundo. El que ha dado vida al mundo cuidará de él, ahora y en el futuro. El carga con el peso del mundo, no tú". Brunton que hasta esa fecha había dado tumbos por el mundo a la búsqueda de emociones fuertes se sintió cautivado finalmente por la sencillez y profundidad de aquel que fue uno de los últimos grandes maestros espirituales del siglo XX.

         En 1930 Brunton, después de practicar ocultismo y espiritismo, se encerró en la cámara real de la pirámide de Gizéh. La soledad del lugar hubiera aterrorizado a cualquiera, pero Brunton logró controlar sus emociones, se proyectó fuera del cuerpo y sintió como si una luz inundase la estancia. Escribió "Egipto Secreto", "La India Secreta", "El Sendero Secreto" y así hasta veintitantos libros. Volvió como discípulo de Ramana Maharsi.

         Volvamos a Maharsi. En cuanto pudo se instaló en las laderas del Arunachala y allí abrió su "ashram" (centro de enseñanza, vida y práctica del hinduismo). No quiso tener discípulos, ni se creyó autorizado a compilar una doctrina propia; se diría que, para este hombre sabio, el yo no existía. En virtud de eso ha sido considerado como el gran Santo de la India contemporánea. En 1950 un proceso infeccioso se le extendió por el brazo, falleció. Los médicos hubieran podido salvarle la vida, pero prefirió irse sonriendo. El no se consideraba nadie como para interferir los designios de Dios.

         Su doctrina es muy simple. Cada uno es su propio gurú. No había inventado nada, ya en el frontis de Delfos estaba escrito aquello de "Conócete a ti mismo" y "Nada de más", síntesis de la sabiduría de todos los tiempos que Maharsi, naturalmente, compartía. Khrisnamurti  -que ya había empezado a volar fuera de la tutela de la Sociedad Teosófica- había dicho, poco más o menos, lo mismo en público, pero sus críticos le reprochaban  que, en privado, vivía otra realidad. En el caso del Hombre Santo de Arunachala era justo al contrario. Se expresaba con una lúcida sencillez: "El gurú es aquel que siempre, en todo momento, mora en la profundidad del Yo. Jamás ve una diferencia entre él y los demás y está completamente libre de falsas nociones de distinción, esto es, que él es el Iluminado o el Liberado en tanto que los otros en torno a él están atados o sumidos en la oscuridad de la ignorancia. Su firmeza o dominio de sí mismo no puede ser conmovida en ninguna circunstancia y jamás se siente alterado y confundido".

         Treinta años en las faldas del Arunachala fueron suficientes para que simplificara las vías de acceso a la trascendencia y de identificación del Yo con los Absoluto. Huía de las proezas gimnásticas de los grandes yoguis, solo aceptaba como necesario su dominio de la respiración; como los viejos maestros Zen, creía en la conveniencia de plantearse continuamente la pregunta capital "¿quien soy yo?" para alcanzar la iluminación y pensaba, al igual que el Zen, que era posible vivir la trascendencia realizando cualquier labor. Personalizaba las vías, consideraba que cada persona era un mundo aparte y debía tener su propia vía; jamás atacó la Tradición, fue en todo momento respetuoso con ella, pero procuró adaptarla a cada uno de los que acudieron a su ashram y a ese mundo decadente que ya no era el del tiempo en que se redactaron los Vedas.

         El hinduismo ortodoxo de Maharsi es, exteriormente, heterodoxo. Sri Aurobindo no comprendió bien el mensaje de Arunachala y criticó que Maharsi le hubiera dicho que jamás había tenido un gurú. Por su parte, Aurobindo se situaba en la heterodoxia hinduista, en una relación parecida al protestantismo en relación al catolicismo.

DEL "BRAHMA SAMAJ" AL "ARYAN SAMAH": SARASWATI

         En 1828 Ram Mohan Roy fundó el "Brahma Samaj", un movimiento "oportunista" que quería servir como puente entre Europa y la India. Sus ideales eran universalistas, pronto abandonaron la observancia de los Vedas para estudiar todas las religiones, otorgando a cada una de ellas validez relativa; este fue uno de los primeros sincretismos de la historia moderna e inspiró en buena medida el esfuerzo de la Blavatsky cuarenta años después. Las concepciones religiosas del "Bramah Samaj" fueron fundamentalmente teórico-moralistas, no existía práctica religiosa, ni técnicas de ascesis. Negaban las castas y buscaban la modernización de la India y su europeización.

         En 1830 Ram Moham viajó a Inglaterra a predicar la nueva fe. Moriría poco después cuando el movimiento ya había entrado en decadencia. A mediados del siglo pasado algunos intelectuales que lograron sacarlo de su atonía. Fue entonces cuando se reveló Debendranath Tagore, padre del gran poeta hindú, que puede ser considerado como el reorganizador del movimiento con el nombre de "Adi Brahma Samaj" que cada vez tuvo un carácter más marcadamente pro-occidental y progresista; solían destacar las similitudes entre cierta forma del hinduismo y cierto cristianismo protestante y anglo-sajón. Esto era demasiado para la sociedad hinduista del siglo XIX y tanta audacia costó el desmantelamiento casi total del movimiento y la formación de una entidad más moderada, el "Sadharana Brahma Samaj". Romain Rolland dijo de ellos que "estaban demasiado separadas de las capas profundas del alma de su pueblo".

         Observados y rectificados los errores, Swami Dayananda Saraswati, constituyó la "Comunidad de los Arios" o "Ariah Samaj" en 1875. La intención consistía en cerrar el paso al progreso de cristianos e islamitas y recuperar la idea de que la India era un país llamado a realizar una misión cósmica de guía del mundo. Dayananda Saraswati fue considerado como "el lutero de la India"; cinco años después de la fundación del movimiento contaba con varios cientos de miles de seguidores en el norte de la India.

         Por esas fechas los teósofos ya habían hecho su aparición en Adyar. Dado que el hinduismo ortodoxo apenas casaba con sus planteamientos, los teosofistas buscaron estrechar lazos con todos estos grupos disidentes del brahamanismo. En 1877 la Blavatsky pretendía fraguar una "alianza ofensiva" con el "Ariha Samaj" en la cual la Sociedad Teosófica fuera considerada como una sección del movimiento indio.

         La Blavatsky consideraba que el "Brahma Samaj" como "iniciador del colosal trabajo de purificar a las religiones hindúes de las escorias que le han infundido siglos de intrigas de sacerdotes". El coronel Olcott, otro de los líderes teosofistas, definió a Saraswati como "Uno de los más nobles Hermanos vivientes" y pronto le presentó a la Blavatsky hasta 1882 cuando la alianza se rompió dramáticamente; Saraswati tachó a la Blavatsky de farsante y declaró que "nada sabía de la ciencia oculta de los antiguos Yogas, y que sus, mal llamados por ella, "fenómenos" no eran debidos más que al mesmerismo, a preparaciones hábiles y a una diestra prestidigitación"...

SRI RAMAKRISHNA Y SU LINAJE

         Pero la matriz de estos tres grupos era muy similar. Tras los excesos del "Brahma Samaj", la politización laica del "Ariha Samaj" y las mistificaciones del teosofismo, las cosas volvieron un poco más a su curso. Los nombres de Ramakrishna, Vivekananda y Aurobindo formaron un linaje revitalizador, cuyo impacto en Occidente prosiguió a lo largo de todo el siglo XX y se manifestó tanto en la contracultura como en el movimiento "New Age". El "Brahma Samaj" y el "Aria Samaj" habían preparado el alumbramiento de este linaje espiritual. Y así es, en efecto, coincide el universalismo, a pesar de que se retorno a los Vedas, el tronco principal coexiste con interpolaciones llegadas del cristianismo, del budismo y del islamismo.

         Ramakrishna nació en 1834. Aurobindo, tributario de su maestro, dijo de él que "con su nacimiento una Nueva Era comenzó". Se admite unánimemente que alcanzó las más altas cimas de la espiritualidad. Fue sacerdote de Kalí, diosa de la destrucción, asumió la castidad como forma de ahorrar y reconducir energía sexual en la búsqueda de la trascendencia.

         Su discípulo más próximo fue Swami Vivekananda, un hombre cuyo aspecto denotaba energía y vigor, lo contrario que Ramakrishna que sugería interiorización y sencillez. A los veinte años se integró en el "ashram" de éste. Entre 1886, murió su maestro, y 1902, cuando Vivekananda se retiró, su tarea fue fundamentalmente pastoral. Se le considera el primer gurú oriental que viajó a Occidente. Los Estados Unidos fueron teatro principal de su prédica y allí estableció la "Misión Ramakrishna".

         Pero entre maestro y discípulo existieron diferencias notables. En síntesis podemos decir que el maestro estaba más cerca del hinduismo ortodoxo de lo que lo estuvo su discípulo. Probablemente por esto Vivekananda aceptó participar en el "Parlamento Mundial de las Religiones" simultáneo a la Exposición Mundial de Chicago de 1893. Aquello olía a teosofismo y protestantismo; los católicos se abstuvieron. El evento fue importante porque constituyó una de las primeras muestras de ecumenismo moderno y sincretismo tan a gusto de los movimientos de Nueva Era.

         René Guenon, cuando escribió al respecto dió la opinión autorizada del hinduismo ortodoxo sobre Vivekananda: "...desnaturalizó completamente la doctrina hindú del "Vedanta" con el pretexto de adaptarla a la mentalidad occidental; los tesofistas lo miraron siempre como uno de sus aliados, llegando a denominarlo: "... uno de sus Hermanos de la raza primitiva" y "... príncipe entre los hombres". La seudo-religión inventada por Vivekananda obtuvo un cierto éxito en Norteamérica (...) por supuesto no tiene de "Vedanta" más que el nombre, pues no podría establecerse relación alguna entre una doctrina puramente metafísica y un moralismo sentimental y consolante que no se diferencia de las prédicas protestantes sino por el empleo de una terminología algo especial".

MIRRA ALFASSA Y "AUROVILLE"

         A pocas millas de Pondicherri en el Estado de Madrás, al sur de la India, se fue alzando en los años sesenta y setenta, la comunidad actual se extiende por 20 kilómetros cuadrados sobre los que viven 811 "aurovillianos". En su mayor parte los colonos proceden de EE.UU., Francia, Alemania y, por supuesto, la India. La ciudad, cuyo nombre literalmente quiere decir "Ciudad del Amanecer", está divida en cuatro barrios y un punto central, el Matrimandir, una esfera en la que se construirá una gran sala de mármol; al norte de extiende la zona cultural, la industrial hacia el Este, la zona internacional al sur y la residencial en la parte Norte. Entre cada espacio están ubicados los servicios, almacenes de manufacturas allí producidas, alimentación y transportes. Su estructura es en espiral como algunas antiguas ciudades europeas.

         El punto de partida de Auroville hay que buscarlo en 1965 cuando algunos discípulos de Sri Aurobindo, con Mirra Alfassa al frente, empiezan a labrar el proyecto que luego será asumido por la Junta General de la UNESCO y otros organismos de cooperación internacional. Iniciado el proyecto el 29 de febrero de 1968, cinco mil personas, procedentes de 120 países, asistieron a la inauguración de la "Ciudad del Amanecer".

         Sri Aurobindo había nacido en 1872 y fue educado en Inglaterra; estudio en el King’s College de Cambridge pero redescubrió la cultura hindú en donde participó en los movimientos reivindicativos para la libertad de la India. Encarcelado, tuvo la experiencia de lo que Arthur Koestler llamaba "conciencia oceánica" y decidió penetrar en las ancestrales técnicas de los yoguis. Había leído el "Bhagavad Ghita", la obra que cambió su vida. En 1910 abordó esta vía en la que persistió hasta el final de sus días constituyendo otro de los referentes espirituales de la contracultura y, en menor medida, de la Nueva Era.

         Aurobindo propone un "yoga integral", nacido de la fusión de los demás Yogas, como medio para activar la parte trascendente en cada uno de nosotros. Unos años después conoce a la persona con la que compartirá el resto de sus días, Mirra Alfassa, nacida en París en 1878, de madre egipcia y padre turco, existencialista en su juventud, muy amiga de Max Theon, un sujeto sorprendente. Theon era el representante en Francia de la Hermandad Hermética de Luxor; grupo tenido como antecedente de las sociedades ocultistas de finales del siglo pasado y desde luego la matriz de muchos grupos posteriores. Sin duda, Max Theon es, con mucho, el más inquietante y desconocido de todos estos personajes; en 1900, tras la disolución de la H.H.L., fundó el "Movimiento Cosmista" que curiosamente tuvo el mismo nombre que otro aparecido en Rusia en la misma época, relacionado con el satanismo.

         Esta relación es bastante preocupante y constituye, desde luego, la sombra más intrigante que se cierne sobre Aurobindo. Su mujer, "Madre", en efecto, llegó a ser una gran amiga de Theon, quien la introdujo en el mundo del ocultismo y de lo paranormal, un mundo muy, pero que muy alejado, de la verdadera espiritualidad hindú... pero no tan alejada de algunas tendencias "newagers" y "acuarianas". Theon murió en 1926, es imposible establecer hasta qué punto sus ideas influyeron sobre "Madre" y sobre el propio Aurobindo.

         Cuando Aurobindo se retiró en 1926 para dedicarse a la práctica del yoga, "Madre" fundó el Centro Universitario Internacional y de ella partirá la idea de construir la "Ciudad de la Luz".

         En sus últimos años "Madre" inició investigaciones que estaban más próximas del ocultismo europeo que de la tradición hindú. Investigó lo que llamaba el "yoga de las células" que entendía como un proceso alquímico de transformación de la materia y del espíritu. Sus ideas fueron compiladas por Satprem, su secretario, un francés bohemio que se hizo cargo de la Fundación Aurobindo y del Instituto de Investigaciones Evolutivas que fundó en 1977  tras la muerte de "Madre" en 1973. Contaba 95 años.

         Precisamente la muerte de "Madre" sumió a Auroville en una profunda crisis y abrió una larga retahíla de pleitos y procesos que obligaron a intervenir al Parlamento Indio. Roger Anger, el arquitecto, dimitió, harto de luchas intestinas, incomprensión e intolerancia en aquel lugar que tenía que ser el paraíso de la Nueva Era. En 1988 el Parlamento Indio incluyó a Auroville en su "Plan Quinquenal" y redactó la Ley de Fundación. Shiv Shanker, ministro de Recursos Humanos pronunció una alocución ante la cámara baja hindú en la que aludió a "Sri Aurobindo y Madre resaltaron la necesidad de expandir el internacionalismo, tal que Oriente y Occidente se relacionen en beneficio mutuo. Para acelerar este proceso, se creyó necesario establecer un pequeño campo experimental, donde gentes de diversos puntos del mundo se pudieran reunir y comprometer en actividades investigativas, culturales, educativas, científicas y de todo tipo, orientadas hacia la unidad humana". A partir de este evento se redacto una legislación interna para asegurar la gobernabilidad del lugar. En Auroville no existen normas sociales; el matrimonio no existe, por ejemplo, tal como había declarado Mirra Alfassa en 1968. Se gobierna por consenso, no existen órdenes ni reglamentos, tan solo "recomendaciones" emanadas por la "Asamblea de Residentes"; los apoyos internacionales son buscados y canalizados por un "Consejo Directivo" del que depende el Consejo Consultivo Internacional y las relaciones con los grupos internacionales de apoyo.

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         Este linaje hinduista es fundamental para comprender la distorsión existente entre el hinduismo originario y las fuentes en las que beben los sectores pro-hinduistas de la New Age. Estos grupos, tienden a considerar, las técnicas hindúes que les han llegado fragmentariamente, como una forma de psicoterapia y es frecuente que alternen en sus centros la realización de cursos de yoga con "bioenergética", "rebirthing", "sanación espiritual", "vivation", etc. que en algunos casos, se sitúan más cerca de las tesis de Wilhem Reich y en otros del viejo espiritismo, dos líneas que no tienen absolutamente nada que ver con el hinduismo originario y tradicional.

 

© Ernesto Milà – Infokrisis – Infokrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com

 

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