Infokrisis.- En su primera legislatura el gobierno ZP nos “obsequió” con las más absurdas medidas de ingeniería social, con la política “antiterrorista” más extravagante y contradictoria y con una política internacional que oscilaba entre lo grotesco y lo zafio. Y todo esto se realizaba mientras el gobierno alardeaba de “cifras macroeconómicas que mostraban la salud de la economía española”. Ya en 2006 era evidente que las perspectivas económicas se estaban ensombreciendo y que el inicio de la subida de los tipos de interés acarrearía a corto plazo el colapso de la construcción y en las inversiones en sectores ajenos a ella. Durante un año el gobierno no ha hecho nada ante una crisis de la que él es el único responsable. Una crisis que van a pagar los trabajadores españoles.

Este documento tiene como objetivos:

1.- Establecer las causas de la crisis económica

2.- Definir las características de la crisis en España

3.- Prever el desarrollo y la duración de la crisis y

4.- Definir la línea política del partido ante la crisis económica

 

I

Las raíces de la crisis económica

Cuando en julio de 2007 estalló en EEUU la crisis de las hipotecas subprime se produjo un nuevo toque de atención porque la situación del mercado inmobiliario español y norteamericano son extremadamente similares: se ha construido demasiado, los precios se han hinchado artificialmente, los bancos han concedido créditos con demasiada facilidad, y para colmo, las hipotecas basura titulizadas y lanzadas a la bolsa han sido adquiridas también por bancos españoles, ignorándose en estos momentos en qué forma afectará a estas instituciones de crédito. De momento, se sabe solamente que el monto total de las subprime puede oscilar entre los 3 y los 4 billones de dólares en pérdidas.

A la crisis de las hipotecas de unieron factores diversos a partir de septiembre de 2007 que han configurado un nuevo panorama económico:

1.-    Inflación provocada especialmente por el aumento en el precio de los alimentos. Tal aumento se ha producido cuando millones de hectáreas cuya producción iba a parar al mercado alimentario se han orientado hacia la producción de biocarburantes. Eso ha provocado aumentos en el precio de los piensos y de los alimentos en general, siendo un fenómeno de dimensiones planetarias.

2.-    Aumento de los tipos de interés por el Banco Central Europeo. La política monetaria de la UE está orientada antes que nada a contener la inflación. La receta de manual para situaciones en las que la economía se “recalienta” es  “enfriar” la economía aumendo el precio del dinero… esta política puede ser adecuada en países con una economía saneada en la que se trata solamente de reajustarla, pero no en países como España con un crecimiento económico ficticio.

3.-    El aumento de los precios del petróleo. Desde hace dos años se ha llegado al punto de inflexión en el mercado petrolero. Hasta 2006 los aumentos en la demanda se compensaban con la explotación de nuevos pozos recién descubiertos, pero a partir de esa fecha, la demanda ha empezado a superar cada vez más la oferta de petróleo: ya no se localizan pozos con la facilidad que antes y el volumen de petróleo disponible en el mundo disminuye. Esto supone el fin de era del petróleo barato.

4.-    Los efectos perversos de la globalización. El proceso de globalización iniciado en 1989 con la caída del Muro de Berlín, con la II Guerra del Golfo (invasión de Kuwait) y con la publicación de El Fin de la Historia de Francis Fukuyama, hizo creer que era posible crear un mercado mundial en el que cada país ofreciera aquello en lo que era más competitivo. Se olvidaron de que la competencia solamente es justa y posible cuando las condiciones del juego son iguales para todos, pero no cuando en algunos países de Extremo-Oriente el valor de la mano de obra y los derechos sociales son prácticamente inexistentes y, por tanto, el valor de los productos menor. Era evidente que esos países iban a acaparar en poco tiempo lo esencial de la producción de manufacturas. Eso ya ha ocurrido, pero solamente ahora empiezan a verse sus efectos más perversos. La subida del precio del petróleo hará que a corto plazo se encarezcan las manufacturas que deben llegar desde Extremo-Oriente a los mercados occidentales y, por tanto, a la destrucción de mano de obra se unirán los procesos inflacionarios, con todo lo que ello implica.

II

España en crisis económica.
Dimensiones y rasgos

 

Hasta aquí las causas esenciales que han precipitado la crisis económica mundial. No estamos ante una crisis económica localizada, sino ante una crisis económica global, la primera de dimensiones planetarias que, a fin de cuentas, es la crisis de la globalización. España figura entre los países menos preparados para afrontarla.

La indefensión de la economía de nuestro país se debe a varios factores:

1.- La sobredimensión de la economía especulativa, que tiene como contrapartida el abandono progresivo de la economía real. La economía especulativa se basa en el aumento ficticio de los valores de intercambio, ese aumento es sobre todo psicológico y está al margen de las leyes de la oferta y la demanda. La economía especulativa no crea riqueza, pero precipita una dinámica de compras y ventas que genera el espejismo de un movimiento económico. Al final de la economía especulativa siempre hay alguien, un último escalón, que ha comprado un bien que no sirve absolutamente para nada y que lo ha hecho muy por encima del valor real con la esperanza de, a su vez, poder revenderlo con un plus especulativo añadido. Cuando eso ocurre emerge la crisis.

2.-    El ladrillo como principal foco de actividad especulativa. Solamente un visionario irresponsable podría haber admitido que el sector de la construcción iba a crecer siempre y sin interrupción, ¿hasta cuándo? ¿hasta que no hubiera un metro cuadrado en el que se pudiera construir? ¿hasta que las familias tuvieran segundas y sextas viviendas y estuvieran endeudadas por tres y cuatro hipotecas? Durante 15 años se vivió la ficción de que la construcción podía ser el sustituto de la industria pesada y de las manufacturas para absorber mano de obra y generar movimiento económico. Como era evidente, en el momento en que el mercado se saturara y los tipos de interés hicieran imposible la compra de la vivienda, la burbuja inmobiliaria generada en los últimos 15 años terminaría estallando. España está en estos momentos al borde de ese estallido. No solamente la clase política, sino los medios de comunicación, las tertulias de opinión, son responsables de haber permitido que se insertara en la opinión pública los dogmas de que “la vivienda nunca baja de precio” y “la vivienda es la forma de ahorro en España”…. Porque la vivienda SÍ puede bajar de precio (hoy se calcula que está sobredimensionada entre un 30 y un 50%) y la vivienda no es una forma de ahorro porque, a fin de cuentas ningún pequeño propietario puede prescindir del piso en el que vive. La facilidad con la que se ha desarrollado el sector de la vivienda en estos últimos 15 años se ha debido a seis causas:

a.-    El aumento artificial de la población española con 6.000.000 de inmigrantes que necesitaban techo y que, además, generaban mano de obra barata que hundía el precio de los salarios. Desde 2006 una cuarta parte de las hipotecas firmadas en España se estaba concediendo a inmigrantes con apenas presentar un contrato de trabajo de seis meses, sin garantías adicionales, ni experiencia en consumo. Si aquí no ocurre en el plazo de un año un fenómeno parecido a las subprime, no se podrá evitar que buena parte de estas hipotecas se ejecuten a lo largo de 2009-2011 y esos inmuebles vuelvan al mercado inmobiliario… saturando aún más el mercado y contribuyendo al estallido de la burbuja.

b.-    La complicidad de los ayuntamientos que han sacado a la venta suelo público para enjugar déficits históricos debidos a sus inversiones faraónicas, mala gestión, corrupción y a proyectos insensatos que los han endeudado hasta límites insoportables. Las reformas introducidas por el PP en la ley del suelo permiten prácticamente construir en cualquier sitio y han convertido a España en un gigantesco solar en el que campos hasta ahora fértiles han sido abandonados para ofertarlos como futuras urbanizaciones y terrenos edificables.

c.-    Los bajos tipos de interés que existían entre 1996 y 2005 y que animaron a la adquisición de inmuebles de primera y segunda residencia, éstos últimos con una mentalidad especulativa: “en diez años se habrá duplicado el precio…”, “es la forma de ahorro en España…”. En el momento en el que los tipos de interés se han disparado (llevan subiendo desde 2005) los plazos de las hipotecas han ido subiendo y a medida que el mercado se ha saturado el precio del mercado ha tendido a bajar.

d.-    La falta de imaginación de la clase empresarial española, especialista en ganancias a corto plazo y entre cuyos planes no figura mantener inversiones a medio y largo plazo, sino el “aquí te pillo aquí te mayo”. Esta clase empresarial se ha arrojado allí donde ha visto dinero fácil a corto plazo; ha aceptado pagar la compra del suelo a precios sobredimensionados simplemente porque calculaba en repercutir el precio del suelo en el comprador final, ha vivido del crédito en lugar de garantizar el futuro de las empresas mediante la creación de riqueza, la reserva y la prudencia inversora.

e.-    El papel de la Banca que no ha dudado en conceder créditos, no por valor del 80% sino incluso del 120% del valor de las viviendas, cuya tasación se sobredimensionó hasta extremos increíbles. Pero la frivolidad de los bancos no ha radicado en conceder créditos fáciles a clientes individuales a la búsqueda de vivienda, sino sobre todo a la concesión de líneas de crédito, a menudo monstruosas, a grandes empresas constructoras ¡conscientes de que estaban comprando terrenos a precios absolutamente hinchados en relación a la lógica del mercado!

f.-     La frivolidad de los últimos gobiernos del PP y del PSOE que han permitido que se hinchara la burbuja inmobiliaria hasta hacer imposible que las jóvenes parejas pudieran emanciparse y que los emancipados pudieran tener descendencia, sin prever la imposibilidad de que el boom de la construcción durara eternamente ¡y sin haber previsto un sustituto para cuando el ocaso de la construcción empezara a afirmarse! El resultado ha sido la obsolescencia del modelo económico español basado en el binomio ladrillo-especulación. Tanto el gobierno de Aznar como el de Zapatero han negligido sus responsabilidades, han optado por la vía más fácil (en la medida en que ambos han comido de la mano de los constructores, de la banca, del sector financiero y del sector hostelero) y, al final, los problemas se han ido acumulando hasta hacer imposible su resolución.

3.     La desertización industrial creciente agravada por el fenómeno de la globalización pero que ya despuntó durante el felipismo cuando se produjo nuestra incorporación a Europa y se abordó el proceso de “reconversión industrial” que liquidó las industrias tradicionales de buena parte de España. Si bien es cierto que esa “reconversión” era, hasta cierto punto necesaria, no es menos cierto que se produjo sin que se dieran alternativas: liquidada la minería en Asturias, liquidados los astilleros en buena parte de España, liquidados los altos hornos… ¿cuál iba a ser la industria de sustitución? Y ese fue el problema: que no había, todo empezó y terminó –y de ahí la responsabilidad de los sindicatos y de la patronal- en negociar indemnizaciones y jubilaciones anticipadas, pero no en generar una industria que ofreciera empleo de calidad. Este proceso contribuyó a rematarlo la globalización: si imprimir más de 5.000 ejemplares de un libro es más barato en China que en España… ¿qué futuro pueden tener las imprentas españolas? Si se fabrica una tostadora más barata en Yunan (China) que en el cinturón industrial de Bilbao ¿cuál iba a ser el futuro de nuestra industria manufacturera. ¿Puede un país como España resignarse a ofrecer solamente “servicios”?

4.     Ausencia de alternativas al actual modelo económico español. Los programas de los dos partidos mayoritarios en las elecciones de 2009 presentaban graves ausencias en materia de economía. Y no es raro que así fuera pues no en vano ambos son responsables solidarios de la situación creada. Ambos, no solamente han dado el visto bueno a una economía especulativa basada en el ladrillo, sino que sus dirigentes han figurado entre sus primeros beneficiarios hasta el punto de que buena parte de la pesada, gris y paquidérmica burocracia de los partidos se financia con cargo a las “donaciones” llegadas del ladrillo. Pero ese modelo económico ya no da más de sí: Zapatero puede establecer un plan para que el Estado compre suelo hoy en manos de las promotoras, puede apoyar por todos los medios a las constructoras como no haría con ningún otro sector económico o industrial… pero todo eso es inútil: se han construido muchas más viviendas de las que el mercado podía absorber, el precio se ha elevado demasiado y el suelo del que disponen las constructoras ha sido adquirido a precios demasiado caros para que ahora –aun con ayudas oficiales- pueda ser rentable construir y vender a precios asequibles para el comprador. Ese modelo económico está muerto y dentro de poco estará felizmente enterrado… pero el gobierno es el único que no lo ha advertido. Pero no existe modelo económico de sustitución y, aun cuando existiera, para poder aplicarlo serían necesarios entre 5 y 7 años. Así pues, el problema no es sólo la obsolescencia del modelo económico español, sino la ausencia de un modelo de sustitución.


 

 

III

Tiempos, duración y consecuencias de la crisis

 

A la vista de todo lo anterior, estamos en condiciones de afirmar:

 

1.-    Esta no es una crisis como las demás, es mucho más grave que cualquier otro que se haya producido desde 1929.

2.-    Es una crisis de gravedad extrema ante la que ninguno de los dos grandes partidos tiene solución.

3.-    No es una crisis coyuntural, sino estructural cuya fuente última es la globalización.

4.-    La crisis, común a todos los países, afectará de una manera más dura a España a causa de su particular modelo económico.

5.-    Será la primera crisis que se producirá con 6.000.000 de inmigrantes y

6.-    Será la primera gran crisis económica ante la cual ni el gobierno ni la oposición hayan ofrecido soluciones.

En estos momentos estamos viviendo los primeros momentos de la crisis. Ésta hunde sus raíces en los años del “pelotazo”, bajo el felipismo, en donde se generó una nueva moral en España: enriquecimiento rápido en el menor tiempo posible aunque se realice a costa de la desgracia de otros.

El cambio del PSOE por el PP en 1996 no alteró en absoluto esta concepción que había impregnado también a las altas esferas del PP habituadas a coquetear en las esferas municipales y autonómicas con la patronal de la construcción. El PP ni estuvo interesado ni tuvo talla ni ambiciones entre 1996 y 2004 para oponerse a los designios de la globalización internacional ni a las grandes patronales de construcción, hostelería y agraria que indujeron al gobierno Aznar a practicar el desinterés por la riada migratoria que entonces se inició y que contribuyó a pulverizar los salarios y a aumentar los beneficios de estas patronales.

Cuando en 2006 el sector de la construcción empezó a dar las primeras muestras de agotamiento ya era tarde para reaccionar y el propio gobierno amparado en cifras macroeconómicas que todavía le eran favorables no creyó siquiera en la proximidad de una crisis, a pesar de que era claro que el modelo económico basado en la construcción se agotaba. En el último trimestre de 2007 ya era evidente para quien tuviera ojos y quisiera ver que la economía mundial en pleno podía entrar en crisis a la vista del aumento del precio del petróleo y de que en los EEUU ya había estallado la crisis de las subprime.

Pero, oficialmente, los seis primeros meses de 2008 son los que el gobierno, a despecho de todas las advertencias de los técnicos e incluso de la opinión pública, se negaba a reconocer la existencia de una crisis económica, acaso porque alardeaba de que su gran éxito de gestión –y único éxito- era la economía, y prefirió mentir mientras se mantuvieron abiertas las urnas, o bien –y es muy probable- porque desconocía incluso la gravedad de la situación y creía imposible que se produjera un desplome económico. Ya fuera por mentirosos o por incompetentes, el caso es que en julio de 2008 incluso los ministros y el propio ZP que hasta hacía solamente unas semanas tenían prohibido el vocablo “crisis”, empiezan a utilizarlo.

Zapatero intenta, con todo, sembrar “pensamiento positivo” y “tranquilidad”. No hay caso, las cifras son suficientemente elocuentes de la situación: con la cesta de la compra que ha aumentado de precio un tercio en apenas un año, con una inflación que destroza un 5% el poder adquisitivo de los salarios, con un paro en aumento asindótico, con cifras de cierres de empresas como no se vivían desde 1992, con el cerrojazo del crédito bancario, con una bolsa tambaleante, con un PIB –el famoso PIB zapateriano- estancado y dentro de poco negativo, las dudas estriban en si al cerrar 2008 se alcanzarán los 3.000.000 de parados y a lo largo de 2009 se llegará a los 4.000.000, record histórico en España, o se alcanzarán antes.

La verdadera crisis se iniciará en el mes de septiembre cuando muchas empresas hayan aprovechado el cierre estival para desaparecer pura y simplemente. La sangría va a ser particularmente dura con el pequeño comercio como lo ha sido hasta ahora para la construcción. Por lo demás, parece difícil que las promotoras mantengan los proyectos de construcción mientras no consigan liquidar su cartera. Dicho con otras palabras: cuando a lo largo del verano y en otoño concluyan las obras actualmente en curso, la caída de actividad en el sector puede alcanzar un 30% de los niveles actuales generando un paro sin precedentes que da la razón a la CEOE cuando habla de entre 3 y 4.000.000 de parados.

En estas circunstancias es inevitable que se produzca el estallido de la burbuja inmobiliaria:

-   existe un parque de 1.000.000 de viviendas nuevas a la venta

-   existe un parque de 500.000 viviendas de segunda mano a la venta

-   están en curso de construcción 250.000 viviendas

-   existen en torno a 150.000 hipotecas de las que se duda que puedan seguir pagando mientras persista la crisis y no bajen los tipos de interés.

Todo esto genera casi dos millones de viviendas situadas en oferta… con una demanda hundida, desmotivada y que ya no está en condiciones de comprar una vivienda ni siquiera firmando créditos a 50 años. Es inevitable –repetimos, absolutamente inevitable- que entre otoño y primavera se produzca el desplome del precio de la vivienda.

En este momento, todos los “agentes sociales” del sector (gobierno, constructores, inmobiliarias, notarías, bancos, entidades de gestión de créditos, etc.), todos, absolutamente todos, prefieren optar por llamamientos a la calma y asegurar que toda va bien y que el reajuste va a ser mesurado. Mienten para evitar que cunda el pánico entre los propietarios y que se decidan a vender sus viviendas a precios de remate. Es cuestión de tiempo: se ha construido demasiado, en cantidades muy superiores a lo que podía absorber el mercado luego, es cuestión de tiempo, que el propio mercado se autorregule. No va a ser raro que el precio se desplome entre un 20 y un 30% del que tenía en 2006-7.

Pero éste será solamente el signo de que hemos entrado en la segunda fase de la crisis, la fase crítica. ¿Por cuánto tiempo se prolongará? Sabemos que afectará entre 3 y 4.000.000 de trabajadores, sabemos que destruirá casi completamente al sector de la construcción e incluso puede afectar no solo a los rendimientos de la Banca sino sobre todo a la cotización de los bancos en la bolsa. Sabemos también que no existe un modelo económico alternativo y sabemos también que el gobierno ni siquiera se lo plantea. Pues bien, la crisis durará hasta que el gobierno de turno –éste o el que seguirá, y resulta muy difícil que Zapatero sobrevivirá a esta crisis- planifique un nuevo modelo económico español y a partir de ahí –si el modelo es racional y muestra eficacia y viabilidad- habrá que esperar otros cinco años hasta que surta los primeros efectos benéficos. No es raro que algunos analistas económicos prolonguen la crisis actual en España hasta el 2014 o el 2015. Y estas fechas parecen bastante razonables.

Pero las consecuencias de la crisis van a resultar nefastas para el conjunto de la población española y sus consecuencias van a ser políticas, sociales y étnicas:

-   O bien los “agentes sociales” toman la iniciativa ante la crisis o se van a ver desbordados por una masa trabajadora, poco y mal encuadrada por los sindicatos, convertidos en máquinas de gestión de los propios fondos que reciben del Estado a cambio de su silencio.

-   Van a ser las clases más modestas las que soportarán la crisis desencadenada por la clase política y por la clase económica, desde la burguesía media hasta la clase trabajadora y especialmente los jóvenes a los que se les va a ofrecer más de lo mismo: contratos en precario, salarios de miseria, inseguridad laboral, recortes en las prestaciones sociales y sanitarias.

-   La clase política va a quedar un poco más –si cabe- desacreditada ante la población lo que hará que aumente los niveles de abstención y el voto de protesta en las elecciones. El hecho de que el PSOE y el PP sean co-responsables de la crisis y que carezcan de soluciones siendo, en definitiva, las dos caras de una misma moneda, les van a hurtar apoyo e intención de voto.

-   Se va a generar un nuevo modelo de sociedad que dejará atrás la llamada “sociedad de los tres tercios” que se preveía desde finales de los años 80: no va a ser un tercio de la población el que viva cómodamente sino sectores mucho menores, al tiempo que va a aumentar el número de ciudadanos próximos al umbral de la pobreza o bajo el listón de la pobreza, a lo que habrá que sumar un porcentaje de población inmigrante que constituirá una bolsa completamente diferenciada e inintegrable que previsiblemente no dejará de crecer. La cúspide de la pirámide estará formada por los funcionarios de los partidos y los detentadores del capital, una estructura burocrática que intentará gobernar en santa alianza y procurar que la crisis les afecte lo menos posible.

Existe la posibilidad –no remota- de que el gobierno Zapatero sea completamente incapaz de afrontar la crisis con un mínimo de rigor, disciplina y seriedad y todos sus esfuerzos de aquí a 2012 se orienten hacia mantenerse en el poder mediante medidas oportunistas y demagógicas, creyendo ¡sinceramente! que la crisis amainará en la segunda parte de la legislatura y, por tanto, no hará falta entrar en reformas estructurales profundas. Entre eso y apoyos a la patronal de la construcción, es posible que el gobierno quede satisfecho. Pero se equivoca: ni la crisis va a remitir antes de que termine la legislatura, ni unas pocas medidas van a hacer perdonar a Zapatero el que lograra mantenerse en el poder el 9-M gracias a un muerto (el ex concejal Isaías Carrasco) y a una mentira mil veces repetida (la inexistencia de la crisis económica). Hoy, el Zapaterismo aparece como un patético cadáver en putrefacción que ni siquiera es capaz de advertir que uno tras otro, todos sus tópicos han fracasado y que carece de proyecto y de futuro.

IV

Fin de paz social, fin de la paz étnica

 

Después de quince años de mirar a otros sitio, tras años de crecimiento ficticio, de cifras macroeconómicas que enmascaraban la realidad de unas clases trabajadoras que iban perdiendo progresivamente poder adquisitivo, tras años de trabajo-basura, contratos en precario y silencio sumiso de los sindicatos mayoritarios, por fin la irrupción de la crisis económica va a liquidar todo esto y puede servir como una ocasión única para que el pueblo español despierte y reivindique lo que es suyo y lo que le pertenece:

-   el bienestar, la tranquilidad y la seguridad.

-   la estabilidad en el empleo y los salarios dignos.

-   partidos y sindicatos que verdaderamente les representen.

-   el ser los primeros en su patria en trabajo y en ayudas sociales

-   el que el gobierno se preocupe por ellos antes de por cualquier lugar olvidado del mundo.

-   el poder hacer efectivo el derecho a la vivienda y a formar una familia en condiciones dignas.

1. La responsabilidad de los sindicatos

El período comprendido entre el próximo otoño del 2008 y la primavera del 2009 van a mostrar el verdadero fuste de los sindicatos mayoritarios, su combatividad y su voluntad de defender a los trabajadores… o evidenciará su sumisión al gobierno que les arroja migajas mediante un régimen de subsidios y ayudas directas (mediante cursos ahora y antes mediante la “devolución del patrimonio sindical”) y que contribuye a alimentar su pesado aparato burocrático.

Si los sindicatos responden a la presión de las bases habrá huelga general antes de la primavera de 2009, de lo contrario los sindicatos corren el riesgo de verse desbordados y superados por los propios trabajadores como ya ha ocurrido con la huelga de transportes de junio.

Pero con el concurso de los sindicatos mayoritarios, llevando estos la iniciativa o bien siendo estos arrastrados por las bases, o decepcionando a las bases, la cuestión varía poco: la crisis económica ha dinamitado la “paz social”. Esa paz social suponía el que los trabajadores negociarían siempre a la baja la defensa de sus intereses, que los Pactos de Toledo seguirían en vigor y que se iría progresivamente flexibilizando el mercado laboral… y cuando se dice “flexibilizando” quiere decirse facilitando el despido y la precariedad laboral.

Solamente a causa del silencio de los sindicatos mayoritarios ha sido posible que los trabajadores “aceptaran” unas reglas del juego que cada vez les perjudicaban más. La responsabilidad de los sindicatos en la pérdida de derechos de los trabajadores ha sido innegable y sobre ellos recaerá la responsabilidad histórica de haberse vendido por unas migajas. Ahora lo que cuenta es el futuro; los trabajadores solamente vamos a tener un arma que utilizar para hacerse oír: la huelga, porque el gobierno de la mentira y de la incapacidad entiende solamente un lenguaje: el de la presión. Y cuando hablamos de “trabajadores” entendemos “todos aquellos que viven de su trabajo y de su salario”.

Los camioneros que desbordaron ya en junio a los sindicatos mayoritarios del sector del transporte marcan el camino: protestar para demostrar que nada funciona, protestar contra una política que desde hace años ha sido criminal y suicida para las clases trabajadoras. A los camioneros que en aquel momento se lanzaron a huelga y a los pescadores que protestaron también en aquellos mismos días por la subida de los carburantes, les cabe el honor de haber sido la vanguardia que demostró lo precario y lo falso de una paz social que solamente ha beneficiado al gran capital y a los especuladores y que ha ido limitando progresivamente la capacidad adquisitiva de los trabajadores.

2. Más inmigración de la necesario, más problemas añadidos

Pero el problema no es únicamente que la paz social haya concluido, sino que hay un nuevo riesgo de fractura. En efecto, desde hace 11 años han ido llegando de manera absolutamente anárquica y descontrolada, 6.000.000 de inmigrantes, y aun hoy, a pesar de la crisis, siguen llegando cada día una media aproximada de 1.000 inmigrantes más al día. Esto ha generado una bolsa compuesta por grupos étnicos diferenciados.

No se trata de que el gobierno haya ido regularizando –especialmente el zapaterismo, primero con su regularización masiva de 600.000 inmigrantes en 2005 y luego a un ritmo creciente de 1.000 al día- a millones de inmigrantes y que eso cambie su situación real en la sociedad… se trata de que hay un excedente de inmigración en estos momentos de entre 4 y 4.500.000 de inmigrantes que ni cotizan a la seguridad social, ni reciben pensiones procedentes de su país de origen (como los inmigrantes europeos de tercera edad que nunca han generado problemas de integración o de seguridad ciudadana). Legales o ilegales, el hecho es que hay demasiada inmigración: mucha más de la necesaria, mucha más de la que puede absorber el mercado de trabajo y, desde luego, mucho más de lo que puede absorber la sociedad y de la carga que puede soportar una economía modesta como la española en estos tiempos de crisis.

3. La gran mentira de la inmigración

Digámoslo claramente: nos han engañado, una banda de políticos sin escrúpulos optó en los últimos años 90 por dejar las puertas entreabiertas a la inmigración con la excusa de que gracias a ellos “se pagarían las pensiones de los abuelos” y la inmigración entró en riada

-   hasta anegar a los trabajadores españoles, estancando los salarios e incluso vendiendo su fuerza de trabajo más barata.

-   hasta usurpar el derecho de prelación de los españoles a los puestos de trabajo generados en nuestro propio país,

-   hasta convertirse en los primeros –y en muchas ayudas, únicos- beneficiarios  de los subsidios y de las ayudas sociales.

Nos dijeron que venían a pagar las pensiones de los abuelos pero solamente han contribuido al aumento del consumo interior (PIB) mientras que han hundido la renta per capita y han generado un gasto social insoportable. Unas patronales se han beneficiado con la inmigración… pero ahora la factura la tenemos que pagar todos.

¡Una banda de políticos sin escrúpulos y sin capacidad técnica, sin imaginación, sin capacidad de gestión, nos han engañado durante años con la única intención de mantenerse en el poder y seguir haciendo buenos negocios a su sombra! Y esto vale para el PP y para el PSOE y hoy, ambos partidos, siguen engañándonos desde sus atalayas de poder (Estado y comunidades autónomas).

Zapatero nos engaña cuando dice “ni un paso atrás en derechos sociales” (17 de julio): miente porque cada día se dan esos pasos atrás, cuando un trabajador se queda en paro, se le quita el principal de todos sus derechos, el derecho al trabajo. Miente Zapatero cuando llama al “optimismo del capitán del barco que debe emprender la travesía animado de que llegará al puerto de destino”. Esta no es una travesía tranquila, esto es el hundimiento del Titanic y el “capitán” solamente se preocupa de animar a que la orquesta toque para no crear “mal rollo” entre el pasaje… Mientras, el PP llama a un “contrato de integración”, proclamando que resolverá todos los problemas, cuando en realidad, ¡la política de inmigración de las comunidades gobernadas por el PP es la misma que la seguida en las políticas gobernadas por el PSOE! ¡dos partidos, una sola política de inmigración!

4. PP – PSOE ¿ahora cómo salimos del problema que habéis creado?

La clase política nos ha engañado y nos está engañando ¿Hasta cuándo lo vamos a tolerar? ¿hasta cuando vamos a evitar en los medios de comunicación, en los foros de la sociedad, en las tertulias radiofónicas, gritarle a cara embustero una y mil veces?

¿Y ahora cómo va a salir el gobierno de esta situación que él mismo ha creado? ¿Cómo va a soportar el gasto social que supone mantener un peso muerto de millones de inmigrantes sin medios de vida, que lo fían todo a los subsidios y a la caridad pública y que no están dispuestos a abandonar España porque aquí el régimen de seguridad y de coberturas sociales es infinitamente superior al de sus países de origen? ¿Cómo un Estado que a partir de septiembre ya no tendrá dinero en la caja y se instalará en el déficit va a poder mantener a millones de ciudadanos que están siendo los más golpeados por el paro? No penséis mucho la respuesta: no hay solución. Simplemente no hay solución. El gobierno confía en que los inmigrantes se vayan a otros horizontes con más vida económica o bien que acepten ser repatriados a cambio de primas (se ha hablado de entre 8 y 10.000 euros) pero la falta de fondos es tal que solamente se está en condiciones de asegurar la repatriación subsidiada de ¡apenas 20.000!

5. La inmigración en la cola del paro

Algunos datos fragmentarios sobre la situación del paro en el mes de julo es literalmente escalofriante, especialmente porque alude a “datos oficiales”, ignorando que la mayor parte de la inmigración están en paro, nunca ha cotizado a la SS y que solamente una mínima parte está inscrita en las listas del paro. Véase:

-   Hoy los inmigrantes que cobran el paro ya son un 85% más que en 2007.

-   Los marroquíes lideran la lista de beneficiarios, seguidos de ecuatorianos, rumanos y colombianos.

-   Uno de cada diez desempleados que cobra el paro es extranjero, es decir, casi 169.000 personas.

-   Los gastos totales por prestaciones el pasado mes de mayo ascendieron a 1.535 millones, un 31% más.

-   El número de beneficiarios extranjeros de prestaciones por desempleo el pasado mes de mayo fue de 168.748, lo que representa un 85,4 por ciento más que en el mismo periodo de 2007.

-   Un incremento que es todavía superior en los beneficiarios procedentes de países no comunitarios (85,6 por ciento).

-   La tasa de paro de la inmigración está 6 puntos por encima de la de los españoles.

-   Las prestaciones por desempleo en mayo indican que los beneficiarios extranjeros del seguro de paro representan el 10,3 por ciento del total.

-   Este porcentaje dobla el registrado dos años antes: en mayo de 2006 los beneficiarios extranjeros representaban el 4,8 por ciento del total.

-   El ranking por nacionalidades de parados que reciben el subsidio lo encabezan los marroquíes, que son casi 40.000 y representan el 23,65 del total de beneficiarios extranjeros.

-   El gasto de las prestaciones de los beneficiarios extranjeros ha ascendido a 145,5 millones de euros, lo que significa un incremento del 96,8 por ciento sobre el mismo mes de 2007.

-   El gasto total de los subsidios en mayo fue de 1.535 millones de euros (un 30,8 por ciento más que el año anterior), por lo que las prestaciones de los inmigrantes suponen el 9,5 por ciento del total.

-   El aumento imparable del paro entre la población inmigrante, ha llevado al Gobierno a tomar elaborar un quimérico plan de recolocación de parados, que cuenta con una dotación de 201 millones de euros y que tendrá una duración de un año.

Y aún así ¡siguen llegando inmigrantes! ¡el gobierno se ha negado a firmar el Pacto Europeo de Inmigración hasta que no se ha eliminado la prohibición a nuevas regularizaciones masivas… lo que implica que el gobierno es capaz –la estupidez no tiene límites- de ¡convocar una nueva regularización masiva en cualquier momento! Y aún así ¡cada día se regularizan 1.000 nuevos inmigrantes y llegan otros mil más por reagrupación familiar o de manera ilegal!

Todo esto es todavía más grave porque una parte importante de esta inmigración –especialmente la procedente del Magreb- se ha demostrado absolutamente inintegrable en toda Europa. No solamente la inmigración marroquí es la que sigue creciendo sin parar, sino que, además es la que mantiene unas tasas de paro mayores y una población flotante no productiva que vive de la caridad del Estado ¡esto es de nuestros impuestos!

6. Los inmigrantes: grandes engañados

Los inmigrantes han sido los grandes engañados de esta situación:

-          Les han contado que en España ataban los perros con longaniza.

-          Les han contado que había trabajo para todos.

- Les han contado que el recién llegado merece los mismos derechos y coberturas que quienes han edificado durante generaciones a este país.

-          Se les ha inducido a pensar que podrían realizar el sueño español de tener una vivienda propia y que, si un día decidían volver a su país, podrían vender su vivienda al doble de precio del que habían pagado.

-          Además, se han llevado la sensación de que éste era un país rico que podía mantenerlos indefinidamente, que sin pagar impuestos directos y sin cotizar a la seguridad social incluso les pagarían 2500 euros por tener hijos, que el Estado costearía su enseñanza y su sanidad, sin que tuvieran nada que abonar, que podrían traer a sus padres, a sus cuñados, a sus abuelos, a sus hermanos, a tribus enteras e incluso que lo único importante era llegar en cayuco a Canarias y  que luego Zapatero los llevaría en avión hasta Madrid…

¡Ellos son los grandes engañados y los grandes perjudicados a partir de ahora por el paro y la crisis! Y poco importa sobre si son víctimas o han contribuido a desestabilizar la sociedad española en todos los terrenos: si han contribuido a la pulverización de la enseñanza, a la pérdida de calidad de la asistencia social, si han contribuido a que subiera el precio de la vivienda, si tienen una parte importante en el aumento de la inseguridad ciudadana o de la violencia doméstica, en el aumento del alcoholismo y de la siniestralidad laboral, poco importa, a fin de cuentas si las cargas que suponen acelerarán la quiebra de la seguridad social… ¡lo único que importa es que esta situación hay que cortarla por lo sano y ya!

7. Medidas claras, rotundas, ¡ya! Lo que nos jugamos

“Cortar por lo sano” implica necesariamente gobernar y gobernar es tomar decisiones, no contemporizar y generar “buen rollito”. Por eso es imprescindible adoptar:

-   política de contención de la inmigración: ni un solo inmigrante más, legal o ilegal en España. Lo que implica reforma de la Ley de Inmigración: no a las reagrupaciones familiares, no a las regularizaciones por arraigo, no más –una y mil veces NO- regularizaciones masivas.

-   política de repatriación de excedentes: todo aquel inmigrante en paro que haya agotado su seguro debe retornar a su país si no logra reinsertarse en el mercado laboral, todos aquellos inmigrantes condenados en firme por delitos o que hayan extinguido su condena deben ser expulsados del país por vía de urgencia.

-   retorno inmediato de los inmigrantes que hayan llegado ilegalmente a España 72 horas después de haber sido identificados con repatriación al país del que proceden en la anterior etapa de su viaje hasta España, sin esperar a los 30 días actuales prorrogados a 60, o a los 18 meses que pide la Directiva Europea de Retorno.

Todas estas medidas pueden parecer duras, pero nunca como hoy y en los próximos meses van a ser tan necesarias. Lo que nos jugamos es mucho:

-    nos estamos jugando que la inmigración absorba todas las ayudas sociales –tal como ha ocurrido hasta ahora en la etapa de “vacas gordas”- en detrimento de las clases autóctonas más desfavorecidas.

-    nos estamos jugando la estabilidad y la viabilidad del sistema de pensiones y la calidad de los servicios públicos, especialmente de la sanidad y de la enseñanza.

-    nos estamos jugando nuestra identidad como pueblo europeo cada vez más desfigurada por el “mestizaje”, la “multiculturalidad” y el concepto zapateriano de “integración” que supone en realidad garantizar la existencia de bolsas y guetos magrebíes, andinos y subsaharianos en nuestro territorio, como enclaves extranjeros que rompen la homogeneidad cultural, étnica, cultural y religiosa de nuestro país.

-    nos estamos jugando el que estos grupos étnicos habituados a recibir subsidios y subvenciones no entiendan que la época de “vacas gordas” ha terminado y que el Estado Español –expresión jurídica de los ciudadanos españoles, esto es, de todos nosotros- no tiene la obligación de mantener una población que ni ha invitado a venir, ni -contrariamente a lo que sigue expresando la propaganda oficial del PP y del PSOE- ha contribuido a crear riqueza: porque, a fin de cuentas, la inmigración ha creado muchos más problemas de los que ha resuelto.

-    nos estamos jugando vivir situaciones parecidas a la intifada que tuvo lugar en las banlieus francesas en noviembre de 2005 y que también se ha reproducido en otros países europeos (Reino Unido, Italia, Holanda, Alemania…).

8. Hacia el fin de la paz étnica

Y todo esto implica que, no solamente la paz étnica ha concluido, sino que la paz étnica corre el riesgo de saltar por los aires: porque no cabe la menor duda de que la inmigración que no tiene la más mínima intención de abandonar España va a exigir derechos y subsidios para continuar en nuestro país y va a hacer todo lo posible por sobrevivir aquí.

Pero el Estado tiene un margen de maniobra cada vez menor a medida que aumenta la crisis y entra en déficit. Seis millones de inmigrantes absorben muchas más ayudas sociales de las que el gobierno puede regalar graciosamente. Por su parte, las clases trabajadoras autóctonas golpeadas por la crisis económica, no van a aceptar que el Estado les sustraiga ni reduzca aún más los subsidios y subvenciones –a quienes con su esfuerzo y sus impuestos y con el de sus antepasados han construido este país- en beneficio de los recién llegados.

Los excedentes de inmigración van a exigir al Estado que les mantenga. Y el Estado, atemorizado por las consecuencias que podría tener en la seguridad ciudadana y en la convivencia, va a doblegarse… en detrimento de las clases necesitadas españolas. ¿O es que creéis que Zapatero –a la busca los votos de la inmigración y compensar con ellos a los defraudados por los mil y un casos de corrupción municipal- va a negar algo a la inmigración? La inmigración constituye uno de los niños mimados de Zapatero que le sirven para su “gran proyecto de ingeniería social” que aspira a hacer de España una “nación mestiza multicultural y pluriétnica” que será cualquier cosa menos un Estado Europeo viable y sólido…

 

 

V
Soluciones radicales a problemas de hoy

Debemos de prepararnos para lo peor… puesto que tenemos la peor clase política de Europa Occidental preocupada sólo por su imagen y por ganar elecciones, pero incapaz por completo para gestionar un país moderno. ¿Qué es lo peor? Lo peor es una crisis económica de larga duración que empobrecerá un poco más si cabe a las clases trabajadoras pero que, al mismo tiempo, puede generar las condiciones objetivas –está generando esas condiciones- para un gigantesco cambio social y político.

Los períodos de “calma chica” sociales y políticos son períodos en los que nada se mueve y nada se construye. Solamente en los períodos de máxima tensión es posible derribar los mitos y las estructuras de las que se ha aprovechado la banda de los cuatro (2 partidos nacionalistas CiU y PNV + 2 partidos estatales, PSOE y PP).

Porque ese, a fin de cuentas debe ser nuestro objetivo en los próximos meses:

-   denunciar que el sistema político español ha degenerado en una partitocracia (poder de los partidos) de cuño plutocrático (poder del dinero) que ni es democrático, ni representativo en la medida sólo garantiza que el poder va a estar permanentemente en manos de la banda de los cuatro.

-   denunciar que España –y por extensión Europa- debe volver a un sistema económico que intente por todos los medios ser autosuficiente en materia de manufacturas, energía y alimentación. Todo lo que sea depender de suministros exteriores de un tercer mundo inestable e imprevisible a medio plazo, es ciego y suicida.

-   denunciar que la colusión de intereses entre el gran capital (especialmente el capital financiero y las patronales de construcción y hostelería) y los dos grandes partidos han sido los grandes responsables de esta crisis: ¡y deben pagar!

-   denunciar que la Unión Europea ampliada a Rusia debe de romper la baraja del proceso de globalización y generar un espacio económico propio autosuficiente y emancipado del frágil castillo de naipes mundial en que se ha convertido el sistema económico.

-   celebrar que hemos entrado en una fase histórica en la cual o se lucha por los propios derechos –y se lucha de manera decidida y tenaz- o bien ninguno de los “agentes sociales” va a hacer nada por las clases trabajadoras y por los sectores más modestos de la sociedad. Y en el curso de esta lucha histórica para mantener el Estado del Bienestar y los derechos adquiridos por los trabajadores va a ser posible forjar nuevas mayorías sociales y remover a las estructuras burocratizadas y ampliamente desprestigiadas (partidos, sindicatos, grupos mediáticos)

(c) Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com

 

 

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