Infokrisis.- ZP rompe el consenso europeo.Gracias a ZP, el plan francés para contener la inmigración ha quedado descafeinado y ha ganado en una ambigüedad que le restará toda eficacia. Antes, los cánceres de cada nación afectaban sólo a esa nación, pero con la UE un cáncer nacido en cualquier país europeo puede afectar a la totalidad de la UE. Los ciudadanos españoles podemos avergonzarnos de que nuestro presidente haya descafeinado el Pacto Europeo de Inmigración y Asilo convirtiéndolo en un documento prácticamente inútil: ni “pacto de integración”, ni “condena a las regularizaciones masivas” estarán presentes.

 

El Pacto Europeo de Inmigración y Asilo, que ha sido acordado por Francia, España y Alemania, fue profundamente modificado respecto al borrador que presentó el Gobierno francés. Se han eliminado o suavizado sus aristas más agudas. Éstas suponían una condena a la política de regularizaciones masivas (y, por tanto, a la realizada por ZP en 2005) y una defensa del contrato de integración (propuesto por el PP en su última campaña electoral).

La ambigüedad presidiendo el Pacto

En el texto del Pacto las regularizaciones no se prohíben… es más, el texto, de ser claro, ha pasado a ser lo suficientemente ambiguo como para que cada país lo interprete a su gusto. Se habla de que la UE admitirá “regularizaciones caso por caso”, añadiéndose que estas regularizaciones masivas no serán sólo por “motivos humanitarios”, sino también por “razones económicas”.

En cuanto al “contrato de integración” pasa a ser sustituido por una ambigua declaración en la que se alude al "equilibrio de derechos y deberes de los inmigrantes". Se dice algo tan evidente como que los inmigrantes tienen como única obligación el "respeto a las leyes del país de acogida". También aquí se ha rebajado el listón obligando solamente a los Estados tomar medidas para "favorecer el aprendizaje de la lengua [por los inmigrantes] y su acceso al empleo".

En el preámbulo del documento se incluyen frases inspiradas por ZP: "La hipótesis de una inmigración cero parece irrealista y peligrosa”, o esta otra: “Las migraciones contribuyen al crecimiento económico de la Unión Europea y de Estados que las necesitan por su situación demográfica y su mercado de trabajo”.

De las antiguas resistencias a la inmigración masiva solamente quedan estos fragmentos: “[...] La UE no tiene medios para acoger dignamente a todos los inmigrantes que buscan una vida mejor. Una inmigración mal controlada puede atentar contra la cohesión social de los países de acogida"… sin embargo, es evidente que las medidas contenidas en el Pacto no van a contribuir a “controlar” la inmigración. Es incluso dudoso que sirvan incluso para atenuarla.

Un documento frustrado

Es evidente que, por sí mismo, ZP no tiene fuerza, prestigio y argumentos suficientes como para imponer nada a la UE y mucho menos a la vista del desastre que ha constituido su política de inmigración. Entonces ¿por qué Francia ha transigido?

La derecha gobierna en Francia y en Alemania (los interlocutores de España en las negociaciones sobre este Pacto) y, especialmente en el primer país, ha subido al poder con un programa claramente anti-inmigracionista. Pero el volumen de los inmigrantes residentes en Francia y la acumulación de errores anteriores de la política gala en esta materia han contribuido a que la situación en los suburbios poblados por inmigrantes sea altamente explosiva y cualquier chispa pueda prenderlos de nuevo. Sarkozy no ha puesto toda la carne en el asador en esta materia para un nuevo estallido en las banlieus. De cara a su electorado, Sarkozy puede esgrimir como argumento: “ZP es un fanático izquierdista”, evitando de paso  un estallido étnico.

En estas condiciones es dudoso que este documento sirva para algo. Cada gobierno lo interpretará a la medida de sus necesidades y compromisos locales y, nuevamente, la posibilidad de que exista una actitud unitaria en materia de inmigración, queda nuevamente abolida. El 15 de octubre el documento será ratificado por la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno a celebrar en Bruselas.

La irresponsabilidad del PSOE

El Gobierno español, que pactó la última redacción en una reunión con el Ejecutivo francés celebrada el pasado 4 de julio en Madrid, se declaró "muy satisfecho"  por el resultado y sostiene que “avala la política de inmigración aplicada por España en los últimos años”...

¿Un triunfo para “España”? Triunfos son la victoria de la selección española en Austria o la victoria de Nadal en Wimbledon: victorias netas, claras y sin discusión. Lo de ZP en el Pacto Europeo de Inmigración es algo muy diferente. La [no]política de inmigración del gobierno socialista ha constituido un fracaso –no un éxito- y ZP ha logrado que el reconocimiento de ese fracaso se soslaye en el documento y éste alcance una ambigüedad tal que permita interpretarlo como un “aval europeo” a su [no]política.

Desde el punto de vista táctico, ZP ha obtenido un éxito “rutilante”… tan rutilante como negar la crisis y conseguir que 12.000.000 de electores se lo crean. Zapatero está yendo de victoria en victoria hasta la desintegración final del país. Porque es evidente que la crisis económica existe (¡y qué crisis!) y es también evidente que la inmigración se ha convertido en un problema capital en nuestro país. Un titular de PRISA puede enmascararlo… pero el problema no desaparecerá.

La irresponsabilidad de ZP no reside solamente en esto. Sus exigencias –España es el país que en estos momentos tiene el mayor problema de inmigración en Europa porque en ningún otro ha llegado tanta inmigración en tan poco tiempo y en ningún otro país existe una estructura económica tan débil como en España- al resto de socios europeos –mucho mejor preparados para soportar crisis económicas y de inmigración- han eliminado la posibilidad de una política única en Europa para la contención de la inmigración.

ZP, en definitiva, hasta hora ha supuesto un cáncer la para identidad española, ha abierto de par en par las puertas a una inmigración en número muy superior al necesario y al que podemos integrar y, finalmente, ha conseguido que el cáncer haga metástasis y se traspase a otros países.

Sarkozy, por su parte, es culpable de decepcionar a sus electores que le exigían actitudes contundentes en materia de inmigración. Claro está que el Pacto es tan absolutamente ambiguo que deja a cada país las manos libres para actuar a su arbitrio. Pero con este plan en la mano, los electores de Sarkozy quedarán ampliamente decepcionados.

 

Comentarios  Ir a formulario