La política antiterrorista después de los últimos asesinatos

Publicado: Viernes, 14 de Diciembre de 2007 11:54 por Ernesto Milá en TERRORISMO
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Infokrisis.- Si quedaba alguna prueba de que la irresponsabilidad se había apoderado de ETA, el asesinato de dos guardias civiles en el Sur de Francia ha sido la definitiva. El crimen en sí evidencia una absoluta falta de diseño estratégico de la organización y la ausencia de educación política de sus militantes… que, además, siguen siendo tan asesinos como siempre. 

La larga ceguera de ZP

De Josu Ternera se sabía que estuvo en Navarra durante la tregua y durante los primeros meses de la tregua se multiplicaron las informaciones de que se encontraba en España y se movía con facilidad por Guipúzcoa y los valles pirenaicos de Navarra. Poco antes, Carod Rovira y sus acompañantes, lo habían saludado en Perpignan.

Pero, claro, Ternera era la garantía para el gobierno de que se iba a llevar la negociación con garantías de que poco antes de las elecciones generales se llegaría a un acuerdo. ¿Para qué detenerle? Eran los tiempos en los que Ternera había “vendido” la idea a los interlocutores del gobierno de que él controlaba a la totalidad de la organización. Negociar con él era, pues, negociar con todo el complejo etarra. Y el gobierno creyó en esta falacia que se demostró peligrosa desde los primeros momentos de la tregua cuando, a poco de proclamarse, los empresarios navarros empezaron a recibir cartas de extorsión.

ZP se negó a ver lo que todos los especialistas en ETA le estaban señalando: que no había una ETA, sino dos, que unos querían negociar y reinsertarse y otros querían proseguir con los atentados y colocarían unos techos de negociación inaceptables, que unos aprovecharían la tregua para preparar la jubilación y otros para rearmarse, reorganizarse y relanzarse.

A medida que fueron pasando los meses, quedó suficientemente claro que la mayoría de la organización estaba a favor de la línea dura y que solamente Ternera y su círculo íntimo (e incluso en éste hubo defecciones) estaban decididos a liquidar las siglas. Incluso después de los dos asesinatos en la T-4 ZP se negaba a ver lo que ya todos percibíamos con claridad.

Dos tácticas para realizar una estrategia

El objetivo político de ZP en relación a ETA estuvo siempre claro desde el principio: pasar a la historia como el hombre que “pacificó” a Euskal Herria y negoció con éxito la disolución de ETA. La estrategia era la negociación con Josu Ternera.Pues bien, ésta estrategia ha fracasado. Cuando se rompió la tregua, a ZP le siguió quedando el gusanillo de que mientras “su hombre”, Josu Ternera, siguiera en posiciones de liderazgo en la organización, siempre era posible recuperar la negociación en cuanto se dieran dos circunstancias:

     quedara atrás el período electoral (y para llegar a él era preciso demostrar energía y fuerza, porque cuatro asesinatos en menos de un año, hundirían en las encuestas a cualquier político que propusiera hoy la negociación)

   se modificara el equilibrio de fuerzas en el interior de ETA, a favor de los elementos partidarios de la negociación.Ganar las elecciones con cuatro muertos muy recientes solamente puede hacerse si en el último tramo de la legislatura, ZP modificaba la que había sido su actitud hasta ese momento como presidente del gobierno: de la “negociación sin vencedores ni vencidos” a la “derrota de ETA”.

Lo burdo de las medidas abordadas por ZP inmediatamente se rompió la tregua evidencian su tosquedad política. Sin preocuparse de que, a partir de ahora, la acción de la justicia puede ser considerada como una venganza, más que como la aplicación estricta de las leyes, de un día para otro, la posición de ZP varió 180º en todos los frentes: De Juana Chaos pasó de ser un “enfermito desnutrido” a un criminal que cumpliría hasta la última hora su sentencia por amenazas; Otegui pasó de ser un “hombre de paz”, a un “responsable clave de la trama civil de ETA”; el fiscal general del Estado que se había negado a prohibir la participación de ANV en las elecciones municipales, cargaba contra los 370 cargos municipales de esta sigla en la esperanza de prohibirles cualquier actividad; la Audiencia Nacional desempolvó sumarios que estaban a punto de ser olvidados para siempre…

Se trata, evidentemente, de una venganza por haber arruinado las perspectivas electorales de ZP. En su cálculo zafio e ignorante, la feliz culminación de la negociación con ETA debía darle la mayoría absoluta en marzo de 2008: por eso se negó a adelantar las elecciones en la esperanza de que el asunto se resolviera, por eso siempre ha mantenido un puente tendido hacia la negociación y, finalmente, por eso se ha negado a que el parlamento retirara la autorización para negociar con ETA.

Porque nadie duda que ZP volverá a intentar la negociación en cuanto tenga ocasión. Y está trabajando para generar las condiciones para ese momento. Si repasamos las detenciones de los últimos meses practicadas por la policía española y francesa, advertiremos que se está capturando solamente y se está siguiendo a los miembros del sector de Txeroki, el “nuevo valor” de ETA, jefe de los comandos de acción y el que ha creado una organización propia y paralela a la comandada por Josu Ternera.

Vanamente esperaríamos la detención de Ternera y de su entorno.Es evidente que a fuerza de ir deteniendo miembros del sector de Txeroki es posible que, antes o después, logren terminar definitivamente con él. Y si eso ocurre, entonces ¿qué queda de ETA? Apenas un jubilado enfermo y con poca vida por delante, al que lo único que le interesa es la gastronomía y poco más, Josu Ternera, y la sigla que utiliza para sobredimensionar su capacidad de negociación y asegurar su futuro.

Ternera ha cometido delitos suficientes como para cumplir varias cadenas perpetuas en éste mundo y en el otro mundo. Sólo busca una jubilación apacible. Es comprensible pero no se ajusta al concepto general de justicia. ZP lo sabe también, pero lo que le interesa es precisamente el titular que daría la prensa al día siguiente de que esa cáscara sin vida, que es ETA, mera sigla con cada vez menos militancia y más escaso soporte social detrás, renunciara al terror y se disolviera para siempre.

ZP seguiría siendo el pacificador, por eso, a él más que a nadie le interesa presentar el final de ETA, como “negociado”: a él le correspondería el mérito de ser el “negociador”. El fin policial de ETA, en cambio, contradice y aborrece la valoración progresista que ZP hace del “diálogo”, el “debate” y la “negociación”.

El gran error de ETA: asesinar en Francia

ETA ya había asesinado antes en Francia. Fue allí en donde desapareció Eduardo Moreno Bergareche (a) “Pertur”, partidario de transformar el “frente político” de ETA en un partido de izquierda abertzale, y fue asesinado por sus propios camaradas. Fue en Francia en donde resultaron torturados y asesinados tres gallegos confundidos con policías.

Pero, claro, todo esto ocurría antes de 1977, cuando se daba en Francia otra situación política completamente diferente y las relaciones con la España de la transición eran completamente diferentes.

Las detenciones selectivas de miembros de ETA en Francia practicadas a iniciativa del ministerio del interior español en vistas a debilitar a la tendencia opuesta a Ternera, corren, a partir de ahora, un riesgo total. A partir de ahora, Francia va a actuar por iniciativa propia. Sarzoky, en el fondo, no es más que un antiguo ministro del interior venido a más, con mentalidad de machacar a quien se oponga a sus designios. Esto corre el riesgo de llevar al traste el objetivo de ZP. ETA es mucho más vulnerable en Francia que en España y va a ser allí en donde le queda esperar la máxima presión policial.

Llama la atención que, en estos momentos, ZP no opte por liquidar completamente el problema. Y esto pasa por un acuerdo con el PP, que permita acosar en todos los frentes –incluido el parlamentario– a ETA. No se trata tanto de montar manifestaciones como de adoptar medidas contundentes contra el entorno abertzale, cerrar los poros que pudiera tener el arsenal legislativo contra ETA y machacar a la banda allí donde se encuentre, sin piedad, sin perdón, sin posibilidades de mano tendida, sin esperar acuerdos que realcen una talla política de la que se carece.El nuevo giro político de ZP en materia antiterrorista, simplemente, no es creíble. Para darle credibilidad, Ternera debería ser expuesto en una jaula como la peor de las bestias sanguinarias que es. Y esto ZP no lo va a hacer, so pena de que se revelen algunos aspectos que desencadenaron el anterior proceso negociador. La miseria de la política de ZP en materia antiterrorista, no es más que un reflejo de la miseria general que preside su acción política, día a día y en todos los frentes.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

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