12 de Octubre: día de la Hispanidad. Balance global.

Publicado: Lunes, 15 de Octubre de 2007 17:05 por Ernesto Milá en ORIENTACIONES
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Infokrisis.- Durante los días previos al 12-O el debate político español estuvo centrado en el vídeo seudo-institucional colgado por Rajoy en Youtube, asumiendo el patriotismo como el eje central del discurso político del PP. Todos los sucesos que ocurrieron el día 12 merecen ser examinados en clave política. Esto es lo que vamos a hacer en las líneas que siguen que han intentado ser todo lo sintéticas que requiere la ocasión.

 1.     Rajoy: gol a ZP

ZP está preso en primer lugar de sus tópicos progresistas y globalizadotes para los que la “nación” es algo relativo, y luego su minoría parlamentaria (que en el mejor de los casos proseguirá en la próxima legislatura) no sólo en la gobernabilidad del Estado sino en la de buena parte de regiones en las que gobierna, que le obliga a entregarse a los apetitos nacionalistas.

El lastre inolvidable que supuso la negociación del Estatuto Catalán, el malhadado “proceso de paz” y el relativismo del que suele hacer gala ZP le van a suponer su principal dificultad para movilizar al electorado centrista-españolista en las próximas elecciones. De ahí que en los últimos meses se haya abierto la campaña publicitaria “Gobierno de España”, poco, realmente poco, para olvidar todo lo que ha caído hasta ahora y para contrapesar una evidente falta de patriotismo e incluso de “convicción nacional”.

En este contexto, a partir de marzo, Rajoy entendió que uno de los elementos sociológicos que tenía que cuidar era al elemento patriótico. Desde Fraga, la política del PP ha sido siempre evitar tener “enemigos a la derecha”. Aznar y Rajoy han sido diestros en presentarse como acaparadores del “patriotismo español”, identificando una carencia en la actitud ambigua de ZP. Pero también es cierto que con Aznar el patriotismo fue pisoteado poniéndolo en el furgón de cola de la Cumbre de las Azores y de la política errática de Bush. El vídeo de Rajoy corresponde más al de un presidente de gobierno en ejercicio que el de un candidato de la oposición; es evidente que esa declaración le correspondía hacerla a ZP y ante la deserción de éste del campo del patriotismo, Rajoy intentó ocupar el vacío. ¡Bingo! Durante cinco días el vídeo ha estado en el candelero y ha ocupado el centro de la atención informativa.

El PSOE, absolutamente descolocado, intentó responsabilizar a Rajoy de los incidentes que todos sabíamos que iban a producirse al día siguiente en Donostia, Barcelona y, quizás en Valencia, en donde distintos grupos políticos habitualmente identificados con la extrema-derecha habían convocado manifestaciones.  Era una débil reacción porque resulta increíble pretenden identificar al PP con la falange o con un subgrupúsculo absurdo como Democracia Nacional.

El resultado final es que a cinco meses de las elecciones generales, la bandera del patriotismo ha quedado indisolublemente ligada el PP y no existe la más mínima posibilidad de que el PSOE recupere crédito en este terreno. A partir de ahora, pasados los eventos del 12-O, con el flanco del patriotismo seguro, el PP insistirá en temas centristas. Rajoy está a un paso de la victoria electoral, pero sólo utilizando el patriotismo como elemento movilizador no está claro que obtenga la victoria: hace falta el voto centrista para vencer y si este es masivo puede asegurar la mayoría absoluta. Así pues, que a nadie le extrañe que, a partir de ahora, el discurso del PP se vuelva meramente economicista y tienda a criticar las cifras económicas ofrecidas por el gobierno. Esperanza Aguirre cederá protagonismo a Gallardón y Rajoy deseará que éste, a su vez, lo ceda a Rato. Es la eterna marcha hacia el centrismo que todos los partidos inician en períodos pre-electorales.

2.     Pitos a ZP en la Castellana

Los militares son los parias de la democracia. Suárez les engañó y luego les conminó a optar por la vía golpista perdiendo la carrera, o plegarse a la legalidad vigente y medrar. La mayoría optaron por lo segundo. Felipe González les dio el caramelo de la OTAN y les compró armamento nuevo y sofisticado. Aznar transformó en una de sus decisiones más irresponsables, al ejército de leva en ejército profesional. Para ZP el ejército es una especie de ONG hecha para repartir bocadillos e integrar a la mujer y a los excedentes de inmigración. Si hoy hay algo que el ejército está incapacitado técnicamente para hacer es asegurar la defensa nacional. Ni tiene medios, ni tiene personal suficiente, ni tiene claros cuáles son los enemigos, ni siquiera existe una política de defensa en la que se pueda confiar.

Así que el ejército, políticamente, pesa menos que una oblea; es como una especie de caña que se mece al viento. Y es triste, porque la defensa nacional debería de estar por encima de la sucesión de partidos que se turnan para ejercer el poder. Al menos si pretende ser eficaz. La defensa nacional debe ser independiente de las políticas cotidianas, porque la defensa nacional es permanente. Y hoy no lo es. Nuestros muchachos están presentes jugándose la vida en guerras en las que no tenemos nada que ganar: ¿qué hacemos en el Líbano? ¿qué se nos ha perdido en Afganistán? ¿Cómo es que ningún militar da el do de pecho y dice lo que todo el estamento piensa en silencio? Que mientras estamos presentes a 20.000 km de distancia en la absurda guerra de Afganistán, en Catalunya y en el País Vasco no hay unidades operativas, que la defensa de Ceuta y Melilla es imposible y que Marruecos no es el amigo del sur” que pretende ZP sino el “enemigo del sur” que reivindica zonas de territorio español.

Las cúpulas militares no se eligen por su prestigio y preparación sino por su sumisión al poder político. Se busca funcionarios, no conductores de tropas, burócratas, no estrategas, gentes que subordinen la defensa nacional a las exigencias de su carrera. Y, para colmo, casi el 10% de nuestras tropas están formadas por inmigrantes a los que se les ha prometido la nacionalidad española al término de su contrato. Nuestros jóvenes no están motivados por sueldos bajos, disciplina, ni tienen incentivos profesionales para cuando termine su contrato: simplemente estarán en la calle con treinta y tantos años y el seguro de paro a cuestas.

El ejército no pesa nada… y la institución monárquica, cada vez más cuestionada y cuyos apoyos son en su inmensa mayoría protocolarios, disminuye progresivamente su peso en la medida en que el principal grupo social que lo ha apoyado hasta ahora –las FFAA- tienen un peso político próximo al cero absoluto.

Un desfile y un par de recepciones al año son los premios de consolación que el poder político concede a las FFAA. La Pascua Militar y el 12-O son esas fechas en las que la sociedad española se acuerda que tiene ejército.

En esta ocasión como en las dos anteriores, ZP ha resultado abucheado por los asistentes al desfile militar de la Castellana. Ni siquiera tuvo el valor para ascender a la tribuna por la escalinata, sino que debió hacerlo por la parte trasera. Cada vez que ZP se movía un inmenso abucheo afloraba en el público arrinconado a 200 metros de la tribuna presidencial. Los aplausos al rey fueron sofocados por los abucheos al presidente del gobierno.

Para colmo, ni Montilla ni Ibarretxe se atrevieron a acudir al desfile para no contrariar a sus aliados en el caso del primero y a sus electores en el segundo. Justo en el momento en que Ibarretxe cuestiona la unidad nacional mediante un referéndum y Montilla –ese enano político- reza cada día para que Carod no se levante con el pie izquierdo, cuando la guerra de las banderas se encuentra en su peor momento y se queman como nunca retratos del Jefe del Estado y banderas nacionales, ZP quita hierro y afirma que todo esto no es más que un resfriado. Con razón recordaba El Mundo que hay gente que muere de un resfriado mal curado.

3.     Incidentes en Barcelona y Donostia

Convocados por los neopiñaristas de Adelante España y Nacho Mulleras en nombre del inexistente partido que atiende al nombre de DN (un mero listado cambiante para el cobro de cuotas vía banco), se convocó a los “patriotas españoles en Catalunya” en el habitual acto de Montjuich que como es habitual cada año registra una merma sostenida de entre el 3 y el 5% en relación al año anterior.

Los más optimistas hablan de 125 personas. Los más pesimistas de “un centenar”. En realidad, esta guerra de las cifras importa muy poco. Lo trágico es que los “patriotas españoles en Catalunya” sean una cifra ridícula, unidos en torno a banderas nostálgicas y a líderes que raramente ven concentrados ante sí a más de 20 fieles. Si alguien quería descalificar al patriotismo español en Catalunya que vaya a Montjuich y vea lo que se reúne allí cada 12-O. Apenas nada.

La buena noticia es que esos 100-125 asistentes no son representativos de nada. En Catalunya existe un patriotismo español que no está negado con el saber apreciar los valores de la catalanidad. Este patriotismo carece de expresión política: el PP no puede evitar ser el “partido de la derecha” y ese patriotismo no es necesariamente de derechas. Vidal Quadras estuvo cerca de capitalizarlo para el PP, pero los pactos de Azanar con Pujol, lo enviaron en patada para arriba hacia el Parlamento Europeo. Con Piqué, el PP vivió la ambigüedad previa a la liquidación en la que se encuentra actualmente y que pesará como una losa en sus resultados electorales de marzo.

Sobre los incidentes de San Sebastián provocados por la presencia de un grupo falangista y por la intolerancia abertzale, ya hemos hablado en otro lugar, así que no insistiremos.

4.     España 2000 en Valencia

De todas las manifestaciones realizadas fuera del ámbito del PP en recuerdo del día de la Hispanidad merece destacarse la convocatoria realizada por España 2000 en Valencia que consiguió atraer a 5.000 personas según los organizadores y a 2.000 según la Guardia Urbana. Las fotos evidencian que estaríamos más cerca de la primera cifra que de la segunda. Sin olvidar que una parte sustancial de gentes (entre los que nosotros mismos nos encontramos) que tenían previsto acudir no pudieron dadas las adversas condiciones climáticas en zonas de la provincia de Valencia y de Alicante. No solamente E2000 consiguió atraer a más manifestantes que el año anterior sino que ni siquiera se produjo un pequeño incidente. Fotos cantan.

Para colmo, la convocatoria se había realizado con una consigna que desbordaba el patriotismo del PP: “En España, los españoles primero”, en alusión al derecho de preeminencia de los españoles ante los inmigrantes en puestos de trabajo, ayudas y becas institucionales, etc.

A diferencia de otras organizaciones, E2000 no aspira a competir con el PP en el patriotismo, sino a movilizar a amplias franjas de la población en nombre de la protesta contra la inmigración masiva. Esto le permite articular un discurso “social” en primer plano que sitúa la defensa de los derechos de los trabajadores españoles. El “patriotismo” se da por supuesto, como el valor al soldado, pero es inútil alardear de él y hacerlo el eje de un discurso político, cuando el PP lo copa como elemento movilizador.

El tiempo dirá si E2000 está en condiciones de convertirse en el partido contrario a la inmigración masiva que existe en todos los países de Europa Occidental. Para ello deberá acentuar su sentido social y someter a revisión su patriotismo justo en el momento en el que esta revisión es más necesaria que nunca y constituye una tarea pendiente de revisión ideológica que ni siquiera el PP se ha sentido en condiciones de realizar. Si una nación es una “unidad de destino” hace falta plantearse las características de esta unidad y cuál es su destino en este momento. Y, desde luego, la respuesta no puede ser la misma que la que se dio entre 1898 y 1929.

El patriotismo es algo que debe revisarse y aggiornarse, o de lo contrario, se convierte en algo perfectamente inútil. En la España de 2007, después de 30 años de constitución, 40 de franquismo, 30 de preeminencia intelectual de los valores del 89, con un “estúpido siglo XIX” a cuestas que supuso la irrupción de los nacionalismos periféricos y la pérdida del paso en la industrialización y el progreso, habría que dejar a un lado la concepción borbónica de la nación y retrotraernos a la concepción de los Austrias, trasladada a la Europa del siglo XXI a la que ineludiblemente está ligada nuestra historia.

Mientras esto no se haga, el riesgo de toda forma de patriotismo es su inactualidad y el poder ser confundido con el concepto franquista de patriotismo, más próximo del jacobinismo francés que del patriotismo de los Austrias.

5.     La Manifestación de la Hispanidad en Madrid

Lo anterior enlaza con lo que vamos a decir: la manifestación más masiva que se produjo en España el 12-O, no la protagonizaron españoles, ni en la Castellana aplaudiendo a lo que queda del ejército español, ni en la digna y esperanzadora manifestación de E2000 en Valencia, ni desde luego no en las demostraciones grupusculares y ridículas de Montjuich y Donostia. La mayor demostración pública en la tarde del 12-O tuvo lugar en Madrid protagonizada por cientos de miles de inmigrantes latinoamericanos en España.

Hay que meditar bien sobre este detalle porque nos da la clave de la situación que estamos viviendo: el 12-14% de la población española es de origen inmigrante. La mitad, aproximadamente, de origen hispanoamericano. A efectos prácticos no existe gran diferencia entre un inmigrante andino y otro magrebí, tan sólo su dominio del idioma. Pero el efecto sobre los trabajadores españoles es el mismo: sea andino, sea magrebí, la cuestión es que esa fuerza de trabajo entra en contradicción con los intereses de los trabajadores españoles. Y este es el gran problema que en este momento tenemos planteado y del que no está tan claro como vamos a salir.

Existen unos excedentes de inmigración que el mercado laboral español no está en condiciones de absorber y que solamente ha podido incorporar durante unos pocos años, mientras ha durado la fantasía del crecimiento económico. Este espejismo ha saltado en pedazos y ahora la única forma de que parte de la inmigración sobreviva en nuestro país es que esté subsidiada. Pero España no es un país rico, ni en condiciones de subsidiar a amplios sectores de la población. Las reservas s agotarán en pocos años. La construcción ha sufrido un brusco parón, el sector inmobiliario sufre los estertores previos al estallido de la burbuja inmobiliaria, el PIB crece solo en la medida en que va creciendo la población mediante la inyección de inmigración. No hay salida: si la inmigración cesa de crecer, el PIB empezará a ser negativo; si, por el contrario, sigue aumentando, los desequilibrios sociales y étnicos serán de tal magnitud que en menos de 10 años tendremos una situación similar a la francesa caracterizada por guetos y por conflictos étnicos.

Lo dramático de la situación actual es que no tiene salida si no se recurre a soluciones radicales y a golpes de timón realizados con decisión. Y esto no están en condiciones de hacerlo ni el PP (que abrió las puertas a la inmigración), ni el PSOE (que ha consagrado la inmigración como el único recurso para garantizar el crecimiento económico).

Cuando se manifiestan cientos de miles de inmigrantes “hispanos” en Madrid, justo en el momento en el que en algunas zonas de España, está completamente ausente la idea de Nación, el hecho esencial es que no es la cuna de la hispanidad la que transmite fuerza, vigor y cultura al “conjunto”, sino el “conjunto” el que ha asaltado la cuna en un momento de crisis. No es lo mismo: es justamente lo contrario. Hay mucha diferencia entre exportar música de Falla, de Turina o de Albéniz a recibir salsa, merengue y cualquier otra variedad musical andina o caribeña. Hay mucha diferencia entre ofrecer una identidad cultural a los países andinos a albergar a sus ciudadanos dentro de nuestras fronteras. Existen grandes diferentes entre exportar a nuestra dramaturgia clásica a importar culebrones. Hay mucha diferencia entre el proceso de hispanización de los EEUU y el proceso de latinoamericanización de España. Y no son lo mismo. Digámoslo claro: los productos culturales que nos llegan del mundo andino y caribeño, en lugar de enriquecer la cultura española, la bastardizan y la empobrecen.

Todo esto es lo que nos sugiere este 12-O. Y, en gran medida, no es tranquilizador.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es                   

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