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Infokrisis.- El proceso de paz no es un azar en la política española, sino la consecuencia de la “doctrina ZP”. Pero ésta, a su vez, ni siquiera le pertenece, sino que tiene como precedente el Pacto del Tinell. A partir de este episodio y de las bombas del 11-M, toma forma esta iniciativa que ZP ha terminado convirtiendo en eje de su política. En este artículo intentamos resumir y explicar todos estos elementos.

¿DONDE ARRANCA LA DOCTRINA DEL PROCESO DE PAZ?

En noviembre de 2003 tuvo lugar un acontecimiento de gravedad inusitada en la España democrática: se constituyó el gobierno tripartito catalán, un gobierno capitaneado por el candidato derrotado por segunda vez, Pascual Maragall y al que pomposamente se calificaba de “gobierno de izquierdas”. La base programática de este gobierno es el “Pacto del Tinell”, firmado y rubricado cuando nadie, absolutamente nadie, y muchos menos el tripartito, creían en la victoria de ZP en las siguientes elecciones.

Pues bien, las dos cláusulas axiales del “Pacto del Tinell” eran: impulsar un “nuevo estatuto” y “aislar al PP”. Ese pacto firmado por políticos que luego han demostrado ser una catástrofe hasta el punto de ni siquiera ser presentados por su propio partido en las siguientes elecciones anticipadas (la tristísima y patética figura de Maragall, esperando toda una vida para ser president de la Generalitat y lograrlo durante tres inestables y risibles años es el signo más claro de lo que supuso ese período). Sin embargo, en ese pacto se inicia la destrucción del tejido social que se había constituido a partir del ominoso asesinato de Miguel Ángel Blanco y que se concreta en el “Pacto contra el Terrorismo y por las Libertades”.

Ese pacto funcionó y permitió colocar al terrorismo contra las cuerdas entre 2000 y 2004. En el momento en el que se forma el tripartito catalán, ese pacto empieza a sustituir como eje al “Pacto contra el Terrorismo”. Nada hubiera pasado de no ser por las bombas del 11-M. Realmente, si ZP fue el gran beneficiario de los 192 muertos, no hay que olvidar que ETA ha sido el segundo. En estos tres años ha logrado salvar su aislamiento, ha reconstruido su infraestructura y, finalmente, se ha redituado en el centro de la política vasca, cuando el 11-M era, pura y simplemente, un cadáver en putrefacción.

En el momento en el que ZP jura su cargo, precisa apoyos políticos ante su frágil mayoría parlamentaria. Y los obtiene del tripartito catalán. Esto le obliga a darles una contrapartida: el aislamiento del PP… aislamiento con el que, por lo demás, ZP estaba completamente de acuerdo.

DOS GENERACIONES SOCIALES: DOS ORIENTACIONES DIFERENTES

Existe una diferencia esencial entre la generación socialista que emergió durante la transición y la generación socialista que la sustituyó a trompicones a partir de la derrota electoral de 2000. Este dato es esencial para comprender lo que ocurrió.

En el partido socialista siempre han existido sectores con cierta propensión hacia el radicalismo político. En 1973, los reducidos núcleos del PSOE que existían en el interior de España estaban situados más a la izquierda que el PCE. Durante la transición, la extraordinariamente abultada extrema-izquierda trotskysta, maoísta, marxista-revolucionaria, etc, que había ido fermentando durante los últimos años del franquismo, fue ingresando por goteo en el PSOE, posteriormente, durante el período de gobierno, el PSOE siempre tuvo una corriente interna (Izquierda Socialista de Santesmases) situada en posiciones marxistas… Ahora bien, es rigurosamente cierto que la personalidad de Felipe González y la mano izquierda de Alfonso Guerra, hicieron que el partido aceptara (incluso al “viejo profesor” Tierno Galván no le quedó más remedio) la línea política impuesta desde arriba.

Los socialistas debieron aceptar los pactos de la transición basados en la creación de un Estado democrático por consenso en el que la derecha sociológica pedía solamente que se conservara y que nadie cuestionara la institución monárquica y sus privilegios y la izquierda exigía una democracia que alcanzara todos los sectores políticos… salvo la extrema-derecha. Esos pactos se han mantenido hasta un período reciente. Entonces llega ZP…

Para ZP los pactos de la transición no son “legítimos”; se hicieron bajo la presión de las bayonetas, esto es, de los “poderes fácticos”. Así pues, ahora que estos poderes ya están desmantelados, es posible –siempre según la doctrina de ZP- realizar una “segunda transición” que nos lleve al punto en el que la II República quedó en la cuneta el 1º de abril de 1939. De ahí que ZP insiste en toda la patética cuestión de “recuperar la memoria histórica” y que haya impulsado los “estatutos de segunda generación”.

Resulta difícil establecer si la doctrina ZP se debe originariamente a su titular o bien la ha ido componiendo a medida que se sucedían los distintos episodios habidos desde noviembre de 2003 (Pacto del Tinell). En nuestra opinión, ZP, un hombre de ideas confusas y progresismo difuso, ha ido forjando sus criterios a remolque de los acontecimientos y nunca adelantándose a ellos; pero también es cierto que su “progresismo” frívolo (mucho más que un socialismo propiamente dicho) le allanaba el camino.

Lo que queremos resaltar es que la generación socialista de los 70 fue fiel, en todo momento, a lo mejor y a lo peor de los pactos de la transición… pero la generación socialista que se encumbra con ZP no tiene la más mínima intención de seguir por esa vía. De ahí que la idea del “consenso” salte por los aires; de ahí la introducción obsesiva del tema de la “memoria histórica”; de ahí las insinuaciones republicanas; de ahí la justificación doctrinal para aislar al PP, denunciado como heredero del franquismo y, por tanto, del militarismo, la dictadura, la guerra civil, los fusilamientos, etc…

Este criterio les lleva a excentricidades completamente absurdas y risibles, como el considerar vigente la división vertical del país en “derecha” e “izquierda”. Para ZP, HB no es un “partido abertzale”, esto es nacionalista, vinculado a ETA (sino frente político de ETA), y, sobre todo, un partido “de izquierdas”, esto es, un eventual aliado. El hombre de ZP en el Euskal-Herria, Patxi López, ha trasladado este planteamiento a su demarcación, negociando desde 2003 con HB a espaldas y traicionando el Pacto Antiterrorista, con la idea de sustituir el conflicto entre “abertzales” y “estatalistas”, por otro polarizado entre “derecha” e “izquierda”. HB es, por supuesto, un partido “de izquierdas” y, por tanto, aliado. En Catalunya, Maragall, ha liderado durante sus tres años de inestabilidad, siguiendo este mismo postulado: el “tripartido” es la “izquierda”, frente a la “derecha”, catalanista (CiU) o estatalista (PP).

DE JUANA CHAOS: ZP ENTRA EN PÁNICO

Para poder alcanzar el climax de la doctrina ZP era preciso lograr un éxito histórico sin precedentes: lograr el fin del terrorismo en España. Carod-Rovira ya había intuido que su pase a la historia de Catalunya dependería de que fuera capaz de convencer a ETA de que no atentara en territorio catalán. Es posible que ZP, un hombre sin apenas formación intelectual, y con poca memoria política, pero capaz de imitar actitudes de otros, hubiera querido circular por los mismos caminos que intentó Carod.

No albergamos la menor duda de que todavía no se ha dicho todo sobre el proceso de paz y sobre los motivos que llevaron, desde el principio, a ZP a confiar irracionalmente en la feliz culminación de este proceso. Lo más probable es que el máximo impulsor del proceso por parte de ETA, Josu Ternera, hubiera mantenido con algún sector de la administración socialista, contactos anteriores al 14-M en el curso de los cuales, ambas partes pactaran la forma en la que “dramatizarían” el proceso de paz.

Pero a ambos interlocutores –ZP por incapacidad y falta de experiencia política- y Ternera por sobrevalorar su influencia dentro de la organización- se les escapaban los elementos clave del proceso: ETA precisaba que el proceso fuera consensuado con el PP o de lo contrario, en el momento en el que el PP regresara al poder, se corría el riesgo de involución (los etarras excarcelados podían regresar a prisión y aquellos otros cuya libertad se habría pactado cumplirían sus penas con todo rigor). Además, existía un segundo error: Ternera no representaba a toda la banda terrorista, solamente a unos pocos dirigentes de cierta edad, cuestionados por la base activista a los que achacaban responsabilidad en la riada de “caídas” que tuvieron lugar a partir de 2002. En el momento en que se dieron los primeros pasos del proceso, se evidenció que dentro de ETA existían “fracturas”: se siguió extorsionando a los empresarios navarros, el kale-borroka se reactivó, se recopilaron armas y municiones y se volvió a fabricar cloratita… terminando todo en el atentado contra la T-4… no era, desde luego, Ternera quien estimulaba todas estas acciones, era, simplemente que no tenía capacidad suficiente como para impedirlas. Esto hizo que, desde el principio, amplios sectores de la sociedad desconfiaran de la feliz conclusión del proceso.

ZP creyó siempre en lo que los moros llaman “baraka”, la suerte, y creyó que ésta le iba a acompañar en esta andadura peligrosa. Pero había un factor con el que nadie contaba: un psicópata preso, expulsado de la banda por su actitud histriónica e indisciplinada y aislado del conjunto de presos etarras, Ignacio De Juana Chaos, la mano criminal que urdió el atentado de la Plaza de la República Argentina. De Juana había sido expulsado al no aceptar que el “frente de makos” (los etarras presos) fuera dirigido por Kubati (el asesino de Yoyes), en lugar de por él. Condenado al ostracismo, los propios abertzales tardaron casi quince días en enterarse de que estaba en huelga de hambre. El “frente de makos” es una de las estructuras de ETA más proclives al proceso de paz, por obvias razones, así pues constituyen el núcleo duro de la “tendencia Ternera”.

De Juana, con su huelga de hambre, creaba un foco de tensión adicional para el proceso de paz. En la primera parte de la huelga de hambre, el gobierno no hizo declaración alguna, pero, a partir de principios de febrero, cuando empezó a temerse por su salud, ZP entró en pánico: si existía una remota posibilidad de que De Juana muriese, eso iba a contribuir a que Tenera perdiera más y más todavía el control de la estructura etarra, le costaría cada vez más contener a los radicales y perdería influencia dentro de la banda. Con De Juana en la morgue, el proceso de paz se estancaba definitivamente. Así que decidió liberarlo.

Parece increíble que el futuro político de un presidente del gobierno haya estado ligado a un asesino en serie. Con la excarcelación de De Juana, ETA ha logrado un éxito histórico: ha conseguido que un gobierno democrático cediera ante el chantaje ejercido por un individuo que ni siquiera pertenecía a ETA. A partir de ahora, nadie duda que ETA sabe, de una vez por todas, que ZP tiene la mandíbula blanda y que va a ceder a cualquier exigencia. Por eso puede entenderse que al día siguiente del traslado de De Juana a San Sebastián, Otegui diera marcha atrás en el pactismo minimalista que había expuesto diez días antes (renunciando a la autodeterminación) para exigir la incorporación de Navarra a Euskal-Herria. Y en eso estamos…

SE AVECINAN DÍAS DECISIVOS: LO PEOR AUN NO HA LLEGADO

La bronca sin precedentes protagonizada por el PP y el PSOE en el Senado el pasado miércoles, llevó la crispación a máximos históricos. ZP fue apostrofado de “traidor”, “vendido a ETA” y a la vicepresidenta se le llegó a llamar “tísica” en una sesión del congreso de los diputados. No es que el PP “haga oposición”… es que el PP desprecia a ZP.

La bronca del senado demuestra solamente una cosa: que la legislatura está agotada y que el año que queda para convocar nuevas elecciones, no va a conseguir que la actual situación varíe. Al gobierno le cuesta cada vez más sacar adelante nuevas leyes (la de régimen local y la de consumo de alcohol han sido retiradas), el precio que le piden sus aliados es cada vez mayor y la oposición del PP va a ser cada día más cerrada. En el caso de que en la manifestación del sábado 10, el PP logre movilizar amplias masas, el gobierno va a quedar todavía más debilitado.

Por otra parte, a partir de septiembre, cuando empiecen a notarse los primeros efectos de la crisis económica, con la desaceleración brusca de la economía, el aumento desmesurado de tipos de interés y de las tasas de paro, el gobierno irá perdiendo intención de voto, de ahí que la posibilidad de convocar elecciones anticipadas en noviembre gane cuero de día en día. ¿Noviembre? Si; las elecciones municipales y autonómicas de mayo serán otro test decisivo. Parece difícil que el tripartito logre conservar la alcaldía de Barcelona y el varapalo que pueden llevarse los socialistas madrileños puede ser de antología. Eso mermará también la intención de voto socialista de cara a las generales. Si estas previsiones se cumplen, a partir de mayo, los socialistas pueden iniciar una caída en picado que empeorará su posición en los meses siguientes. Si las elecciones son en Mayo, hasta finales de agosto no podrían convocarse elecciones, pero es un mes de “vacaciones”, y septiembre es de “retorno de vacaciones”, por tanto solamente podrían convocarse a finales de septiembre, tenerse el mes de octubre para realizar la campaña y convocarse a principios de noviembre.

El hecho de que sectores económicos y empresariales ya estén valorando esta posibilidad indica que vamos a estar ante ocho meses con la tarea de gobierno prácticamente paralizada. Pero esto no es lo peor…

Lo peor es que han empezado las movilizaciones masivas contra el gobierno ZP: el día 17, miles de navarros saldrán a las calles para defender su naturaleza de comunidad autónoma con personalidad propia.

En las dos próximas semanas, el pánico de ZP puede convertirse en terror ciego. En los últimos 20 días ha demostrado que más allá de achacar al PP la “guerra de Irak” y la “foto de las Azores”, es incapaz de articular un discurso creíble. El recordar el tema de los beneficios penitenciarios otorgados DURANTE el gobierno del PP (y no por el gobierno del PP) a De Juana, ha dado la posibilidad a los populares de recordar el “Caso GAL”, de la misma forma que la “recuperación de la memoria hitórica”, ha hecho que se vertiera mas tinta sobre los fusilamientos masivos de Paracuellos que por cualquier otra cuestión. Y, en este sentido, resulta curioso que el “gran tema” que debería de haber dado a ZP una mayoría absoluta el 2008, se ha convertido en la fuente de sus desgracias.

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