LA GENERALITAT DE FICCION Y LA CATALUNYA REAL

Publicado: Miércoles, 07 de Febrero de 2007 12:14 por Ernesto Milá en NACIONAL
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Infokrisis.- Desde hacía siete meses no viajábamos a Catalunya, una rápida visita nos ha permitido observar que nunca como hoy sociedad y gobierno catalán no tienen nada que ver y que si el anterior tripartito ya constituyó un sonoro y grotesco fracaso, la segunda edición no va a ser mejor. De Maragall a Montilla, o lo que va de lo grotesco a lo ridículo. Nos resulta absolutamente sorprendente la contradicción que existe en Catalunya entre los problemas tratados por la clase política y por los medios dependientes de la generalitat y los problemas reales de la gente de la calle. En ningún lugar del Estado, esta contradicción es tan sorprendente y tan flagrante.

 

 

EL “GRAN PROBLEMA” DE CATALUNYA: LEGALIZAR LAS DROGAS

Catalunya está, más que cualquier otra región española, asaeteada por la delincuencia. En algunas urbanizaciones de Catalunya, ante la parálisis y la ineficacia de las instituciones y de los Mozos de Escuadra, los vecinos deben realizar patrullas nocturnas. Raro es el día que no aparece en los medios noticias de alguna agresión de delincuentes en el interior de los hogares. En el centro de Barcelona pueden verse sin dificultad las bandas de delincuentes planificando el robo a turistas. Grupos de menores inmigrantes recorren el casco antiguo de la ciudad, realizando pequeños y molestos robos.

El tripartito catalán ha generado un “efecto llamada” para delincuentes de todo el mundo. Mientras el yerno de los Tous está en prisión por haber repelido una agresión, el ladrón ya ha sido puesto en libertad… ¿Hay que recordar que la “consellería e interior” está en manos del individuo menos adecuado para esa tarea: Joan Saura, dirigente de Iniciativa per Catalunya-Verds?

Para un cargo de interior hace falta alguien que, como mínimo, tenga experiencia para desempeñarlo. Saura, no solamente no la tiene, sino que, además, mentalmente, pertenece a esa izquierda libertaria para la que cualquier referencia a la policía, al orden o a la autoridad, es lo peor que pudiera realizarse.

Por tanto no es raro, con estos antecedentes, que justo en el momento más inoportuno, cuando el debate sobre el Estatut va a llegar al Constitucional, Saura haya dicho la primera estupidez de su mandato: “hay que legalizar todas las drogas para impedir el narcotráfico”… como si el “narcotráfico” fuera el problema. ¿O es que Saura no se ha enterado de que en pequeñas habitaciones de 8 metros cuadrados, en el centro de Barcelona, se cultiva marihuana de lo más competitiva? Además, ¿legalizar las drogas? ¿Para quién? ¿Con qué control? Cualquier forma de legalización implicaría unas limitaciones (por edad, por cantidad, por lugar de consumo) y esto generaría nuevamente el problema del mercado ilegal y del narcotráfico). Y, por otra parte, lo que Saura está proponiendo es un nuevo “efecto llamada”: “colgaos de todo el mundo, Catalunya es vuestra tierra de promisión, aquí podréis adquirir jaco de primera a precios accesibles, perica sin lidoca, pastillas de todos los colores… Venid aquí a Catalunya, a practicar el noble arte del colocón”. Tal es el mensaje del tripartito lanzado a través de Joan Saura.

EL “GRAN PROBLEMA” DE BARCELONA: LEGALIZAR LAS OKUPACIONES

¿Saben cómo se llama la amantísima esposa de Joan Saura? Es Imma Mayol… concejala del Ayuntamiento de Barcelona por Iniciativa per Catalunya. Digna esposa de su marido. Y lo decimos a cuenta de que hace quince días propuso la legalización de las ocupaciones. Compre usted una vivienda, páguela con una hipoteca y con el esfuerzo de su trabajo… y deje que Imma Mayol la requise para destinarla a la ocupación.

Barcelona se ha convertido en el centro de la ocupación de toda Europa. Recientemente, el desalojo de algunos macrolocales ocupados en Barcelona, ha demostrado que en la Ciudad Condal están presentes grupos de okupas llegados de todo el mundo, sin que el ayuntamiento de izquierdas sea consciente de lo que se está generando.

Cuando, en el mes de mayo, hubo que desconvocar una reunión de la Unión Europea sobre la vivienda porque la “consellería de interior” y el ayuntamiento no estaban en condiciones de garantizar el orden público y la seguridad de la reunión.

Los derechos de los okupas se sitúan por encima de los derechos de los ciudadanos a respetar y conservar indemne su propiedad.

La pregunta es: ¿existen rastros de autoridad en Catalunya? No es evidente. Con “responsables políticos” como el dúo Saura-Mayol, es evidente que cualquier rastro de “institución” o de “autoridad” ha desaparecido.

EL PROBLEMA REAL DE LA GENERALITAT: LA INMIGRACIÓN MASIVA

Saura-Mayol han adoptado la costumbre de ZP: crear un problema donde no lo hay, suscitar un debate absurdo, para evitar volver la mirada a los problemas reales. El problema real de Catalunya es que la inmigración en estos momentos ha superado la barrera del 15%: toda la inmigración pakistaní en España está concentrada en Barcelona, los magrebíes llegaron primero invitados por la Generalitat de Pujol, pero luego ha seguido una riada de ecuatorianos y colombianos. Paradójicamente, las etnias europeas (rumanos, polacos, búlgaros, eslavos) apenas están presentes en la inmigración en Catalunya, con todo lo que ello implica.

Para los “cerebros pensantes” de la Generalitat –la de anteayer, la de ayer y la de hoy- el gran problema de la inmigración consiste en “integrar a los inmigrantes”… esto es, en que aprendan el catalán, definida recientemente como “lingua franca” entre todos los “habitantes de Catalunya”, entre los que se expresan en castellano, en suagili, en árabe, chino, etc. El Canal 33 de la Generalitat, habitualmente, se recrea informando que las torres de “castellers” están coronadas por “anxenetas” magrebíes, andinos o subsaharianos.

Tal es la percepción que la Generalitat tiene sobre el “gran problema”.

EL PROBLEMA REAL DE LA GENERALITAT: EL CONSTITUCIONAL

Ya no se hablaba del “nou Estatut”. Hacía meses que se daba el tema por cerrado y olvidado. La Generalitat se aprestaba para realizar las transferencias de competencias que implican el desmantelamiento total de los restos de Estado en Catalunya y aquí terminaba todo el problema. La clase política catalana se repartiría el pastel, con el visto bueno de menos de la mitad del electorado, suficiente para buitrear la caja.

Pero la Generalitat ha sido víctima de su propia trampa, cuando hace dos años pagó un dictamen al juez Pérez Tremps sobre el Estatuto. Parte de ese texto fue reproducido en el propio texto del Estatuto. Pérez Tremps es magistrado del Constitucional… nadie puede ser juez y parte, por lo tanto, parece lógico que los compañeros de Tremps admitieran la recusación del PP a su figura. Y este es el problema, que en la actualidad la simetría del Constitucional se decanta a favor de admitir el recurso. Así que el Estatut puede caer, o al menos algunos de sus artículos más polémicos.

¿Qué implicaría un rechazo del Constitucional al nuevo Estatuto? Montilla lo ha dicho: la caída del gobierno catalán y la convocatoria de nuevas elecciones. Otro drama.

Claro está que ZP siempre puede pedir a López Tremps que dimita y elegir en su lugar a un nuevo magistrado. El problema es que, a la vista de cómo están las cosas, lo que López Tremps podría llevarse a cambio de esa dimisión sería cuestionado si el PP volviera al poder en marzo de 2008. Ya se sabe lo que decía Lao-Tsé: “La justicia es como el timón, hacia donde se le da gira”.

Las aguas del “nou Estatut” traerán lodos –los está trayendo- absolutamente fétidos y caóticos. Segundas partes nunca fueron buenas, el abstemio Montilla no tiene ni siquiera el mismo carisma que el espinoso Maragall. Aunque, eso sí, tiene mucha más ambición y capacidad para el pillaje.

EL GRAN PROBLEMA FICTICIO: TRES HORAS DE CATALÁN

Lo más sorprendente de esta visita a Catalunya es que los medios dependientes de la Generalitat estaban abriendo el “gran debate” sobre la enseñaza del catalán. El problema es que, tras casi treinta años de enseñanza en catalán… cada vez se habla menos catalán en Catalunya. Será porque las prohibiciones y las imposiciones suelen generar rechazo, pero la triste realidad del catalán es que, incluso en la universidad Pompeu Fabra –no digamos en el resto-, la enseñanza del castellano va avanzando cada vez más rápidamente. ¿Qué ocurrirá si un día el catalán deja de ser idioma subvencionado, o si se deja decidir a los jóvenes en qué idioma aspiran a recibir enseñanza como ocurre en otras autonomías? Pues ocurrirá lo inevitable: los idiomas subvencionados mantienen cuotas de uso vinculadas a la subvención… cuando esta desaparece, la lengua entra en crisis. Y eso es muy triste.

La Generalitat, desde sus orígenes, planteó la cuestión lingüística como un rechazo al uso del castellano en Catalunya. Rechazo que partía de una base falsa: que en Catalunya solamente existía una cultura. Y había dos. La autóctona y la que se sentía más próxima a la cultura española. La Generalitat, en lugar de armonizar, quiso someter a la segunda a un férreo marcaje y, especialmente en la enseñanza, a una “limpieza étnica”. Se trataba de erradicar el castellano de la enseñanza. La inmersión lingüística fue la gran baza. Pero ahora, el Ministerio de Educación ha impuesto una hora más de enseñanza del castellano, pasando esta asignatura a tres horas. Nada espectacular. Pero el ministerio ha olvidado que, según el Estatuto, no tiene potestad para imponer nada a la enseñanza catalana, dado que el Estatuto establece que “la Generalitat asume competencias plenas en materia de enseñanza”… ¿Lo han oído? Competencias plenas. No hay discusión posible.

El problema es ficticio. Los niños catalanes seguirán estando a la cola de Europa en preparación y resultados. Sorpréndanse: los niños del Valle de Arán, en aplicación del antiguo Estatuto, reciben clases de catalán, castellano, inglés y aranés. Resulta sorprendente que puedan recibir clases de matemáticas.

El problema de los estatutos nacionalistas es que no se limitan a defender los “rasgos diferenciales” (en Catalunya, el único rasgo diferencial es la lengua), sino que aspiran a “hacer país”, es decir a iniciar una tarea misional para convencernos de que debemos hablar una lengua y no otra, practican la “limpieza lingüística” desterrando a todos aquellos que se niegan a hablar otra lengua más que la ordenada. Y, especialmente en los medios de comunicación públicos, niegan la realidad del mapa lingüístico de Catalunya, según el cual el 50% de los programas deberían de ser realizados en castellano… cuando en realidad el 100% son hechos en catalán.

Y conste que no estamos planteando una política de expansión imperial del castellano… sino simplemente algo tan simple como que cada cual hable la lengua que quiera –a fin de cuentas el castellano y el catalán no están tan alejados- y que las instituciones se hagan eco de la realidad de la calle.

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