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Infokrisis.- Llegó el momento de cerrar nuestro estudio sobre el Movimiento Nacionalista Revolucionario "Tacuara", estableciendo algunas conclusiones. EL camino realizado hasta ahora supone una excursión por lo que hemos denominado la "prehistoria" de los movimientos guerrilleros y terroristas en Iberoamérica. En las próximas entregas examinaremos con el detalle que nos permite un estudio de síntesis, la naturaleza de las Fuerzas Armadas Peronistas, de los Montoneros y del PTR-ERP, concluyendo en la loca aventura de Gorriarán Merlo en el cuartel de la Tablada, en una fecha tardía.

 

1.3.5. Algunas conclusiones provisionales

En la segunda mitad de los años 60, Tacuara se extingue y sus ex militantes se dispersan. Muchos retornan a la vida tranquila y se incorporan a sus trabajos. Otros seguirán viviendo a salto de mata desvinculados de la política, pero los habrá que seguirán luchando por sus ideales –contradictorios, unos a la derecha de la derecha y otros a la izquierda de la izquierda- con excesiva frecuencia hasta la muerte. Muchos se irán al exilio y proseguirán su vida aventurera, incluso en el campo de la delincuencia común. La primera guerrilla urbana iberoamericana supuso una tragedia personal para la mayor parte de quienes la integraron.

Los tiempos no estaban maduros. En realidad, nunca iban a estarlo. El Estado Argentino era cada vez más fuerte y, por mucho que se reforzara la guerrilla, nada puede contra la capacidad represiva de un Estado moderno. Pero hay algunas conclusiones que es posible extraer sobre la historia de la Tacuara que vale la pena tener presentes:

1. En 1963 y 64, acciones como el asalto al Policlínico Bancario o el asesinato de Raúl Alterman, constituían una novedad en aquella fecha. No se habían hecho nunca antes, ni en Argentina, ni en lugar alguno. Sin embargo cinco años después, todos los grupos que practicaban la guerrilla urbana, competían por ver quien era capaz de cometer acciones similares. En este sentido Tacuara fue un precursor.

2. Tacuara fue un movimiento que entra en el esquema de lo que fueron los movimientos neo-fascistas de la misma época en Europa, sin embargo, el Estado Argentino tenía una estructura mucho más débil que sus homólogos europeos y había estado alejado de la II Guerra Mundial, por tanto no existía una represión antifascista similar o comparable a los estándares europeos. Esto favoreció que los tacuara pudieran practicar unos niveles de violencia desconocidos entre los movimientos neo-fascistas europeos.

3. Otro elemento diferencial lo constituía la existencia del peronismo, un extraño movimiento articulado en torno a un fuerte sindicalismo populista, pero con interpolaciones propios de los fascismos europeos que Perón había conocido. Esta generaba una gran ambigüedad en torno al peronismo que Tacuara experimentó en su propia carne:

- por una parte, la Tacuara originaria, seguidora de las doctrinas del Padre Meinvielle, se sentía extremadamente alejada del peronismo y compartía los hábitos del neo-fascismo.

- por otro, eso le permitía reconocer –especialmente después de la “Revolución Libertadora” que arrojó a Perón al exilio- algunos elementos neo-fascistas también inherentes a la doctrina de Perón.

Perón, por ejemplo, era anti-imperialista; Perón, además, albergaba una gran desconfianza hacia los intelectuales; Perón no era comunista; el nacionalismo de Perón insistía en la necesidad de la “liberación nacional”, tanto como los neo-fascistas europeos clamaban “contra la presencia de EEUU y la URSS en Europa”.

Luego estaba la admiración que la mayoría de Tacuaras albergaban hacia la figura de José Antonio Primo de Rivera. Como se sabe, el fundador de Falange Española, ha suscitado, incluso aquí en España, el nacimiento de organizaciones muy diversas: desde de extrema-derecha ultracatólica hasta de extrema-izquierda. Todo depende de qué parte de la obra de Primo de Rivera se tome en consideración. Y así puede entenderse que Baxter dedicara poemas a José Antonio y que también lo hiciera Ezcurra… aun cuando sus respectivas tacuaras no se parecían excesivamente.

Estos dos elementos de cierta ambigüedad doctrinal –peronismo y falangismo- introdujo en el movimiento Tacuara el germen de la vacilación y la dispersión ideológico.

4. En un país como Argentina, donde la mayor parte de la población está situada sobre zonas urbanas y los núcleos urbanos son extremadamente dispersos y solamente en las zonas del norte tucumano sería viable una guerrilla rural, Tacuara ensayó la guerrilla urbana, aun antes de que Abraham Guillén pudiera reflexionar sobre el fenómeno y cristalizar una teoría coherente sobre la misma. Allí donde los Uturuncos habían fracasado, los Tacuara, la pusieron en práctica instintivamente como plasmación de una estrategia de violencia armada.

5. Esta estrategia de violencia armada derivaba de dos elementos:

- su impulso juvenil hacia la aventura revolucionaria, inspirados primero por el mito de las SS que defendieron hasta la muerte el bunker de la Cancillería de Berlín, y después por la aventura castrista en Sierra Maestra.

- el hecho de que Perón hubiera sido expulsado por un golpe militar y los gobiernos posteriores arrinconaran y persiguieran al movimiento peronista que no consiguió regresar al poder hasta 1973. La falta de perspectiva democrática entre 1956 y 1973 favoreció la proliferación de movimientos armados de los que Tacuara fue el precedente común a todos ellos.

Poco importaba el mito –las SS o el castrismo- lo que realmente importaba era que satisfacía las necesidades psicológicas y emotivas de los jóvenes exaltados que buscaban una aventura para vivir y una causa para morir.

6. En la historia misma de Tacuara están incluidos los elementos que luego evidenciaron la debilidad de todos los movimientos guerrilleros y terroristas posteriores:

- su debilidad teórica que jamás estuvieron en condiciones de superar. Ninguno de los planteamientos ni de Tacuara, ni del resto de grupos armados que vinieron luego, respondían a las necesidades de la sociedad argentina, sino que eran, simplemente, salidas aptas solo para jóvenes exaltados y con ganas de aventura.

- ni Tacuara ni ninguno de los movimientos guerrilleros y terroristas estuvieron en condiciones de afrontar la represión en el momento en que se cebó sobre ellos. Tacuara, resultó, más o menos indemne, mientras contó con la protección de buena parte de la policía bonaerense, pero tras el asalto al Policlínico el grupo –o al menos lo esencial del mismo- fue desmantelado por las fuerzas policiales. Este mismo esquema se repetiría con el resto de grupos guerrilleros posteriores.

- Tacuara, nunca fue capaz de enunciar una estrategia de conquista del Estado, ni en su primera época, en donde las dominantes, fueron catolicismo ultramontano, antisemitismo, anticomunismo, nacionalismo, ni en la segunda época, en donde todos estos elementos se atenuaron en mayor o menor medida y apareció el peronismo “tercerista”. Nunca pudieron enunciar una estrategia realista, como tampoco pudieron hacerlo los movimientos posteriores surgidos de la dispersión de la tacuara y de la irrupción de otros movimientos guerrilleros nacidos del peronismo o de la izquierda marxista.

7. Prueba de la dispersión de Tacuara lo da el hecho de que en los quince años siguiente al golpe del Policlínico, existieron ex militantes de la Tacuara en todos los movimientos radicales argentinos y albergando posiciones antagónicas. Unos colaboraron con los militares videlistas en la represión contra la guerrilla montonera y del ERP, otros estaban entre las filas montoneras y del ERP, existieron ex miembros de la Tacuara en los dos bandos peronistas enfrentados en el aeropuerto de Ezeiza durante la llegada de Perón.

El caso de Tacuara, en buena medida, se trasladó a Uruguay en donde el Movimiento de Liberación Nacional “Tupamaros” tuvieron también un origen nacionalista hasta que Raúl Sendic los orientó hacia el marxismo. Por otra parte, la estancia de Baxter y de los miembros de la Tacuara “rebelde”, y sus contactos con los “Tupamaros”, así lo confirman.

8. Buena parte de la historia de los movimientos de izquierda terrorista o guerrillera en Argentina es incompleta en la medida en que a sus propios militantes les resulta extremadamente difícil reconocer que buena parte de sus orígenes se encuentran en la extrema-derecha neo-fascista. De ahí que reconstruir la prehistoria de todos estos grupos, cueste extraordinariamente. Por otra parte, algunos escritores especialistas en antiterrorismo y grupos armados, como Pierre de Villemarest, han sostenido una teoría absurda, pero que convenía en el fragor de la Guerra Fría: la de la identidad de fines entre el nazismo y el marxismo, a partir del Pacto Germano Soviético de 1939. Esta doctrina, por absurdo que parezca, estaba extremadamente difundida en ambientes anticomunistas y liberales de Occidente… a pesar de que no hacía honor a la verdad. Todos estos elementos, y el propio silencio de muchos ex-militantes, reciclados en la vida civil o integrados en movimientos políticos moderados y, por tanto, con ganas de hacer olvidar su pasado terrorista, han contribuido a que cueste extraordinariamente analizar el impacto y la verdadera historia de todos estos movimientos precursores del terrorismo urbano.

 

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