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Infokrisis.- Como fruto de las tensiones interiores entre las distintas fracciones de la tacuara, el grupo dirigido por Joe Baxter, que había protagonizado el asalto al Policlínico Bancario, se transforma en Movimiento Nacionalista Revolucionario. No se trata solamente del añadido de la coletilla "revolucionario", también existía un cambio de planteamiento ideológico y, especialmente, de estrategi política. Con el MNRT lo que quiere nacer es una guerrilla urbana antiinperialista y de liberación nacional. Algo que será común en los diez años siguientes.

 

1.3.3. El Movimiento Nacionalista Revolucionario “Tacuara”.

Tras el atraco, los dirigentes de la Tacuara se reunieron. Todavía no se había formalizado la ruptura entre las dos fracciones. Tenían dinero suficiente para armar una pequeña revolución. Solo que no tenían excesivamente claro hacia donde orientarla. Se plantearon dos opciones: o integrarse en el peronismo o alejarse de él. La dirección del movimiento se abstuvo de criticar la operación. Paradójicamente, esta inyección de fondos aceleró la ruptura entre las dos fracciones. A partir de entonces el grupo de Baxter empezó a llamarse “Movimiento Nacionalista Revolucionario Tacuara”. La introducción de la colectiva “Revolucionario” reflejaba un cambio de actitud y la aproximación hacia los sectores revolucionarios del peronismo. No es que se aproximaran a la izquierda, sino hacía al “peronismo revolucionario”. Hasta el final, en sus panfletos, siguieron utilizando la consigna “ni derechas, ni izquierda”. A partir de entonces se produjo la ruptura con Ezcurra que seguía marcando distancias con el peronismo. Al parecer la ruptura fue amistosa, al menos en las semanas siguientes.

El dinero del Policlíno se fue cambiando poco a poco. Habitualmente comprando diarios y libros de pequeño valor, dando billetes grandes. Varios grupos de jóvenes militantes asumieron esta tarea durante los meses siguientes al atraco. Los comerciantes tenían algunos listados con la numeración de los billetes, así que si los militantes notaban que algo no funcionaba, tenían orden de desenfundar el arma, llevarse el billete y, de paso, simular un atraco para despistar a la policía.

La incipiente Tacuara “rebelde” estaba coordinada por Ossorio, Caffatti y Baxter. Ossorio utilizaba como órgano de difusión “Barricada”, mientras que Baxter y Caffatti se expresaban en la llamada “Tacuara del Manchón” (en la que se veía una mancha a modo de gota de sangre que te colocaba sobre la T del título, mientras el grupo de Ezcurra, se veía una caña –la tacuara que daba el nombre al grupo- atravesando la palabra.

En septiembre de 1963, el grupo de Ossorio y los suyos declinaron participar en la presentación del Movimiento Nacionalista Revolucionario Tacuara (MNRT) en la facultad de Filosofía y Letras de Buenos Aires. En ese acto Baxter resaltó el carácter antiimperialista del grupo y solicitando la nacionalización de la banca –uno de los elementos estrella del programa falangista de Primo de Rivera- y de la industria petrolera. La Tacuara “rebelde” decidió involucrarse en el peronismo “revolucionario” y trabajar dentro de los sindicatos más combativos de la CGT en la construcción del Movimiento Revolucionario Peronista. La idea de Baxter y de sus compañeros era que los sindicalistas –definidos por ellos como “depositarios de la conciencia nacional”, por eso pintaban en los muros: “Tacuara, Ejército del Pueblo”- engrosaran las milicias de Tacuara. Pero, Tacuara no pudo convertirse en lo que aspiraba: “ser la vanguardia del movimiento revolucionario peronista”. Pero ni siquiera tenían las ideas claras al respecto.

Uno de los componentes del comando que asaltó el Policlínico, posteriormente exiliado en España, Carlos Arbelos, explicó la situación concreta del MNR Tacuara en aquel momento. Dice Arbelos: “Pensábamos en generar la insurrección armada a partir de una serie de hechos protagonizados por una vanguardia política, que asumiese la violencia como respuesta a las violencias que se fueron generando desde la “revolución fusiladora” de septiembre de 1955. Para lograrlo había que crear una importante infraestructura y para ello hacía falta dinero. Esa insurrección iba tener tres ejes: un foco rural en Formosa, la masiva realización de actos de violencia urbana con formas operativas simples –que fueran calando en la mayoría del pueblo peronista– y la liberación de las Islas Malvinas del dominio inglés para que allí se asentara Juan Perón y dirigiera todo el proceso de liberación nacional”. No todos los que participaron en la “Operación Rosaura” compartían el mismo programa, pero estaban de acuerdo en lo esencial, llevaban ya varios años de militancia y amistad y no era cuestión –al menos en ese momento- de malograrla.

Ninguno de los tres dirigentes de la Tacuara “rebelde”, ni Joe Baxter, ni José Luis Nell, ni Jorge Caffatti, tenían experiencia peronista. Hubo un momento en el que se sintieron próximos al peronismo, solo en tanto que reconocían a este movimiento cierta similitud con los movimientos fascistas europeos, especialmente con Falange Española y con la experiencia de la República Social Italiana. Pero en Tacuara había católicos ultramontanos y también neo-nazis. Así que, los tres dirigentes “rebeldes” se iban sintiendo cada vez más incómodos con la etiqueta tacuara. A partir del 18 de marzo de 1962, cuando Andrés Framini, dirigente sindical peronista, gana la elección para gobernador de Buenos Aires, los peronistas de Tacuara aceleran la polémica en el interior del movimiento y los “rebeldes” proponen abandonar la orientación neo-fascista y asumir el peronismo, como verdadera doctrina argentina de liberación nacional. Aunque los tres se declaraban peronistas, los tres sostenían posturas políticas diferentes. Para resumir, podría decirse que Joe Baxter giraba más a la izquierda, José Luis Nell apostaba más por una vanguardia detonante y Jorge Caffatti lo hacía hacia aspectos más populares del sindicalismo revolucionario; los tres siempre dentro del marco peronista. Baxter era el que se situaba más a la izquierda, mientras que Nell defendía una especie de foquismo castrista nacionalizado y Caffatti seguía siendo un populista de estricta observancia.

Poco después, el MNR Tacuara emitió un comunicado titulado “MNRT: violencia revolucionaria” en el que podía leerse: “No nos llegan los ataques personales, cuando lo que está en peligro es la organización misma de la Patria, como consecuencia de la acción desintegradora del imperialismo y la oligarquía local, que han subvertido todos los valores, espirituales, religiosos, económicos y políticos, al cabo de ocho años de planificación devastadora”, un lenguaje que resulta difícil describir en términos ideológicos pero que da la sensación de ser una mezcla de lugares comunes propios de la extrema-derecha y de la extrema-izquierda. Además, en otro párrafo se definían como peronistas, un elemento nuevo, no contemplado en la Tacuara de Ezcurra: “Pero vamos a precisar, sí, las causas que condujeron a la Argentina a la situación de caos y miseria en que se halla postrada, y los ideales que motivan el accionar de TACUARA, junto a los cuadros revolucionarios del Movimiento Peronista”.

Más adelante se describía el proceso de justificación de la violencia: “[en 1955] El gobierno peronista, expresión democrática de las masas argentinas, es vencido por medio de la violencia y la represión; el revanchismo más crudo es ejercitado por el gobierno de facto contra el pueblo, al tiempo que se desentierran viejos personeros de la década infame, para la ejecución de planes económicos dictados por la extranjería. Desde entonces, la fuerza, la VIOLENCIA, reemplaza al derecho porque es éste el único método con que la oligarquía puede conservar sus privilegios y tratar de doblegar la voluntad de un pueblo que, durante una década de gobierno peronista, se acostumbró a participar del poder y gozar del derecho a la vida, que antes era privilegio de unos pocos a costa de la bárbara explotación de los más”. En otro párrafo se definía al Movimiento Peronista expresión de la “revolución nacional” argentina, en un párrafo que podía ser considerado como de inspiración joseantoniana. Manejando algunos textos de Perón -"Contra la fuerza bruta sólo puede ser eficaz la fuerza inteligentemente manejada". "La guerra civil se gana no sólo en una gran batalla de conjunto, si no y preferentemente en miles de pequeños combates que se libran en todas partes y en todo momento"- se especificaba que “no habrá salida pacífica dentro del sistema”.

En este comunicado la evolución ideológica de Tacuara hacia el peronismo queda cerrada: “El M.N.R.T. tiene orgullo en decir que es una de las organizaciones peronistas que viene cumpliendo con mayor disciplina las instrucciones tácticas y estratégicas del jefe del movimiento y por eso hoy es atacada de "nazi" o de "izquierdista", según convenga a la prensa del régimen para desorientar a la opinión pública y sembrar el confusionismo en las filas del pueblo, que tanto rechaza, las copias simiescas de nuestros "nacionalistas" a la violeta paradójicamente europeizantes, como la declamatoria liberal e hipócrita de la izquierda, que siempre ha servido a los intereses de la oligarquía y del imperialismo”. Dicho lo cual vuelve la referencia joseantoniana característica que Tacuara mantuvo hasta el final: “El M.N.R.T. TACUARA no es, por lo tanto, ni de "derecha" ni de "Izquierda"”.

En el capítulo final del comunicado se expone el programa del “Comando Nacional”: movilizar todos los cudros según las directivas de Perón, imponer el programa de Huerta Grande –“olvidado por la dirección claudicante”- a través de la lucha armada y liberar a los dirigentes presos. El llamado Programa de Huerta Grande había sido elaborado por la CGT en 1962 y contenía en 10 puntos los postulados esenciales del peronismo revolucionario. El comunicado termina con las frases de rigor: “La patria será libre o la bandera flameará sobre sus ruinas ¡Perón o muerte!”.

En octubre de 1963, cuando todavía no se ha consumado la ruptura, Osorio, uno de los futuros dirigentes del grupos de Baxter, divulga un comunicado en el que critica el que los dirigentes del MN Tacuara hayan propuesto como nombres de los “comandos” de Tacuara, los de Adolfo Hitler, Benito Mussolini, Ante Pavelic y Cornelio Codreanu. Osorio propone los nombres de comando 17 de Octubre, Primero de Mayo, Eva Perón, Lealtad, etc. Junto con Baxter redacta un comunicado en el que podía leerse: “Son la clase trabajadora y los pequeños núcleos nacionales de la clase media, sin compromisos de ninguna índole con el régimen, los fundadores y herederos de la revolución nacionalista que destruirá a la antipatria para conquistar la soberanía nacional y la justicia social”. Ese comunicado, va firmado por primera vez con la sigla “Movimiento Nacionalista Revolucionario Tacuara”. Desde ese momento, el MNRT empieza a pintar por las paredes de las principales ciudades argentinas: “Las 62 al poder”, “Todo patrón es un ladrón”, “La propiedad es un robo” y alabanzas al foco.

1.3.4. El declive de la Tacuara

Existen varias estimaciones sobre los efectivos de Tacuara. En 1962, el “Times” los cifraba en 4.000. Pero otras cifras, incluso datos que hemos podido obtener de antiguos militantes, podían llegar hasta los 10.000 en el momento en que se produjo la escisión de la “Tacuara rebelde”. Con esas cifras estaba en condiciones de competir con los grupos juveniles peronistas que, en esa época estaban todavía en fase grupuscular.

El movimiento estaba extendido a las principales ciudades del país y tenía presencia en la mayoría de universidades. No hubo ciudad importante de la República Argentina en aquella primera mitad de los años 60 que no tuviera sus muros repletos de inscripciones en las que podía leerse: “Viva Tacuara”, “Viva Rosas”, Mueran los judíos”, “Muera Castro”, “Abajo los yanquis”, “Comunistas asesinos”,“los rusos a Moscú”, “Ni yanquis ni marxistas, nacionalistas”. Las dos publicaciones del movimiento tenían tiradas de entre 5 y 10.000 ejemplares. Eran dos: “Ofensiva”, subtitulado “Órgano oficial del Departamento de Formación del Movimiento Nacionalista Tacuara”, y en menor medida “Tacuara, Vocero de la Revolución Nacionalista”. La primera era el portavoz del movimiento, su tarea era uniformizar los temas y los análisis de Tacuara. Trataba temas ideológicos, políticos y organizativos. Tacuara daba una importancia particular a la organización. Sus delegaciones locales se llamaban “fortines”. También se publicaban convocatorias de reuniones, manifestaciones y misas. Nosotros tuvimos en nuestras manos algunos de estos boletines. Su nivel era muy superior al de lo grupos españoles de extrema-derecha de la época. Se notaba cierto seguimiento de las actividades del neofascismo europeo. Algunos de estos boletines llegaron a CEDADE a través de Ángel Ricote, el cual reprodujo parte de estos materiales en los primero boletines ciclostilados del grupo.

Durante su detención la policía pregunta a Nell sobre la génesis de la Tacuara. La policía no logra explicar como pasó del nacionalismo al “marxismo”. Pero en el curso de los interrogatorios, Nell rechaza el marxismo, les explica que lo único que les interesa del maoísmo es la teoría de la chispa que puede incendiar una pradera. Les repite una y otra vez que no había problema ideológico dentro de la Tacuara, como máximo, diferentes enfoques estratégicos. La “Tacuara rebelde” piensa que ha llegado el momento de la lucha armada. Los otros, no. Las dos fracciones siguen siendo rosistas y nacionalistas, solo que interpretan el nacionalismo de manera diferente. Para los “rebeldes” este concepto se identifica con el de “liberación nacional”. La policía no termina de entender este embrollo ideológico y les pone el rótulo de “extrema-izquierda”. En realidad no lo son; pero probablemente ellos tampoco tienen clara su ubicación política. Algunos periodistas han exhumado en los últimos años las declaraciones realizadas por Nell ante la policía, como un testimonio absolutamente imprescindible a la hora de conocer las posiciones ideológicas del grupo. Cuando Perón llega a Argentina, en el aeropuerto de Ezeiza hay antiguos tacuaras en las dos fracciones que se tirotean. Allí, Nell resultará herido grave y tetraplégico.

En 1977, Arbelos fue detenido en el aeropuerto de Barajas junto con Alfredo Roca y Horacio Rossi –también antiguos Tacuaras– acusados de participar en París del secuestro de Luchino Revelli-Beaumont, director-gerente de la Fiat en Francia, por el que se pagó un rescate de dos millones de dólares. Pasó un año en Carabanchel siendo liberado por falta de pruebas; en 1978 se trasladó a Costa Rica.

A pesar de la presión policial, en los meses siguientes, el MNR Tacuara prodigó acciones de sabotaje. Atacaron intereses norteamericanos y multinacionales, entre otras las oficinas de Shell, Esso y Philips, lanzaron cócteles molotov en decenas de establecimientos, locales y oficinas, que consideraban ligados al “imperialismo” o a la “burguesía reaccionaria”, multiplicaron sus distribuciones de panfletos incendiarios, denunciaron la progresiva claudicación de los dirigentes de la CGT, pero seguían sin ser marxistas. Proponían la creación de “milicias populares” y como fórmula política el “Estado Nacional Comunitario”, propuesto por el francés Jaime María de Mahieu, a quien ya hemos aludido, uno de los teóricos más activos del neo-fascismo. Terminaban sus panfletos con los habituales “Soberanía o Muerte”, “Patria para todos o patria para nadie”, y el recientemente incorporado “Perón o Muerte”. Pero cuando se produce el secuestro de Eichman en Buenos Aires, se recrudecen los temas antisemitas y aparecen pintadas firmadas por las dos fracciones tacuara: “Queremos a Eichman de vuelta”. En los incidentes que se produjeron a continuación resultaron heridos de gravedad seis personas, entre ellos dos tacuaras.

A pesar de que Tacuara había renunciado aparentemente a su antisemitismo, eran muchos y muy diferentes los grupos que actuaban utilizando su nombre y, la mayoría seguían manteniendo reservas hacia la comunidad judía. En 1964, se produce un tiroteo durante la celebración del Plenario de la CGT de Rosario en el que mueren varios militantes de Tacuara. Parece que los comunistas dispararon sobre el grueso de la concentración sindical, considerada como un refugio de fascistas. Inmediatamente, Tacuara responde asesinando a Raúl Alterman, judío y militante comunista. Acto seguido, la familia de la víctima recibe un comunicado sin firma explicando el asesinato: “Nadie mata porque si nomás; a su hijo lo han matado porque era un perro judío comunista. Si no están conformes que se retiren todos los perros y explotadores judíos a su Judea natal ¿Qué hacen en nuestro país?”. El asesinato no fue nunca esclarecido, pero, a la vista del comunicado, era evidente que se trataba de obra de grupos antisemitas, de los que Tacuara y la GRN eran lo exponentes más agresivos. Aunque el MNR Tacuara hubiera renunciado al antisemitismo, no lo había hecho la otra fracción del grupo. Era posible que mientras los Tacuaras “revolucionarios” habían alcanzado la “fama” tras el atraco al Policlínico, la otra fracción pretendiera cultivar “laureles” realizando un atentado en la mejor tradición antisemita. Por lo demás, también era posible que la Tacuara de Baxter que, en esos momentos seguía cultivando el antisemitismo bajo la forma de antisionismo, apoyo y solidaridad con la causa palestina, y cuyo anticomunismo seguía siendo, al menos en ese momento, tan vivo y activo como el de la otra fracción, decidiera asesinar a Alterman, Sea como fuere el caso jamás fue esclarecido.

A partir del asesinato de Alternam y de la represión suscitada como consecuencia del atraco al Policlínico, Tacuara entra en colapso. Tiene a muchos militantes en la cárcel y en la clandestinidad. Las distintas corrientes internas están fraccionando al grupo que, por lo demás, ya he visto como se iban los miembros de la GRN, más tarde los seguidores de Dardo Cabo, como Caffatti y otros se integran en grupos peronistas de acción. Cabo protagonizaría en 1966 la “Operación Cóndor”, el viejo proyecto de Tacuara consistente en ocupar las Islas Malvinas y plantar la bandera argentina. Se había sumado al sindicalismo peronista de Augusto Vandor. El 6 de enero de 1977 será fusilado por efectivos militares. Por su parte, José Luis Nell se sumará en los meses siguientes a las FAR-Montoneros y como tal recibiría a Perón en Ezeiza, recibiendo dos tiros en la columna vertebral que lo dejarán tetraplégico. Dos años después pondrá fin a su vida suicidándose. Ezcurra regresa al seminario, mientras que parte de su fracción participó en las actividades de la Triple A y el Batallón 601 de la Inteligencia militar.

En los años 70 encontramos a los antiguos Tacuara absolutamente dispersos en todos los grupos que estaban realizando guerrilla urbana y guerrilla rural, pero también entre los que colaboraron con la dictadura de Ongania y luego con los grupos de choque antiizquierdistas de la Junta Militar de Videla. Cuando Perón llega a Ezeiza el 20 de junio de 1973, hay tacuaras en los dos bandos que se tirotean. Y durante la “guerra contra la subversión” entre 1975 y 1982, también hay ex-tacuaras en toda las fracciones enfrentadas.

Por su parte, Cacho El Kadri, participará en la creación de las Fuerzas Armadas Peronistas, cuando aun era miembro de Tacuara. Pero el proyecto fracasa y a principios de 1967 vuelve a la carga en el mismo proyecto trabajando con miembros del Movimiento de la Juventud Peronista, antiguos tacuaras y restos de los uturuncos. Las tácticas son las mismas que se han ensayado desde la fundación de Tacuara (robos de armas, atracos, bombas). La idea de El Kadri es constituir una guerrilla rural, pero otros ex tacuaras están por la guerrilla urbana. De todas formas las discusiones tienen poco sentido, porque en 1968, las fuerzas de seguridad del Estado localizan el campamento de Taco Ralo y dispersas a los aspirantes a guerrilleros. A partir de ese momento las FAP no pasarán de algunas pequeñas operaciones de guerrilla urbana.

 

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