¿Qué está pasando en Holanda? De Pyn Fortuyn a Geert Wilders

Publicado: Jueves, 23 de Noviembre de 2006 19:22 por Ernesto Milá en INTERNACIONAL
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Infokrisis.- Las recientes elecciones holandesas han supuesto un triunfo para dos partidos "heréticos", los exmaoistas del Partido Socialista y los antiislamistas del Partido por la Libertad. ¿Y los partidos tradicionales? A la baja, por supuesto. Da la sensación de que el sistema de partidos, nacido en Europa tras la II Guerra Mundial, se convulsiona un poco por todas partes. Vale la pena estudiar cómo se ha producido el fracaso del "modelo holandés" y como se ha constituido un formidable movimiento antiinmigración.

 

La medida de a lo que ha llegado la sociedad holandesa en la pendiente “progresista”, la da la existencia de un partido que sostiene la pederastia, tema que le hizo alcanzar fama mundial. Además de la pederastia, el partido “Caridad, Libertad y Diversión” defiende la presencia de adolescentes desde los 16 años en el cine pornográfico, así como el hecho de que puedan prostituirse a esa edad sin ser considerados víctimas de abuso, patrocinan la inclusión de programas pornográficos en horario diurno… pero las películas violentas quedarían relegadas a la franja de noche. Hay otra prevención, respecto al bestialismo, proponen sancionar a los que maltraten a los animales en este tipo de encuentros… Además, pedirán que la educación sexual empiece a impartirse en las escuelas holandesas desde los 3 años. Creemos que sobran comentarios.

HOLANDA, EL PAIS DEL “GEDOGEN”

El estilo de vida holandés se basa en el llamado “gedogen”, una especie de tolerancia pragmática, inevitable en un país de pequeñas dimensiones, comprimido entre el mar y los países vecinos. Pero la “gedogen” parece haber ido demasiado lejos, mucho más de lo tolerable. Recientemente intentó legalizarse un partido cuyo objetivo central era la legalización de la pedofilia; además, desde los años 60, este país se ha convertido en el paraíso de la droga y en la meca de todos los colgados europeos; también es el país donde el debate sobre la eutanasia y la homosexualidad ha llegado más lejos, seguido, eso sí, a corta distancia por la España de ZP. En cuanto a la prostitución está legalizada y oficializada.

La “gedogen” contrasta con el rigorismo islámico en materia de costumbres y sexualidad. Y los observadores atentos del “caso holandés” no dudábamos desde hace años que éste país iba a ser uno de los que más sufrieran la llegada masiva de inmigrantes procedentes de países islámicos. La política oficial de los sucesivos gobiernos holandeses consistía en la política del avestruz: mirar hacia otro lado o esconder la cabeza ante los problemas, y valorar con optimismo la situación: el modelo de vida holandés era para ellos tan excelso… que los islamistas, necesariamente, deberían asumirlo antes o después. Todo consistía en tratarlos con paños calientes.

Fue así como desde principios de los años 80, los gobiernos holandeses subvencionaron sistemáticamente la construcción de mezquitas, con la misma generosidad de la que puede hacer gala el gobierno de Arabia Saudí. Los imanes recibieron un salario del Estado, sin que importara mínimamente ni lo que predicaban en las mezquitas, ni las reiteradas ofensas a la constitución y a la legislación local, que algunas aves de mal agüero empezaban a detectar. Y, como era de esperar… el fenómeno se descontroló. Cuando el gobierno holandés quiso reaccionar, no tras el crimen Fortuyn, sino tras el crimen Van Gogh, ya era demasiado tarde. Como suele ocurrir, los cuervos criados terminan por arrancar los ojos del criador.

DOS ASESINATOS SELLAN EL FRACASO DE LA DEJADEZ

En Holanda existe un antes y un después del asesinato de Theo Van Gogh. Antes, el modelo holandés que se había presentado como el más comprensivo y favorable a los inmigrantes, era intocable en Europa. De hecho, a Pyn Fortuyn lo asesinó un ecologista y, por tanto, todo era un ajuste de cuentas entre “extremistas”, y poco importaba que el asesinado fuera antiinmigracionista y el asesino proinmigracionista; de lo que se trataba, simplemente, era de salvar al “modelo nacional de integración”. Pero cuando el 2 de noviembre de 2004, Theo Van Gogh resultó asesinado por una célula islamista magrebí, ya no quedaban dudas. El modelo holandés saltó por los aires en ese mismo momento.

Theo Van Gogh, sobrino bisnieto del famoso pintor del mismo apellido, de 47 años de edad fue asesinado a la luz del día y en plena calle por Mohammed Bouyeri, de 26, un holandés-marroquí, de profesión traficante y terrorista. Los partidos mayoritarios holandeses intentaron “justificar” el asesinato: Van Gogh había sido nietzscheano en su juventud, y había atacado al cristianismo; luego se preocupó por el tema del Holocausto, y algún judío se ofendió. Así pues, era un “nazi”. Al parecer, eso implica que merecía su final. En realidad, Van Gogh apenas dijo unas frases en las que manifestaba que el judaísmo no puede eternamente invocar el Holocausto para justificar sus masacres en Palestina. Lo cual parece algo razonable. La cuestión es que Van Gogh, a finales de los noventa, empezó a denunciar la intolerancia islamista en el oasis de tolerancia holandés. Su corto titulado “Sumisión”, elaborado para televisión, aludió a los malos tratos y vejaciones infligidas por islamistas a mujeres de su propia comunidad. El documental de denuncia había sido guionizado por Ayaan Hirsi Ali, una ex-refugiada somalí que se convirtió en diputada en el Parlamento holandés y fue, en la anterior legislatura, la voz más vigorosa contra los abusos sexuales, la circuncisión femenina y la degradación de la mujer en la comunidad musulmana. Lo comprendemos perfectamente.

La reacción de los musulmanes radicados en Holanda –que no de los holandeses- fue de indignación, y solicitaron la prohibición del programa. Hubo un tira y afloja, Van Gogh y Hirsi Ali replicaron que lo único que pretendían era abrir un debate en la sociedad holandesa sobre la situación de la mujer islámica. E invocaron la constitución del país como garantía de la libertad de expresión. Por el momento, en ningún artículo de esta constitución se reconoce el derecho a la ablación del clítoris, a la poligamia o al desprecio a la mujer, ni hace apartados para la comunidad islámica. El documental y sus impulsores recibieron un apoyo popular y de notables del mundo de la cultura holandés. Seguramente, por aquello de la “discriminación positiva” que rige allí donde hay un progre, la policía concedió protección y escolta a Iris Ali… pero no a Theo Van Gogh.

Su asesino, un fanático islamista marroquí con el cerebro reseco por los versículos del Corán, reivindicó el crimen, llamó a la yihad en Europa y enumeró a las próximas víctimas. No decía, sin embargo, que cobraba una subvención del gobierno holandés en tanto que desempleado profesional. Se trató de un crimen ritual islámico: primero disparó ocho tiros a la víctima y luego lo degolló con una navaja. No era un asesino psicópata solitario, era miembro de una red terrorista internacional con amistades en toda Europa occidental, formada por ciudadanos de origen marroquí.

Cuando expiró Theo Van Gogh, el modelo holandés expiró también. A las pocas horas, manifestantes holandeses exteriorizaban la ira contenida durante casi dos décadas. Protestaron delante de las mezquitas y los islamistas respondieron atacando colegios católicos e iglesias protestantes. Hoy, en Holanda, la actitud ingenua hacia el Islam se ha evaporado en apenas 24 h. Y de nada sirvieron las “justificaciones” gubernamentales. En las manifestaciones hostiles al fundamentalismo islámico también se recordó el nombre de Pym Fortuyn.

Pim Fortuyn, según una reciente encuesta sobre los diez personajes más relevantes en la historia de Holanda, ocupa la primera plaza a causa de su denuncia del islamismo, antes que Guillermo de Orange, Rembrandt von Rijn y Vincent van Gogh.

EL PACTO TÁCITO: NO A LA INMIGRACIÓN EN LA CAMPAÑA ELECTORAL…

Los grandes partidos políticos holandeses pactaron tácitamente no hablar de la inmigración mientras durara la campaña electoral. Es la habitual “conspiración del silencio” tan habitual entre los partidos vetustos surgidos en la postguerra europea. La versión oficial es que existe consenso entre los partidos mayoritarios; la realidad es que cada uno intenta arañar votos de las comunidades inmigrantes. Geert Wilters ha roto, en cualquier caso, el consenso. Y ha sido claro: "Temo que el Tsunami de la islamización llegue a Europa y a Holanda -afirma-. El Islam es una religión violenta, el Corán es un texto violento, por tanto deberíamos frenarle el paso en Holanda. No creo en un Islam moderado, porque es una religión equivocada, pero sí creo en la gente, por eso creo que deberíamos apoyar a los musulmanes moderados, que afortunadamente, son una mayoría en Holanda."
Hay que señalar un detalle importante. Desde el crimen de Theo Van Gogh, y a causa de las presiones populares, el Partido Cristiano Demócrata gubernamental endureció las medidas de asilo político. Pero de nada le ha valido a la derecha adoptar una tímida medida que, en realidad, era ambigua: por una parte se trataba de no adoptar ninguna medida que pudiera ser considerada como ofensiva por la inmigración, intentando contentar a la opinión pública muy contraria a la inmigración. En definitiva, nada. Medidas análogas a las que podría adoptar en España el PP.

Igualmente, el Partido de los Trabajadores, de oposición, también ha evitado hacer públicamente concesiones a los inmigrantes, simplemente se ha limitado a no aludir al tema, sabiendo que cualquier referencia le podía reportar pérdida de votos inmigrantes y de votos holandeses.

Pero este absentismo es inútil: los pesos pesados de la inmigración no quieren ambigüedad, quieren apoyo incondicional. Uno de estos líderes de los inmigrantes ha dicho: "Tenían miedo de perder electores, han seguido el movimiento, y por eso han aceptado en el Parlamento muchas medidas discriminatorias para los inmigrantes. Por eso nos sentimos extremadamente decepcionados. No hay posiciones claras contra las medidas de expulsión, ni contra las medidas de seguridad o contra las medidas para limitar el reagrupamiento familiar"… La ambigüedad que han arrastrado centro-derecha y centro-izquierda en Europa desde 1945 no es la mejor compañera a la hora de afrontar las crisis reales.

LOS RESULTADOS: RETROCEDE EL CENTRO, AVANZAN LOS LATERALES

El resultado electoral ha sido decepcionante para los dos grupos mayoritarios: tanto el centro izquierda como el centro derecha, ganan… pero retroceden en votos y porcentajes. Los primeros han perdido una cuarta parte de sus diputados. Los tres partidos de la coalición de centro-derecha han perdido votos y diputados, quedando algunos como residuales con apenas tres diputados.

Pero mientras el centro se desploma, crecen los partidos hasta ahora marginales. Los exmaoistas del Partido Socialista se convierten en la tercera fuerza del país, mientras que el Partido por la Libertad de Geert Wilters ha sustituido a la Lista Fortuyn. Los Verdes, en retroceso, han perdido dos escaños a favor de una lista de defensa de los animales… ¿Será posible formar un gobierno estable con estos resultados?

Si, pero la derecha solamente podrá gobernar si cuenta con el Partido por la Libertad. En caso de prescindir de los “apestados”, corre el riesgo de caer en breve con la consiguiente desmoralización de la opinión pública, harta de soportar tres elecciones en cuatro años. Pero, incluso contando con el apoyo del PxL y sus nueve diputados, todavía les faltarían cinco más para poder gobernar con tranquilidad. Pero hay otra posibilidad que horroriza a los holandeses y que haría caer por muerte súbita a la eventual coalición. En efecto, si laboristas y democristianos llegan a un acuerdo de gobierno, los primeros exigirían… la regularización masiva de inmigrantes ilegales a los que la ministra liberal de inmigración, Rita Verdonk (VVD), decidió expulsar. Las encuestas indican que la opinión pública prefiere una coalición de derechas a una de izquierdas… a causa de las distintas actitudes ante la inmigración.

DE PYN FORTUYN A GEERT WILTERS: EL PARTIDO FLASH

El Partido por la Verdad, fundado por el diputado independiente Geert Wilters, logró cristalizar toda esta corriente hostil, no sólo al islamismo, sino, sobre todo, al modelo holandés de integración. Sus dos postulados centrales son:

1) Contra la inmigración no europea y

2) Dureza contra el fundamentalismo islámico, incluyendo deportación inmediata de cualquier fundamentalista islámico en el momento de ser localizado y la de todos aquellos que se identifiquen con la ideología de la yihad, oralmente o por escrito.

En la actualidad, el 10% de habitantes de Holanda proceden de países islámicos, de los cuales un 15% simpatizan abiertamente con el yihadismo… situación que se agrava a causa de la población judía holandesa que alcanza las 50.000 personas. La intifada palestina costó una oleada de agresiones contra los judíos holandeses, en la que la comunidad marroquí se mostró particularmente virulenta. No es raro que el escritor Leon de Winter saliera enérgicamente a defender la libertad de expresión luego de la muerte de Theo Van Gogh, a pesar de el dudoso “pro-judaísmo” de éste.

LA GENESIS DEL MONIMIENTO ANTIINMIGRACIÓN EN HOLANDA

En el 2003, Wilters abandonó las filas de los conservadores liberales del VVD debido a su discrepante punto de vista sobre la adhesión de Turquía a la Unión Europea. Wilters se negó a que Turquía pasará a ser miembro de la U.E. Después del asesinato del cineasta, Wilters fue objeto de amenazas por parte de los islamistas y debió ocultarse porque los servicios de seguridad del Estado no le garantizaban la eficacia de su protección.

Wilters, a lo largo de la campaña electoral, comparó el flujo de inmigrantes con un tsunami. Su irrupción se produjo durante el referéndum sobre la Constitución Europea, que fue rechazada por los holandeses. Wilters fue uno de los más activos detractores del texto constitucional a causa de su ambigüedad sobre Turquía. Wilters recorrió todo el país en autobús con su propia campaña en favor del NO.

Antes de las elecciones, las encuestas le otorgaban 4 escaños… obtuvo, finalmente, más del doble. Además de la repatriación de inmigrantes y del cierre de fronteras, otros dos temas le han reportado el favor del electorado: la disminución del número de funcionarios y la aplicación de condenas más severas contra delincuentes.
¿Y la Lista Fortuyn? Tras la victoria de 2002, en la que la Lista obtuvo 27 escaños 10 días después del asesinato de su líder, este partido entró a formar parte de la coalición gubernamental y, precisamente, fue el motivo de que apenas 87 días después el gobierno cayera. En efecto, el liderazgo de Fortuyn era demasiado sólido como para que sus sucesores pudieran reemplazarlo. La Lista cayó en polémicas internas y finalmente perdió a sus elementos más activos cuando Olaf Stuger abordó la dirección. En estas elecciones, la lista no ha obtenido escaños, y ha quedado reducida a un grupo extraparlamentario que compite con otras tres formaciones más antiinmigración y con el Partido por la Libertad. En el fondo, todos ellos hijos de la misma matriz, la Lista Fortuyn.

El Partido para Holanda (Partij voor Nerderland), de Hilbrand Nawijn, un antiguo dirigente de la Lista Fortuyn que ocupó el cargo de ministro de Asuntos de Extranjería e Integración, no ha obtenido escaños. Nawijin está vinculado al Vlaams Belang de Philip de Winter. Su programa incluye el restablecimiento de la pena de muerte, el aumento de las penas para delitos sexuales y violentos.

El cuarto partido antiinmigración, que tampoco ha obtenido votos, es Una Holanda (EénNL), constituido por Marco Pastors, quien fuera concejal del partido Leefbaar Rotterdam ( Rótterdam Habitable) cuando en 2002, bajo dirección de Fortuyn, logró una gran victoria electoral. Este partido defiende la “preferencia nacional” y se ha aproximado a obtener un escaño.

ALGUNAS CONCLUSIONES

En general todos estos partidos tienen cuatro puntos en común: inmigración, integración, seguridad y Europa. Sus políticas no son diferentes y tan sólo se caracterizan por incluir algunos elementos secundarios y propios en sus programas.

La atomización del movimiento antiinmigracionista holandés se debe, especialmente, a la brusca desaparición de Fortuyn y al brutal aumento de sus votos en 2002-3. Al faltar el líder, cada uno de los dirigentes creyó que su opción era la más segura… hasta que Geert Wilters ha mostrado su capacidad para igualar y superar los resultados de la Lista Fortuyn en las anteriores elecciones.

Esta situación demuestra muchas cosas:

- Los riesgos de fragmentación de toda opción antiinmigración y de todo partido-flash

- El hecho de que estos cuatro partidos han alcanzado cierta relevancia en función del tema central, pero sobre todo de la relevancia en sí misma de sus dirigentes, que antes han sido diputados e incluso ministros.

- La fragmentación ha hecho imposible volver a llegar a los 27 diputados obtenidos en las elecciones de 2002.

- El tema de la inmigración ha condicionado el debate político en las elecciones holandesas (26.000 ilegales tienen orden de expulsión y los socialistas pretenden amnistiarlos).

- El Partido por la Libertad es la Lista Fortuyn reconvertida en una opción más estable, el electorado ha percibido esa estabilidad y le ha recompensado con su voto.

- La tendencia previsible después de esta consulta y, especialmente tras la formación del nuevo gobierno, es a una reagrupación del movimiento antiinmigracionista en una sola formación.

(c) Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es

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