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Infokrisis.- No resulta fácil explicar que el gobierno español, no solamente ignora el número exacto de inmigrantes que residen en nuestro suelo y se benefician de nuestros servicios, sino que además, falsea la cifras. Oficialmente, las cifras oscilan entre tres y cuatro millones, Rubalcaba en alguna ocasión ha dicho: "próximos a tres". En realidad, en apenas dos años de gobierno socialista, las cifras se han disparado. Y lo que es peor, el ritmo de entrada no solamente no ha disminuido -ZP en junio de 2005 dijo con una seriedad pasmora: "La llegada de pateras ha disminuido". 

 

Diálogo IV

¿Pero cuántos inmigrantes hay y cuántos habrá mañana?

[18 de septiembre de 2006]

El otro día cuando te pregunté por qué te reías me dijiste que estabas leyendo el libro de Samí Naïr y, en un momento dado afirmaba que apenas había menos de un millón de inmigrantes y que el problema era parecían más…

Si, era una de las frases más grotescas de este autor. Literalmente nos dice que no es que haya muchos inmigrantes, sino que nos lo parece… Y para demostrarlo saca a colación unas cifras de mediados de los años 90. Así pues, en España no debería de haber más de un millón de inmigrantes, de los cuales buena parte son ciudadanos de la UE. Pues bien, te voy a dar un consejo: cuando exista una discrepancia entre las cifras dadas por las estadísticas y tu percepción directa de la realidad, cree más a tu percepción. Tu vista difícilmente te engaña, muy frecuentemente, en cambio, las estadísticas se hacen y se manipulan para engañar.

Por ejemplo, durante muchos años se ha falseado sistemáticamente las cifras de la inmigración: en ocasiones se aludía solamente a los regularizados, en otras se daban las cifras de los empadronados, que en la práctica son regularizados más una parte de los ilegales, pero no la totalidad de los ilegales; en cuanto a las cifras de expulsiones siempre han sido paradójicas y sorprendentes, dadas con evidente mala fe y con intención de engañar: una cosa son los decretos de expulsión y otras las expulsiones realmente efectuadas. Así por ejemplo, cuando ZP va al congreso y dice lindezas de este tipo: “Este año ha descendido el número de pateras” (marzo de 2006, poco antes de que estallara la crisis de los cayukos con casi 3000 ahogados contabilizados), o cuando aseguró antes “Este año han entrado menos inmigrantes ilegales por las fronteras” (octubre de 2005)… simplemente, lo que ha hecho ha sido mentir descaradamente a toda la población manejando datos maquillados y manipulados. Por que ni ha descendido el número de pateras, ni mucho menos la entrada de ilegales. La regularización suicida del 2005 desencadenó un efecto llamada sin precedentes en la UE.

Ves a la puerta de los colegios públicos: eso te indicará si hay más inmigrantes o no. Ves a la cola de cualquier institución asistencial para recoger alimentos y te darás una idea. O mira en la cola de un penal los rostros extranjeros. Camina por los arrabales de las ciudades, mira en torno tuyo, en los transportes públicos, y verás si ha aumentado el número de inmigrantes. ¡Claro que ha aumentado! Y desproporcionadamente. Por eso, cuando ZP dice sus tranquilizadoras frases, aún a sabiendas de que está mintiendo, en su misma engañifa está evidenciando la gravedad de la crisis. Si no hubiera una crisis real y profunda, no se vería obligado a tranquilizar a la opinión pública, bastaría con dar datos reales que por sí mismos desdramatizarían. Pero el problema para ZP es que la realidad le acusa: era tan evidente que una regularización masiva como la del 2005 iba a generar un efecto llamada que solamente un idiota rematado podía ignorarlo. Y era tan obvio que mostrar día a día una ignorancia supina atribuyendo la inmigración a la pobreza, iba a acarrear el chantaje de los gobiernos implicados en la exportación de inmigrantes (Marruecos, Mauritania, Malí, Senegal, etc.) que solamente un obtuso integral podía desconocer lo que iba a seguir. Pero, el gobierno ZP es así.

Tómate tus píldoras tranquilizantes y luego dime, en definitiva, cuántos inmigrantes hay en este momento, octubre de 2006, en España…

Para el gobierno ZP apenas llegan a algo más de tres millones. Mienten como lo que son: bellacos. En realidad, las cifras más optimistas indican que estamos en torno a los 5 millones de inmigrantes, si bien hay otros que las elevan hasta los 6. Existe pues, un desfase, entre las cifras oficiales y las reales, de en torno a 2 millones de inmigrantes. De lo que no hay la menor duda es que desde hace dos años, esta cifra crece de día en día a un ritmo de entre 2000 y 4000 al día. Solo una mínima parte llegan en cayukos o pateras. En la mayor parte de los casos lo hacen en avión por Barajas o bien entran por autobús en la frontera en pirenaica. Sin olvidar los miles de inmigrantes que de desde hace un año y medio están yéndose de Portugal a la vista de la crisis económica de este país hermano y llegan a España en busca de un ambiente laboral más dinámico.

¿Alguien había previsto estas cifras?

Ni siquiera los que hace siete años éramos pesimistas respecto a la evolución del fenómeno podíamos prever esta oleada migratoria. Se creía que España alcanzaría los 14 millones de inmigrantes en el año 2050 y los 5 millones en el 2010-11. Como verás las cifras han sorprendido incluso a los más pesimistas.

Dadas las cifras actuales de inmigración no hay nada que impida pensar que hacia finales del 2010, la inmigración va a alcanzar los 10 millones en nuestro país, gracias al efecto llamada sostenido, a las regularizaciones realizadas por el gobierno por goteo (100.000 inmigrantes regularizados cada tres meses), a los nuevos nacimientos de parejas inmigrantes y, especialmente, a la reagrupación familiar. En 2008-9 se evidenciarán los efectos colaterales de la regularización de 2005. A partir de ese momento, ya no habrá trabas para la reagrupación familiar, así que el algo más de millón de inmigrantes regularizados en 2005 se convertirán, de golpe, en cuatro millones… Si, sabemos que de febrero a mayo de 2005 se regularizaron 800.000… pero luego, de las regularizaciones discretas y bajo mano siguieron a un ritmo de 100.000 cada trimestre. Por eso, decimos que 1.000.000 de regularizados, al poder traer a sus familiares, calculando una media optimista de tres personas por inmigrante regularizado en 2005, se convertirán en 4.000.000. A lo que habrá que sumar el ritmo de 60-75.000 que van entrando regularmente en nuestro territorio y que no hay perspectivas de que descienda a la vista de la falta de energía y redaños del gobierno ZP. Si introducimos correcciones a la baja, a estas cifras se sitúan en torno a los 10.000.000 de inmigrantes, esto es, en torno al 13% de la población española. ¿Tú crees que el modelo de inmigración de ZP es un “modelo sostenible”? Te aseguro que no.

¿Cuáles son las cifras oficiales?

Para ZP la inmigración es un fenómeno tan idílico y bucólico que no vale la pena dar cifras y si se dan, jamás serán auténticas. Costaría muy poco dar a conocer a la opinión pública las cifras de una sola semana para extrapolarlas al año: es fácil controlar los vuelos que llegan de Iberoamérica, así mismo, no resulta difícil dar las cifras de gente que ha sido rechazada en la frontera pirenaica (y que, luego, entran a pie), colaborar con las autoridades lusitanas para averiguar el ritmo de inmigrantes que abandona Portugal en dirección a España, igualmente, no resulta difícil saber el número de pateras y cayukos, así como el número de nacimientos procedentes de parejas inmigrantes: eso daría una cifra, multiplicada por 52 semanas, eso supondría una previsión aceptable de inmigrantes que entrarán en España durante el siguiente año. Pero no se hace, ¿por qué? ¿aún lo dudas? Para no alarmar todavía más a la opinión pública.

Ahora bien, ZP y sus voceros han dado algunas cifras que nunca han superado los cuatro millones de inmigrantes y que, por supuesto, han sido recibidas con carcajadas en la UE. Es tan obvio que el gobierno ZP no quiere situar a España a la cabeza de la inmigración en Europa, que debe rebajar las cifras para evitar superar a países como Francia, Inglaterra o Alemania que siempre han sido países de inmigración. El gobierno ZP está preso de sus propios errores: reconocer las cifras reales supondría reconocer el formidable patinazo que constituyó la regularización masivo de 2005 y su autismo absoluto en materia de inmigración.

Te acuerdas que el año pasado estuvimos unos días en Cantabria y luego fuimos a ver unos amigos tuyos en Asturias. En realidad, apenas vimos inmigrantes. ¿Es posible que haya tantos?

Si, lo que ocurre es que no están uniformemente distribuidos por toda la geografía nacional. En general, la inmigración tiende a situarse en zonas de costa, en torno a la capital allí donde hay cinturones industriales y en zonas agrícolas. Por ejemplo, el Principal de Catalunya es la región de España con más porcentaje de inmigración, seguida del Reino de Valencia, la Comunidad de Madrid y Andalucía. En el resto de regiones solamente existen núcleos incipientes de inmigrantes pero en mucha menor medida.

En el momento actual ya existen barrios enteros que se han  convertido en verdaderos guetos de inmigración: en el barrio del Raval y en el de la Ribera en Barcelona, el barrio de la Latina en Madrid y Ruzafa, Avenida del Puerto, Olivereta, Benicalap en Valencia, Macarena, Gavilanes y Evidencia en Sevilla, etc… se ha practicado una limpieza étnica que ha vaciado estos barrios de inmigrantes.

¿”Limpieza étnica”? ¿esto no fue lo que ocurrió en la antigua Yugoslavia? ¿no es abusivo hablar de “limpieza étnica” en España?

El concepto de limpieza étnica implica que una determinada zona poblada por una comunidad concreta, empieza a vaciarse por presión de otra comunidad. Y no importa si esta presión es violenta o pacífica, lo que, a fin de cuentas interesa es que el resultado es el mismo. La ciudad mediterránea francesa de Marsella ha sido objeto de esta “limpieza étnica” en los últimos 25 años. El resultado ha sido que Marsella es hoy una ciudad magrebí insertada en el territorio europeo, pero sin prácticamente población europea. Ésta se ha desplazado a la periferia y, de paso, el puerto de Marsella, el mayor puerto del Mediterráneo, es hoy una sombra de lo que fue. Desde 1980, Marsella ha perdido una media de 30.000 ciudadanos de origen francés por año.

Existen muchas formas de practicar la “limpieza étnica” y no necesariamente tienen que ser violentos. Lo que si es rigurosamente cierto es que, sea cual sea el método empleado, el ciudadano autóctono empieza a sentir asfixiado al ver que el paisaje de su entorno va cambiando y ya no lo reconoce. Se trata, de una percepción, psicológica, pero también de la constatación de diferencias en las condiciones de vida lo que le impulsa a seguir a los vecinos que han abandonado la zona.

En ocasiones, ciertamente, esa limpieza se realiza bajo presión. En el centro histórico de Alicante, por ejemplo, en donde los contingentes magrebíes allí radicados han hecho literalmente imposible la vida del comercio local, por todos los medios, incluyendo amenazas y coacciones. El cierre del pequeño comercio es siempre el primer síntoma de limpieza étnica. Luego siguen los vecinos por goteo. Los huecos dejados por los autóctonos son rellenados por los inmigrantes y el proceso se produce a una velocidad progresivamente más acelerada. Finalmente, lo que queda son ciudades pobladas solamente por inmigración, o bien barrios-gueto en las grandes ciudades.

¿Qué efectos ha tenido este proceso en Europa? ¿se ha producido tal como dices o ha revestido otras características?

En Francia, a partir de mediados de los años 80, empezaron a proliferar las concentraciones de inmigrantes en barrios concretos. Así se formaron lo que, a partir de finales de los 90 empezó a llamarse “zonas de non droit”, es decir, zonas en las que la legalidad republicana y el Estado francés ya no tienen presencia. Los servicios educativos siguen funcionando como almacenes de jóvenes, pero sin poder cumplir su finalidad de enseñar, ya no existe recaudación fiscal, los servicios policiales se niegan a entrar en esos barrios dado que supone una operación militar, por supuesto ya no existe nada que recuerde la existencia del Estado Republicano, las leyes francesas, las leyes laborales, las fiscales, las de menores, etc., se incumplen sistemáticamente y, para colmo, con mucha frecuencia, las bandas de delincuentes han establecido allí sus cuarteles generales y trasladas a estas zonas los productos de sus exacciones y saqueos.

Pues bien, en Francia, existen en este momento en torno a dos mil de estas zonas de “non droit”, aunque las autoridades solamente reconocen la tercera parte. En estas zonas se concentraron los disturbios de la “intifada” de noviembre de 2005 y es en estas zonas en donde en las próximas elecciones municipales, los partidos islamistas van a presentar sistemáticamente candidatos con la seguridad de que obtener mayoría.

En España todavía no se ha llegado a estos extremos, pero si tenemos en cuenta que hace 10 años no existía problema de inmigración en España y que hoy es el principal problema de este país, puede advertirse que ese es el futuro que nos espera.

La única diferencia entre España y, por ejemplo, Francia, es que en nuestro país prácticamente no existen “inmigrantes de segunda generación”. Pero es cuestión de tiempo. El “modelo francés” es, inevitablemente, nuestro destino.

¿Qué quieres decir con eso de “inmigrantes de segunda generación”? ¿qué papel tienen en todo este proceso?

Un inmigrante viene aquí a trabajar. Procede de un país, que a pesar de ser suyo, reconoce como inhóspito, peligroso y sin coberturas sociales de ningún tipo o reducidas al mínimo. No tiene intención de volver, así que en cuanto tiene opción se acoge a la “reagrupación familiar”. Esto le da derecho a traer a su familia directa. Se reúne con su mujer o bien se casa aquí, en la inmensa mayoría de los casos –salvo entre los inmigrantes del Este Europeo- con alguien de su misma nacionalidad y tiene hijos. Pues bien, estos hijos, se considera que son “inmigrantes de segunda generación”. En Francia ya existen incluso, inmigrantes de tercera generación.

El inmigrante de “segunda generación” es un completo desarraigado: está escindido entre su país de origen al que conoce por los comentarios de sus padres y su país de nacimiento, del que no siente el formar parte. Pero este tema ya lo trataremos en otro momento. Por ahora, baste decir que los inmigrantes de “segunda generación” han demostrado ser la madre de todos los conflictos…

 

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