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Infokrisis.- En tanto que padre de familia numerosa no es que intente adoctrinar a mis hijos, es que simplemente intento estimular en ellos su capacidad de razonamiento lógico. Uno de mis hijos salió hace poco por TV en la Plaza de Sant Jaume durante las Fiestas de la Merced, protestando por la absurda política lingüística de la Generalitat y del Ayuntamiento de BCN, que provocó la pitada contra la escritora Elvira Lindo. Esa acción individual de mi hijo es buena muestra de que la semilla sembrada -no el adoctrinamiento puro y duro- es suficiente para que cerebros bien amueblados interpreten de forma sana y razonable los problemas del país. Por tanto, es en forma de 20 conversaciones con mi hija que iniciamos esta serie de artículos sobre la inmigración explicada a partir de sus conceptos más básicos.

 

La inmigración explicada a mi hija en 20 diálogos

(lo que ZP no entiende)

Hace sólo tres días, en la Biblioteca de mi pueblo me llevé en régimen de préstamo una obra cuyo título me llamó la atención: “La inmigración explicada a mi hija” de Sami Naïr. Algo debía de saber Naïr sobre la inmigración puesto que su nombre no era europeo. Luego resultó que se trataba de un catedrático de Ciencias Políticas de la universidad de París VIII, colaborador habitual de la prensa –habría que añadir, “de la prensa progre”, pues no en vano sus artículos aparecen especialmente en “Liberation”, “Le Monde” y, por supuesto, “El País”- y también había aparecido en España dando cursos en alguna universidad privada a la que, por supuesto no llevaré a mis hijos.

Francia ha promocionado como apóstoles del inmigracionismo a algunos grandes nombres y apellidos oriundos de otras latitudes. Tarik Ramadán, radical entre los radicales y simulador entre los simuladores, falso moderado ante las cámaras de la ORTF y extremista religioso puertas para adentro de la mezquita, es uno de ellos. Sami Naïr es otro. Hay más, habitualmente, raperos superventas o deportistas de éxito, pero Naïr va de intelectual y, en realidad, cualidades no le faltan, a pesar de los pesares.

Si, porque el libro “La inmigración explicada a mi hija” -escrito en el 2000 y publicado en el 2001- no ha soportado cinco escasos años de choque con la realidad. Por ejemplo, cuando dice que en España apenas hay inmigrantes y que no llegan al 2% de la población española… por tanto, no hay motivo de alarma. En apenas cinco años, ese 2% se ha convertido en un 12%. Si se trata de prever, Naïr no es, desde luego, lo que se dice un Nostramus.

Siempre me había preguntado de dónde había salido esa falacia que otorgaba a los inmigrantes el privilegio y el esfuerzo de pagar con la fuerza de su trabajo las pensiones de nuestros abuelos. Porque se trata de una falacia. Pues bien, en el 2000, Naïr ya lo pregonaba a quien quisiera comprar su libro. Si la leyenda urbana no había partido de él, al menos se le puede atribuir su difusión en la nebulosa progre. Y todo así. Resultaría difícil encontrar otra obra que supusiera tal racimo de tópicos sobre la inmigración, difundidos bajo la forma de diálogo de un padre con su hija. Para colmo la niña de marras corresponde al ideal de mujer árabe: ni discute, ni replica, sino que sólo hace valer su opinión, lo justo, para que su papaíto del alma, le convenza de lo contrario y la lleve por el camino recto. Entre las pocas cosas positivas que aporta este libro, se me ocurre que una de ellas es la provocación para incitar a escribir otro en sentido opuesto. Y eso es lo que hemos hecho: recoger el guante y responder también en forma de conversación con nuestros hijos.

Si ni una sola de las ideas que Naïr difunde en este libro se ha cumplido y si todas sus afirmaciones se han diluido como polvo en el desierto y hoy la inmigración es considerada como problema por la inmensa mayoría del pueblo español, se debe, sobre todo, a la irresponsabilidad del gobierno en esta materia. Maticemos y señalemos con el dedo acusador.

No es rigurosamente cierto que hubiera un antes y un después de la regularización masiva de febrero-mayo de 2005, la “regularización Caldera-ZP”. No es lo mismo 1.200.000 clandestinos que 800.000 clandestinos transformados en legales, operando como ariete de un formidable “efecto llamada”, desde entonces, permanente. Pero es que, existían precedentes. Antes hubo la reforma de la Ley de Extranjería de 1999 promovida por todos los partidos, especialmente por el PSOE, y con excepción del PP –que no tenía la mayoría absoluta- a partir de la cual se generó el primer “efecto llamada”. Si ese primer “efecto llamada” igualó a España en número de inmigrantes a cualquier otro país receptor de inmigración, a partir del segundo “efecto llamada”, se logró lo que parecía imposible: situar a España a la cabeza de los países receptores de inmigración en Europa. Gracias Partido Socialista, sin ustedes habría sido imposible realizar ese tránsito.

Todo esto es difícil de comprender por las nuevas generaciones susceptibles de ser adoctrinadas por la “Educación para la Ciudadanía” (la “Formación del Espíritu Nacional” de ZP). Así que habrá que empezar a explicar todo el problema a partir de cero.

Estas líneas van dirigidas, así pues, a esa mayoría de españoles que “perciben” a la inmigración como problema. Mi hija es una chica madura, y mis otros dos hijos son mayores, así que los argumentos van a ser objetivos y realistas, en absoluto, tópicos y carentes de basamento lógico. Es evidente que, como en el caso de Naïr, estas líneas solamente van a estar representadas en forma de diálogo a efectos pedagógicos. No en vano, la mayéutica (transmitir ideas mediante diálogos esclarecedores) es una de las tradiciones intelectuales europeas desde los albores de la filosofía clásica. Y eso es lo que vamos a ejercitar. Vale la pena hacerlo bajo la forma de conversación con nuestros hijos dado que ellos son los que van a tener que soportar más duramente los errores de nuestros actuales gobernantes.

Villena, 15 de octubre de 2006

 

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