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Infokrisis.- Terminamos esta breve serie de artículos con un tema que, en las semanas que vienen, nos dará la oportunidad de enlazar con otra serie sobre el tema de la sexualidad en la escuela. Y más en concreto sobre un nuevo modelo educativo que desdice las experiencias progresistas de los últimos 30 años. La "coeducación" ha sido una mala experiencia: las niñas de han asilvestrado y los niños no han disminuido su rendimiento escolar. La "educación diferenciada" se impone cada vez más... y es urgente que así sea porque la escuela pública es el primer campo de violencia sexual...

 

Violencia sexual en la escuela

En la Comunicación presentada por Emilia Caballero Alvarez, Adjunta al Síndic de Greuges de la Comunidad Valenciana, en las XVI Jornadas de Coordinación entre Defensores del Pueblo, del año 2001, se daban los siguientes datos recogidos en una muestra de 365 varones , entre 16 y 18 años:

-        El 53,4% considera a la mujer como débil e inferior.

-        El 23% tienen la convicción de que la debilidad de las mujeres legitima al varón para ejercer la autoridad dentro de la pareja.

-        El 35,4% está de acuerdo o muy de acuerdo con actitudes que justifican, niegan o minimizan la violencia contra la mujer.

-        El 72% tiende a justificar dicha violencia achacándola a la locura, al paro o a las drogodependencias, frente al 72% de las chicas que la achacan a causas sociales.

Se puede añadir el dato recabado por el Centro Reina Sofía a partir de una encuesta realizada entre escolares, según el cual siete de cada diez víctimas de acoso escolar son chicas de entre los 12 y los 16 años..

La conclusión es bastante evidente: existen posiciones sexistas entre los más jóvenes, aquellos que se han educado en una sociedad libre y sin represiones en materia sexual.

¿Cómo se manifiesta la violencia sexual en la escuela?

De momento nadie está dando la importancia que merece este tema y que supone un torpedo a la línea de flotación de la coeducación y da nuevos y sólidos argumentos a los partidarios de la “educación diferenciada”, cada vez más activos y beligerantes. Hoy, parece como si en España no hubiera violencia sexual en la escuela, como ayer parecía que no había violencia contra los profesores, bullying o bandas étnicas. La mejor forma de encarar un problema no es, desde luego, negando su existencia. Pues bien, esto es lo que hoy se está haciendo. Cualquier cosa para no dar argumentos suplementarios a quienes cuestionan la coeducación.

Lo habitual cuando un director de centro comunica a los padres de un alumno que su hijo practica violencia de fondo sexual en la escuela es negar la mayor: “Cosas de niños, chiquilladas, no exageren” o este otro argumento tan repetido de “Son ustedes unos carcas”, por no hablar de aquel otro: “Son cosas de niños, no hay que darle tanta importancia”. Es normal que los padres se obstinen en no reconocer que su hijito del alma, al que han educado como el rey de la casa, tiene madera de maltratador. Pero que nadie se engañe: fuera de los juegos inocentes de conocimiento sexual que todos los niños y todas las niñas han practicado siempre, ha aparecido una agresividad y una violencia que no deja presagiar nada bueno.

¿Cuándo se produce agresividad sexual en la escuela?

El problema inicial que plantea este tema es cuándo podemos estar seguros de que un juego inocente deja de ser tal y se convierte en un acto de agresividad sexual protagonizado por menores de edad. Hay algunos indicativos:

-        Cuando aparece falta de respeto por el cuerpo de la otra persona.

-        Cuando se le intenta imponer un tipo de relación que excede el grado que la otra persona quiere.

-        Cuando se utiliza un lengua despectivo, sexista, cargado de epítetos despreciativos e insultos de contenido sexual.

-        Cuando se accede al cuerpo de otra persona sin su consentimiento.

-        Cuando un juego de seducción es interpretado como una llamada a una relación sexual al que la otra persona no está dispuesta a llegar.

-        Cuando se sigue una conducta abusiva destinada a obtener placer sexual o a sublimar traumas, problemas o frustraciones, sin el consentimiento de la otra persona.

La cuestión más preocupante es saber por qué hoy se dan muchos más casos de este tipo de violencia que ayer, si, en realidad, se tiende a pensar que era antes cuando los jóvenes estaban sometidos a todo tipo de represiones sexuales; en cambio hoy, con la libertad y la información sexual de que se dispone desde la escuela, estos problemas deberían de haber remitido. Paradójicamente, es todo lo contrario lo que ha ocurrido. Por nuestra parte, pensamos que no hay aquí nada nuevo: la violencia sexual en la escuela se explica por los mismos motivos que hay violencia en general en la escuela, solamente que algunos alumnos la canalizan a través de la sexualidad dada su particular ecuación personal.

¿Qué hacer ante una agresión sexual en la escuela?

Ahora bien: interpretar el porqué existen agresiones sexuales en la escuela, no quiere decir, desde luego, justificarlo o excusarlo, sino solamente atestiguar una situación que, hasta ahora, merece muy poca atención por parte de las autoridades educativas. En cuanto a las autoridades de los centros:

-        No deben olvidar que las agresiones sexuales son un delito e, inmediatamente se produzcan, a partir de determinado nivel de gravedad, generan responsabilidades, incluso entre menores.

-        Las direcciones de los centros docentes, tienen la obligación inexcusable de responder inmediatamente a las agresiones sexuales que se den en el ámbito escolar, pero también, si perciben que estas agresiones se producen en el ámbito familiar.

-        Los profesores deben de estimular la confianza entre los alumnos que facilite el comunicar cualquier caso de agresión sexual que se produzca en las aulas.

-        La víctima de una agresión sexual debe de sentirse arropada por los profesores y también por los alumnos, los primeros deben ofrecer apoyo psicológico, los segundos amistad y solidaridad. Deben mostrar afecto al agredido y ayudarle a reconstruir su autoestima.

-        El centro debe de reunir toda la información sobre el tipo de agresión, cómo se ha producido, si ha habido antecedentes, quienes la han protagonizado, cuál ha sido el desencadenante, en definitiva, deben disponer de todos los elementos de dossier para resolver la cuestión.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

 

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