RSXXI. La crisis de los valores sociales (IV de XV)

Publicado: Miércoles, 12 de Julio de 2006 19:46 por Ernesto Milá en NACIONAL
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Infokrisis.- La gran responsabilidad de ZP consiste en haber destruido cualquier valor social digno de ser tenido en cuenta y de haber elaborado una superestructura de seudovalores progresistas, inconsistentes, que consituyen el núcleo esencial de su ideología "soft". El elemento central de esa nueva escala de seudovalores es el ajuste de cuentas con la historia y la recuperación de la "memoria histórica", es decir la revalidación de la doctrina de las dos españas.

 

 

1.        Crisis de todos los valores sociales

Si el felipismo supuso la irrupción de la economía del pelotazo y la entronización del “triunfador” como modelo social, aun cuando careciera de escrúpulos o de moralidad, el zapaterismo está constituyendo una verdadera tragedia en la Historia de España.

Cuando ascendió al poder, el felipismo era considerado desde los EE.UU. como una forma de “nacionalismo”. De hecho, si tenemos en cuenta que el felipismo organizó los eventos del 92 (la Expo-Sevilla, los JJ.OO. de Barcelona y los actos del V Centenario) que, en el fondo, no fueron más que formas de promoción internacional de España, se verá que aquella opinión no era del todo desacertada. En el felipismo subyacía la idea de que España “era un producto vendible” a condición de saberse vender como “unidad con diversidad interior”. En el zapaterismo todo esto se ha evaporado.

El zapaterismo no es sino la ideología de la globalización llevada a la práctica. Zapatero abomina de cualquier frontera: ni le importan, ni las tiene en cuenta. No sólo eso: es capaz, incluso, de darles a otros las fronteras que le soliciten (así por ejemplo, la reforma del Estatuto de Catalunya no es sino la creación de un “Estado Catalán” encubierto o, si se quiere, de la desaparición del Estado Español en Catalunya), de dejar las fronteras desguarnecidas (cuando la crisis de las vallas en Ceuta y Melilla la Legión debió patrullar con las armas descargadas, no existe frontera digna de tal nombre con Europa y es por los Pirineos por donde entran contingentes de inmigración masiva, delincuentes sin fronteras y por donde parten los botines expoliados hacia el Este), y de cuestionar la existencia misma del Estado. Para ZP la “nación” es un obstáculo que impide la globalización. Porque ZP se forja una idea propia de la globalización, que ni coincide con los impulsores de la misma (los poderes económicos), ni con los antisistema (que buscan “otra globalización”). De hecho, ZP promueve una “tercera vía”, la del “diálogo de las culturas” que ignora lo esencial: que no son las “culturas” quienes dialogan sino sus representantes, que otras culturas están mucho más arraigadas en el subconsciente de las poblaciones que la cultura europea y, por tanto, se trata de un diálogo desigual, y que, en el fondo, las culturas son solamente las superestructuras psicológicas derivadas de infraestructuras étnicas, religiosas, históricas y geopolíticas, que ZP ignora y desconsidera.

De ahí que su “diálogo de culturas” sea un buñuelo de viento que pende sobre el vacío sin contar con el soporte real de nadie, ni siquiera el de los miembros de su gobierno. Porque el verdadero problema de ZP es su falta de ideas o, lo que es peor, lo primario de sus ideas, algo que equivale a decir: su ignorancia congénita de la historia de las ideas.

Solamente quien carece de cultura propia, quien desconoce todo lo relativo a la propia identidad, puede aceptar de buen grado dialogar con cualquiera… incluso con aquellas culturas, como el Islam, donde la brecha antropológica y cultural es tan grande que impide cualquier entendimiento. Para ZP es fácil proponer el “diálogo”, en tanto que la ausencia de ideas propias y de referencias identitarias le permite abrirse a quien sí las tiene, sin percibir en ello problema alguno.

El problema de ZP no son solamente sus modales afectados, su absoluta falta de firmeza a la hora de dirigir el Estado, o su ideología “soft” (es decir, su ausencia de ideología), aparte de la sustitución de cualquier esquema ideológico por la “moda” imperante en ese momento (hasta ayer la globalización); sino que, consciente de esas limitaciones, ha optado por resucitar el “guerracivilismo”, o sea, la doctrina de las “dos Españas”.

Ningún otro presidente democrático antes que él había tenido tal ausencia de escrúpulos y de visión política como para caer en un error semejante. Pero esto es consecuencia de la falta de ideas del personaje y de los tópicos manidos que suele utilizar, y que recuerda de su período de estudiante: franquismo-república, malos-buenos, bando franquista malvado y capaz de todo-bando republicano bondadoso y hacedor del bien… Solamente puede haber una revisión histórica, la que tienda a rescatar la memoria de la República… es decir, de los buenos.

Ahora bien:

- La República fue, probablemente, uno de los regímenes más corruptos e ineficaces en la Historia de España.

- La incapacidad de TODOS los partidos republicanos, desde la derecha hasta el socialismo, provocaron la guerra civil.

- Los desmanes de uno y otro bando son tan ciertos y verídicos como de imposible excusa.

- Y si vamos a eso, la República tiene mucho que callar pues planificó sistemáticamente la eliminación de los adversarios políticos: Paracuellos prefigura las fosas de Katyn y las checas el GULAG estalinista.

- De entre todas las fuerzas políticas republicanas, el PSOE fue, sin duda, uno de los elementos más desestabilizadores y golpistas, y su actuación en octubre del 34 absolutamente injustificable.

La guerra civil fue el gran drama de España en el siglo XX. El casi millón de muertos, la tragedia que supuso la ruptura en dos partes del país, a menudo repercutió en el seno de cada familia dramáticamente. Durante tres años se mató y se murió por una idea diferente de España. De UNA España.

Ningún político mediocre y falto de ideas propias tiene derecho a hacer lo que está haciendo ZP día tras día:

- Resucitar cadáveres en putrefacción como el de Santiago Carrillo, uno de los personajes más siniestros y criminales de la Historia de España en el siglo XX.

- Resucitar un enésimo debate sobre la guerra civil en lugar de la superación de la misma.

- Intentar recobrar la “memoria histórica”, es decir, atribuir toda la responsabilidad a uno de los dos bandos (cuando ambos la comparten).

Pero nos equivocaríamos si viéramos solamente en esta política un intento de crear señuelos para que se evite mirar a la triste gestión política del gobierno ZP. En el fondo, este intento de recuperar los fantasmas de la guerra civil tiene también mucho que ver con la psicología de ZP:

- Para ZP, la transición se cerró en falso. Es preciso realizar una “segunda transición”.

- Para ZP, esta “segunda transición” tiene como finalidad cubrir el trecho que impidió llegar a la “ruptura democrática” en 1977.

- Para ZP, la “ruptura democrática” implica dejar las cosas tal como estaban en julio de 1936: con la izquierda triunfante.

- Para ZP, lo verdaderamente importante es negar el papel del franquismo en la Historia de España. Negar incluso que el franquismo existió algún día y derrotó a la República.

¿Y qué es el franquismo? El franquismo es historia. Y como historia hay que examinarlo. Cuarenta años de historia no se despachan quitando una estatua u homenajeando a un criminal. Cuarenta años de historia se analizan, se incorporan, y se asumen como se asume a Viriato, Don Favila, Prim o Lerroux. La Historia es la Historia. Ni se niega ni se reescribe: se analiza siguiendo los principios de objetividad, veracidad y realidad.

Pero seamos más precisos y digamos algo sobre el franquismo:

- El franquismo fue una forma de autoritarismo surgido de los años 30 y que logró perpetuarse hasta la desaparición física de su fundador.

- El franquismo tuvo base social y seguidores, y la prueba es que en 1975-77 los partidos democráticos no tuvieron fuerza social suficiente como para realizar la “ruptura”.

- El franquismo logró la primera transformación económica real de España en el siglo XX: se pasó de una economía agraria y atrasada a un desarrollismo industrial innegable.

- Ese desarrollismo se realizó aplicando fórmulas tímidamente liberales. Posteriormente, la contradicción entre una economía liberal y un sistema autoritario, la necesidad de integración en Europa, forzó la reforma del sistema y la creación de un marco democrático.

- La falta de libertades democráticas franquistas es la propia de cualquier régimen autoritario que aspira a recuperar el terreno perdido en el campo económico y modernizar las estructuras productivas de un país. Es la convicción de que las libertades políticas deben subordinarse al bienestar económico.

Creemos que este juicio sobre el franquismo es breve, conciso, pero no erróneo. Se podrá matizar, se podrá adjetivar y, finalmente, se podrá objetar… Lo que no puede hacerse es dar marcha atrás a la rueda de la Historia y aspirar a viajar en el túnel del tiempo hasta julio de 1936. Pues bien: esa es la intención de ZP.

ZP es el primer presidente que ha asumido acríticamente todos los valores, incluso los más caricaturescos, con los que suele aureolarse un “progre”. Al lado suyo, las americanas de pana del Guerra o las constantes referencias “progresistas” de Felipe González son casi inofensivas. Con ZP ha triunfado la ideología progresista en todos los terrenos, esto es, la ausencia de ideología y la sustitución de cualquier marco ideológico por una serie de tópicos absolutamente maniqueos, construidos en el aire y, por ende, peligrosos.

Si, porque los principios de ZP están alterando todos aquellos en los que se ha basado hasta ahora la sociedad española:

- La Familia.- En dos años de gobierno, los ataques contra la familia han sido constantes y han constituido el primer objetivo de ZP: facilitar los divorcios (acortando los plazos y, por tanto, impidiendo las reconciliaciones), considerar “matrimonio” a las uniones gays, reconocer derechos a homosexuales, travestís, transexuales… pero no dar ningún derecho a las familias.

- La Natalidad.- En los dos años de gobierno de ZP la vivienda ha subido un 23%. En los años anteriores se había mantenido un crecimiento constante del precio de la vivienda en un 14% anual. En estas condiciones, junto con los contratos en precario y la inseguridad en el trabajo, resulta muy difícil formar una familia y casi imposible tener hijos. Por otra parte, el gobierno no ha realizado ninguna campaña a favor de la natalidad, e incluso ha engañado al pueblo español asegurando que la “natalidad repuntaba”… cuando en realidad, el repunte se ha debido a los nacimientos de inmigrantes. Por otra parte, el gobierno no hace nada para investigar qué causa las alarmantes bajas tasas de fertilidad y los problemas de concepción.

- La Educación.- En apenas dos años el sistema de enseñanza pública ha quebrado, no solamente por la irrupción de miles de alumnos que ni conocen el idioma, ni están motivados, y proceden de grupos étnicos que no atribuyen ninguna importancia al estudio; sino, especialmente, por una ley de enseñanza y una normativa que, en lugar de privilegiar el esfuerzo, la constancia, la memoria, la experimentación directa y objetiva, el espíritu de sacrificio, ha transmitido los valores-ONG. Estos valores “finalistas” (multicultularidad, tolerancia, democracia, pacifismo, etc.) no encuentran una contrapartida en valores “instrumentales” (los utilizados en el día a día y en la vida social y cotidiana).

- La Historia.- Se podrá ser católico o no. Lo que no puede negarse es el papel desempeñado por el catolicismo en la Historia de España, que incluso ha sido reconocido por la Constitución de 1977. A pesar de haberse casado por la Iglesia, a pesar de haber bautizado y realizado la primera comunión de sus niñas, ZP, por algún motivo que se nos escapa, parece considerar a la Iglesia Católica como el gran enemigo. Y ciertamente lo es: nunca como hoy los centros educativos de la Iglesia han registrado tal avalancha de alumnos que huyen de la enseñanza pública y de su marasmo. El acoso de que es objeto la Iglesia española tiene como contrapartida reforzar a los sectores militantes de ésta en contra del poder político. Uno de los rasgos propios de la teoría de las “dos Españas”. El catolicismo no es “una religión más”, similar a cualquier otra y, especialmente, al Islam. Es la religión mayoritaria del pueblo español, precisa un tratamiento preferencial y su voz debe tenerse necesariamente en cuenta.

- Las costumbres sociales.- el gobierno ZP ha acometido en dos años medidas, como mínimo, “curiosas”. La cruzada contra los fumadores constituye un portento de cinismo. Si el tabaco es peligroso, ¿por qué se permite su venta? Indudablemente porque reporta beneficios a las arcas públicas. Entonces, ¿por qué se reprime su consumo? Porque genera gasto en sanidad… Se trata de limitar su consumo para que sea rentable para el Estado. Y en cuanto al Carné de Conducir por puntos y los dramáticos llamamientos para evitar accidente, ¿qué puede decirse? Es el camino más simple para evitar acometer la medida que haría descender los accidentes: crear carreteras más seguras y mejor trazadas. Aparte de que en un país en el que el salario medio está apenas por encima de los 1000 euros-mes, crear multas de 600 euros supone un disparate puro y simple. El Estado interviene solamente allí donde percibe una posibilidad recaudadora y el carácter rentable de la recaudación.

- La permisividad a todos los niveles.- El gobierno ZP es un gobierno “comprensivo” y permisivo. Hay que dialogar con los terroristas, y no importa si siguen delinquiendo. Hay que dialogar con los países que permiten el aluvión de inmigrantes y las tragedias en el Estrecho y con ellos el diálogo se limita a cuánto hay que pagarles para que disminuyan puntualmente el flujo. Y, por supuesto, permisividad: al parecer ya somos maduros para que nuestra sociedad sea intoxicada con heroína, cocaína y haschish pero, al parecer, hay que prevenirse contra el alcohol y el tabaco preferentemente. La reforma del Código Penal de 1995 se ha mostrado un verdadero fracaso: delincuentes multirreincidentes cometen delito tras delito y ni siquiera son expulsados del país, mucho menos entran en cárcel y si entran es por poco tiempo. Se diría que con ZP la “Autoritas” del Estado ha terminado por diluirse. Vivimos en una situación de aumento asindótico de la delincuencia y la inseguridad ciudadana que el Estado, a despecho de la sensación que tienen sus ciudadanos, se obstina en negar. En muchas comunidades los ciudadanos están adquiriendo armas de caza y confiando su seguridad a su propia capacidad de autodefensa o a seguridad privada. El Estado, y con él la sociedad, está siendo víctima de escuálidas mafias de bandidos. Nunca un Estado ha alcanzado tales extremos de ineficacia en su gestión y de indefensión de sus ciudadanos.

- La moral de ONG.- Las ONGs no son más que negocios subvencionados que deben declarar un beneficio cero al final del ejercicio, algo sencillo para cualquier maquillador contable principiante. Las ONGs justifican las subvenciones que reciben afirmando que “ayudan”. Y es posible que algunas ONGs ejemplares así lo hagan, pero no es menos cierto que cada vez existe más abuso y desfase entre lo que reciben las ONGs y lo que destinan para “ayudas al tercer mundo”. Apenas se producen auditorías serias a ONGs que, prácticamente, han pasado a ser intocables. En buena medida, las ONGs nos ilustran sobre el “doble lenguaje” que ZP ha elevado al más alto rango: cuando digo “ayuda” quiero decir que me ayudo a mí mismo; cuando digo “solidaridad” quiero decir que primero pienso en mí y luego en los negritos esos del tercer mundo; cuando digo “beneficio cero” y “acción desinteresada” quiero decir que primero me fijo el sueldo propio y con lo que sobra encargo a alguna empresa amiga que realice una campaña publicitaria a favor de tal o cual tema. Nunca como en la España de ZP se puede hablar con tanta propiedad del “negocio humanitario”.

- La cultura de la precariedad.- Hasta no hace mucho, el sueño dorado de un español consistía en tener un trabajo estable que le permitiera obtener una razonable fuente de ingresos para vivir dignamente. Hoy, esto es casi una utopía. Con la aquiescencia de los sindicatos se ha llegado a una situación de renuncia constante a derechos sociales adquiridos, y el primero y más importante de todos ellos es la estabilidad en el empleo y el salario digno. Paradójicamente, hoy los derechos “esenciales” de los trabajadores son mucho menores que en el período más negro del franquismo, pero eso sí: tenemos derechos “formales” que muy pocos utilizan (derecho de sindicación que alcanza apenas a un 14% de la masa laboral, derecho de huelga que es casi un residuo del período heroico sindical, y poco más). El período de cotización para percibir la jubilación se ha extendido recientemente de 12 a 15 años, con el voto a favor de los sindicatos. Las prestaciones de jubilación son cada vez más irrisorias en sí mismas y mucho más si las comparamos con las cantidades cotizadas. Regímenes como el de autónomos suponen un verdadero latrocinio, sin apenas derechos. Los fármacos gratuitos cada vez son menos, genéricos o no. Pero eso sí: las operaciones de cambio de sexo se realizan con cargo a la Seguridad Social, pero las malformaciones cervicales y de columna no se consideran “enfermedades laborales”, y la corrección optométrica no queda cubierta… Y ante todos estos disparates los sindicatos se preocupan sobre todo de la integración laboral de los trabajadores inmigrantes, como tarea prioritaria.

- El desmantelamiento de la sociedad civil: fue el gran hallazgo de Felipe González. El desmantelamiento del tejido asociativo data de los primeros tiempos del felipismo, aquello que se conoció como “el desencanto”. ¿Para qué organizarse si no sirve para nada? ¿Para qué intentar cambiar las cosas, si siempre permanecen igual? ¿Para qué aspirar a mover una parte, si el todo sigue constante? Desde mediados de los años 80, las cifras de implicados en asociacionismo bajaron dramáticamente. El repliegue a lo personal, el uso y abuso de las nuevas tecnologías y de los medios de ocio que podían seguirse desde el hogar, la renuncia a cualquier marco asociativo (político, sindical, cultural, asistencial), se ha terminado por convertir en la lacra de nuestra sociedad. Nunca una sociedad estuvo tan poco implicada y desinteresada en su gestión como la nuestra. En nuestra sociedad, la democracia se ha convertido en partitocracia (poder de los partidos) y plutocracia (poder del dinero) y no ha tenido a la sociedad civil como revulsivo para poder reorientar el sistema por una vía democrática.

Podríamos seguir hasta la saciedad la trayectoria de ZP en su intento de alterar hasta los cimientos la estructura de la sociedad española, pero perderíamos el tiempo. ZP y sus mentores han entendido que, fundamentalmente, el electorado es:

- Voluble: le ocurre como al timón, que hacia donde se le orienta, gira. Hoy piensa A y mañana no-A, sin reservas mentales.

- Sin capacidad crítica: ignora lo que es el pensamiento lógico y se basa en apriorismos, tópicos y sugestiones.

- Simple en sus razonamientos: basados en dualidades maniqueas “bueno-malo”

- Perezoso en sus esfuerzos: informarse y formarse cuestan esfuerzos y tiempo.

- Replegado en su individualidad: y por tanto alejado de la sociedad civil organizada y de los movimientos de protesta. Si existen son puntuales y nunca decisivos.

- Absolutamente permeable a las influencias mediáticas: para ZP no existe otra verdad que la expuesta por PRISA cada mañana desde las 7:00 en la SER o la Cuatro o desde la 1:00 en El País.

- Hemipléjico mental: piensa en términos de “dos Españas”, de ZP-diálogo y PP-franquismo, derecha mala – izquierda buena, derecha dictadura – izquierda libertad. Cualquier otro razonamiento se le escapa.

En estas circunstancias, el poder –quien controla los mecanismos de poder y de comunicación- hace con el ciudadano como el escarabajo pelotero con su bola de mierda: la dirige hacia donde quiere, como quiere y cuando quiere.

Tras los modales afectados de ZP lo que se esconde es un mediocre que ha pagado caro los favores de quienes le ayudaron a entronizarse en el poder: buena parte de la ayuda española al desarrollo en Iberoamérica está programada de tal manera que el beneficiario verdadero es para la división de libros educativos de PRISA. Por otra parte, el favor realizado entre el 11 y el 14-M lo ha pagado con creces concediendo a la cadena de Polanco dos canales de TV en abierto. Aún así, ZP no ha podido evitar que la SER dejara de ser la emisora con más audiencia y que COPE y Onda Cero cuestionaran decisivamente su preponderancia en la radiodifusión. En Internet, los “productos” de Polanco están en recesión y son precisamente los medios anti-ZP más característicos (el Mundo y Libertad Digital) los que mantienen la hegemonía. Podemos pensar dónde estaría ZP en las encuestas de no ser por PRISA, incluso podemos pensar si alguna vez ZP hubiera podido abandonar el puesto de diputadillo de provincias, silencioso y circunspecto, de no haber mediado Polanco y el despiste congénito de Maragall…

Precisamente, con el apoyo de Polanco y con el disparate organizado por Maragall en torno a la reforma del Estatuto de Catalunya, lo que se está cociendo es una inevitable y profunda reforma constitucional.

(c) Ernesto Milà - Infokrisis - infokrisis@yahoo.es - 12.07.06

 

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