20060713155052-20060712192840-rsxxi.gif

Infokrisis.- En esta segunda entrega de la serie Revisión Siglo XXI, abordamos dos cuestiones capitales en la política de ZP: la crisis del modelo multicultural promovido desde el PSOE y el aislamiento internacional de España. Ambos temas están íntimamente unidos y forman parte del repaso que estamos realizando a las políticas aplicadas por ZP en estos dos últimos años. 

2. La crisis del multiculturalismo

En 1998 no había en España más de 500.000 inmigrantes, de los que la mitad pertenecían a la Unión Europea. Ocho años después esa cifra se ha multiplicado por 10: en la actualidad nuestro país está a la cabeza de la inmigración en Europa. En solamente ocho años hemos superado a Francia, Inglaterra y Alemania… cuando nuestro PIB y nuestra riqueza son muy inferiores a estos tres países.Aunque la tendencia actual se ralentice en los próximos cuatro años, no hay ninguna duda de que cuando se desate la crisis terminal del régimen de ZP, en nuestro país se encontrarán 10.000.000 de inmigrantes, esto es un 23-25% de la población. Nunca en la historia se ha producido un vuelco demográfico de tal magnitud. Este vuelco no será gratuito y producirá gravísimos desajustes de los que solamente hoy estamos viendo los primeros efectos.La política de Aznar en el terreno de la inmigración era, simplemente, de desinterés. Por otra parte, las patronales de hostelería y construcción, además de los grandes propietarios campesinos y terratenientes -habitualmente soportes de la política de centro-derecha- estaban muy interesados en la llegada masiva de inmigrantes.

Con Aznar, la llegada masiva de inmigrantes castigó las arcas públicas, pero benefició a estas patronales. Con ZP, los peores efectos de la inmigración se están haciendo visibles. Hay muy pocos beneficiarios y muchos damnificados. En los próximos años será evidente que:

a)     Los costes que la inmigración depara a las arcas públicas son muy superiores a los ingresos que reporta. Los inmigrantes no solamente no van a pagar la jubilación de nuestros abuelos, como se dijo, sino que, además, están desequilibrando más el presupuesto de la Seguridad Social.

b)     La productividad en España está bajando. Los inmigrantes, lejos de ser mano de obra cualificada, son mano de obra inexperta. España se ha convertido en un centro de formación profesional para el Tercer Mundo.

c)     El actual 10% de inmigración, en tanto que aumento brusco y no previsto de la población, ha contribuido a desequilibrar a la sociedad española en todos los terrenos: enseñanza, vivienda, sanidad, seguridad ciudadana, empleo, siniestralidad vial, violencia de género, etcétera.

d)     A pesar de que la inmigración supone un 10% de la población, su tasa de natalidad es de un 25%. En los próximos años se duplicará. Hacia el año 2030, la tasa de natalidad de la inmigración habrá superado a la de los oriundos de España. A partir de ese momento, empezaremos a ser minoría en nuestra tierra.

e)     No ha llegado la mano de obra inmigrante que precisamos (con cualificación laboral, perteneciente a determinadas especialidades, profesionales perfectamente formados, etc.), sino que ha llegado una mano de obra imposible de ser absorbida por el mercado laboral y que restará posibilidades de empleo a las capas menos competitivas de la sociedad española.

f)       Esta inmigración, además, pertenece a conjuntos étnico-culturales muy alejados del estándar europeo: poblaciones magrebíes y andinas con escalas de valores y principios muy alejados de los nuestros. Ni es una inmigración integrable ni asimilable. Es, simplemente, un problema incrustado.

La absoluta indiferencia del gobierno Aznar en materia de inmigración contrasta con la predisposición del gobierno ZP a “integrar” a los inmigrantes, “tenderles la mano”, abordar el “diálogo intercultural” y “facilitarles la inserción en la sociedad española”. Es decir, en convertirlos en votantes de la opción socialista.Ahora bien, para que haya “diálogo” debe haber dos partes y ambas tienen que estar dispuestas a dialogar. Además, debe existir una conciencia clara de quién es el anfitrión y quién es el visitante, y una claridad aún mayor en cuales son los deberes y obligaciones de cada parte. En la actualidad, el gobierno ZP no ofrece ninguna de esas garantías.

ZP pertenece a ese sector del “progresismo” en el que han calado profundamente las ideas de autoculpabilización de Europa en relación a la inmigración: Europa fue potencia colonial, luego Europa saqueó a esos países y, por tanto, Europa debe pagar. La presencia de la inmigración es el pago a nuestras culpas. Esta idea de “pecado-expiación” es completamente enfermiza y ha sido generada por las “élites” intelectuales europeas en sus viajes al Tercer Mundo. Por su parte, los ZP, los Moratinos, Caldera, Consuelo Rumí y demás, tienen de la inmigración y del Tercer Mundo una idea absolutamente errónea. No es que aspiren a que “España” pague su “deuda” con el Tercer Mundo, es que al parecer, para ellos civilizar es “adeudar” y el hecho de que en los países andinos los sumos sacerdotes no realicen miles de sacrificios humanos diarios, es algo de lo que debemos estar avergonzados. Y haber hecho que estos países entraran en la civilización y que algunos, como Bolivia o Haití, lleven ya ¡200 años de independencia! es algo de lo que debemos arrepentirnos.

La inmigración es una tragedia:

a)     Para el país que emite inmigrantes, que queda privado de fuerza productiva y, en el caso de los países africanos y andinos, queda incluso desmotivada para realizar trabajo en su propio territorio. Si el inmigrante envía dinero ¿para qué hacer trabajar la tierra en el país de origen? Frecuentemente se da la paradoja de que las zonas que registran mayor densidad de inmigración tienen los cultivos más abandonados. ¿Para qué trabajar si el familiar emigrado ya envía dinero?

b)     Para el país receptor, que ve aumentar su inestabilidad interior, pierde cohesión, hace que aumenten los trabajadores nacionales en paro, ve como los elementos activos cobran salarios disminuidos y termina pensando que no hay más pobres ni necesitados que los llegados de fuera. Pues bien, no: existen clases desfavorecidas en  España, grupos sociales que precisan ayuda pública para poder sobrevivir. Son “nuestros pobres”. Hoy, la peor tragedia que puede darse en Europa es ser pobre, blanco y europeo.

c)     Para los propios inmigrantes, obligados a trabajar por salarios de miseria, hacinados en espacios mínimos, frecuentemente en pobres condiciones de habitabilidad, psicológicamente desarraigados: ni pertenecen al país que les acoge, y sienten vergüenza del país que les ha arrojado a la emigración. Inmersos en una cultura que en muchos aspectos es incompatible con la suya, entre la posibilidad de regresar y la repugnancia que habitualmente les genera su propio país.

Pero el gran problema radica en que la perspectiva multicultural defendida por el gobierno ZP solamente es viable si se tienen muy claros cuáles son los puntos de anclaje y las referencias culturales propias. Porque el inmigrante si las tiene claras: o bien es su religión (en el caso de la inmigración magrebí y subsahariana) o es su comunidad (en el caso de la andina) o son las redes familiares (en el caso de la inmigración oriental). Todos estos contingentes han sido engañados por la mafia: en Europa no atan los perros con longaniza. Así pues, a poco de llegar, estas comunidades perciben que no han llegado al paraíso de la abundancia… pero si han llegado a un paraíso social en el que cualquier necesidad puede serles cubierta por el Estado-promisión. Venidos de países en los que ni existe imposición fiscal, ni seguridad social, ni prácticamente asistencia social, aprenden pronto a tributar lo mínimo y defraudar lo máximo, acogiéndose a cualquier posibilidad de recibir subsidios sociales.

Estamos ante una inmigración cuyos salarios de miseria son compensados por subsidios generosos. Una vez más, lo que es negocio para sectores empresariales, resta riqueza al conjunto de la producción nacional.Pero por otra parte, no hay que perder de vista que el inmigrante es consciente de que vive en un ambiente que no es el suyo. Frecuentemente, un ambiente hostil. Esta hostilidad, unida a la lejanía y a la “comunidad” (frecuentemente el “guetto”) contribuyen a llevar al inmigrante a posiciones fundamentalistas. Si es musulmán se refugia en el fundamentalismo, si es joven andino lo hace en las bandas juveniles, si es chino ingresa en las tríadas, etcétera. La “comunidad” étnica facilita la resistencia de la comunidad inmigrante al medio hostil en el que reside.¿Y si el medio no fuera hostil? El medio ajeno siempre es hostil. El agua es el peor medio para el desarrollo de la mayoría de aves. Los reptiles se manejan mal bajo tierra. Cada especie y cada grupo nacional tiene un territorio que es el suyo, con un marco socio-cultural y unos valores propios; resulta absolutamente inevitable que, extraídos de ese marco y arrojados a cualquier otro, se sientan residentes en un medio hostil. No es el suyo, es el de los “otros”.

A partir de aquí se inicia el conflicto etno-cultural. Este conflicto no es hijo de la intolerancia, sino que deriva de la diferencia. Donde hay diferencia hay desequilibrios y donde existen desequilibrios hay choques.

En los cuatro primeros años de gobierno de ZP la población todavía cree en el multiculturalismo. Los españoles, en principio, no son “racistas” ni “xenófobos”, pero ocho años de convivencia con otros grupos étnicos han hecho que en el momento actual la inmigración sea el principal problema según el CIS, a mucha distancia del paro y del terrorismo. Y si añadimos que problemas como la inseguridad ciudadana o las alzas en el precio de la vivienda están íntimamente ligadas a la inmigración, veremos que los tres primeros problemas detectados por el CIS derivan del mismo hecho: la inmigración.

El PP no quiere ser el “partido antiinmigración”. De hecho, ya hemos dicho que gracias al PP las patronales del campo, la hostelería y la construcción mejoraron extraordinariamente su cuenta de beneficios. Así que se entienden los silencios del PP en la materia. Por su parte, el PSOE confía en sus dogmas “progresistas”: basta con facilitar las condiciones adecuadas para la integración para que los recién llegados de Papuasia, las Galápagos o el Hindikush, pasen a ser honestos ciudadanos españoles… Haría falta preguntarles, en principio, si quieren serlo. No está clara la respuesta.

Lo cierto es que ZP vende esperanza: esperanza en que se integren, esperanza en que quieran integrarse, esperanza en que los esfuerzos en pro de la integración den resultado positivos…, esperanzas que en Europa se han diluido completamente. Porque Europa tiene un problema y ese problema es la inmigración. Y ni todas las dotaciones presupuestarias que han venido realizando países mucho más ricos que España, ni toda la buena voluntad, han logrado avanzar ni un milímetro en la senda de la integración. Treinta años de esfuerzos presupuestarios, humanismo progresista y buena voluntad, no han bastado para integrar a los argelinos y subsaharianos en Francia. Y lo que es peor, todos estos esfuerzos han servido solamente para que estallara la intifada de noviembre de 2005.

Los efectos de la inmigración descontrolada van a ser:

a)     Aumento de las tensiones étnicas y raciales en España, especialmente en las zonas donde ambas comunidades estén más en contacto.

b)     Aumento de la inseguridad ciudadana y de las tasas de delincuencia.

c)     Aumento de las dotaciones presupuestarias en materia de seguridad y en subsidios sociales.

d)     Cierre de las comunidades étnicas en sí mismas, decantándose todas (la receptora y la visitante) hacia posiciones fundamentalistas.

e)     Diferencial demográfico a favor de la inmigración, que hará que hacia mediados del siglo la comunidad inmigrante y la autóctona estén igualadas.

f)       Creación de una “sociedad mestiza”, esto es, de una sociedad inestable, sin valores ni puntos de referencia unitarios.

Hacia el final de período ZP (2011-2012) estos problemas, no solamente se intuirán en el horizonte, sino que la situación de la inmigración en España será altamente tributaria de la situación de la inmigración en Europa. En Francia, Alemania e Inglaterra, la inmigración tiene más tradición que en España y los conflictos hoy son mucho más claros. La próxima intifada en Francia corre el riesgo de extenderse por toda la ribera mediterránea. Las concentraciones de inmigrantes magrebíes, desde Gibraltar a Port-Bou son, desde el punto de vista numérico, similares a las que hay al norte de los Pirineos. Las próximas intifadas en “eurabia” afectarán también a España.

3. Aislamiento internacional de España

Uno de los resultados más trágicos de la política exterior de ZP es haber adoptado una política completamente diferente al período anterior. En política exterior es preciso consensuar las orientaciones. Un principio de la política exterior es que más vale un enemigo seguro que un aliado infiel. En otras palabras: las políticas exteriores son políticas de Estado, no de partido, ni mucho menos dependen del capricho de tal o cual mandatario. Y, sin embargo, en España son, desde hace años, caprichos del presidente de turno.Esto ha conducido a un callejón sin salida a la diplomacia española.Aislada en Europa. Aislada en América. Solamente cuenta con el apoyo –interesado, por lo demás- de un pelotón de países “anómalos”, especialmente de Venezuela. El populismo venezolano de Chávez se apoya en el petróleo. Su antiamericanismo es solamente una exaltación gesticular, más que una realidad operativa: hoy, Venezuela exporta tres veces más petróleo a EEUU y obtiene cinco veces más beneficio. Nunca como hoy la economía venezolana ha estado tan ligada al crecimiento económico norteamericano. Es el chavismo errático y desgarrado el que ha permitido que el castrismo consolidara por primera vez, desde la caída de la URSS, su economía; o que Evo Morales contara con un aliado. Pues bien, estos son los “aliados” de España.

Aliados de boquilla porque, en la práctica, se sabe que Evo Morales ha cargado especialmente contra las empresas de los países aliados (contra Petrobras de Brasil y contra Repsol YPF de España-Argentina)…¿Otros aliados? En Europa han detectado el “peligro español”: ZP hace todo lo que la UE abomina. Fragmenta el Estado creando complicaciones innecesarias, fomenta los micronacionalismos, practica la entente cordiale con países aventureros de escasa solvencia política, su antiamericanismo no mide las consecuencias y no pasa de ser una actitud primaria propia de progres adolescentes, su permanente mano tendida hacia el mundo árabe es considerada por el mundo árabe como signo de debilidad mucho más que como alianza sincera… En Babia en lo que se refiere a la ampliación de la UE, Moratinos tan sólo tiene algo que decir en la cuestión palestina, pero ni tan siquiera es capaz de satisfacer a Hamas. Poco, realmente.

Las dos líneas maestras de la política exterior española son, por este orden:

a)     Erratismo, ausencia de línea clara y definida, actitudes contradictorias en breve período de tiempo, intenciones desmentidas por los hechos, falta de aliados sinceros y estables, iniciativas mal coordinadas que se contrarrestan unas a otras, imposibilidad de definir una línea de política exterior comprensible por otros, ignorancia absoluta de las leyes de la geopolítica.

b)     Debilidad caracterizada por iniciativas abordadas de manera voluntarista, sin tener en cuenta los aliados reales y si se está en condiciones de llevar a buen puerto. Puede ser lícita una línea política distanciada de los EEUU, lo que no puede hacerse es adoptarla sin antes medir las consecuencias. O lanzar la idea del “Diálogo de las Culturas” de manera unilateral, sin haber consultado antes a los eventuales aliados.

Estas dos líneas han generado una política exterior fracasada e imposible de reconstruir a corto y medio plazo, que ha tenido como desembocadura el aislamiento internacional de España.Los grandes fracasos de la política exterior española están siendo:

a)       No haber logrado incorporarse al eje franco-alemán.

b)       No haber conseguido el liderazgo de los países pequeños de la UE.

c)       No haber logrado disipar la desconfianza de los EEUU.

d)       No estar en condiciones de practicar una política euroasiática propia.

e)       No estar en condiciones de suscitar simpatías salvo en países marginales

f)       No haber estado en condiciones de lanzar el Diálogo de Civilizaciones.

Estos seis fracasos van a hacer que resulte extremadamente difícil para gobiernos posteriores establecer una política exterior digna de tal nombre. Y eso va a pesar como una losa en un período en el que:

a)     Las mentiras estadísticas van a hacer que la renta española se aproxime a la europea, cesando cualquier percepción de fondos por parte de nuestra economía. España dejará de ser país receptor de fondos para convertirse en dador de fondos, justo en un momento en el que, como veremos, la economía española vacilará antes de desplomarse.

b)     La crisis energética y el agotamiento de las fuentes de hidrocarburos han generado un aumento constante e imparable del precio del carburante. Justo en ese momento, cuando precisamos aliados leales, especialmente con los países productores, España está aislada hasta el punto grotesco de que un presunto aliado –la Bolivia de Morales- expulsa a una empresa española de su territorio.

La multiplicación de la presencia española en “misiones internacionales” no está guiada por ningún interés estratégico concreto, sino por un buenismo más propio de ONGs a la busca de subvención, que de un Estado moderno. Se trata siempre de presencias contradictorias y, por tanto, imposibles de capitalizar: se retiran tropas de Irak, pero se envían a Afganistán, donde España carece completamente de intereses estratégicos; se está presente en Haití bajo un mando marroquí y al mismo tiempo en la exYugoslavia; se envían fragatas a escoltar portaviones norteamericanos en misiones de bombardeo contra la insurgencia iraquí, pero se afirma que la gran promesa cumplida por ZP fue la retirada de Irak; se financia a Marruecos para que cese la presión migratoria en las fronteras… y luego, naturalmente, hay que hacer otro tanto con Mauritania, luego con Camerún, más tarde con Senegal y así sucesivamente: financiar a las élites corruptas para que cesen de presionar con la inmigración ilegal. No hay absolutamente nadie que entienda la política exterior española, ni mucho menos que se la tome en serio.Las políticas exteriores eficaces son las que se plantean a largo plazo. España carece de política exterior.

(c) Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - 12.07.06  

 

Comentarios  Ir a formulario