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Infokrisis.- En los tres primeros meses del año, el gobierno regularizó a 100.000 inmigrantes, la mayoría por vía de la "reagrupación familiar" o por "arraigo" (más de tres años en España). Estamos en condiciones de demostrar que en el año 2010 la inmigración ascenderá a 10.000.000 de extranjeros residentes en nuestro país, un 25% del total de la población española. Esta situación insostenible tiene culpables con nombres y apellidos.

 

Parece increíble que todavía, de tanto en tanto, algún suicida (ayer mismo “Gomaespuma” en Onda Cero, hoy el diario La Vanguardia, cada día el gobierno ZP), tenga a bien recordar los beneficios de la inmigración. Ayer tuvimos que oír a “Gomaespuma” afirmar con una seriedad pasmosa que la inmigración que viene es “sana y fuerte”, dispuesta para trabajar… cuando todos los policías de fronteras, los miembros de la Cruz Roja y las ONGs, saben PERFECTAMENTE que el 30% de los subsaharianos llegan en condiciones de salud muy precarias, frecuentemente cargando con enfermedades tropicales y SIDA. Otro tanto puede decirse de los pakistaníes, entre los que las tasas de tuberculosis son similares a las de España a principios del siglo XX. Muchos de estos vienen a Europa motivados, no por un trabajo inexistente, sino especialmente para acogerse a los planes sanitarios. Desbordados para españoles y, frecuentemente, orientados para satisfacer a minorías (el voto de la asamblea de Madrid a favor de las operaciones gratuitas de cambio de sexo es ominoso, irresponsable, y enajenará votos a la derecha, sin la contrapartida de reorientar el voto gay y transexual), la Seguridad Social se encuentra desbordada y los españoles YA ESTAMOS EMPEZANDO A PAGAR la imprevisión y la falta de redaños de los últimos gobiernos en materia de inmigración.

No es por casualidad que el lunes se anunciara la firma del acuerdo de reforma de las pensiones firmado por el gobierno, por la patronal y por los sindicatos. ¿A quién defienden esos “sindicatillos” vacíos de afiliados y que han terminado siendo solamente un entramado burocrático para “lidercillos” escaqueados de su jornada laboral gracias a las “horas sindicales”? El plazo de cotización se eleva de 12 a 15 años, se rebajan las prestaciones y se dilatan los plazos: la estafa piramidal de la SS se aproxima a su quiebra definitiva. La inmigración va a contribuir a acelerar esa quiebra.

Tras Marruecos y Mauritania, ahora Senegal aspira también a la sopa boba.

Hace menos de un mes, cuando empezó la “crisis de los cayucos”, lo decíamos: Mauritania ha abierto la mano para que salgan de sus costas en dirección a Canarias miles de inmigrantes cada día, sólo porque busca las mismas ayudas que Marruecos obtuvo con el chantaje de la “crisis de las vallas”. Ahora, también Senegal aspira a la sopa boba. Parece increíble que España, y por extensión, la Unión Europea, tengan que rebajarse por enésima vez ante un gobierno como el senegalés. Incluso este proyecto de Estado o, más bien, ese “Estado frustrado” caído en manos de mafias corruptas, se ha permitido reprochar al gobierno español que la repatriación de 80 senegaleses no fue hecha en condiciones “aceptables”. Cuando hasta Senegal se permite darnos lecciones de “derechos humanos” es que no existe en España un gobierno capaz de inspirar respeto en política exterior y se deja tomar el pelo. Enviado el “negociador” oficial de exteriores a Senegal, ha venido con “buenas noticias”: el gobierno senegalés acepta las “excusas” sobre los repatriados… pero no va a admitir a más hasta que se “negocie”, esto es, hasta que se entregue la correspondiente “mordida”. Y los informativos de RTVE han presentado este bochornoso espectáculo de chantaje del último tiranuelo miserable africano, como un “éxito” de nuestra diplomacia.

Leyre Pajín, la responsable de cooperación con el tercer mundo, ha explicado que “Senegal es un objetivo prioritario para la política española”. ¿Senegal? Estamos seguros de que la Patín, ni siquiera es capaz de señalar dónde está Senegal en el mapa, sin embargo, sabe que es una “prioridad”. Hoy, hemos tenido que saber por ella que España ha abordado programas de cooperación agrícola y cultural con ese país. ¿Cultural? Cualquiera –menos el equipo de ignorantes que dirige nuestra política exterior y la inversión española en desarrollo- sabe que Senegal forma parte del África Occidental Francesa y que está dentro de la zona de influencia francesa que se preocupa, especialmente, de inversiones culturales. Allí en Senegal no tenemos nada que hacer, ni el dinero de los contribuyentes españoles va a servir para algo más que para alimentar a la corrupta clase dirigente senegalesa.

El desacuerdo en las cifras, la baza de Zapatero y del lobby inmigracionista

Ayer “Gomaespuma” hablaba de que en España se encuentran “algo menos de 3.000.000 de inmigrantes”. Hoy, “La Vanguardia” ha dado como cifras oficiales 2.000.000 de inmigrantes legales, más 800.000 miembros de la Unión Europea. No hay forma de ponerse de acuerdo en una cifra. Y sin embargo, esa cifra existe. No la dará el PSOE, responsable del disparate actual, ni el PP, responsable por omisión durante ocho años, sino la Unión Europea. Hoy mismo, el ministro del interior alemán ha dicho literalmente que la “política de inmigración del gobierno español es un regalo para las mafias”. Pues bien, en su informe sobre migraciones de 2003, se registraba la presencia de 3.000.000 de inmigrantes entre legales e ilegales, de la UE y extracomunitarios. En ese momento, apenas se encontraban legalizados 1.400.000. Pero, desde entonces, ha pasado mucho tiempo.

En 2004, el mismo informe sobre migraciones puso de relieve que el año anterior habían entrado en España 600.000 extracomunitarios, la inmensa mayoría ilegales. Así pues, ya estamos aludiendo a 3.000.000 más 600.000. Pero es que entre el mes de agosto de 2004 y el mes de febrero de 2005, cuando se anunció insistentemente la campaña de regularización masiva, con una irresponsable anticipación que dejó tiempo a las mafias para situar a miles de inmigrantes en territorio nacional, llegaron a España en torno a 500.000-600.000 inmigrantes. Lo que nos da, en el momento de abrirse la regularización masiva, un total de 4.200.000 inmigrantes, como mínimo. Entre febrero y mayo de 2005, solamente 700.000 inmigrantes lograron regularizarse. Y es curioso, porque en ese tiempo, las altas de la Seguridad Social no se igualaron a esa cifra, sino que ascendieron a 400.000. En otras palabras, 300.000 inmigrantes habían incumplido las condiciones de regularización. Sería interesante saber, en este momento, cuantos de aquellos 700.000 regularizados siguen cotizando a la Seguridad Social. No creemos que superen los 200.000 en la mejor de las hipótesis y siempre tratándose de cotizaciones mínimas, tanto si están acogidos al régimen general, como si lo están al de autónomos.

Es problema fue que, en el momento en el que concluyó la regularización masiva, habían entrado ya un número similar de ilegales a los que habían obtenido papeles. Si esto es cierto, en mayo de 2005, había que sumar 700.000 inmigrantes ilegales más. Y esto nos sitúa en torno a los 4.900.000 inmigrantes. Se calcula que de mayo de 2005 a mayo de 2006 han entrado 500.000 inmigrantes ilegales más, en torno a 1.600 por día. Así pues, las cifras reales nos sitúan por encima de los 5.000.000 de inmigrantes. Algo más del 10% de la población.

El gobierno irresponsable e incapaz contesta con mutismo o cifras deliberadamente falseadas ante la cuestión –jamás planteada por el PP en ninguna interpelación parlamentaria- del número de inmigrantes que se encuentran en este momento. El gobierno del PSOE, como ayer el del PP, intenta jugar con el equívoco: ¿número de inmigrantes? Y da el número de inmigrantes legales, excluyendo a los comunitarios. ¿Número de inmigrantes ilegales? No sabe, no contesta, o bien contesta diciendo que apenas hay 300.000… ¿Dónde están, por cierto, las enérgicas amenazas de Caldera y de la vicepresidenta del gobierno sobre las sanciones a empresas que contraten a ilegales o sobre las amenazas de repatriación realizadas tras la regularización masiva de 2005? Se las ha llevado el viento como la presunta honestidad y talante de Zapatero.

400.000 regularizaciones ordinarias al año. Efecto llamada permanente

La cifra de 100.000 regularizados publicada hoy por La Vanguardia resulta absolutamente espectacular porque no se trata de ilegales, sino de reagrupaciones familiares de los regularizados en 2005, o de regularizaciones por arraigo entre quienes han logrado “demostrar” que llevan más de tres años. Y estas cifras llegan en plena crisis de los cayucos y con el desplante de Senegal. Como es habitual, el gobierno dice que aquí no pasa nada, que no hay presión migratoria y que todo se está solucionando por la vía de la “negociación”. El gobierno miente, y el hecho de que haya cretinos que le crean no disminuye su responsabilidad en la catástrofe que se avecina.

Catástrofe para las clases populares que han confiado su jubilación a la seguridad social y que, permanentemente, ven reducidas sus expectativas de obtener una pensión digna. Catástrofe para los jóvenes que se ven inermes ante el dumping laboral de los trabajadores extranjeros. Catástrofe para la enseñanza pública que ha saltado por los aires en los barrios con grandes concentraciones de inmigrantes. Catástrofe para el sistema judicial paralizado por miles y miles de juicios por delitos menores; para la seguridad ciudadana que ha dejado de existir en buena parte de España e incluso ha inducido a dirigentes de ERC a reclamar la llegada acelerada de 2000 Guardias Civiles a Catalunya; catástrofe para el sistema penitenciario, desbordado por una delincuencia de nuevo cuño; catástrofe para las fuerzas de seguridad permanentemente con las manos atadas por una legislación permisiva que el gobierno se NIEGA A REFORMAR.

Cuando son los intereses de La Caixa los que peligran, es capaz de redactar un decreto ley de trascendencia económica desconocida para garantizar la OPA de Gas Natural a Endesa. Pero si son los intereses del grueso de la población, aquí no hay urgencia que valga. Alguna mala pécora del gobierno ha recomendado que los españoles “contraten seguridad privada”. Bien, pero entonces, ¿habrá que declararse objetores fiscales en seguridad? ¿Desgravará el comprar un arma para defender el patrimonio y la familia? Claro que no. ¿Los que maten en defensa de su propiedad, de su patrimonio y de su familia, según eximidos de responsabilidades? En absoluto. Si no hay problema, ¿para qué se van a poner en marcha medidas excepcionales? Y el presidente-soft ha declarado que hay menos delincuencia ahora que hace un año y mucho menos que hace dos… así pues ¿dónde está el problema?

El problema es la Moncloa

Hay cuatro ministerios que entran de una forma u otra en materia de inmigración: trabajo, exteriores, interior y justicia. Los gobernantes surgidos de las bombas del 11-M han implantado la ley del silencio entre los técnicos y profesionales de estos ministerios. Dar a conocer las cifras reales y la situación a la que nos aproximamos es constitutivo de marginación. Quien quiera seguir en activo en estos ministerios debe callar. Nadie se llama a engaño en Interior: todo el mundo sabe que la delincuencia está creciendo y que nuestras fuerzas de seguridad están desbordadas. Y en cuanto a Justicia, los funcionarios de los juzgados de guardia saben perfectamente que entre el 70 y el 80% de “clientes” que son llevados, pertenecen a nacionalidades extranjeras. Los técnicos de la Seguridad Social saben que la inmigración RECIBE mucho más de lo que ENTREGA a la caja común. Y en cuanto al cuerpo diplomático destacado en el Tercer Mundo, conocen todos perfectamente la máxima: “si tiendes la mano, te la comen”. Los únicos que parecen no haber entendido nada son los ministros y las políticas que encarrilan.

Ni en Moncloa, ni en el Palacio de Santa Cruz se tiene idea de la mentalidad de los dirigentes del Tercer Mundo (desde Evo Morales hasta Obiang) y las alocadas decisiones que día a día se están tomando, no hacen otra cosa más que empeorar las cosas. El problema no es el “hambre en África”, sino la rapacidad de los dirigentes africanos. La solución no consiste en aumentar la ayuda al desarrollo, sino en exigir un control total sobre esa ayuda por parte del emisor de la misma. La solución no está en apaciguar a los sátrapas senegaleses, mauritanos o marroquíes, sino en hablarles con el único lenguaje que conocen: el ultimátum y la energía. En África, la palabra “diálogo” quiere decir “debilidad” y “negociación” se entiende por “concesión”. Lo sabe cualquiera que se haya aproximado a África. Cualquiera menos el gobierno-soft de ZP y sus humanistas de ONG.

Una cuarta parte de la población española será inmigrante en el 2010

Hoy cinco millones. En 1999 se creía que íbamos a llegar a esa cifra en el 2015. Pues bien, si la inmigración en los próximos cuatro años va subiendo a un ritmo decreciente (lo que no es seguro) y aumenta “solamente” a razón de 300.000 ilegales por año, en el 2010 habrá ascendido a 1.200.000 ilegales más.

A esto habrá que sumar una demografía desbordante –“Gomaespuma” decía ayer que “gracias a la inmigración nuestra demografía ha remontado”, confirmando que un graciosillo, frecuentemente, tiene tendencia a ser un gilipollas- que aumenta el “parque” de inmigrantes a 60-75.000 anuales. En cuatro años, esto implicará un aumento de 300.000 inmigrantes más.

Hace diez días, sabíamos que en breve se harían sentir las reagrupaciones familiares de los 700.000 regularizados en 2005, pero ignorábamos que, desde entonces se han ido regularizando en torno a 100.000 más por trimestre. Creemos prudente una estimación de 3.200.000 inmigrantes más por esta vía, contando a cuatro “agrupados” por inmigrante regularizado, lo que tampoco parece una estimación excesivamente alta.

Pues bien, si sumamos todas estas cifras a la de inmigrantes actualmente residentes en España, estamos por encima de los 10.000.000, esto es, aproximadamente un 25% de la población total de España.

Ni siquiera cuando se produjo la invasión islámica en el 711, llegó una avalancha de características similares. Es la primera vez en la historia de Europa Occidental en la que un país ha permitido GRACIOSAMENTE que su territorio haya sido invadido por oleadas de inmigrantes, aun a sabiendas de que trastocarían todo el sistema asistencial y productivo.

Si alguien cree que nuestro país va a salir indemne de este proceso de invasión étnica, se está equivocando. Las consecuencias van a ser demoledoras y nos van a situar, sin la menor duda, ante la mayor crisis de nuestra historia. En ésta no van a poder evitarse los momentos de tensión y las crestas de una crisis –que como en Francia- van a alcanzar altas cotas de violencia, destrucción y enfrentamiento armado.

Los dos grandes problemas de la España de ZP

Vamos a ser claros: la inmigración es un problema, pero no el único problema. El otro es la ausencia total de un modelo de Estado y el desmantelamiento del Estado a causa de estatutos de autonomía que “blindan”, a su entero gusto, recursos naturales y posibilidades (Aragón blinda el Ebro, Andalucía el Guadalquivir, Catalunya sus “derechos históricos” concebidos a medida de la capacidad de falsificación de la historia del nacionalismo). Y aún hay un tercero: el terrorismo. Y no nos referimos al “proceso de paz” en el que ZP conseguirá desmovilizar a una parte de ETA, mientras otra parte recupera fortalecida y renovada las actividades, sino al terrorismo difuso, confuso y sospechoso del 11-M. Porque aún hoy no se sabe nada importante sobre quién ideó y cometió los atentados, y quién realizó la mayor falsificación en la historia de Europa en las últimas décadas. El paro, la especulación inmobiliaria, el desmantelamiento del Estado del bienestar, en mayor o menor medida están ligados a la inmigración masiva y, en algún caso, al proceso de globalización y a sus secuelas, la primera de las cuales es la transformación de las economías productivas de Europa, en especulativas.

NI UNA SOLA DE ESTAS CUESTIONES puede ser abordada con éxito por un gobierno débil y timorato, cobarde e irresponsable. La falsa mesura y la insoportable levedad del bagaje cultural y político de ZP y de sus ministros, les inhabilitan para presentar proyectos de envergadura, capaces de hacer frente a las trágicas horas que se avecinan.

Pero hay algo absolutamente lamentable en toda esta historia: el hecho de que el gobierno ZP siga teniendo cierta cuota electoral en los sondeos. Esto evidencia que una parte de la población española está, literalmente, ciega por los informativos de PRISA, de la SER y de Sogecable. Y, lo que es peor, que la derecha no goza de mucha mejor vista, a tenor de la decisión por unanimidad de la Asamblea de Madrid de financiar las operaciones de cambio de sexo, de su silencio total ante la cuestión de la inmigración o de la timidez del partido en el poder a la hora de denunciar que no sabemos nada sobre quien mató a 192 personas el 11-M. El PSOE es la ruina de este país, pero el PP, cada vez está más claro, tampoco es la solución.

© Ernesto Milà Rodríguez – infokrisis – infokrisis@yahoo.es – 04.06.06.

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