¿Se atreverá ZP a dar un golpe de timón?

Publicado: Lunes, 05 de Diciembre de 2005 19:56 por Ernesto Milá en sin tema
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Redacción.- ERC es el cáncer de ZP. Ni el PP le ha hecho perder tantos votos como ERC. La caída en picado del PSOE en las encuestas ha obligado a sus dirigentes a intentar dar una “nueva imagen” de la gestión del gobierno. Quince días después de haberse iniciado esta campaña, la situación de ZP es todavía peor. Vale la pena repasar lo que ha ocurrido en estos últimos quince días.
 
La cuestión de la LOE
 
La ministra de educación está tocada y hundida después de que “probablemente” algo más de un millón de personas se manifestaran contra la reforma de la enseñanza. Izquierdista de manual, ZP y sus analfaministros albergan una indisimulada hostilidad hacia la Iglesia y, mucho más, hacia la enseñanza religiosa. Sin embargo, hay que recordar que los centros de enseñanza religiosos gozan de un prestigio muy superior a los centros públicos y que la experiencia acumulada de siglos por las órdenes religiosas dedicadas a la enseñanza, está muy por encima de las ensoñaciones progresistas en materia de enseñanza.
 
Cualquier reforma de la enseñanza que no parta de la necesaria elevación de la calidad de los contenidos educativos, desde la preescolar hasta los ciclos superiores (menos “titellas” y más matemáticas, menos créditos estúpidos y más humanidades, menos “aprender jugando” y más “aprender mediante el esfuerzo” y así sucesivamente), persistirá en situarnos en el pelotón de los burros de la UE. Que es, justamente, donde estamos ahora mismo.
 
ZP en su ceguera mesiánica y tontorrona, aspira mucho más a cortar el césped bajo los pies de la enseñanza religiosa que a mejorar el nivel de la enseñanza pública. De ahí las limitaciones reales para que los padres puedan escoger el centro de estudios. Está claro que esta parte de la ley tiene mucho que ver con la saturación actual (y la que vendrá será mucho más que asfixiante) a que se ven sometidos algunos centros de enseñanza por la masiva presencia de hijos de inmigrantes. Por motivos que cuesta poco entender, los padres aspiran –aspiramos- a llevar a nuestros hijos a centros en donde haya un alto nivel de enseñanza, no a centros que se jacten de tener alumnos de más nacionalidades… La enseñanza es solamente viable cuando el alumnado es lo más uniforme posible: en inteligencia, en marco cultural y antropológico, etc.
 
ZP aspira a que buena parte de los hijos de la inmigración se orienten hacia la enseñanza religiosa, para descongestionar la enseñanza pública. Ante esta perspectiva, los padres, reivindicamos el derecho a elegir con quienes quieren estudiar nuestros hijos y dónde quieren estudiar. Y, desde luego, no es donde a ZP le plazca.
 
En cuanto a los contenidos de la enseñanza, la Conferencia Episcopal tiene razón. ¿Enseñar historia de las religiones? Eso es una especialización de humanidades. ¿Para qué estudiar lo que es el chamanismo finés o lo que es el animismo africano? Y, por lo demás, ¿el budismo es una religión? ¿y el zen? Finalmente, ¿cómo desvincular la “historia de las religiones” de la “historia” pura y simple? Como si existiera la clase de matemáticas y luego la de matemática booleana. ZP lo que no quiere es que el estudiante español sepa cuál es su Tradición y su Origen. Así ignorará también, cuál es su destino. ZP, el “globalizao”, capaz de votar en la UE contra las ayudas a los ganaderos de reses bravas, por puro odio a la asimilación entre “España” y “toros”, es, mucho más capaz de negar que procedemos de una tradición católica y que, en buena parte de su historia, España –como Francia, como Inglaterra, como Roma- han fundido su historia con el catolicismo. Enseñar el catolicismo supone enseñar el marco en el que ha nacido España y en el que se han criado generaciones y generaciones de españoles. Por lo demás, hay que recordar que en el viejo bachillerato franquista, existían las “tres marías” (Formación del Espíritu Nacional, Gimnasia y Religión) y que, habitualmente, se trataba de asignaturas que se aprobaban por el mero hecho de presentarse.
 
El más de un millón de manifestantes contra la LOE, obligó a ZP a la práctica del “talante”. Es decir, a dar marcha atrás e intentar dulcificar la ley. Pocas veces en la historia de España se ha visto una ley orgánica que haya suscitado tantas enmiendas. Lo razonable, dado que se trata de materia de Estado, sería haber “consensuado” la ley, especialmente con el  PP. Pero ZP prefiere practicar el diálogo con micropartidos, dado que ERC le ha impuesto “aislar al PP”. Rajoy tuvo razón en decir: “si, estamos aislados, con nueve millones de votos y con miembros del PSOE”.
 
La Conferencia de Barcelona
 
Hay fracasos diplomáticos y ridículos diplomáticos. Un fracaso diplomático sucede cuando una opción no logra salir adelante, por oposición del resto de las partes. Un ridículo diplomático es cuando una iniciativa pasa completamente desapercibida, es despreciada por las partes a las que va dirigida y, para colmo, hace perder el tiempo a los “aliados”. Esto último es lo que ha ocurrido con la Conferencia de Barcelona.
 
Era la puesta de largo del “Diálogo de Civilizaciones”, estúpida ocurrencia de ZP hace ahora catorce meses y que ha absorbido todas las energías de la diplomacia española. España tiene muy buenos diplomáticos y, desde luego, no es a ellos a los que cabe imputarles el fracaso. Cuando una idea es peregrina, ni el profesional más avezado podría llegar a buen puerto. Y el “Diálogo de Civilizaciones” es, probablemente, la idea más lamentable que haya salido del cerebro de un dirigente europeo desde los años de la postguerra. Las “civilizaciones” no dialogan. Las civilizaciones están encarnadas en entidades nacionales y son estas a las que le toca dialogar, algo para lo que, dicho sea de paso, ya se ha creado el marco de las NNUU. Pero el problema de algunos mindundis es que intentar pasar a la historia como sea: Carod en Perpsignan  entrevistándose con la cúpula de ETA para pasar a la historia como “el pacificador”, ZP preconizando el que las “civilizaciones” se entiendan  salgan juntas los sábados por la noche. ¿Cómo es que Moratinos no le ha explicado a ZP lo que es la diplomacia, las relaciones internacionales y la geopolítica mundial? Un silencioso diputado de provincias, puede llegar a presidente del gobierno gracias a unas providenciales bombas, pero “aunque la mona se vista de seda…”, diputadillo de provincias se queda.
 
Faltó Mubarak, faltó El Assad, faltó Buteflika, faltó Mohamed VI… ¿Conferencia “mediterránea”? ¿de qué? El rostro de Chirac, el de la primeriza Angela Merkel, eran suficientemente elocuentes: ¿para esto nos han llamado? ¿para esto hemos tenido que venir aquí? Y, para colmo, en la asignatura “fácil”, la condena al terrorismo internacional, los países árabes pusieron pegas: efectivamente, ahí está la resistencia palestina que todavía no ha consolidado un Estado independiente y ahí está la resistencia iraquí luchando contra el ocupante. ZP y Moratinos debían de haber previsto que los países árabes iban a exigir una definición taxativa de lo que se entiende por “terrorismo”. Una cosa son los atentados indiscriminados de Al-Zarqawi y otro el hostigamientos selectivos de tropas de ocupación y de colaboracionistas; una cosa son los “terroristas suicidas” palestinos que actúan indiscriminadamente entre la población judía y otra la intifada contra el ocupante sionista. Y, por cierto, también aquí cabría hablar del “terrorismo selectivo” del Estado judío.
 
La pobre declaración, salvada in extremos, a última hora, en la que más que un portento de buenas intenciones, lo que firmaron los asistentes fue un receptáculo de mediocridad e indefinición, es la muestra más fehaciente del límite al que puede llegar el “diálogo de civilizaciones”. A nadie le interesa, por imposible.
 
El detalle del micrófono que ZP se dejó abierto y en donde imploraba a Solana (el asesino de Yugoslavia) que “cerrara un texto, como fuera”, es solamente una peripatética anécdota más de este cúmulo de despropósitos con el que el “diálogo de civilizaciones” ha abierto su ruta. Aquí murió la iniciativa de ZP:“ríe caminante, aquí no yace nada”, pondrá seguramente su lápida.
 
El boicot a los productos catalanes
 
La temporada pasada fue el cava. Ahora el boicot se ha extendido a muchos sectores económicos. Si un cavista quiere vender fuera de Catalunya, como Freixenet, debe de hacer profesión de fe de españolismo. Y arriesgarse a que la Generalitat de Catalunya tome contra él represalias. Pero es que el cava catalán superará el boicot de este año, pero las posiciones perdidas en el mercado español seguramente ya no las recuperará jamás. El cava extremeño, el valenciano, compiten ventajosamente con el catalán y, además, son criados en zonas que no albergan la menor duda sobre su españolidad.
 
El problema de la Generalitar es que la campaña que hace diez años instigó: “Compreu productes catalans”, se ha vuelto contra ella. Y de qué manera. El empresariado está en el punto de mira de la Generalitatr y de las campañas contra la Generalitat. En los últimos meses, se han disparado las denuncias del KGB lingüístico contra pequeños comercios por incumplir la normativa sobre el catalán. La Generalitat, aquí también, ha demostrado una voracidad recaudadora, propia de salteadores de caminos. Luego fue el “etiquetado en catalán”, según el cual, todo producto fabricado en Catalunya debía tener su etiqueta en catalán. Muy pocos empresarios protestaron. Luego, el pequeño comercio se vio atenazado por la rotulación en catalán. Algunos protestaron, pero la Generalitat acalló pronto a la disidencia: subvencionaba la rotulación en catalán… se han multiplicado las denuncias contra establecimientos con alguna rotulación en castellano, pero, “parajódicamente” ni una sola carnicería hallal, ni una sola tienda islámica rotulada en caracteres árabes ha sido objeto de denuncia alguna. La Generalitat apunta contra “España”, no contra otros colectivos… Dentro de unos años se verá como pagan estos colectivos a la Generalitat que tanto les quiere y subvenciona.
 
 El problema es que el empresariado catalán ha detectado la madre del problema: la presencia de partidos-mindundis en el gobierno catalán y el hecho de que éste esté presidido por un individuo completamente inestable y con crisis de lucidez bien evidentes, Maragall. Los partidos-mindundis (ERC y ICV-EUiA) imponen una política aventurerista y pancartera, con el beneplácito de Maragall. Mientras la cuestión era por la polémica sobre la “nación” en el marco del “nou estatut”, o mientras se debatía la desgracia del barrio de El Carmelo se lanzaban glosas, loas y alabanzas por el “Estatut del 3%”, un estatuto que ni entonces ni ahora logran interesar a nadie (digan lo que digan las encuestas de la Generalitat), no había gran problema. El empresariado, veía todo esto, de lejos, sin que le interesara mucho. Pero, claro, primero la inversión extranjera decreció en Catalunya. El dinero –cobarde por naturaleza- tiene miedo de la inestabilidad política y el tripartido Maragall es la inestabilidad hecha gobierno con un inestable al frente: “del president abajo, todos”. Puestos a invertir, cruzando el Ebro se invierte con más seguridad. No es raro que el puerto de Valencia hace ya años que haya superado al puerto de Barcelona y que la feria de Madrid haya pulverizado, literalmente, a la feria de Barcelona. El dinero extranjero no va a Catalunya, algo que el tripartido ha logrado sólo y sin ayuda de nadie.
 
Pero el problema es que al empresariado catalán se le está cercenando la posibilidad de hacer negocio en donde antes vendía el 60% de su producción, en el resto de España. Cualquier marca de cerveza madrileña le resulta extremadamente simple lanzar a sus comerciales en pos del mercado español antes controlado por marcas catalanas, simplemente argumentando: “No quieren ser españoles, no compres a quien te insulta”. Ciertamente, las cosas son mucho más complejas: se victimiza a una región por la estupidez de su clase dirigente. Todos los catalanes no tienen por qué pagar los platos rotos por Carod, Puigcercós, Benach, “Maraguay”, Saura y demás petardos de la política catalana. Son ellos los que han abierto un proceso endiablado en el que Catalunya y su población van a llevar la peor parte.
 
ZP ya no sabe que hacer ante este problema. En tanto que presidente del Estado, no puede reconocer que un sector del país está boicoteando al otro, por que eso sería reconocer que bajo su mandato, la “crispación” se ha extendido como no hacía desde el 23-F. El tripartito catalán le ha exigido demasiadas cosas a ZP para pactar con él: le ha exigido aislar al PP y ZP ha cumplido religiosamente. Lo que le ha llevado a mantener su gobierno sobre partidillos del tres al cuarto con la carga de amateurismo, maximalismo, analfabetismo político y macarrismo que impera hoy en la política del Estado.
 
No es raro que el crédito político que los españoles, traumatizados y desorientados por la acción coordinada de los atentados del 11-M y el terrorismo mediático y los SMS de la “jornada de reflexión”, concedieron en su momento a ZP, haya caído en picado. La inquietud gubernamental se ha traducido en una serie de medidas para “popularizar” la gestión de gobierno y recuperar el terreno perdido: ya hemos visto que la tramitación de la LOE no se está desarrollando de la mejor manera para el gobierno, ni que el tripartito catalán le haya ayudado a algo más que cavar su fosa, pero queda una última opción.
 
Montilla – La Caixa, santa alianza
 
Maragall tenía un sustituto: Montilla. En 1999, la idea del PSC era que Maragall ganara las elecciones con Montilla de segundo de abordo y, al cabo de dos años, dimitiera para ser sustituido precisamente por Montilla. Pero las cosas han ido cambiando radicalmente. Maragall ha demostrado ser un buen candidato y un presidente peor que malo. Montilla se entendía mal con Maragall, así que prefirió ir de ministro a Madrid, para volver sólo cuando su partido lo requiriera.
 
En tanto que ministro de Comercio e Industria, a Montilla le correspondía cumplir uno de los acuerdos del “Pacto del Tinell” (donde se formalizó el Tripartito). “Catalunya” (es decir, la Catalunya del Tripartito) quería disponer de una gran concentración energética. Para ello, el punto de partida era Catalana de Gas (cuya joya de la corona es el gaseoducto Argelia-Marruecos-Sevilla), cuyo accionista mayoritario es La Caixa. En 2002, este consorcio lanzó una OPA contra Hiberdrola que fue rechazada. Actualmente, con la bendición de Montilla y la abstención de la UE (que podía haber negado la operación al salir resultante de ella, una microempresa que puede alterar la libre competencia), Gas Naturafl ha lanzado la OPA sobre Endesa.
 
Resulta discutible la ideoneidad de que una empresa “catalana” controle una parte mayoritaria del mercado de la energía en España. Máxime cuando esa empresa tienen un trasfondo inestable (el gaseoducto que, en cualquier momento, puede saltar por lo aires o ser el chivo expiatoria de cualquier crisis hispano-marroquí) y está ligada a un gobierno tripartito todavía más inestable. La “fidelidad de Catalunya” todavía no está clara; el dinero extranjero, lo hemos dicho, se niega a invertir en Catalunya: la Generalitat expande inseguridad. ¿Qué ocurriría si una gran concentración energética, cuyo mercado central es español, pero su sede social está en Barcelona, quedara “en el otro lado”, al producirse una eventual secesión catalana? ¿seguiría vendiendo energía a una España sin Catalunya?
 
Pero hay algo peor en todo esto: el aroma de corrupción. No es raro que la OPA se haya llevado adelante con Montilla sentado en Comercio e Industria. A fin de cuentas, Montilla es el secretario general del PSC y, La Caixa le ha condonado los intereses de deudas multimillonarias. Una entidad financiera, no condona deudas a cambio de nada. Esto es evidente. El problema es que el PSC-PSOE ha respondido a las críticas formuladas desde el PP (y no sólo desde el PP), como niño que se ve acorralado tras cometer una falta y dice “Y tú más, tú más”. Y en este caso tienen razón: todos los partidos mayoritarios han obtenido condonaciones de deudas, si, pero el caso es que a Montilla se le ha “cogido de marrón”. El hecho de que nadie proponga seriamente una ley de financiación de partidos, hace que, desde el punto de vista judicial, todo esto resulte extremadamente vidrioso. Pero, desde el punto de vista político, si existe una depuración de responsabilidad: Montilla, el “enmarronado”, es culpable. Hoy, a nadie se le escapa que es un político quemado y sin futuro. El hombre que iba a ser el sucesor de Maragall, cabe en un cenicero.
 
Cuando CiU llama a la puerta
 
CiU, no hay que olvidarlo, es el empresariado catalán. CiU, también vale la pena recordarlo, es el primer partido catalán. Maragall perdió las elecciones, y Mas resultó tener más diputados. Después de mucho dudarlo, Maragall terminó aliándose con Carod antes que con Mas, como hubiera sido lógico. Tenía miedo que CiU le deparase el “abrazo del oso”, así que prefirió pactar con los más débiles, ERC, creyendo que podría imponerse sobre ellos con facilidad. Pero Maragall no supo negociar, cedió hasta más allá de lo prudente, y así tenemos un presidente del Parlament de ERC, un “conseller cap” de ERC y un número de carteras superiores a las que le correspondía por su peso específico.
 
ERC pactó en la medida en que el esquematismo mental de Carod le había llevado a adoptar una estrategia consistente en “atraer” hacia el nacionalismo catalán al PSC. Para Carod, CiU, ya es nacionalista y con facilidad se inclinará hacia el independentismo; pero es al PSC al que hay que hacer decantar hacia el nacionalismo; si se logra, a partir de ese momento, habrá una mayoría nacionalista en Catalunya y, por tanto, la posibilidad de alcanzar la independencia por vía democrática. Por eso, Carod prefirió pactar con PSC y no con CiU. Y, además, Carod albergaba un pequeño secretillo: quiere ser presidente de la Generalitat. El primer baturro “president”.
 
Para ello, ERC tiene un objetivo prioritario: superar a CiU en el voto nacionalista. Es la política del “surpaso”. Realizándola, Carod se convertiría en el eje de la gobernabilidad de Catalunya (hoy tiene la “llave”, pero la cerradura no es suya, el PSC tiene cerraduras de recambio y Carod lo que quiere es tener la hegemonía política en Catalunya). El problema es que si ERC ha suscitado verdadero odio, encono y encabronamiento en el resto de España, en Catalunya el electorado le está volviendo la espalda. Las encuestan realizadas por la Generalitat no auguran nada buena para ninguno de los partidos que componen el tripartito, en las próximas elecciones, a dos años vista. CiU está por delante en los sondeos. Esto explica por qué Carod no rompe con ZP o con Maragall. Esto y la poltrona a la que se han aficionado algunos de sus muchachos. En el fondo, a Puigcercós, aquel jefecillo de la tribu urbana llamada JERC, le gusta ir de camisa y corbata por los pasillos del parlamento, celebrando ruedas de prensa en la capital del Estado en lugar de convocarlas en Santa Eulalia de Riusvermells o en Vilanova de Escornalbous.
 
ERC tiene un problema enorme: su falta de clase política dirigente. Y la falta de talla de la gente que dirige el partido. La mediocridad de sus dirigentes –de los que Carod es, con mucho, su “mejor hombre”- llama la atención. Llama la atención, por ejemplo, que el “conseller cap” sea un individuo que como máxima experiencia de gestión, fue concejal de su pueblo (Torredembarra) durante una legislatura y profesionalmente, sea un profesor de literatura sin conocimientos ni en economía, ni en ciencia política, ni siquiera en gestión. Sus dos grandes títulos, de los que alardeó –a falta de otros- cuando fue nombrado conseller, son “membre d’una colla de diables” y “membre d’un grup de castellers”… si, pero de capacidad de liderazgo, gestión y organización, cero.
 
Resulta difícil pensar cómo es posible que un individuo como Joan Tarda, literalmente un “tocacullons”, haya podido sentarse en el parlamento español. Cada vez que un miembro de ERC pide la palabra en el pleno o en las comisiones, el gobierno se teme lo peor. A ZP, por ejemplo, le va a resultas muy difícil explicar cómo está apoyado por gentes como Tardá que se ponen al frente de una manifestación para prohibir un medio de comunicación. Y es que, estos, aparte de stalinistas, son de natural idiotas. ERC se ha creído el centro del universo por prestar su apoyo a ZP, olvidando que la lamentable situación de ZP en las encuestas se debe en gran medida a sus aliados, ERC en primer lugar y Maragall a continuación.
 
No es raro, por tanto que cuando los asesores del gobierno, han indicado que ante las malas perspectivas electorales va a ser preciso realizar una campaña de recuperación de imagen, CiU haya aprovechado para precipitar las cosas lanzando una oferta de colaboración con el gobierno.
 
Lo que implica esta propuesta, de aceptarse, no se le escapa a nadie:
 
1)     El fin del tripartito catalán. En cuando ERC sea dejada de lado, Puigcercós experimentará la sensación de que su cornamenta crece e interrumpirá su apoyo a Maragall en Catalunya.
2)     Por su parte, el PSC experimentará el terror al vacío: Maragall quiere volver a repetir como candidato, pero su partido está desorientado: hasta anteayer, Montilla era el candidato in pectore, hoy es un político quemado.
3)     De confirmarse las encuestas, CiU volvería a ganar las elecciones catalanas e, incluso, con la posibilidad de gobernar en solitario, ERC pasaría a la oposición por muchos años e ICV-EUiA, simplemente desaparecerían.
 
De todas formas, es probable que ZP rechace la oferta de CiU. No hay problema. En la negociación por el nuevo estatut, ERC que, hasta ahora había jugado la carta de máximos, verá reducidas sus expectativas, especialmente en lo referente a “nación” y, mucho más a “financiación”. Ante esto puede adoptar dos posiciones: o bien acepta lo que el PSOE quiera darle (con lo que su electorado saldrá ampliamente decepcionado) o bien lo rechaza en nombre de la “Catalunya Lliure” (con lo que correrá el riesgo de quedar desenmascarado como un partido radical-folk).
 
ZP sería el gran beneficiado con este cambio de alianzas. ERC se presenta como una opción odiosa, dirigida por una banda de impresentables. No es raro que el electorado socialista e incluso destacados miembros del partido, aborrezcan de ERC. CiU, al menos, tiene un prestigio como “partido de seny” catalán (y, de hecho, comparado con ERC, sale favoredcido), así que, el PSOE podría beneficiarse de una alianza. Pero, a partir de aquí, esto implica sacrificar a Maragall y perder la autonomía catalana. A menos, claro está que algún semidios fuera capaz de convencer a Maragall de que arrojara por la borda a Carod y se aliara con CiU, algo a todas luces, lejano e improbable. Las opciones son dos: o bien ZP renuncia a tener un amigo del alma al frente de Catalunya, o bien, sigue fiel al pacto con Carod y Maragall, con lo cual se arriesga a perder la poltrona de La Moncloa. No hay más opciones.
 
Aunque el autismo del que ha hecho gala ZP en estos dieciocho últimos meses, sería su particular “tercera vía”. La vía del mediocre, la vía del individuo que, para entrar en la historia, se deja arrastrar por lo cotidiano, aun a riesgo de ir a parar –como sin duda irá- al estercolero de la historia, en lugar de entrar en la Historia con mayúscula.
 
ZP se encuentra en una delicada situación: lleva cosechando fracaso tras fracaso. Débil en lo político y en lo personal, con déficit de ideas y carencias culturales extremas, está demostrando ser el peor presidente desde la transición, dudoso honor, acaso el único con el que  sea recordado en la Historia.
 
© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es
 
 
 
 
 
 

 

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