De las revueltas étnicas a la guerra étnica que vendrá

Publicado: Domingo, 13 de Noviembre de 2005 11:26 por en ORIENTACIONES
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Redacción.- Guillaume Faye ya lo previó en su obra "Arqueofuturismo" hace diez años. Nosotros mismos nos hicimos eco de lo que se estaba cociendo en el número 1 de la revista "Nuevos Horizontes". Algunos dijeron que exagerábamos. Pero hoy, la guerra étnica ha estallado en Francia y sus llamas iluminarán pronto toda Europa. Vale la pena estudiar qué es lo que está pasando y cuáles son los motivos.

 

¿El Islam detrás de los alborotos?

 

Ayer sábado, en París, las "organizaciones ciudadanas" (es decir, grupos vecinales de origen magrebí, procedentes de los barrios que han protagonizado incidentes en las dos últimas semanas) convocaron una manifestación "por la paz"… Lograron movilizar a 300 personas, tachados de "traidores" por los vecinos a los que decían representar. Se trata de "magrebíes ilustrados", que, inevitablemente, buscan una subvención de cualquier partido mayoritario, aunque, lo más frecuentemente, apoyan al socialismo.

 

Lo escuálido de la manifestación, indica hasta qué punto los magrebíes han vuelto la espalda al "progresismo" socialista europeo. Se lo merece, pues, no en vano, fueron los socialistas quienes estimularon la inmigración a fin de encontrar un electorado de recambio ante la progresiva "derechización" de la clase obrera europea.

 

Se tiene tendencia a pensar que esta revuelta ha sido instigada desde las mezquitas. En absoluto. El origen es otro. Jóvenes de origen magrebí desarraigados, ajenos a la cultura francesa y de espaldas a su cultura de origen. No creen en el islam, ni frecuentan las mezquitas de los arrabales; prefieren las discotecas. Las predicaciones de los imanes radicales no les dicen nada, simplemente odian aquello en lo que jamás podrán convertirse: en europeos. Ellos, más que ningún otro, son conscientes de su falta de competitividad respecto a los europeos de origen.

 

Sus padres llegaron a Francia para trabajar y lo hicieron: jornadas agotadoras a cambio de un salario mínimo. Luego, el "sistema" los convirtió en "productores integrados": les concedieron créditos hipotecarios y así pudieron sentirse "propietarios" de algo, a cambio de firmar durante treinta años un crédito a devolver en incómodos plazos. Algunos de ellos son ya propietarios de pisos que parecen diseñados por la ministra de la vivienda española, caídos en barrios marginales y degradados.

 

Lo que los agitadores saben es que ni quieren ser como sus padres. No quieren trabajar como animales. No quieren hipotecarse durante años. No quieren estar sometidos a horarios ni a ritmos de trabajo. Quieren ser libres, han sido educados en "la libertad" y nadie les ha dicho que las democracias son sistemas de pesos y contrapesos: a cada derecho corresponde una obligación. Se es libre a cambio de ser responsable. Ellos solo han entendido la parte que más les interesaba.

 

"Falta de impulso laboral"

 

Un informe del Parlamento Europeo realizado hace seis meses, explicaba que estos jóvenes de los barrios marginales, inevitablemente de origen subsahariano y magrebí, aunque la mayoría de ellos de pasaporte ""francés", estos jóvenes, carecen de "impulso laboral". Este eufemismo es la forma políticamente correcta de decir que se trata de unos vagos. V-a-g-o-s, acabemos.

 

En efecto, éste es el fondo de la cuestión. Estos magrebíes de barrios marginales, educados en la permisividad y en la falta de esfuerzo personal, quieren tener acceso a los escaparates de consumo, pero no están dispuestos a trabajar como lo hicieron sus padres. Desde su infancia han sido subvencionados como ningún otro grupo social. Era la "discriminación positiva" de la que se jactan todos los progres cretinizados que pastan por Europa Occidental. Las subvenciones sociales, han hecho de ellos verdaderos parásitos que ni entienden la necesidad de trabajar, ni entra en sus planes.

 

Para ellos resulta mucho más sencillo, cobrar los subsidios sociales, trapichear, esto es, vivir de la delincuencia, el tráfico de drogas, el robo y el mundo de lo ilegal, que trabajar. No se trata de pobres; les hemos visto hablando por teléfonos móviles de última generación. Se conectan por Internet para planificar sus exacciones. No son pobres. De hecho, el mundo de la delincuencia facilita un razonable nivel de vida. No digamos el tráfico de drogas.

 

Tienen sus santuarios, los barrios marginales en donde, desde hace quince años, la policía no entra para evitar "tensiones". Tampoco entra la inspección de Hacienda. Pensar que un día los comercios magrebíes, pueden pagar algún tipo de impuesto, o someterse a alguna legislación laboral, es absurdo. Hacienda no entraba en esos barrios, así mismo, para evitar "tensiones". Los progres franceses certificaron que el cumplimiento de las leyes era una forma de generar "tensiones".

 

Esos jóvenes robaban en cualquier punto del hexágono francés para disfrutar el producto de sus exacciones, "en familia". Desde los incidentes de Villeurban en 1987, estaba claro que su máxima diversión consistía en robar coches en cualquier barrio, llevarlos a su barrio marginal y desde allí, derraparlo hasta reventar los neumáticos, destrozarlo por pura diversión y, finalmente, incendiarlo. Lo que está pasando en estas dos últimas semanas en Francia, no es nada que no haya pasado ya en los últimos 25 años, solo que ahora ha ocurrido masiva y coordinadamente. En 25 años se han quemado más coches que en los últimos quince días. Es decir, en torno a 8000 vehículos (que, veremos quien los paga; no, desde luego, el seguro).

 

Los africanos residentes en Europa se han formado la idea de que aquí atan los perros con longaniza. Quieren vivir como los millonarios europeos, tener las mismas mujeres y los mismos vehículos. El "sueño africano en Europa" es disponer de mujer rubia (no importa si es de bote), BMW o Porsche de alta cilindrada y poco más. Eso sí, sin trabajar. Algo que, en principio resulta difícil.

 

Han fracasado en los estudios. ¿Para qué estudiar? ¿acaso se sabe si Zidane –su ídolo- tiene algún título? ¿no es millonario Zidane? Pues eso… Quieren ser como Zidane. No les ha interesado estudiar y, bruscamente, se han dado cuenta de que no son competitivos. Creen que es porque el francés es "racista" y "xenófobo". Siempre la culpa la tiene otro y si, los progres europeos, decretan que el europeo medio es xenófobo y racista, en una increíble forma de etnomasoquismo, tanto mejor.

 

El caso es que muy pocos de estos magrebíes y subsaharianos de segunda y tercera generación, se encuentran en la cola del paro. No buscan trabajo y la República no está dispuesta a hacerlos trabajar. Eso si que sería "crear tensiones étnicas". Además, los empresarios están poco dispuestos a contratar magrebíes. Y no es por casualidad: sus tasas de absentismo laboral son increíblemente superiores a las de los de origen europeo, suelen encajar mal con sus compañeros, trabajan a desgana y para ellos el tiempo –esto es, la productividad- no parece tener ningún valor. Además, el problema de estos jóvenes es que no tienen ningún tipo de preparación profesional: están ausentes, tanto de la enseñanza superior (a pesar del sistema de cuotas) como de la formación profesional. Aunque tuvieran "impulso laboral", es decir, aunque no fueran unos vagos redomados ¿de qué diablos iban a trabajar? Pero el problema no es este… el problema es muy simple: no quieren trabajar, quieren vivir como Zidane, tener una rubia colgada del brazo y un BMW a la puerta. Y esperan que la República francesa se lo dé.

 

¿Es la pobreza la causa de los incidentes?

 

Rematadamente no. En primer lugar, ya hemos dicho que los ambientes de la delincuencia, no son pobres, sino que disponen de unos ingresos cuantiosos, desde luego muy superiores a los de cualquier trabajador nacional. No estamos hablando de pobres, sino de "barrios marginales", esto es, abandonados a sí mismos. Y han sido abandonados por que desde hace 25 años, la entrada de cualquier servicio de la República, genera incidentes. Los distintos gobiernos franceses, de izquierda y derecha, han preferido ocultar el problema a enfrentarse a él. Ahora tienen que enfrentarse a una revuelta generalizada. Era mejor que la delincuencia se recluyera en barrios marginales que no que saliera más allá de sus guetos.

 

El problema es que también existen europeos pobres, de otro origen étnico y no por ello, sus barrios sufren el nivel de degradación y marginalidad que los barrios magrebíes y subsaharianos. Dos grupos étnicos, dos respuestas diferentes.

 

La sociología progresista, no logra explicar por qué los magrebíes y subsaharianos de segunda y tercera generación, responden con la violencia y el vandalismo de manera generalizada y, por el contrario, los "blanquitos" ("beurs", en la jerga de estas bandas de "sauveajots") no tienen la misma respuesta. Las bandas marginales atribuyen esta falta de reacción al "mariconeo". Los "blanquitos" ya no "tienen cojones" para plantarle cara a la república que, por lo demás, está también gobernada por "maricones" (y en esto tienen parte de razón por que el alcalde de París pertenece al sector gay).

 

Para estas bandas marginales, cuya vida a discurrido entre la permisividad más absoluta y las subvenciones generalizadas, resulta imposible pensar que existen una leyes, unas normas de convivencia y un respeto. De hecho, si no se muestran más intolerantes, destructivos y negativos es por miedo a la justicia y a la "represión". Cualquiera que censure su actividad es tachado de "racista". Saben –por que se lo han transmitido unos a otros- que cuando roban y son detenidos por otros viandantes, les basta gritar "¡racistas! ¡asesinos!" para ser inmediatamente liberados. Acto seguido siguen robando. Cualquier cosa antes de tener "impulso laboral"…

 

Algunas conclusiones : la revuelta étnica ha comenzado

 

Así pues, el origen de los incidentes no es ni religioso (la brutalidad de estas bandas es tal que ni siquiera entienden la religión de sus padres), ni social (en las mismas condiciones sociales, los "blanquitos" no reaccionan de la misma manera que los africanos). Existe una incapacidad de las bolsas magrebíes para integrarse en la sociedad francesa. Acostumbrados a que todo se lo den hecho, ignoran la cultura del esfuerzo y del trabajo, que han hecho a Europa vanguardia de la civilización. Les caracteriza la "falta de impulso laboral" más que ninguna otra característica sociológica: definitivamente, son unos vagos y ninguna autoridad de la República puede aspirar a que los patronos los contraten, ni han querido tener preparación técnica y laboral, ni son competitivos en la sociedad europea.

 

¿Cuál es el hecho diferencial? ¿si no es el religioso, ni el social, qué hace de los africanos de Francia algo diferente al resto de la sociedad. Es el FACTOR ÉTNICO.

 

Desde 1945 resulta una anatema mencionar la "raza", así es que se pretende ignorar cualquier factor diferencial basado en la "raza". Raza no es, desde luego, la forma más precisa de encarar el problema. No es la raza, sino la etnia, lo que vale la pena tener en cuenta. La raza alude solamente al elemento biológico. La etnia, en cambio, incorpora otros elementos a tener en cuenta: la cultura, el modelo de organización social, los valores, las capacidad inherentes, las aptitudes y actitudes, etc. En este sentido, a nadie con dos dedos de frente, que no tenga sus neuronas averiadas por el progresismo, se le escapa el hecho de que las etnias de origen africano son "diferentes", completamente, a las etnias europeas.

 

En esta diferencia estriba lo importante de las revueltas que se extienden ya durante 15 días en Francia. No son ni una revuelta religiosa, ni social. Son una REVUELTA ÉTNICA.

 

De la revuelta étnica a la guerra étnica

 

A finales de los años 80 empezó la actividad de las "bandas étnicas". En noviembre de 2005, ya han sido capaces de generar una crisis sin precedentes en Europa Occidental, desde la II Guerra Mundial (el mayo francés, fue una mariconada en comparación con la agitación de las bandas étnicas). Esta revuelta será sofocada, fundamentalmente sumergida con nuevas subvenciones y agotada en su misma brutalidad. Pero el problema no ha terminado aquí. Para Chirac, Sarkozy y las autoridades republicanas, lo importante, hoy, es restaurar el orden y la legalidad republicanas. Sarkozy ha reconocido que el "modelo de integración de la república ha fracasado". Es el segundo fracaso reconocido en 2005, después de que el "gran modelo de integración holandés" se cayera como un castillo de naipes en apenas unas horas, tras el asesinato de Theo van Gogh.

 

La revuelta se sofocará, pero volverá en pocos años a estallar con una violencia inusitada que ya revestirá los caracteres de guerra civil étnica. Es fácil anticiparse a lo que sucederá en pocos años, seguramente, antes de que termine la década. Las revueltas actuales, terminarán con una sensación de frustración entre los inmigrantes: no han conseguido sus objetivos. Ese momento posterior a la revuelta va a ser la hora de los predicadores iracundos, los imanes analfabetos y los ulemas radicales. Es ahora, cuando los islamistas radicales –gracias a Sarkozy, mayoritarios en la unión de entidades islamistas de Francia- van a encontrar el mejor caldo de cultivo. De la misma forma que la revolución rusa de 1917, no pudo existir sin el fracaso de la revolución de 1905, así mismo el fracaso de la revuelta étnica de 2005, precederá a la revuelta étnico-religiosa de ¿2007? ¿2010? No desde luego, mucho más tarde.

 

El hecho de que las revueltas actuales hayan sido protagonizadas por gamberros, vagos y delincuentes, no quiere decir que el movimiento étnico no será liderado en el futuro por los fundamentalistas islámicos que ahora encontrarán el caldo de cultivo más adecuado para su labor. Es islam es incompatible con la cultura europea, lo recordamos por su alguien lo dudaba. La frase no es nuestra, sino que fue pronunciada por la hija del jeque Yassin, dirigente de Caridad y Justicia, la más potente organización islamista radical de Marruecos. Tarik Ramadan, "intelectual" islámico residente en Francia, ha tenido más diplomacia: mientras en la oscuridad de la mezquita, predicaba la oposición de las leyes de la república y de la ley coránica, en la ORTF hablaba de "diálogo", "tolerancia" y "comprensión". Cuando dos principios resultan opuestos, la incompatibilidad termina, antes o después, con el conflicto "caliente".

 

Dentro de apenas unos días, los ulemas, imanes y predicadores, empezarán a valorar por qué la revuelta étnica de noviembre, no ha podido llegar más lejos. Concluirán que ha faltado una dirección centralizada y un contenido ideológico a la revuelta. Y se prepararán para formar lo uno y predicar lo otro.

 

Si en lugar de haberse originado en la "banlieu" parisina, esta revuelta hubiera estallado inicialmente en un terreno más favorable, la costa mediterránea, por ejemplo, y más en concreto, Marsella, ciudad islámica incrustada en el Mediterráneo Norte, la antigua Massalia, hoy sombra lejana de lo que un día fue, la revuelta habría tenido bases más firmes y, les hubiera costado a los revoltosos declararla "zona liberada". Por lo demás, la revuelta focalizada desde la vieja Massalia de los focenses, habría tenido la ventaja de irradiar por la costa mediterránea contando en Catalunya y en el Reino de Valencia con bases muy sólidas, así como en el norte de Italia.

 

No hay que olvidar la vergüenza que supuso para Catalunya, en los años 90, haber favorecido a la inmigración magrebí frente a la inmigración latinoamericana, por cuestiones lingüísticas. El gobierno de Jordi Pujol, sostenía en un nuevo alarde de estupidez que pagará todo el pueblo catalán, que era preferible recibir inmigrantes magrebíes que aprenderían antes catalán, que inmigrantes latinoamericanos que hablaban castellano y, por tanto, no se esforzarían en aprender la lengua d’en Pompeu… Hoy, Catalunya acoge al 40% de inmigrantes magrebíes de toda España y, por supuesto, tras ellos, han llegado miles de andinos, en lo que supone el más repugnante error de cálculo de la Generalitat del 3%.

 

Europa puede ponerse a temblar cuando la próxima revuelta, no ya sólo étnica, sino étnico-religiosa, se extienda desde Marsella a toda la costa mediterránea francesa, a las ciudades con fuerte presencia islámica del mediterráneo español e italiano y de ahí vayan extendiéndose como una mancha de aceite hacia el norte.

 

Por lo demás, hay que prever que, cuando eso ocurra, países como Argelia y Marruecos, abrirán completamente la espita de la inmigración. En ese momento, se tratará de inmigrantes yihadistas, ansiosos, tanto de llevar la guerra santa al territorio de los infieles y cruzados, como de acceder a Europa que, a partir de entonces, ya no será para ellos un Estado que puede "darles papeles", como un terreno a conquistar.

 

Es fácil prever que nuestros gobernantes, timoratos, cobardes y alejados de la realidad, serán incapaces hoy de prever lo que ocurrirá a la vuelta de entre dos y cinco años.

 

Bienvenida sea la guerra étnica

 

Marinetti decía que la guerra era la "única higiene de la humanidad". Pues bien, los que hemos visto y vivido conflictos bélicos muy cerca nuestro, quienes hemos percibido el olor a muerto, a carne quemada y hemos pisado sangre, sabemos que la guerra es algo trágico y detestable, algo a evitar en la medida de lo posible. "En la medida de lo posible…" no más allá. Por que, en ocasiones, la guerra es inevitable, justa y necesaria, cuando se trata de defender la comunidad de un ataque frontal dirigido por un adversario, en este caso por un adversario étnico. No somos nosotros quienes vamos a abrir las puertas a la guerra étnica, sino que la guerra étnica de mañana, como las revueltas étnicas de hoy, nos han sido impuestas por un enemigo que odio a Europa, por que es incapaz de integrarse en la vida, la democracia y sociedad de Europa.

 

No queremos la guerra, pero no vamos a dudar en defender a nuestra comunidad, cuando sea preciso hacerlo. Que no lo olvide el enemigo étnico: desde Salamina e Himera, desde las Termópilas y los Campos Catalaunicos, desde Lepanto y ante los muros de Viena, todos los que han intentado invadir Europa, han terminado emprendiendo el camino de retorno o conquistando su tumba en nuestro continente. Enemigos más duros, se han estrellado ante Europa y no será diferente con las bandas étnicas.

 

La revuelta étnica ha comenzado; seguirá la guerra étnica. Allí donde no lleguen las fuerzas armadas regulares, será el pueblo europeo quien responda a la agresión. Que nadie lo dude. Europa, abandonada a su suerte por políticos irresponsables y sin escrúpulos, progres etnomasoquistas, que han abierto las puertas al enemigo étnico, lo han subvencionado, lo han regularizado y le han hecho creer en que tiene más derechos que los europeos y ninguna obligación, va a tener la ocasión de liberarse. Cuando un miembro esta gangrenado y putrefacto, ya no puede hacerse otra cosa más que amputarse. La guerra étnica que otros nos van a imponer, va a suponer un trauma sin precedentes en los últimos 60 años, pero como cualquier trauma, hace que los mejores elementos de un pueblo asuman su defensa. Y está claro que después de la tempestad, volverá la calma: solo anhelamos que esa calma suponga una renovación política en toda Europa, y que en las pateras de retorno vayan también los políticos "progres" que han facilitado las revueltas étnicas primero y la guerra étnica que se avecina.

 

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

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