QUE SE VAYAN DE EUROPA ¡QUE SE VAYAN DE UNA PUÑETERA VEZ!

Publicado: Jueves, 10 de Noviembre de 2005 11:46 por en INMIGRACION
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Redacción.- Los incidentes de Francia provocados por negros y magrebíes, no son más que los primeros despuntes de la guerra civil racial y social que estallará, como máximo, en torno al final de esta década. Lo peor, no ha llegado. Toda Europa ha visto los grupos étnicos a los que pertenecen los criminales que enturbian la vida de la sociedad francesa. Ahora ya nadie puede llamarse a engaño: con la inmigración ha llegado a guerra étnica. La guerra étnica sólo puede concluir con la repatriación de unos, la expulsión de otros y el castigo drástico de los responsables. Lo que se avecina va a ser la primera guerra étnica continental: por que sus llamas van a alcanzar a toda Europa: de Lisbos a Moscú, de Suecia a Italia. Las únicas consignas que debemos transmitir a todos los europeos son: contención de la inmigración, defensa de la comunidad y castigo a quienes han facilitado la guerra étnica.

El castigo a los responsables

Mientras en Francia estalla la guerra étnica, el cretino que preside el gobierno español ve con “comprensión” los saltos masivos de inmigrantes por Ceuta y Melilla, acaba de legalizar a 700.000 inmigrantes que en pocos años se transformarán, por la reagrupación familiar en 2.800.000 inmigrantes, y ha conseguido que en un tiempo record afluyeran otros 700.000 inmigrantes gracias al efecto llamada.
 
El ciudadano José Luis Rodríguez Zapatero y su ministro de trabajo, Rafael Caldera, deben ser juzgados por traición. Su política criminal de abrir las puertas a la inmigración solamente ha sido superada por José bono, ministro de la defensa, fundador de “soldados sin fronteras”, que ordenó a las tropas españolas patrullear en las vallas de Ceuta y Melilla con las armas descargadas. No puede extrañar que la palabra con la que en África francófona se conoce al gobierno español sea el de gobierno de “pedés”, esto, es gobierno de maricones. Opinión que no carece de lógica si tenemos en cuenta las medidas proteccionistas a las parejas gays que se ha empeñado el gobierno socialista español. Que Zapatero, Caldera, Bono y sus secuaces son unos miserables traidores, de eso no hay ninguna duda y que deberán pasar caras sus responsabilidades tampoco.
 
Hay que recordar a la sociedad que, a partir de los años 80, cuando estuvo claro que el proletariado europeo se aburguesaba y que estaba dando la vuelta a los partidos de izquierda, la Internacional Socialista difundió entre sus afiliados en Europa, la política de puertas abiertas a la inmigración. Con ello pretendían generar un electorado de reemplazo. Es importante señalar que la riada migratoria no ha sido casual. Ha sido estimulada por las fuerzas de la izquierda europea.
 
Una vez más, la izquierda había confundido sus sueños con realidades. Olvidaba que estos inmigrantes no procedían de países democráticos y que votar para ellos, era tan poco importante como integrarse en las tradiciones culturales europeas. Así pues, en un primer momento, la inmigración se abstuvo de otra cosa que no fuera trabajar. Pero la segunda generación fue completamente diferente: querían el éxito y sobre todo querían tenerlo sin trabajar, pues, no en vano habían visto a sus padres trabajar como bestias por salarios de miseria… los mismos que recibían los trabajadores europeos.
 
La irrupción de la inmigración confirmó a la izquierda en su teoría polvorienta de la “lucha de clases como motor de la historia”, al tiempo que negaban la realidad de la lucha étnica que ha presidido la historia desde sus albores.
 
Para colmo, los intelectuales socialistas olvidaban que una inmensa mayoría de estas riadas migratorias eran de religión islámica y desconocían la innata capacidad del islam a deslizarse hacia sus interpretaciones más extremistas.
 
Era pues, cosa de tiempo que, de un lado de constituyeran partidos islámicos (los primeros irrumpieron en 2002 en Francia y corren el riesgo de alcanzar la mayoría absoluta en 2000 ciudades del vecino país) y de otro fuera completamente imposible integrarlos.
 
En los últimos 20 años, en Europa, la guerra étnica ha sido evitada gracias a la inyección constante de fondos “para la integración” de los inmigrantes. Y, lejos de haberse avanzado un paso, cada vez los inmigrantes se encuentran más fortalecidos en su identidad. Zarkosy ocupó el ministerio del interior, con la intención de integrar al islamismo francés, Facilitó y financió la fusión de las tres grandes coordinadoras de asociaciones islámicas en una sola estructura… que inmediatamente fue controlada por los islamistas radicales. Los chispazos de guerra étnica que sufre Francia son el primer resultado de esa nueva política.
 
Ahora Zarkosy llama a la “tolerancia cero” y la “mano dura”: es tarde. No se puede jugar con dos barajas, de un lado la integración, del otro la mano dura. O cañones o mantequilla, las dos cosas son incompatibles.
 
España, en los últimos seis años, ha recorrido el camino que Francia ha tardado 40 años en recorrer. Los guetos islámicos creados en pocos años en España, la tupida red de mezquitas legales y clandestinas, los imanes iracundos y los ulemas analfabetos, están fanatizando en un tiempo record a la población islámica de España: 1.000.000 de magrebíes. Sin olvidar que las  bandas latinas llegan ya tres años realizando sus exacciones y crímenes en nuestro país.
 
Quien ha permitido, por torpeza o cálculo deliberado, toda esta tragedia, debe ser juzgado por un tribunal especial y castigado en función de las responsabilidades de sus actos. Eso o elegir embarcarse en las pateras que devolverán –inevitablemente- a quienes llegaron sin que nadie les hubiera llamado. Que se vayan los traidores con los criminales. Si a Zapatero y a sus secuaces, les gusta tanto el “diálogo de civilizaciones” que se vayan con ellos a dialogar a sus países de origen.

La defensa de la comunidad

Contra una insurrección armada, la única posibilidad de sobrevivir es empuñando las armas. En primer lugar a la policía, pero la policía ya no puede controlar a los africanos en revuelta en toda Francia. Luego a las fuerzas armadas… pero en España ya no quedan fuerzas armadas y el 10% de éstas están formadas por inmigrantes con la promesa de recibir la ciudadanía española. Además de ser una ONG, “soldados sin fronteras” incapaz de asegurar la defensa nacional.
 
Nuestro razonamiento es el siguiente: en España alcanzaremos en un par de años, máximo tres, la misma situación de violencia que se ha generado en Francia. Ni la policía ni las FFAA conseguirán asegurar la defensa de nuestro ciudadanos en determinas zonas, así pues, hay que asegurar la autodefensa de nuestras comunidades y esto implica estar preparados para cuando se produzcan los primeros chispazos de insurrección étnica, disponer de defensas ciudadanas preparadas y dotadas de medios suficientes como para asegurar la integridad de los barrios y las ciudades.
 
Seamos claros: hay que empezar a pensar en montar comités de defensa ciudadana, inicialmente orientados hacia la acción electoral (aquí en España no hay absolutamente ningún partido con la más mínima entidad como para liderar un movimiento antiinmigración) y, cuando las circunstancias lo exijan, capaz de movilizar milicias que aseguren la integridad de los barrios y la defensa de nuestros ciudadanos. No hay otra salida. Tenemos la guerra étnica a las puertas. Hoy se trata de ganar influencia política que utilizar para despertar a nuestra población. Mañana se tratará de movilizar voluntarios para responder al desafío lanzado por las comunidades alógenas, para responder a la guerra étnica que otros han desatado.

La contención de la inmigración

En Francia ya no basta con hablar de contención por que los revoltosos son hijos de inmigrantes y por tanto han nacido en Francia y, al menos, de pasaporte, son franceses. Pero, en España el fenómeno es demasiado reciente: no existe este problema. De ahí que cuando hablamos de “contención de la inmigración”, estemos aludiendo a medidas precisas:
 
-          Admitir solo a inmigrantes procedentes de “cupos”.
-          Repatriar a los inmigrantes llegados ilegalmente en España.
-          Repatriar a los inmigrantes que se encuentren en paro.
-          Eliminar la posibilidad de la “reagrupación familiar”.
-          Introducir en el código penal, el agravante de extranjería, en la comisión de delitos.
 
O esto o la guerra étnica antes de tres años. O esto o la formación de milicias de autodefensa de nuestras comunidades.
 
Contener a la inmigración es hoy posible en España. Mañana, si esta política de fuerza no se realiza (y resulta imposible que el PSOE la realice, de la misma forma que es altamente improbable que el PP tenga decisión suficiente para practicarla, no hay que olvidar que el problema de la inmigración se gestó en los ocho años de gobierno de Aznar aunque ha eclosionado en los años del socialismo) se abre el camino, también en España para la guerra étnica.
 
Albergamos las mayores esperanzas en la vitalidad de nuestra comunidad. Los europeos nos crecemos ante las dificultades. No albergamos la menor duda de que Europa resultará vencedora en esta guerra étnica que ya despunta en Francia y que se hace inevitable en España. Lo único que deseamos es que en las pateras de retorno, suban, no solo quienes han llegado sin ser invitados y han perturbado nuestra convivencia, sino quienes han instigado la inmigración, han mentido a nuestro pueblo y nos han situado ante el abismo.
 
© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es
 
 
 

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