¿Está usted en un blog del PP?

Publicado: Jueves, 11 de Agosto de 2005 11:30 por en VARIOS
aznar.gifRedacción.- Recientemente, algún merluzo diplomado ha certificado que el blog que está usted visitando está “a sueldo del PP”. Con lo cual demuestra que, o bien no sabe leer, o bien no ha leído el blog, y que, en cualquier caso, hace un ejercicio continuo de la mentira. Pues bien, no. Este blog no está a sueldo del PP. Pero una estupidez como ésta nos va a servir como excusa para examinar la línea política del PP. Gracias por habernos dado motivo para abordar este tema.

Por un juicio crítico del aznarismo

En 1996, Aznar accedió al poder después de una campaña que suscitó pocos entusiasmos. El propio Aznar no era un tipo carismático y su triunfo se debió más al hastío que había impregnado hasta el tuétano a la sociedad española que a méritos propios. Hay que reconocer que en esa primera legislatura, Aznar consiguió éxitos notables: la crisis económica que se venía arrastrando desde 1992, desapareció finalmente cuando el PP devolvió confianza al inversor. Y, sin duda, el éxito más notable de Aznar fue contener la corrupción que había alcanzado con el socialismo límites extremos nunca antes vistos. En materia antiterrorista, resultó evidente que el PP era, no solamente un hueso duro de roer para ETA, sino que, además, el terrorismo iba a sufrir una ofensiva general en todos los terrenos: policial, político, internacional y legislativo. El electorado recompensó estos logros y concedió mayoría absoluta al PP en las elecciones del 2000.

Suele decirse que, a partir de ese momento, Aznar adoptó una línea política soberbia y que, frecuentemente, tendía a la crispación. Hay algo de cierto en esto, pero solamente en un terreno: el alineamiento de Aznar junto a Bush durante la malhadada guerra de Irak. Ni en aquel momento entendimos el giro de Aznar, ni aún hoy, él mismo ha sido capaz de explicarlo. Probablemente, en esto jugó mucho el factor subjetivo que le unión al presidente norteamericano: a partir de 2002, Bush y Aznar, por lo que fuera, se “cayeron bien”. De este elemento imprevisto, surgió la opción pro belicista que fue rechazada unánimemente por el pueblo español. Aznar no atendió al aviso de la población y siguió en sus trece. Aun así, el bajo calado de la candidatura socialista en 2004, hubiera permitido a Aznar mantener una cómoda mayoría parlamentaria el 14-M. Pero los atentados del 11-M y la indigna campaña de intoxicación y desinformación llevada a cabo por el patrón del PSOE, la cadena PRISA, selló el fin de la era Aznar.

El balance de este segundo período tuvo otro punto negativo: la cuestión de la inmigración. Si bien es cierto que en 1999, los socialistas, apoyados por todos los demás grupos parlamentarios, lograron imponer una reforma de la Ley de Extranjería que condujo al primer “efecto llamada”, cuando el PP obtuvo la mayoría absoluta en el 2000, hubiera sido posible que, de existir voluntad política, se hubiera atajado de raíz el problema de la inmigración. Sin embargo, cuando concluyó el período Aznar nos encontrábamos con 3.500.000 de inmigrantes, más de la mitad de los cuales
eran ilegales. El ministerio del interior, que tan eficazmente luchó contra ETA, había olvidado los otros dos frentes de su competencia: inseguridad ciudadana e inmigración, frecuentemente unidos.

Aznar logró equilibrar las cuentas del Estado y mantenerse firme ante los proyectos independentistas. Su estrategia de apoyarse en la primera legislatura en “los catalanes”, esto es, en CiU, no supuso concesiones excesivas y endeudamientos costosos con el nacionalismo, sino que, más bien, tendió a “domesticarlo”.

Las políticas sociales que impulsó el PP, podían calificarse de “mediocres”. Ni eran excesivamente “sociales”, ni tampoco estaban dictadas por la patronal. Lo que para Aznar contaba en ese momento –de hecho, lo único que contaba para él- era el equilibrio de las cuentas públicas: mientras no apareciera el fantasma del déficit, era admisible impulsar proyectos de calado social. Progresivamente, casi sin darse cuenta, muchos de estos proyectos y fondos iban siendo acaparados por la inmigración en un proceso que hubiera debido alertar a Aznar del problema. Pero, en el fondo, existían dos patronales que pesaban en el gobierno Aznar, eran la de la construcción y la de hostelería. Y estas patronales precisaban de mano de obra barata que pulverizara el mercado laboral y rebajara los costos de la mano de obra. De ahí que Aznar permaneciera de espaldas al problema.

Hubo frentes en donde se podía haber hecho más, pero el trabajo de corrección de los disparates realizados en el período felipista, quedó a medio camino. En enseñanza, por ejemplo. Las reformas de la enseñanza que impulsó en dos ocasiones el gobierno Aznar, a pesar de estar correctamente enfocadas –especialmente la diseñada por la ministra Esperanza Aguirre- recibieron el fuego cruzado del nacionalismo y del socialismo que veían como lo propuesto apuntaba directamente a su línea de flotación, esa innata capacidad para falsificar la historia de la que siempre ha estado dotado el progresismo y el nacionalismo.

Así mismo, la política autonómica fue correcta, tan correcta que desató las furias de los “centrífugos”. Ahora bien, en este terreno, Aznar hubiera debido de acudir con más frecuencia al consenso con el partido mayoritario en la oposición. En ámbitos importantes para la vida de una nación y para su futuro, las políticas de consenso son absolutamente necesarias y mucho más en el caso de España en el que el sistema se sostiene sobre dos columnas (PP y PSOE) y de manera muy secundaria por partidos pequeños que, a duras penas, alcanzan el 5%. La falta de consenso en algunas áreas no puede achacársele solamente a Aznar; los socialistas en la oposición suelen comportarse como hienas hambrientas a las que solamente les mueve el interés de partido y no les interesa más que el desprestigio del contrario, ¿y el interés nacional? Poco entienden los socialistas del interés nacional desde Largo Caballero hasta Zapatero.

Lo mejor del PP: que no es el PSOE

En el balance objetivo del aznarismo ha habido de todo: positivo y negativo; es historia reciente y, como toda historia, nada es completamente blanco o negro, sino que existe una abundante gama de grises. Pero ¿y hoy? ¿es válido seguir diciendo “ni derecha, ni izquierda”, “ni PP, ni PSOE”. En cierto sentido si, de lo contrario estaríamos en el PP o en el PSOE. Pero sería absurdo pensar que este rechazo a los contenidos globales de las opciones mayoritarias implica un equilibrio y una equidistancia entre ambos grupos políticos. La política autonómica del PSOE es nefasta y suicida; la del PP, no. La política social del PSOE, la política educativa, la política de defensa nacional, la política antiterrorista, son absolutas y verdaderas catástrofes que tienden siempre a la centrifugación nacional, a la pérdida de identidad de nuestra comunidad, a desconsiderar adversarios notorios y a tender la mano a las fuerzas más irresponsables, disgregadores y, ocasionalmente, asesinas que actúan en nuestro territorio. Y, por lo demás, es una política asocial…

Así, este blog, “entiende” mejor las posiciones del PP en algunos terrenos, que las del PSOE en esos mismos terrenos. En este momento, no vemos absolutamente ningún aspecto de la política socialista que podamos aceptar; sin embargo, vemos razonables algunos aspectos de la oposición del PP.

Dicho esto, vale la pena preguntarse, en el fondo, ¿qué es el PP? Un partido liberal, de centro-derecha, con un ala derecha fuerte que, inevitablemente, se repliega en momentos electorales para priorizar la conquista del centro. Amigos de la globalización y en absoluto críticos ante el proceso de mundialización, es en este terreno en donde existen más contradicciones en el interior del PP, cuya derecha es nacionalista e, incluso, jacobina, pero que, sin embargo, defiende actitudes propias del liberalismo salvaje y mundializador.

Si bien en el PSOE de ZP está claro que apenas es otra cosa que un partido pegado a un grupo de prensa, las cosas no son iguales en el PP. Como todo partido mayoritario y liberal, sus intereses responden a sectores sociales concretos, en este caso la alta burguesía y sectores de la patronal, sectores conservadores ligados a la Iglesia o a grupos de presión dentro de la órbita católica, sectores de la burguesía agraria, conservadores por definición. Es decir, en el PP existe una representación más amplia de sectores sociales y una multiplicidad de intereses, no siempre coincidentes. Sería absurdo pensar que en el PSOE existe algo parecido: el cáncer de la izquierda europea ha sido buscar los votos en las bolsas marginales, dándoles alas y realizando promesas para estimularles. El felipismo ganó en 1983 los votos de dos millones de porreros prometiendo la despenalización del consumo de marihuana. Zapatero quiere aupar su ansiada mayoría absoluta en los votos de homosexuales, feministas, transexuales y demás lindezas. Es evidente que no existe un paralelismo ni una equidistancia entre PP y PSOE. La línea del PP puede discutirse, especialmente en algunos aspectos, la del PSOE es pura basura progresista.

El PP evidencia poca sensibilidad social… pero la sensibilidad social del PSOE son los “pisos de 30 metros cuadrados” y la regularización de 750.000 inmigrantes que va en detrimento de los intereses de las clases trabajadoras españolas. Aznar era un líder sin carisma pero con energía y decisión: sabía a donde quería ir aunque al grueso de la población no lo admitiera. Tenía voluntad para ejercer el mando y capacidad para elegir colaboradores. En cuanto a Zapatero, ni tiene carisma, ni tiene capacidad de mando, ni sabe a dónde quiere ir y en cuanto a sus colaboradores, cumple el “principio de Meter” sobre los distintos niveles de incompetencia. En cuestión de líderes, el PSOE es, actualmente, una catástrofe hecha gobierno.

El PSOE y su gestión producen en nuestro ser más íntimo rechazo y, si se examinan sus decisiones de forma pormenorizada, el rechazo puede llegar a la náusea. Por su parte, el PP no nos produce entusiasmo, pero, justo es recordarlo, solamente en los momentos previos a la guerra de Irak, suscitó náusea. El PP no nos entusiasma (falta un pronunciamiento en una dirección antimundialista, falta una crítica al liberalismo salvaje, falta un proyecto nacional ilusionador, falta sensibilidad social y falta valor para defender la identidad nacional, que es algo diferente a la unidad nacional).

De ahí que, en síntesis, podamos decir que lo que más nos convence del PP actual es, su oposición al PSOE, mucho más, desde luego, que sus propuestas en positivo.

¿Está infoKrisis a sueldo del PP?

A la vista de que cada día nos levantamos para trabajar y ganamos el pan con la fuerza de nuestro trabajo (y los que nos conocen saben que trabajar no es nuestro ideal… pero cumplimos como los buenos y vivimos razonablemente bien gracias a nuestro esfuerzo), podemos afirmar que entre nuestro “clientes” no está ni el PP, ni nadie de su entorno. Vamos, que no estamos a sueldo del PP, si es que hace falta aclararlo, para que el bobo que lo proclama se entere.

Julius Evola nos enseñó una cosa que vale la pena recordar aquí: la objetividad. Objetividad es el esfuerzo por reconocer las cosas tal cual son, en su aspecto más real y desapasionado. Objetividad supone huir de mitos, de frases hechas, de dinámicas inerciales, de apriorismos y de cualquier rasgo de subjetividad. Evola, en su obra de juventud “Fenomenología del individuo absoluto” y, más tarde, en su última gran obra, “Cabalgar el Tigre”, expuso la importancia del valor objetividad en el conocimiento de uno mismo y del mundo.

Un jefecillo de tribu urbana, no hace mucho, escribía en lo que supone casi su web personal: “el enemigo principal es el PP”. Y se quedó tan ancho. Fue incapaz de explicarlo, pero la frase quedó para ilustrar al último rescoldo de acólitos. La frase es buena muestra de que la subjetividad respecto a las propias capacidades, viene acompañada de una subjetividad enfermiza a la hora de valorar el mundo, incluso el mundo político.

En nuestra opinión, infoKrisis aspira a aproximarse a la objetividad. De ahí que los análisis políticos queden priorizados sobre las opiniones políticas. Primero el análisis, luego la opinión. Y esa objetividad, no implica eclecticismo o equidistancia respecto al PP y al PSOE, sino valoración de lo que aporta uno y otro. Y en este sentido podemos decir –y desafiamos a que alguien demuestre lo contrario- que el PSOE es el enemigo principal en este momento porque en apenas 18 meses de gobierno ha acelerado visiblemente todos los procesos de centrifugación nacional y disolución social. El PP, con sus puntos negros, jamás hubiera igualado el nivel de irresponsabilidad histórica y mala gestión que está haciendo gala el gobierno Zapatero.

¿Supone esto estar “a sueldo del PP”? NO, supone esforzarse en la objetividad. Algo que quien se tiene por líder máximo, gran timonel y ayatolah de su peña, jamás podrá entender, como la rana de la charca, jamás entenderá la grandeza del océano. Y lo más bueno del caso, es que el propio interesado y sus colaboradores saben de sobras que la acusación es falsa. Lo peor no es “estar a sueldo del PP”, lo peor es mentir para aspirar a algún sueldo y estar dispuesto a hacer cualquier cosa por obtenerlo.

Así que, tranquilícese, usted no ha llegado a un blog del PP, ni siquiera de la periferia del PP.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

[en caso de querer realizar algún comentario, enviarlo por email a infokrisis@yahoo.es y será incluido, salvo que se trate de las habituales estupideces propias de los estúpidos que siembran con su baba este blog en los últimos días]

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