Debate sobre el [mal] estado de la Nación

Publicado: Jueves, 12 de Mayo de 2005 13:43 por en ORIENTACIONES
tonto.jpgRedacción.- El gobierno que llegó al poder predicando la lucha contra la crispación, ha logrado el debate sobre el estado de la Nación, más crispado de la democracia. ZPlus ha demostrado solamente su intención de acceder a las exigencias de sus aliados (ERC e IU) rompiendo cualquier vínculo con el PP. ¿Y el estado de la Nación? A punto de entrar en la UVI. Éste debate sobre el estado de la nación, está sacando a la superficie lo peor de la partitocracia que debemos soportar

El porqué de la política de renuncia a vencer a ETA

El terrorismo está arrinconado, no gracias a la política de ZPlus, sino al Pacto Antiterrorista, a partir de la cual se arbitró una serie de medidas contundentes contra ETA, cuyo resultado ha sido el buscado: ETA está acorralada y desecha. El terrorismo era la asignatura fácil del actual gobierno: bastaba con seguir la dinámica ya emprendida, apuntillar a ETA, tener las manos libres para machacar al terrorismo islamista y… asunto resuelto. Era la asignatura para sacar nota. ZPlus lo ha complicado todo.

Lo complicó desde el momento en que, a través del ZPlus con txapela, Pachi López, lanzó un tibio plan que, intentando responder al plan Ibarreche, terminó complicando la situación. El País Vasco era una “nación”. España una nación compuesta por naciones. Nacionalidad y nación son lo mismo. La “comunidad nacional” vasca agrupa varias autonomías… etc. Todo esto ha sido dicho en los últimos seis meses con la mayor frivolidad y una ignorando conceptual supina. El propio ZPlus lo ha repetido y asumido, demostrando lo que tiene en la cabeza.

A nadie se le escapa que “negociar” con los cuatro criminales de ETA que siguen en libertad, es frívolo. Con un “tirón” más, ellos también estarías entre rejas. ¿Para qué negociar? Carod cuando fue a Persignan tenía como fuente de información al corresponsal de Avui… pero ZPlus tiene informes del CNI, de la Guardia Civil, etc. Sabe lo que hay. ¿Por qué negocia? Para mantenerse en el poder. Es una de las exigencias de Puigcercós para seguir manteniendo el apoyo.

Solución política sin pagar precio político

ZPlus suele utilizar insinuaciones y mensajes “velados”, con lo que se evita aquello que le horroriza: hablar claro. El problema es que su torpeza es tal, que incluso sus perífrasis y eufemismos, muestran muy a las claras las intenciones del presidente. ZPlus lo que está proponiendo es, ni más ni menos, que ETA muestre su voluntad de dejar las armas (una tregua bastaría), a cambio de negociar el destino de los presos. Que es, ni más ni menos, que lo que ¡ETA misma ofreció a Carod-Rovira en la reunión de Perpignan! Repetimos: LO MISMO.

ZPlus, sabe que que ETA rebaja sus aspiraciones negociadoras a lograr salida para la situación de los presos. Y lo sabe, gracias a Carod. Sabe también que, emprendiendo una negociación en la que proponga a ETA una salida escalonada de los presos, ETA aceptará. Y, asunto resuelto, él, ZPlus pasará a la historia como el hombre del diálogo y el talante que logró la paz en el País Vasco. Sólo hay un problema. O quizás dos.

El primero es que, si se rebaja la presión contra ETA (y cuando haya tregua, se rebajará), ETA puede reorganizarse y en su interior, inevitablemente, surgirá una fracción que propondrá reemprender los asesinatos. Este sería el problema menor. El mayor es que en la cárcel no están encerradas almas cándidas y perseguidos políticos, sino bestias sedientas de sangre, asesinos sin escrúpulos, frecuentemente embrutecidos y estúpidos, inconscientes y descerebrados, con las neuronas carcomidas por la sífilis nacionalista. ¿Y son estos, los asesinos de un millar de ciudadanos, a los que se va a poner en libertad? ¿se va a poner en libertad a los que dieron las órdenes de matar? ¿a los que no pudieron matar más por que la Guardia Civil se lo impidió?

A esta salida, ZPlus le llama “salida política sin pagar precio político”… Valdría más, llamarle solución desaparensiva dada por un desaprenvio para uso y disfrute de desaprensivos asesinos.

ZPlus: o como no reconocer el desmadre autonómico

Si el terrorismo era la asignatura “fácil”, la cuestión autonómica y la articulación del Estado suponían los temas “difíciles”, sino letales, para ZPlus. Y en este terreno no se ha producido ninguna novedad. El PP sigue manteniendo sus posiciones y ZPlus proponiendo aquello que jamás podrá llevarse a la práctica. Si en materia terrorista se ha roto el consenso y el pacto antiterrorista, pomposamente llamado “Pacto por las Libertades”, está muerto y enterrado, en materia autonómica nunca dos partidos han estado tan alejados y el consenso es absolutamente imposible.

ZPlus camina con paso firme hacia el callejón sin salida. Ofrece a sus socios nacionalistas, independentistas y federalistas, todo aquello que piden… sabiendo que, finalmente, ninguna modificación de la constitución podrá realizarse sin el consenso con el PP. Los 2/3 de los votos necesarios en el parlamento, imposibilitan las reformas mientras se mantenga la actual polarización. ZPlus debería saberlo al igual que lo saben sus socios. ZPlus debería saber que los nacionalistas lo tienen fácil para romper su apoyo al gobierno: bastará que se produzca una situación que les beneficie electoralmente para que ERC rompa la baraja y el gobierno caiga, en Madrid y en Barcelona.

Ruvalcaba sabe que, en el momento en que ZPlus haya llegado al final del callejón, su salida será achacar al PP el fracaso de la política autonómica. Con eso, cuenta con la posibilidad de obtener recortaduras del voto nacionalista, que compensarían las pérdidas del voto “españolista”, también presente en el PSOE.

En este momento, el gobierno está apoyado por federalistas (IU y Maragall), nacionalistas (canarios) e independentistas (ERC). Pero dentro del PSOE coexisten federalistas (el propio Maragall, pero también Pachi López), españolistas (Paco Vázquez, Ibarra, Bono) y una mayoría no definida y a la búsqueda de un lugar en el pesebre. Pero su electorado, fuera de Catalunya, es fundamentalmente, españolista. Incluso en Catalunya habría que distinguir entre “Ciutadans pel Cambi”, rareza creada en torno a Maragall, y el propio PSC, en cuyo interior existe tendencia españolista ahogada, pero no muerta.

Ayer lo que ZPlus evidenció es lo que ya sabíamos: su falta de proyecto nacional, por no tener, ni siquiera tiene un proyecto de articulación del Estado. Da la impresión de que lo que le gustaría es lo predicado por el “maestro” Maragall, un “federalismo asimétrico” con dos regiones –Catalunya y el País Vasco- gozando de un sistema de financiación similar. Y añade que este sistema sería “para las comunidades que lo deseen”… esto nos lleva directamente y por segunda vez en veinticinco años, al “café para todos”, de Adolfo Suárez. Porque en este tema de la financiación autonómica –es decir de la “caja”- ninguna autonomía quiere quedarse atrás: todos quieren una “agencia” regional tributaria controlada por ellos. Si ZPlus cree que su “personalidad” va a evitar esta desintegración del Estado, se equivoca. Las puñaladas más duras, sin duda, las va a tener de su propio partido y perjudicará, fundamentalmente, a regiones gobernadas por su propio partido.

Partidismo, partitocracia y silencios cómplices

Rajoy utilizó en el debate de ayer una dureza desusada. Se puede suscribir la mayor parte de lo que dijo, pero también tener presente aquello que calló. Sobre la inmigración no dijo las palabras que deberían pronunciarse de una vez por todas en el parlamento: que esto ha ido demasiado lejos, que debe repatriarse masivamente a ilegales y a inmigrantes en paro, que debe contenerse el fenómeno de la inmigración y blindar el continente europeo ante la avalancha islamista en lugar de darle alas… y, finalmente, Rajoy debería de haber dicho en voz bien alta: “nuestro partido pide excusas a la sociedad española por haber permitido que de 1996 a 2004 este problema larvara bajo el gobierno de Aznar”… Y no lo oímos.

No lo oímos porque el debate de ayer fue tan cansino como cualquier otro: un partido intenta sobrevalorar su gestión de gobierno por mal que lo haya hecho; la oposición intenta descalificar al gobierno evitando recordar su gestión no hace mucho. La democracia española no es democracia, es partitocracia. El peso de los partidos está sobrevalorado. Pero nunca tan pocos, se arrogaron la representación de tanto. Los partidos mayoritarios representan solamente a sus cargos y a su dirección, no a los ciudadanos. La ambigüedad de los programas, las listas cerradas y bloqueadas, el hecho de que los partidos se retroalimenten con un generoso sistema de autofinanciación con dineros públicos, el hecho de que estén presentes en todos los eslabones de la sociedad (de la TV a las Cajas de Ahorros), implica que no exageramos: nunca tan pocos se arrogaron la representación de tanto.

La partitocracia antepone los intereses de los partidos, de cada partido, al interés nacional y, por supuesto, al interés de las poblaciones. Los partidos gobiernan para servirse del erario público, para saquear los fondos del Estado aportados por los contribuyentes individuales, no para “servir al pueblo”. Olvidar esto, supone equivocarse en los análisis.

En este sentido, Rajoy prefirió no cargar las tintas sobre el espinoso problema de los homosexuales y las adopciones por parte de homosexuales, no cuestionó la nueva regularización del divorcio o la práctica del aborto libre… y, sobre todo, no cuestionó el que ni el gobierno ZPlus, ni el gobierno de Aznar, ni el de Felipe González, hicieran ABSOLUTAMENTE NADA para estimular la natalidad, para defender la familia, para corregir la pirámide demográfica descendente, para favorecer los matrimonios jóvenes y la formación de nuevas familias, etc. NADA, ABSOLUTAMENTE NADA.

Desengañémonos: el debate de ayer en el parlamento, fue, hasta cierto punto, una pelea con tongo. Cada cual representaba su papel y, frecuentemente, sobreactuaba. Es el tributo a la partitocracia. Sabemos lo que va a ser un debate, antes de se haya realizado. Hoy sabemos lo que los nacionalistas van a decir y lo que va a decirles ZPlus.

Nunca como hoy, la España Real (la que se ha manifestado en Villaverde, la que ha asistido al entierro de cuatro trabajadores de astilleros, la que tiene que pagar la hipoteca, la que se siente asfixiada por la presión de la inmigración en su propio barrio, la que ha dejado de oír algo sobre el 3%, pero debe pagar este mes a hacienda, la que ha firmado el enésimo contrato basura o se ha situado en la cola del paro, la que empieza a tener problemas económicos el día 12, la que vivimos y conocemos y de la que participamos), nunca esta España Real, ha estado tan alejada de la España Oficial (la que ayer sobreactuó en el parlamento de la nación).

Contrariamente a lo que piensa el electorado del PP, no estamos ante una crisis coyuntural, sino ante una crisis estructural del sistema político español. El electorado debe entender que elegir entre PP y PSOE son optar entre Málaga y Malagón, entre Guatemala y Guatapeor… Lo que hace falta buscar para este país son nuevas opciones estratégicas. Eso, o el combate con tongo y la sobreactuación.

© Ernesto Milá – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

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