De la Amical Mathausen al Club de la Comedia

Publicado: Miércoles, 11 de Mayo de 2005 16:14 por en VARIOS
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Redacción.- Los mitos progres más que tener pies de barro, lo que tienen es la cara dura. Rigoberta Menchu rehizo su biografía porque “encarnaba el destino colectivo de su pueblo”, Eve de Bonafini, presidenta de las Madres de Plaza de Mayo, jamás tuvo a un hijo desaparecido. Enric Marco, presidente de la Amical de Mathausen… jamás estuvo en un campo de concentración, pero eso sí, pudo explicar sus sufrimientos en el parlamento. El chorizo dice que lo hizo por pedagogía...

El bonito caso de Enric Marco: falso prisionero y chorizo auténtico

Libertad Digital daba la noticia: “Enric Marco, hasta hace horas presidente de Amical de Mauthausen, nunca estuvo en un campo de concentración. Su historia, que ha durado treinta años era una farsa. Su narración que arrancó las lágrimas a los asistentes al Parlamento cuando contaba como les desnudaban o les mordían los perros era un invento. Ya ha sido destituido de su cargo en la Asociación Amical de Mauthausen. Ante la evidencia, ha admitido que se lo inventó todo pero no explica el porqué".


Añade Libertad Digital algunas perlas del falsario: "No fueron locos, ni sádicos, fueron más que eso, fueron funcionarios de aquella Europa fascista con la que soñaban y que pensaban duraría 1.000 años", relató el 29 de enero en el Parlamento español, Enric Marco, el ex presidente de la asociación Amical de Mauthausen.


Este hombre, uno de los españoles más conocidos por su cautiverio en un campo de concentración nazi y que se dedicaba a dar unas 120 conferencias anuales sobre su vivencia, explotó su mentira durante 30 años. Marco nunca estuvo en el cautiverio nazi y su narración es una farsa.

La dudas sobre su relato comenzaron con un informe en el que no quedaba clara su historia como deportado. Según el diario El País, su relato era creíble pero muy difícil de comprobar, Enric Marco dijo que no tenía pensión porque había venido a España a trabajar clandestinamente con un sindicato. Pero Marco, de 84 años, ha confesado y ha admitido en un comunicado hecho público este martes que “deformó la realidad” y que “se lo inventó todo”.

Su reelección como presidente de la asociación Amical de Mauthausen se produjo el pasado 1 de mayo y al día siguiente la asociación tuvo que reunirse con carácter urgente y le cesaron de su cargo. Además, le obligaron a regresar de Austria, donde se encontraba reunida la asociación, para que no asistiese a los actos conmemorativos por el 60º aniversario de la liberación del campo nazi. De todos modos, alegaron que Marco tenía problemas de salud para no generar polémicas. En la nota, Marco admitía haber salido hacia Alemania en 1941 en una expedición de "trabajadores españoles" y haber regresado en España a principios de 1943, antes de la liberación de los campos nazis en 1945, por lo que no ingresó en el campo de Flossenburg, tal y como afirmó en varias entrevistas.

La nueva presidenta Rosa Torán, historiadora y familiar de un deportado, ha expresado a diversos medios de comunicación su “consternación y dolor” ante la mentira y admitió al periódico La Vanguardia que pudo engañarles porque “nadie le pidió el carné, y su biografía como deportado data de 1978”.
Los deportados reales, que han trabajado con Marco los últimos seis años, están desolados. Una de ellas, Neus Catalá, de 89 años, comenta indignada a El País: “yo ya sabía que Marco no era un deportado, se notaba que no había estado en los lugares que decía, no conocía Flossenburg, sus descripciones obviamente no coincidían con la realidad” y refiriéndose al ex presidente le calificó de “mentiroso” y “sin vergüenza”.

El fondo de la cuestión

En esta ocasión, el falsario ha sido desenmascarado, pero no nos alegremos: lo ha sido por una simple rencilla entre miembros de la asociación. Al parecer, tenía la mala costumbre de barrer siempre para casa, para sus propios intereses, no compartía ni el dinero de las conferencias, ni las subvenciones que utilizaba para sufragar los gastos de desplazamiento… de las conferencias, que, a su vez, eran pagadas. Brillante. Otros que aspiraban a sucederle en el cargo, le han desenmascarado.

Pero el fondo de la cuestión no es éste que, no deja de ser una anécdota chusca muy habitual entre los progres de izquierdas (Luís Roldán se presentó como “ingeniero” cuando no había aprobado ni siquiera una asignatura del primer curso, por ejemplo). El fondo de la cuestión es obvio: ¿cuántos Enric Marcó ha tenido el ámbito “exterminacionista” desde abril de 1945? Y plantear esta pregunta no es que sea algo propio de neonazis, sino que parece lógico preguntarse a 60 años del fin de la Segunda Guerra Mundial, plantearse por qué, hoy más que nunca, el “exterminacionismo” sigue como hijo de la vecina, que da gloria verlo y cualquier mínimo debate sobre si aquello fue, más o menos, propaganda bélica, está vetado por ley.

Dentro de 60 años, se hablará de que el presidente de los EEUU, un tal Bush, atacó Iraq para defenderse de las armas de destrucción masiva y del perverso Bin Laden al que Saddam Hussein tenía albergado en su habitación de invitados. Si tenemos en cuenta que fueron 3 años soportando informaciones constantes sobre las supuestas armas ocultas y solamente un día se publicó el parte sobre su inexistencia, es lógico que los historiadores del mañana concedan que la realidad fue lo primero… Y es que toda esta lamentable historia de Irak ha sido propaganda de guerra. Por cierto ¿y de dónde han procedido la mayor parte de los datos sobre la “shoa”? El caso de Enric Marco es significativo: un aprovechado que toma la propaganda de guerra por realidad y explica su historia. Claro, quien ha estado preso en realidad –estar en un campo de concentración o en una cárcel no es ninguna ganga en ningún caso y menos aún en tiempo de guerra- reconoce perfectamente las exageraciones y las falsedades… que se calle o no es harina de otro costal. Se callará si no ama excesivamente la verdad histórica. Hablará si la ama… o si tiene alguna pendencia con el falsario.

La cuestión no es negar o afirmar el holocausto. La verdad histórica no es una cuestión de opinión personal, sino que surge de documentos y de trabajos de investigación histórica, del contraste de dossier; no es algo abstracto, sino algo objetivo y mesurable. NO CUESTIONAMOS EL HOLOCAUSTO, LO QUE CUESTIONAMOS ES LA PROHIBICION DE INVESTIGAR EN TORNO AL HOLOCAUSTO. El “revisionismo” tiene el mismo derecho a investigar como el “exterminacionismo”. Esto resulta tan lógico que es absolutamente enloquecedor tener que recordarlo y tener que recordar que si existe el tabú en torno al holocausto es, en buena medida a falsarios, exaltados, victimistas, cínicos y engañabobos como Enric Marco.

Dudar sobre los “6 millones de judíos muertos”, es tocar un tema tabú. La ley persigue a quienes duden del “holocausto”. El “holocausto” es un paréntesis en la historia: el único episodio que está cerrado y encarpetado, clasificado, archivado y que resulta intocable. Como cuando los sabios de finales del siglo XIX decían que la física era una ciencia cerrada de la que ya se sabía todo y que era imposible investigar y abrir nuevos campos en ese terreno. Luego resultó que no. Finalmente, la realidad se obstina en poner las cosas en su lugar. Como a Enric Marcó que ha pasado de dar conferencias sobre Mathausen y, lo que en el argot se llama “currarse la página de la pena”, a ser un falsario degenerado, viejo estafador y mercachifle del dolor. Comprendemos perfectamente que a los verdaderos inquilinos de Mathausen, Enric Marcó sea un desaprensivo odioso. ¿Cuántos habrá habido como él desde 1945?

Exorcismo. La intencionalidad de este artículo.

Recordar todo esto puede hacer acreedor a quien lo escribe del título de neonazi. No es el caso. Servidor, ni es neonazi, ni tiene intención de negar el holocausto, ni siquiera de presentar a Enric Marcó como lo que es (de eso ya se han encargado sus compañeros de la Amical Mathausen, que ellos ajusten cuentas con el falsario).

Lo UNICO que pretendemos es defender la libertad de investigación histórica. No hay ni un solo terreno, ni un período histórico, que nadie, absolutamente nadie, tenga derecho a cerrarlo y prohibir la investigación histórico sobre él. Y mucho menos, si se trata de un período reciente. El holocausto forma parte de las desgracias de la guerra, como el bombardeo de Dresde o las fosas de Katyn. La guerra, no es ninguna ganga: la primera víctima es la verdad, la segunda el vencido. Y ni el vencedor ayer, ni hoy, ni mañana, tiene derecho, a imponer su verdad y limitar el derecho a la libertad de investigación.

En el fondo, Enric Marcó no es más que un subproducto amoral de esta perversión urdida por los progres de izquierda y por los albaceas de lo políticamente correcto: la teoría es que, la perversidad del holocausto es tal, que dudar de su veracidad implica ofender a las víctimas… por lo tanto, ese es el único espacio histórico impenetrable y tabú. La renuncia a la búsqueda de la verdad histórica ha sido el estiércol abonado en el que han proliferado los Enric Marcó de la vida.

Debería de ser la investigación histórica, objetiva, rigurosa y sensata, al margen de la propaganda de guerra de la época, del sentimentalismo y del dolor de las víctimas, la que estableciera la verdad histórica, sobre el holocausto y sobre cualquier otro episodio. Nadie tiene derecho a cerrar el espacio a la investigación. Ese es el fondo de la cuestión. Quien lo hace, se encuentra con legiones de Enric Marcó.

Por cierto, hay que decir que Marco fue secretario general de la CNT… cuando quedaban por pagar 200 millones de pesetas de compensación por el patrimonio sindical requisado por Franco. Lo dicho, este Marco es un listo… ¿Cuántos ha habido como él desde 1945?

Esta nueva figura va a engrosar el panteón de falsario, desde Rigoberto Menchú hasta Luís Roldán, pasando por Eve de Bonafini. El panteón de los progres es el panteón de la caradura.

Por cierto, esperamos que la fiscalía del Estado emprenda las acciones oportunas contra ese falsario ridículo. El delito de estafa está demasiado claro como para que el fiscal general del PSOE, perdón, del Estado, pueda pasarlo por alto.

© Ernesto Milá – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

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