Pepe Bono, el surrealismo en la defensa

Publicado: Miércoles, 04 de Mayo de 2005 10:43 por en ORIENTACIONES
bono.jpgRedacción.- Sin duda, Pepe Bono es el ministro de defensa más pintoresco de la España democrático. Digno representante de un gobierno anómalo surgido de un atentado no menos anómalo. Muy en sintonía con resto de ministros, Bono no ahorra declaraciones surrealistas y “absurdos metafísicos”. Si pensamos que en 2000, el PSOE debió elegir entre Bono y Zapatero, nos daremos cuenta del drama socialista. La normalidad no pertenece a este mundo del PSOE.

Gestión mediocre, tirando a mala

No era una cartera aparentemente difícil. Había que lidiar con la retirada de Irak y con el asunto del Tupolev caído sobre Turquía. Bono lo tenía todo para triunfar el día de su nombramiento como ministro; pero cuando, dos días después, se produjo su toma de posesión en el Ministerio, aquella alocución fue el paradigma de lo que iba a ser su gestión. Inopinadamente Bono recordó que su padre había sido falangista, que los socialistas eran completamente patrióticos y que España no estaba en subasta. Y lo dijo con un tono de cateto que quiere congraciarse con lo que cree que son las posiciones de su audiencia, que a muchos nos hizo sentir vergüenza ajena.

Su gestión en los meses siguientes ha estado muy en la línea de todo el gobierno ZPlus: mediocre tirando a mala.

Bono, paradójicamente, puede haber seducido a algún votante despistado del PP o incluso de la extrema-derecha, por sus declaraciones “patrióticas” y grandilocuentes, pero se trata de mero cálculo político. Bono siempre ha jugado a seducir a la derecha y practicar un populismo desaforado que le ha dado votos en su autonomía. Con el populismo se ganan votos, pero difícilmente se gobierna con principios populistas.

Sin política exterior, ni defensa nacional

Cuando se agotaron las rentas de haber explotado hasta la saciedad la mala gestión de Trillo en el asunto de los 62 militares muertos en el accidente del Tupolev, Bono se encontró ante el vacío. De un lado le tocaba lidiar, junto con Moratinos, el espinoso tema de la reconstrucción de las relaciones con EEUU. De otro establecer la revisión del plan estratégico de la defensa. Y esto último implicaba, necesariamente, reclamar una asignación presupuestaria mayor para Defensa. Algo que ni ZPlus ni Bono estaban dispuestos a conceder. Así que Bono optó por su técnica favorita: multiplicar la demagogia y el populismo. Solo que así no se gobierna.

La revisión del plan estratégico de la defensa concluyó en que teníamos un enemigo (“el terrorismo internacional”) y que había que reformar el sistema de reclutamiento de soldados profesionales. En diciembre ya publicamos un amplio estudio sobre lo que en nuestra opinión debería incluir necesariamente un plan estratégico de defensa, digno de tal nombre. En primer lugar, señalar al enemigo. Por que decir que es el “terrorismo internacional” es decir poco. Hace falta señalar dónde se oculta y por dónde pueden venir los ataques. Y, por supuesto, hace falta preparar a las FFAA para afrontar a ese enemigo invisible. En términos profanos era “revisión” era, literalmente, un churro.

En los meses siguientes, Pepe Bono se convirtió en el representante de comercio de la industria armamentista española. Hay que agradecérselo, porque los trabajadores de Izar le deben, sin duda, el tener trabajo durante un par de años más. Ignorando que Venezuela es la bestia negra de los EEUU, Bono terminó logrando su objetivo y piropeando a Rumsfeld, alabando su buen hacer en los sanfermines. Moratinos, por su parte, intentó seducir a Condoleezza Rize, sin lograr siquiera aparecer con ella en la rueda de prensa que siguió.

Amor-Odio hacia la administración Bush

Llama la atención el tratamiento que la administración Bush recibe por parte del gobierno ZPlus, una mezcla de amor-odio y, en cualquier caso, de medidas irreflexivas que evidencian la falta de norte en política exterior. En este contexto hay que incluir la visita de Bono al Pentágono que, sin duda habrá causado comentarios irónicos en el equipo Rumsfeld.

Porque Bono, como debíamos, es un ministro de defensa surrealista. El periodista Alfonso Rojo cuenta que: “Me topé con él meses antes del 14-M y cuando comenté que era imprescindible incrementar ese canijo 0,9 por ciento del PIB que se destina a Defensa, soltó uno de esos eslóganes pacifistas, que tan buena acogida suelen tener entre la ciudadanía”.

Para ser ministro de defensa, lo primero es creer en la necesidad de una defensa nacional y entender, en segundo lugar, algo de política internacional y de historia. Y, por supuesto, no creer en la bondad universal de los líderes políticos vecinos. Ni venderles armas que, sin duda utilizarán para presionar sobre Ceuta y Melilla. Por ejemplo.

Un surrealista en el ministerio de defensa

Bono es un caso extremo entre los ministros de defensa europeos, sin duda el más cateto de todos ellos, pero Bono y sus colegas deben de revisar sus propios criterios en la materia: Europa, gigante económico, es un enano político por que carece de política exterior común y de voluntad de tener una defensa común digna de tal nombre. Mientras la Unión Europea no asuma que es preciso unas FFAA europeas en condiciones de salvaguardar las rutas de acceso a Europa, garantizar la independencia política y la integridad de su área de influencia y la capacidad de protección de sus aliados, Europa carecerá de autonomía política.

Pero un planteamiento de este tipo –es decir, que no insista en el manido tópico del “diálogo de civilizaciones” y de la “bondad universal”- implica elevar los presupuestos de defensa y reconstruir en toda Europa unas FFAA operativas a escala continental. La izquierda abomina de estos planteamientos y la derecha no está dispuesta a perder un voto por cuestiones que tampoco considera urgentes. No olvidemos que la desastrosa transformación del ejército de leva en voluntario fue realizado por la derecha.

Decir –como dijo Bono a la salida del Pentágono- que le corresponde a las NNUU asegurar la lucha contra el terrorismo internacional, no deja de ser un ejercicio de ignorancia: las NNUU nunca han sido particularmente operativas en zonas de conflicto y mucho menos en temas de terrorismo y, por otra parte, las NNUU se enfrentan a una reforma en profundidad de lo que no sabemos muy bien lo que saldrá, ni siquiera si es posible reformarla.

La guinda del surrealismo la pronunció ayer Bono en Washington: «Soy ministro de Defensa y prefiero que me maten a matar». Pues bien, no. Alguien que opina eso, es sencillamente, un anormal. Eso supone llamar a todos los que están bajo sus órdenes en el Ministerio, carniceros y asesinos. Supone, en definitiva, olvidar que la función de la defensa es asegurar la integridad de la Nación y del Estado y que esto puede implicar matar. Se mata al enemigo. Se es enemigo en cuanto se amenaza tu integridad. Por eso existen fuerzas armadas, gilipollas. Cateto, más que cateto.

Y es que, en definitiva, Pepe Bono no desentona en absoluto en este gobierno de mediocres, tirando a malos.

© Ernesto Milá – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

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