Los distintos centros de poder mundial y su relación

Publicado: Jueves, 24 de Marzo de 2005 14:52 por en INTERNACIONAL
davidroky.jpgRedacción.- En anteriores artículos hemos aludido a "Skull and Bones", a la logia straussiana y neoconservadora y a los discípulos de Ayn Rand [ver índice de artículos]. Toca ahora establecer las relaciones entre estos centros y el resto de organizaciones mundialistas: el Consejo de Relaciones Exteriores, el Club Bildelberg y la Comisión Trilateral. A ello va dedicado el presente artículo.

Queda una última etapa por recorrer. Hemos pasado revista al origen del mesianismo norteamericano y a dos de sus manifestaciones, el neoconservadurismo de los herederos ideológicos de Leo Strauss y de la ideología ultraliberal de Ayn Rand. A continuación hemos descrito el origen de la primera sociedad de poder secreto, Skull and Bones, extremadamente influyente y activa. Queda ahora articular un último capítulo en el que intentaremos explicar la relación de estas piezas con el resto de organizaciones “discretas” que han ido apareciendo a lo largo del siglo XX como traslaciones de distintos momentos y necesidades de los centros de poder. Básicamente, estas estructuras son tres: el Consejo de Relaciones Exteriores (CFR), el Club de Bildelberg (CB) y la Comisión Trilateral (CT).
Se trata de tres organizaciones que aparecen en tres momentos distintos de evolución de los EEUU. El CFR nace cuando los EEUU acaban de derrotar a los Imperios Centrales y han consolidado lo esencial de su política exterior: la ideología del “destino manifiesto” y la “doctrina Monroe”, les ha permitido irradiar a un segundo círculo, cruzando el espacio atlántico. El aposentamiento en Cuba y Filipinas, aseguraba la posibilidad de una política oceánica de envergadura capaz de intervenir en cualquier parte del mundo. La intervención en la Guerra Europea ha sido la primera muestra de ese afán expansionista. La excusa ha sido el hundimiento del Lusitania, un buque de pasajeros, un buque artillado clandestinamente que trasladaba pertrechos bélicos para los aliados europeos. La partida del buque, anunciaba abundantemente en la prensa, hizo que la embajada alemana advirtiera del grave riesgo que corrían los pasajeros. El buque, finalmente, fue hundido por un submarino alemán antes de llegar a su destino y sirvió como excusa para que los EEUU intervinieran en el conflicto. Tras la victoria de 1918, el 19 de mayo del año siguiente, en Nueva Cork, se fundaba el CFR. El mundo, a partir de la victoria aliada, había pasado a ser demasiado complejo para que se pudiera gobernar según los criterios temporales de tal o cual gobierno elegido democráticamente.

El Consejo de Relaciones Exteriores

Ese día, el 19 de mayo, Edward Mendel House invitó a los delegados ingleses y norteamericanos en la Conferencia de Paz de Versalles. La totalidad de los invitados ingleses pertenecían a una sociedad anterior, la Tabla Redonda, formada en torno a Lord Milner, discípulo de Ruskin y Vigilante de la Gran Logia Unida de Inglaterra y a miembros del llamado “Consorcio Rhodes-Stead”, que ocupaban puestos de responsabilidad en el Imperio Británico. La “Tabla Redonda”, tenía un carácter semisecreto y logró constituir un círculo en las universidades de Yale, Columbia y Harward. En 1919, la mayor parte de los delegados ingleses y norteamericanos en la Conferencia de Paz de Versalles, pertenecían a este círculo. Mendel House los reunión: Lord Rober Cecil, vizconde de Slysbury, Sir Valentine Charol, Lionel Curtis, Lord Eustace Perecí, Horold Temperly y Edward Grigg, por la rama inglesa; por el lado americano asistieron Lansing Robert, Christian Verter, Jerome D. Greene, Archibald Coolidge, Whitney H. Sheparson, el general Tasker Bliss, James Shotewell, John Foster Dulles y Allen Foster Dulles.

El 30 de mayo de 1919, los comensales de Mendel House volvieron a reunirse aprobaron la creación de dos instituciones: el Instituto de Estudios Internacionales con sede en Londres y presidido por Lionel Curtis y el Consejo de Relaciones Internacionales, radicado en Washington y presidido por Whitney H. Sheparson. Ambas estructuras no eran más que una ampliación del círculo inicial de la “Tabla Redonda” que, si bien había nacido en Inglaterra, amplió extraordinariamente su influencia en los EEUU, especialmente en la Universidad de Yale, cuando estuvo en condiciones de integrar a algunos elementos de “Skull and Bones”. Buena parte de estos contactos venían a través de Mender House, un hombre de origen incierto, pero del que se sabe que fue consejero de los banqueros Paul y Félix Warburg, Otto Khan, Louis Warburg, Henri Monghentau, Jacob y Mortimer Schiff y Herbert Lehman. Era miembro de la logia iluminista “Masters of Wisdom” y fue consejero del presidente Wilson.

La finalidad oficial del CFR era “Asegurar un diálogo permanente sobre cuestiones internacionales interesantes para los EEUU, reuniendo a especialistas en diplomacia, finanzas, industria, enseñanza y ciencias (…) para crear y estimular entre el público norteamericano un espíritu internacional y, a este efecto (…) cooperar con el gobierno de los EEUU y con organismos internacionales, coordinando las actividades internacionales para suprimir en la medida de lo posible, la repetición de iniciativas de crear nuevas organizaciones y emplear otras y diferentes medios que, en la ocasión, pudieran aparecer juiciosos y oportunos”. Pero, en realidad, era necesario ser mucho más prosaico para comprender la finalidad del CFR. Se trataba de crear en EEUU un grupo de presión capaz de vencer el tradicional aislacionismo de la población que había hecho fracasar el proyecto del presidente Wilson de participar en la Sociedad de Naciones, fundada tras la paz de 1919.

Tras su fundación, el CFR fue financiado por las fundaciones Carnegie y Rockefeller, nunca ha contado con más de 1500 socios de los cuales la mitad vive a menos de 50 millas de Nueva York y todos ellos gozan de una posición privilegiada. Desde Eisenhower, todos los presidentes de los EEUU han sido miembros de esta institución. La presencia de miembros de “Skull and Bones” –los Bush, los Bundy, los Arriman, etc.- es significativa.

Se ha definido al CFR como el “cerebro del mundo”, en realidad, es más bien, un instrumento del eje anglosajón a ambos lados del atlántico, algo que enlaza perfectamente con la ideología originaria de los “Skull”. En 1919, a ambos lados del atlántico, ya había triunfado la idea de la “superioridad anglosajona” y el eje CFR-Instituto de Relaciones Internacionales, era la cristalización de dicha superioridad que se había demostrado en la guerra del opio, en la formación del Imperio Británico, en la guerra contra España y, finalmente, en la Primera Guerra Mundial. La ideología del “destino manifiesto” y la “Doctrina Monroe”, aportaban, así mismo, una base teórica para el CFR.

El Club Bildelberg

La vigencia del CFR duró hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. A partir de ese momento, el CFR es el denominador común de otros proyectos similares que van apareciendo y que responden a distintos momentos de desarrollo del capitalismo y de la política exterior mundial. Pero en 1954 existía otra situación mundial completamente diferente. Entones apareció Joseph Retinger.

Retinger, como Mendel House, era de origen judío y así lo hizo constar en sus “Memorias de una eminencia gris”. Era de origen polaco y había nacido en Cracovia en 1888. Huérfano desde su infancia, fue educado por el conde Laddislas Zamoyski que lo envió a estudiar a Suecia primero (donde ingresó en la masonería, alcanzando pronto un puesto de responsabilidad) y luego a la Sorbona en París. Allí conoció a André Gide y a Joseph Conrad. Amigo, a su vez, de Bernard Shaw en los tiempos en los que éste formaba parte de la “Sociedad Fabiana”, vinculada estrechamente a los círculos ingleses del Instituto de Estudios Internacionales. Shaw le presentó a Walter Hines, gracias al cual, a su vez, conocería a Mendel House y a los círculos de la Tabla Redonda.

Después de trabajar para el gobierno polaco, reside durante un tiempo en Inglaterra de donde es expulsado, por motivos que se desconocen, y termina refugiado en España. Es ahí en donde conoce al Padre General de los Jesuitas, el polaco Ledochowski, el cual le presenta a Sixto de Borbón-Parma y al Emperador Carlos I de Austria, con los que éste país intenta negociar una paz por separado con los aliados para concluir la Primera Guerra Mundial. El plan estaba inspirado por Mendel House, entonces principal consejero del presidente norteamericano Wilson. Tras estas gestiones, marcha a Méjico en donde extenderá los círculos fabianos que trabajaron luego con el Partido Revolucionario Institucional. Realizará distintos trabajos diplomáticos para el Estado mejicano, entre ellos, restablecer las relaciones con el Vaticano. Luego trabajará para el gobierno polaco del general Sikorski, Gran Maestre de la masonería polaca, acentuando la inclinación profrancesa de éste, que generará las suspicacias alemanas, concluyendo la tensión en el inicio de la Segunda Guerra Mundial. Retinger, en ese momento, se instalará en París, hasta que los alemanes invadas Francia. Una vez en Londres, Retinger, presentará al general Sikorski a su viejo amigo Winston Churchill. Pero, cuando Alemania invade Rusia, Churchill opta por aproximarse al nuevo y poderoso aliado, sacrificando al gobierno polaco de Sikorski, el cual, por lo demás, muere en un extraño accidente aéreo en Gibraltar… Retinger debía haber tomado también ese avión, pero jamás aclaró las causas por las que no lo hizo.

Una vez concluida la guerra, Retinger, organizará en 1948 el Congreso de Europa en La Haya. Recibirá los apoyos de Jean Monnet, Henri Spaak y Robert Schuman, considerados como los “padres de Europa”. En mayo de 1954, dio una nueva vuelta de tuerca reuniendo en el Hotel Bildelberg a destacados miembros de la diplomacia, la economía y la política. Había nacido el Club Bildelberg.

La presidencia del Club fue ofrecida al príncipe Bernardo de Holanda. Eran los tiempos en los que no se excluía que la futura “Europa Comunitaria” tuviera a su frente a un monarca. En 1971, France Press, titulaba un parte: “¿Un rey para Europa?”, haciendo alusión al príncipe Bernardo. Se atribuyó en aquel tiempo al Club bildelberg este diseño político. Poco después, su nombre se vio envuelto en el escándalo de los sobornos realizados sobre políticos europeos y militares de la OTAN por la compañía norteamericana Loockheed, quedando liquidada para siempre esta posibilidad. De todas formas, las relaciones económicas de Bernardo de Holanda son significativas: estuvo ligado a la Societé General de Belgique, participado por la dinastía Rotschild, quienes, por lo demás, son habituales del círculo Bildelberg.

El grupo se reúne un par de veces por año, en sesión plenaria y otra sólo por los miembros de su dirección. Siempre lo hace en lugares diferentes y sin previa comunicación. En España se reunieron por primera vez en el Hotel Son Vida en Palma de Mallorca en septiembre de 1975. Se explica que fue en esta reunión en la que se diseñó la transición española. El documento público que se conoce alude a “la necesidad de contar en este país con un equipo de hombres nuevos capaces de asegurar el relevo del franquismo sin traumatismos”.

A las reuniones del Club han asistido delegados norteamericanos, todos ellos, sin excepción, miembros del CFR, otro tanto puede decirse de los ingleses, vinculados al Instituto de Estudios Internacionales. Sin embargo, a diferencia de estas dos estructuras, el CB tiene un carácter más eurocéntrico. La presencia franco-alemana es importante y decisiva; da la sensación de que el CB es un nuevo círculo constituido cuando resulta evidente que la reconstrucción de Europa ha culminado y cuando el Mercado Común hace del espacio europeo un área decisiva de la economía mundial. En ese momento, los problemas suscitados en Europa a partir de la Paz de Westfalia que selló la balcanización de Europa, concluye y se abre un nuevo período en el cual este nuevo bloque va a ser decisivo en la política y en la economía mundial. No es por casualidad que la saga de los Rotchild, de origen europeo y cuyos máximos intereses se centran en Europa, tenga un peso decisivo en el CB.

La representación americana procede de los medios del CFR, lo que implica reconocer a esta organización un estatuto particular, como el verdadero centro de poder de los EEUU. Los miembros de “Skull and Bones” o de la logia straussiana que han participado en las reuniones del CB, no lo son en tanto que tales, sino como miembros del CFR.

La Comisión Trilateral

Cuando el escándalo Lookheed acaba con la reputación del príncipe Bernardo de Holanda y asesta un golpe definitivo a sus aspiraciones de convertirse en el monarca europeo auspiciado por el CB que preside, inmediatamente aparece lo que se dio en llamar en la época, el “Bildelberg de Recambio”, la Comisión Trilateral. Ahora bien, en realidad, no se trataba de un círculo de recambio –la prueba es que el CB ha seguido reuniéndose e incluso ha manifestado su oposición a la guerra de Irak en 2003- sino de una nueva pieza actualizada que responde a la situación del capitalismo a mediados de los años 70, después de la primera crisis del petróleo.

En efecto, en ese momento, se ponen de manifiesto tres fenómenos extremadamente importantes: el clímax de la guerra fría en la que el presidente Nixon y su consejero de seguridad, Henry Kissinger, han diseñado la “política del ping-pong”, con la apertura hacia China y el aislamiento progresivo de la URSS; la incorporación de Japón al núcleo de países de vanguardia del capitalismo, especialmente a través de su red de empresas multinacionales; y la mencionada primera crisis del petróleo, surgida tras el desenlace de la guerra del Yonkipur que muestra la fragilidad del sistema mundial. En esa época, se prevé así mismo, la aparición de un último fenómeno que, en ese momento, está en ciernes: la era de la informática y de las redes. Un personaje singular (equivalente a Mendel House o a Retinger), Bzigniew Brzezinsky, acaba de publicar un libro fundamental para comprender aquel momento y la evolución que se preveía, “La Era Tecnotrónica”, que constituye el manifiesto fundacional de la Comisión Trilateral.

Hijo de un diplomático polaco de origen judío, Tadeus Brzezinsky y de Leona Brzezinski, abandona Europa en 1938, residiendo en Canadá. Su esposa es Emilie Benes, sobrina del presidente de Checoslovaquia, Eduard Benes, así mismo Gran Maestre de la Masonería checa. En 1953 se doctora en ciencias política en Harvard. Fue invitado a ingresar en el CFR y asistió a las reuniones del CB. Así mismo, a partir de 1961, su prestigio fue creciendo como conocedor de los asuntos soviéticos y es nombrado director del Instituto de Asuntos Comunistas, entidad que le sirvió como trampolín para ocupar un cargo de responsabilidad en la administración Kennedy en el Departamento de Estado. En 1973 impulsó la fundación de la Comisión Trilateral… por cuenta de David Rockefeller para quien trabajaba, el patriarca de otra vieja saga, ligada al CFR, a la CT y a Skull and Bones. Gracias a la apertura de relaciones diplomáticas con China en 1972, los Rockefeller pudieron multiplicar su poder económico, cuando el Chase Maniatan Bank, fue elegido como corresponsal del Banco de China en los EEUU, a través del cual se canalizarían durante el cuarto de siglo siguiente, los intercambios comerciales entre ambos países.

La CT, sigue reuniéndose anualmente, desde su constitución en julio de 1973. Decir que se trata de una mera ampliación del CB no es exacto. En realidad, sus objetivos son diferentes. El CB nace cuando Europa es todavía una potencia colonial y cuando Japón aún no cuenta en la esfera económica internacional. A pesar de que el bloque soviético se ha rearmado, en 1954, todavía no representa un peligro real. Las principales compañías petroleras están en manos euroamericanas y los países árabes están neutralizados; por lo demás, tampoco existe un riesgo de crisis energética. Cuando ésta se produce en 1972-73, es evidente que muchas cosas han cambiado y que la economía mundial está a punto de dar un salto decisivo, ante el cual es preciso: reconstruir una red de alianzas e información entre los principales consorcios internacionales, conseguir la contención del bloque comunista y conjurar, en la medida de lo posible, la irrupción de nuevas crisis energéticas. Los primeros pasos de la CT no son prometedores. Las teorías defendidas por Brzezinsky, Kissinger y los Rockefeller sobre demostrar buena voluntad hacia el bloque soviético, ralentizando la política armamentística y no presionando a la URSS, se revela un fracaso que provoca: la invasión de Afganistán, la caída del Sha y la revolución sandinista en Nicaragua. La política exterior de Jimmy Carter, el presidente surgido de los bajos fondos de la CT, se revela un colosal fracaso, que luego es rectificado por Reagan y su política anticomunista agresiva. En cuanto a la posibilidad de prever bruscas alteraciones en el mercado de crudos, tampoco logra afianzarse. Con el tiempo, más bien, lo que aprenden los miembros de la CT es a lucrarse con las bruscas oscilaciones del mercado…

La CT es, en realidad, un foro de intercambio de informaciones y sondeos sobre el futuro que ayuda a las empresas multinacionales a prever sus estrategias. Así mismo se ponen de manifiesto necesidades y orientaciones: las primeras intentan ser cubiertas por los funcionarios presentes de los distintos Estados y en cuanto a las orientaciones son seguidas por los consorcios mediáticos invitados. Con esto se consigue que exista una cierta estabilidad, sino para el mercado mundial, sí al menos para los principales operadores que actúan en ese mismo mercado.

Algunas conclusiones

Al referirnos al CFR, el CB o la CT, estamos ante estructuras completamente diferentes a la logia straussiana, el círculo de discípulos de Ayn Rand o Skull and Bones. Podemos establecer la existencia de tres tipos de organizaciones:

1) centros coordinadores del poder político-económico-mediático: el CFR, la CT y el CB.
2) centros ideológicos: ayer los círculos fabianos, hoy la logia straussiana y el círculo de Ayn Rand.
3) centro de las dinastías norteamericanas: Skull and Bones.

Es evidente que estos tres niveles están interpenetrados y responden a tres necesidades completamente diferentes: la pragmática, la ideológica y la social. En este sentido, “Skull and Bones”, garantiza la formación y el mantenimiento de las élites de la aristocracia económica norteamericana que, una vez concluido su período universitario, se inserta en los centros coordinadores del poder político-económico-mediático. Y esto se realiza al margen de la opción ideológica elegida (fabianismo, neoconservadurismo straussiano o liberalismo extremo de Ayn Rand). Esta complementareidad hace que, en su conjunto, toda esta estructura, sea extremadamente sólida e inamovible.

Además, todo este tejido, en los EEUU, se superpone al trasfondo del mesianismo específicamente norteamericano que solamente corre el riesgo de ser desestabilizado interiormente por el crecimiento del peso hispano en aquel país.

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