Skul and Bones o el centro del poder secreto

Publicado: Jueves, 17 de Marzo de 2005 12:21 por en INTERNACIONAL
libro1.jpgRedacción.- Presentamos la primera redacción (pendiente de corrección y de depuración) del capítulo VIII de la obra “Lo que está detrás de Bush” que aparecerá en junio en Editorial PYRE. En dicha obra se alude a las distintas fuerzas que actúan entre bastidores en la política norteamericana. Fuimos los primeros en hablar en una publicación española de la sociedad “Skull and Bones” [revista “Nuevos Horizontes”] en 2000. Hasta ese momento, sólo círculos “conspiranoicos” internacionales había nreparado en la existencia de este pequeño grupo de influencia al que habían pertenecido buena parte de los protagonistas de la historia de los últimos 150 años. Cuando John Kerry fue elegido candidato a la presidencia por el Partido Demócrata, el tema de Skull and Bones volvió de nuevo al candelero de la actualidad, por que si bien, su oponente era George W. Bush, por el Partido Republicano, ambos tenían un punto en común, de importancia, no desdeñable. En efecto, el presidente y el aspirante eran, a la vez, miembros de esta sociedad.

Los comentarios que, a partir de entonces, surgieron en torno a Skull and Bones superaron ampliamente los altos muros de los círculos conspiranoicos norteamericanos para ocupar espacios no desdeñables en los grandes medios de comunicación mundiales. A partir de las informaciones que en 2000 revelamos al público español en la revista “Nuevos Horizontes” y de lo que salió a la superficie en el período electoral norteamericano, hemos elaborado las siguientes notas que darán una visión de conjunto del último elemento que se encuentra detrás de Bush: la asociación de carácter secreto y oligárquico que encuadra a buena parte de la aristocracia económica norteamericana.

Lo que España debe agradecer a Skull and Bones.

El 15 de febrero de 1898, el acorazado “Maine” saltaba por los aires en la rada de Santiago de Cuba. El grupo de prensa de Randolh Hearst, más allá de toda mesura y de cualquier prueba fehaciente, clamó por la guerra contra España. Es pocas semanas, la escuadra española fue abatida frente a las costas cubanas y la derrota naval selló la pérdida de Cuba, Puerto Rico y Fillipinas. Desde un año antes de la explosión del “Maine”, los miembros de la asociación Skull and Bones, habían presionado al presidente William Mc Kinley para que agrediera a España.

Hoy nadie duda de que la explosión del “Maine” fue una pura provocación. Si bien en EEUU se sostiene la “accidentalidad” del episodio y que todo se debió a la explosión de una caldera del navío, en Europa y en España, se han difundido pruebas sobre el carácter provocador de la explosión. Se resalta, por ejemplo, el hecho de que el yate de Raldolph Hearst estuvo hasta el día antes de la explosión, amarrado a pocos metros del “Maine”. Lo cierto es que los medios de comunicación de Hearst estaban al corriente de que “algo” iba a suceder y respondieron unánimemente desde el mismo momento en que se produjo la deflagración.

Este episodio, como ya hemos demostrado en otra obra –“La Gran Mentira”- no es una excepción en la historia de los EEUU, sino que se inscribe dentro de la retahíla de “extraños” episodios que se produjeron desde el pistoletazo de salida de la Revolución Americana (cuando los miembros de la logia masónica de Boston se disfrazaron de indios y arrojaron al mar las cajas de té de varios buques ingleses en el episodio histórico conocido como “el motín del té de Boston”), hasta el extraño atentado del 11-S, del cual hoy se tiene la seguridad de que fue conocido, sino permitido, previamente por los servicios secretos norteamericanos.

Sea como fuere y lo que queremos resaltar en este momento es el hecho de que en 1898, la asociación Skull and Bones, que ya tenía una influencia creciente en los medios de la “intelligentsia” norteamericana, tuvo un papel decisivo en el desencadenamiento de la agresión contra España: 266 norteamericanos fallecieron en aquella ocasión.

Lo más curioso fue lo que ocurrió a continuación: McKinley se vio obligado a aceptar a Teddy Roosevelt como vicepresidente; tres años después, McKinley resultaría misteriosamente asesinado por un increíble militante anarquista. A partir de ese momento, Skull and Bones es el más misterioso grupo de influencia que permanecerá incrustado en las esferas de poder de los EEUU durante los siguientes 100 años.

Roosevelt supo atraerse a los miembros de Skull and Bones. A su sombra, creció políticamente William Howard Taft, que ocuparía la presidencia en el período inmediatamente anterior a la Primera Guerra Mundial. Taft era hijo de uno de los fundadores del Skull & Bones en 1818. Si, a partir de 1818, la secta tuvo una influencia creciente, pero aún limitada, en la historia de los EEUU, será a partir de 1898, cuando tal influencia alcanzará su cúspide y se mantendrá a lo largo de todo el siglo siguiente.

En la fundación de Skull and Bones

Skull and Bones es una asociación cuyos miembros se reclutan entre los estudiantes de la Universidad de Yale. En los primeros años del siglo XVIII, cuando los EEUU estaban todavía ligados a la Corona Inglesa, las universidades creadas en las colonias habían sido fundadas por miembros de las iglesias congregacionistas. Es, a partir de ese momento, cuando los presbiterianos intentaron impulsar universidades propias.

En 1701, el rector de Harvard, Increase Mather, abandona su cargo y crea una nueva universidad seguido por diez pastores, la mayoría de los cuales habían sido profesores en Harvard. Fundaron la Collegiate School of Connecticut que sería el núcleo de la futura universidad. La nueva institución, dio mucha importancia a la contratación de las mentes más brillantes de su generación, para dar clases. En 1711, la Collegiata contacta con Isaac Newton, Richard Steel y Elihu Yale para intentar que donaran algunos ejemplares de sus valiosas colecciones bibliográficas.

Elihu Yale había nacido en las inmediaciones de Boston, pero recibió una esmerada educación en Londres y realizó buena parte de su fortuna a la sombra de la Corona Británica. Sirvió en el ejército inglés en el Este de la India; luego, fue gobernador del Fuerte Saint George de Madras, en 1687. En 1699 retornó a Inglaterra provisto de una notable fortuna realizada a la sombra de la Compañía de las Indias Orientales y, a partir de entonces, destacó como filántropo. Ilusionado con el proyecto de impulsar una nueva institución universitaria, Elihu Yale financió los gastos de implantación y promoción de la nueva universidad. Acaso por esa vocación filantrópica respondió positiviamente al ruego del Collegiate School en Connecticut de que donara algunos libros y documentos. Fue el inicio de una estrecha colaboración con esta institución que, a iniciativa de Cotton Mather, pasaría a llamarse Yale College a partir de 1718. Pues bien, en el seno de esta institución nacería la asociación secreta, Skull and Bones.
Como todas las universidades controladas y promovidas por la aristocracia económica norteamericana, inmediatamente ingresan los alumnos, son clasificados en función, no de sus cualidades como estudiantes, sino de sus ingresos económicos y de la posición social de sus padres. Por lo demás, se requería a los estudiantes para que hicieran profesión de su fe religiosa. Se trata de universidades puritanas y, entre todas, Yale, figura desde su fundación como una de las más rigoristas en este terreno. Existe una escala para clasificar a los alumnos según su “solvencia social”: los hijos o nietos de gobernadores y vicegobernadores, en el nivel más alto, en la cúspide de la estructura; bajo ellos –y es significativo- figuran los hijos de los jueces de la Corte Suprema; el tercer nivel descendente es ocupado por los hijos de los pastores y de los antiguos alumnos de la universidad y, finalmente, en el nivel más bajo de la pirámide, los hijos de los granjeros, comerciantes y artesanos. Por increíble que pueda parecer a una mentalidad europea, esta jerarquía establecía el lugar en el que cada alumno tomaba asiento en cualquier acto comunitario. Los mejores lugares estaban reservados para los hijos de la élite del poder, los más desfavorables para los hijos de los granjeros y, no importaba si se trataba incluso de grandejos acomodados. La “lucha de clases” era una constante: bromas y novatadas, recordaban a los estudiantes de rango “inferior” que lo eran y que así seguirían siéndolo. Estas novatadas, protagonizadas e impulsada siempre por los alumnos de procedentes de las clases superiores, de manera colectiva, les daban un “espíritu de cuerpo” y la sensación de pertenecer a una élite que debía seguir siéndolo por siempre jamás. Esta élite se imponía sobre las demás de manera, habitualmente, cruel. Ningún alumno se veía libre de este sistema extremadamente injusto y brutal que, poco a poco, iba integrando, incluso a los miembros de la élite más reacios a este tipo de prácticas.

La estructura de Yale –que era común a todas las universidades de éite impulsadas por congregacionistas y presbiterianos- no era otra cosa que una forma para perpetuar las élites mucho más allá de su capacidad intelectual o de su preparación efectiva para el desarrollo de una profesión. Cuando se producían roturas en la disciplina o en el comportamiento ético y moral de un alumno, este quedaba degradado, mucho más que si suspendiera una asignatura o no diera la talla en los estudios. Y, por lo mismo, esta falta, implicaba una deshonra para la familia y para su honor.

En éste clima creado por la tiranía de las élites económicas, el riesgo de sufrir las novatadas para unos y el deber de realizarlas para otros, impulsó a la creación de sociedades en el interior de las cuales, los alumnos se sentían apoyados ante el exteirior (si pertenecían a los estamentos más débiles) o bien aumentaban el espíritu de cuerpo y el valor colectivo en las clases más favorecidas. Este fue el origen de las famosas “fraternidades” propias de las universidades norteamericanas que aparecen a finales del siglo XVIII. En 1780, en la Universidad de Yale se crea la “Rama Alfa” de la hermandad Fi-Beta-Kappa, pero también otras menos conocidas y con un más acusado carácter cultural, la Beethoven Society o el Hexahedron Club... Estas asociaciones están formadas, especialmente, por estudiantes procedentes de las clases más desfaveridas que, así se creaban “un mundo” propio ante la hostilidad de los alumnos de las clases superiores y su crueldad en las novatadas. Pero, a partir del primer tercio del siglo XIX, estos aprenden que solamente lograrán imponerse sobre el resto de alumnos de las clases inferiores, afirmando un espíritu de cuerpo, frecuentemente frutal y despiadado. Es así como aparecen las tres principales sociedades secretas universitarias: Skull and Bones (Calavera y Huesos), los Scroll and Key (Pergamino y Llave) y Wolf’s Head (Cabeza de lobo). Pero es importante hacer una alusión particular a la matriz: Fi-Beta-Kappa.

El 5 de diciembre de 1776, cinco estudiantes alemanes del Colegio Va de la Universidad Guillermo y María en Williamsburg había fundado la sociedad secreta Fi-Kappa-Beta que estuvo ligado, inicialmente a la masonería y luego entró en la órbita de la Orden de los Iluminados de Baviera que habían penetrado las logias masónicas en aquel tiempo. Cuando la sociedad fue trasladada a EEUU y formado su “Capítulo 2”, se convirtió en el modelo de otras organizaciones secretas estudiantiles –las “fraternidades”- que lograron arraigar mucho más en aquella sociedad. Fi-Beta-Kappa, ha sido considerada como “el padre de todos los sistemas fraternales americanos de las escuelas de élite”. Fi-Beta-Kappa son las tres primeras letras griegas de “Philosophia Biou Kuberneter”. El código de silencio, leyes de comportamiento interior, un ritual de inciación copiado de la Orden de los Iluminados y divisas en latín y griego (idiomas para iniciados y no accesibles a los profanos). Se promovía especialmente el sentimiento de fraternidad y compañerismo. Uno de los primeros miembros, el profesor de filosofía natural, Jhon Rodisson, declaró que los primeros miembros de Fi-Beta-Kappa le ofrecieron ingresar en la Orden de los Iluminados de Baviera, algo que él rechazó.

Este dato es particularmente importante, por que, si bien la Orden de los Iluminados fue dispersada pocos meses antes de la Revolución Francesa y sometido a una muy dura represión que hizo que se disolviera en Alemania y algunos de sus miembros exiliados se implicaran en los trabajos de las logias masónicas francesas que tuvieron una actividad desencadenante del proceso revolucionario a partir de 1789. Pero en EEUU no existió jamás represión de ningún tipo, ni contra la masonería, ni contra cualquier otra sociedad secreta. Cuando Fi-Beta-Kappa pasó a EEUU, convirtiéndose en el vivero de las fraternidades estudiantiles que proliferaron en Nueva Inglaterra, es evidente, que trasladó también los ideales de la Orden de los Iluminados de Baviera que lograron pervivir en esta nueva tierra de promisión.

La diferencia de Skull and Bones con las demás residía en que contaba con el apoyo de algunos miembros del cuadro docente. Un grupo de seis profesores de Yale empezaron a reunirse en los locales de Skull and Bones que pronto constituyeron el “Old Man’s Club” y, algo más tarde, ingresaría en la sociedad William Howard Taft, entonces “Chief Justice” de Connecticut y padre del futuro presidente de los EEUU.

Inteligencia y drogas

Otro de los notables a los que se dirigieron las autoridades del Collegiate School, fue Nathan Hale. Su estatua puede verse hoy en el campus de Yale… pero también frente a las oficinas de la CIA en Langley. A partir de Hale, el entorno de Yale se convierte en el vivero de las altas jerarquías de los servicios de inteligencia norteamericanos. Hace, fue miembro del “Culpes Ring” una iniciativa temprana de inteligencia establecida por George Washington que realizó tareas de información y espionaje durante los años de la Revolución Americana. Hale, en el curso del conflicto fue descubierto por los ingleses y ahorcado en 1776, pero su ejemplo persistiría en las generaciones posteriores y hasta nuestros días. Yale ha sido el principal vivero de la inteligencia norteamericana.
Pero había otra actividad, igualmente inconfesable en la que se vieron implicados alumnos de Yale y que contribuyeron a afianzar a la élite del poder económico norteamericano. En efecto, en 1823, Samuel Russel, propietario de la empresa que llevaba su nombre, había amasado suficiente fortuna como para probar un negocio cuya bajeza ética y moral contrastaba con los abundantes beneficios que iba a rendir. El negocio planificado por Russel consistía en comprar opio en Turquía e introducirlo de contrabando en China. El negocio era ilícito e inmoral. Los beneficios que proporcionó a su mentor eran, igualmente, ilícitos desde el punto de vista del comercio, no eran menos inmorales, pero, en cualquier caso, resultaban extremadamente sustanciosos. En 1830, Russel se había convertido en el principal comerciante de opio, cuando ya estaban claros los efectos destructivos que este producto tenía sobre la sociedad china. Russell consiguió que otras incipientes fortunas de los EEUU invirtieran en su empresa y florecieran a la sombra de este comercio ilegal. El padre de Russell, el reverendo Noadah Russell, miembro prominente de la Iglesia congregacionalista, había participado en la creación de Yale, por tanto, para su hijo no constituyó ningún esfuerzo apoyar filantrópicamente a la institución que había contribuido a crear su genitor.
Pues bien, uno de los administradores de la compañía de Russel en la ciudad china de Cantón, fue Warren Delano, abuelo del que luego sería presidente de los EEUU, Franklin Delano Roosevelt. Así mismo, una parte sustancial de las acciones de la “Russel Company” estaban en manos de filántropos que financiaban distintas universidades, entre otros John Cleve Green era el máximo financiador de Princeton. Otro, Abiel Low se había convertido en el principal financiador de la Universidad de Columbia. Así mismo, Joseph Coolidge, miembro del clan Russell, sería el padre de otro hombre notable, Joseph Coolidje jr, que fundaría la United Fruit Company, verdadera fuerza colonial de los EEUU en América Central, durante la segunda mitad del siglo XIX y en todo el siglo XX. A su vez, el hijo de éste, Archibald C. Coolidge, destacaría igualmente como cofundador del influyente Consejo de Relaciones Internacionales que ha proyectado su influencia sobre la totalidad de los presidentes de los EEUU, a partir de Mc Kinley.

La conexión con el iluminismo bávaro

No existe unanimidad en torno a la fecha de la creación de Skull and Bones. Algunos investigadores han dado la fecha de 1832, un año antes de la que otros aportan. Al parecer, esta discrepancia podría deberse al hecho de que, inicialmente, la asociación fuera, simplemente, una escisión de de la fraternidad Fi-Beta-Kappa, provocada por la expulsión de uno de sus miembros, Eleazar Kingsbury Fortster que, efectivamente, figura como uno de los fundadores históricos de Skull and Bones. Al conocer la escisión, William Russell, arropó al expulsado, condenó la decisión de Fi-Beta-Kappa y, junto con otros trece constituyó la nueva organización, ya en 1832. Inicialmente, la asociación todavía no adoptó el nombre de Skull and Bones y durante el primer año se llamó Club Elogie, tomado el nombre de la diosa griega de la elocuencia. Fue en el curso de esta transformación de un grupo de disidentes de Fi-Beta-Kappa a Skull and Bones, a través del Club Eulogie, cuando Russell insertó en la nueva formación las costumbres, tradiciones y símbolos que había visto en el círculo de supervivientes alemanes de los Iluminados de Baviera. Cuando culminó la transformación, en 1833, la nueva organización adoptó, finalmente, el emblema de la calavera y las dos tibias cruzadas como emblema. No era un símbolo desconocido en las colonias de Nueva Inglaterra, entonces hacía apenas cincuenta años independizadas. Era, ciertamente, un símbolo internacional de la piratería, pero estaba mucho más extendida la costumbre entre los granjeros de desenterrar a las personas sospechosas de “vampirismo” y colocar su calavera y tibias de esa peculiar manera para conjurar el riesgo de que su espíritu les atacara.

En 1832, un primo de Samuel Russell, William Huntington Russell, regresó de un viaje de estudios en Alemania. Había permanecido en Baviera en 1831 y 1832 en Alemania, como universitario y allí se familiarizó con la filosofía hegeliana y es posible incluso que llegara a conocer al propio Hegel. En cualquier caso, se familiarizó con los principios educativos de Johan Fichte y al regresar, en su mente bullía una mezcla de hegelianismo y prácticas educativas de origen germano. Se sintió influido especialmente por la idea hegeliana del Estado como suprema aspiración y culminación de lo humano y trasladó ese pensamiento al grupo recién constituido en la universidad de Yale, del que él y Alphonse Taft serían sus máximos inspiradores, junto con otros trece estudiantes. Había nacido el grupo “Skul and Bones” que, inicialmente, afirmó ser la rama norteamericana de una sociedad alemana. Esta sociedad no era otra que la Orden de los Iluminados de Baviera que había conseguido subsistir tras la prohibición y desarticulación llevada a cabo antes de la Revolución Francesa. A esta sociedad había pertenecido Johan Fichte.
A partir de entonces, cada año, quince jóvenes estudiantes de Yale, son seleccionados para ingresar en el grupo; su extracción es siempre la misma: pertenecen a las élites políticas norteamericanas o, lo que es lo mismo, a las dinastías económicas. Al margen de su nivel de inteligencia y éxito escolar, estos quince estudiantes, están llamados al éxito social, político y económico. Se trata, sin duda, de la asociación de apoyo mutuo, más reducida que existe (en total, no suman en la actualidad más de 800 miembros y en toda su historia, probablemente, la cifra de miembros no habrá excedido los 2.500) pero también la más influyente. Solamente recluta en la Universidad de Yale, pero es suficiente: por ahí, han pasado ya diez generaciones de hijos de potentados que han hecho Norteamérica tal como la conocemos hoy.

Algunos conocen a la sociedad Skull and Bones como “Capítulo 322”, lo que ha dado pie a establecer algunas filiaciones imaginarias con la Grecie clásica. En efecto, en el año 322 a. de JC, Demóstenes fundó, según la tradición, una sociedad para educar a hijos de la nobleza. Una tradición difundida por la sociedad, establecía que en 1832 la diosa Eulogia, que se había retirado del mundo al Olimpo, regresaba para inspirar a Skull and Bones. Ahora bien, es mucho más probable que el número 322 sea, en realidad 32-2, es decir, el año de la fundación de la sociedad (1832) y el número del capítulo (2), que indicaría ser una derivación del capítulo 1, esto es, de la Orden de los Iluminados de Baviera, clandestina en aquel momento en Alemania.

Los apellidos de las dos primeras generaciones de miembros de Skull and Bones son suficientemente ilustrativos sobre su influencia: Whitney, Taft, Jay, Bundy, Harriman, Weyerhaeuser, Pinchot, Rockefeller, Goodyear, Sloane, Stimson, Phelps, Perkins, Pillsbury, Kellogg, Vanderbilt, Bush, Lovett, etc. En cuanto a William Russell, obtuvo el nombramiento como congresista por el Estado de Connecticut, mientras que Taft fue elegido Fiscal General de los Estados Unidos, Secretario de Guerra, Embajador en Austria, Embajador en Rusia y su hijo William Howard Taft, llegó a ser Presidente de los Estados Unidos y Jefe de la Suprema Corte.

A partir del paso de Taft por la Secretaría de Guerra, durante varias generaciones y, prácticamente sin interrupción hasta los años 50 del siglo XX, su cargo fue ocupado regularmente por miembros de la secta Skull and Bones. Pero el radio de acción de la secta tendió a ampliarse: habitualmente sus miembros ocupan, desde aquella primera generación de estudiantes de Yale hasta nuestros días, lugares destacados en el aparato de inteligencia norteamericano, buena parte de sus fortunas se han realizado comerciando con opio y otras drogas y, finalmente, han estado cerca de la Presidencia de los EEUU, o bien algunos de sus miembros han sido elegidos Presidentes. Resulta curioso constatar que los antepasados del candidato demócrata John Forbes Kerry, deben su fortuna, precisamente, al comercio de opio. Los Kerry fueron miembros de las primeras generaciones de Skull and Bones.

Pues bien, inicialmente, la secta de los Skull and Bones aparece como la rama norteamericana del iluminismo alemán que, por lo demás, también hizo de la otra universidad, la de Heildelberg, su lugar preferencial de reclutamiento. Pero si, en Baviera, los Iluminados terminaron siendo objeto de una represión particularmente dura que les obligó a trasladar su teatro de operaciones a la Francia pre-revolucionaria en donde lo más probable es que se extinguieran, o bien que sus supervivientes pasaran a influir en otras sociedades secretas, particularmente en el carbonarismo italiano que luego se extendió a toda Europa y en sectores de la masonería, en EEUU encontró un ambiente más favorable para su desarrollo.

De hecho, en Europa, las fuerzas conservadores disponían de mucha mayor fuerza e iniciativa y, salvo en el ambiente tempestuoso de la Revolución Francesa, en Alemania un movimiento como el de los Iluminados no podía sino desencadenar en torno suyo la más brutal de las represiones. En buena medida, el nacimiento de los EEUU se produjo como reacción contra la Corona Británica y, a diferencia de Europa, no existió una tradición conservadora que supousiera una muralla contra los métodos y las ideas de los iluministas. Por otra parte, los Iluminados de Baviera desarrollaron en pocos años una teoría política idealista de la que se encuentran retazos, tanto en el comunismo como en el nacionalsocialismo posteriores. Al cruzar el océano, estas ideas, perdieron su carga emotiva y terminaron disolviéndose en el tradicional pragmatismo norteamericano. Este llevó a la falta de escrúpulos: cualquier vía era buena para amasar una inmensa fortuna que demostrara que el sujeto aureolado por el dólar era, por eso mismo, amado por Dios. La moral utilitarista hecha a medida de las propias ambiciones, terminó sustituyendo a la ideología traída por Huntington Rusell de Europa y el apoyo mutuo entre las élites se convirtió en el principal atractivo de la asociación. Y así ha permanecido siendo hasta nuestros días.

Ritos de iniciación y tradiciones de la secta

En el campus de Yale, la sede de los Skull es lo más siniestro que puede reconocerse. Se le ha comparado, con razón, a un mausoleo. Los estudiantes le conocen con el nombre de “la Tumba”. El 13 de marzo de 1856, la organización cambia de cuartel general y se instala en el siniestro edificio del recinto universitario de Yale. Es una sombría construcción en piedra, que carece completamente de ventanas. Se cuenta que sus pasillos están cubiertos de piedra marrón y que su interior es tan siniestro como insinúa su exterior. Tiene un tenue aroma masónico de las logias del siglo XIX, pero no es allí en donde se imparten las iniciaciones que, a fin de cuentas, son radicalmente distintas a las masónicas. Mientras en la masonería, la iniciación consiste en una transmisión de maestro a aprendiz, en Skull and Bones son los neófitos quienes pasan a estar en un estado de total indefensión psicológica ante los veteranos.

El 29 de septiembre de 1876, miembros de una organización estudiantil rival, la “Orden del Archivo y de la Garra” penetró en el edificio y gracias a ellos se tiene una descripción del interior del lugar. Las paredes estaban cubiertas de terciopelo negro, salvo la cámara central, el “sancta santorum” del lugar, decorado con terciopelo rojo y con el símbolo de la estrella de cinco puntas en un lugar destacado. En los pasillos se encuentran los retratos de los fundadores de la sociedad y de los miembros de la sociedad matriz alemana de la que surgió.

Según parece, en el interior de “La Tumba” no existe una decoración particularmente rica. Sobre las paredes cubiertas de negro y rojo, los afiliados fueron aportando reliquias que respondieran a dos rasgos inequívocos: lo guerrero y lo macabro. Cráneos naturales de guerreros muertos en combate, banderas y crespones recogidos de los campos de batalla cuando los cadáveres de los caídos estaban aún calientes; armas empuñadas por los muertos o donadas por los generales victoriosos y… pelotas de baseball que acompañaron a los jugadores de Yale en torneos victoriosos para la elitista universidad. En muchos cuadros dispersos a través de los corredores y en las salas de reunión aparecen calaveras y esqueletos. Alguien ha comparado el lugar al “castillo de los horrores” propio de cualquier parque temático. No se ve exactamente el por qué de esta insistencia en lo siniestro. También –según otros testimonios- se encuentran algunos féretros. Se cuenta que en algunas ceremonias de iniciación, el neófito debía introducirse en uno de esos féretros y crear mentalmente el episodio de su muerte como forma de catarsis. Uno de los cráneos humanes descarnados que decoraban una estantería en la sala central de “La Tumba”, perteneció al guerrero apeche Jerónimo. Se ha comentado mucho el episodio que atribuye a Prescott Bush, abuelo del actual presidente de los EEUU, el robo del cráneo. Prescott Bush había ingresado en 1917 en Skull and Bones y al año siguiente no experimentó el más mínimo escrúpulo en profanar un cementerio apache robando la cabellera y el cráneo de Jerónimo, fallecido ocho años antes en una reserva indígena. Cuando éste fue reclamado por los supervivientes de las tribus apaches en 1993, la asociación se limitó a devolver… otro cráneo que, análisis posteriores, demostraron que pertenecía a un niño de apenas 12 años.

Las ceremonias de admisión –más que “iniciaciones” en sentido estricto- tienen lugar en Deer Iland, una amplia propiedad de la empresa Russell Trust, en cuyo centro se encuentra una mansión de estilo inglés en las orillas del río Saint Laurent, a poca distancia de Nueva York. Resulta un misterio el por qué el propietario de esta mansión, George Millar que la donó a Skull and Bones, se empeñó en que se llamara “Deer Iland” y no “Deer Island”. Es posible que todo se tratara de un canto al egoismo que prefiguraría la aparición y las doctrinas de Ayn Rand. En efecto, “Deer Island” significa literalmente «Isla del ciervo», mientras que “Dear I land”, que se escribe diferente pero fonéticamente tiene el mismo sonido, significaría «tierra del querido yo mismo». Allí, durante un fin de semana, los neófitos se someten a las más humillantes pruebas que los sitúan en un estado de total vulnerabilidad física y psicológica ante sus mentores.

No se sabe exactamente en qué consisten los ritos. Quienes han pasado por ellos se guardan de comentarlos en público, no tanto por un juramento de secreto, como por las situaciones mórbidas y humillantes que debieron atravesar y que dañarían irreparablemente su prestigio social. En efecto, el iniciado debe permanecer desnudo y huntado con fango y contestar a las más íntimas cuestiones sobre su comportamiento sexual. El episodio tiene mucho más que ver con las novatadas estudiantiles más que con las iniciaciones esotéricas.

En los rituales de iniciación los neófitos se identifican con algún personaje histórico o literario que encarna los valores que representa. Existe un trasfondo siniestro en la ceremonia realizada en un lugar, ya de por sí, siniestro. Al parecer, el neófito debe asistir impasible a la escena en la que una mujer que simula estar poseida por el diablo, amenaza a un joven indefenso con un puñal, simulando asesinarlo. El neófito y el resto de miembros veteranos presentes, asisten impávidos y sin mover un solo dedo tal como se les ha ordenado. Es la dramatización de la postura que se les exige en tanto que miembros de la asociación: permanecer impasibles ante los acontecimientos que afecten a todos aquellos que no son miembros de la sociedad.

Cada año, 15 jóvenes estudiantes son seleccionados; desde hace varias generaciones, los miembros proceden de no más de 20 familias. Estas familias constituyen las famosas dinastían oligárquicas norteamericanas. Ni están dispuestas a admitir a otros en esta élite reservada, ni están dispuestos a renunciar a ninguno de los privilegios que poseen y que derivan del “apoyo mutuo” que se prestan sus miembros. Este apoyo deriva, en buena medida, del mismo hecho de la iniciación. En la medida en que el neófito debe explicar las intimidades de su vida sexual, sus perversiones, sus prácticas, sus deseos más ocultos y reservados, y estos secretos, frecuentemente ominosos, son compartidos por todos los demás socios, se produce, más que un apoyo mutuo, una situación parecida a la “omertá” mafiosa: todos callan para mantener el secreto a salvo, por que, el secreto de uno es el de todos; incluso aquellos raros seres asexuados tienen interés en que este rasgo permanezca secreto.

Las reuniones tienen lugar dos veces por semana durante un año. A lo largo de estas reuniones, los neófitos, siguiendo las órdenes de los veteranos, hablan durante horas interminables de sí mismos y de sus proyectos profesionales y sociales. Saben que Skull and Bones ofrece una buena cobertura para su promoción, así que en todo momento intentan ser sinceros hasta el límite del exhibicionismo. Cada uno de los presentes conserva en su memoria los datos facilitados por los otros, de esta manera sabrán a quien recurrir en su vida profesional futura para obtener justamente aquello que precisan. También sabrán a quien promocionar colectivamente: los hay que aspiran a ocupar altos cargos en el aparato judicial, otros prefieren el congreso de los diputados, o la vía de la inteligencia civil, o el ejercicio de tales o cuales negocios. Estas sesiones celebradas los jueves y los domingos, contribuyen a que los miembros de la secta tejan ellos mismos una red de influencias. En realidad, cabría decir que, más que tejer, lo que hacen es reforzar lo que sus padres y abuelos y todo su linaje anterior, ha han tejido. En su conjunto se trata de un sistema de mantenimiento de élite y de puesta al día de las aspiraciones y los proyectos de las dinastías económicas. Los debates sobre temas políticos y sociales también ocupan una parte de las reuniones, pero tienen un carácter diletante. En realidad, Skull and Bones no tiene una ideología muy concreta, son conservadores en la medida en que pretenden conservar, colectivamente, un papel oligárquico heredado y no están dispuestos a abrirse fuera de los altos muros construidos por generaciones de oligarcas y plutócratas. Pero, al mismo tiempo, son “progresistas”, en el sentido de que están dispuestos a defender sus ideas, adaptándolas constantemente al tiempo nuevo. La naturaleza del conservadurismo norteamericano de principios de siglo, es radicalmente diferentes al neoconservadurismo actual.

A diferencia del grupo de discípulos de Leo Strauss o de Ayn Rand, en Skull and Bones no se promocionan ideas concretas, sino redes de influencia. Skull and Bones está por encima de las ideologías, aunque en su interior, cada miembro se sitúe en un plano ideológico concreto. La misma existencia de dos candidatos situados en los extremos del esquema político como Bush y Kerry, pertenecientes a la sociedad, es buena muestra del relativismo que Skull and Bones otorga a la ideología.

Una vez al año, la totalildad de los miembros de Skull and Bones se reúnen en Deer Iland para certificar la admisión de los nuevos miembros. Se han dado distintas versiones cómo se desarrollan estas ceremonias de iniciación, es posible que hayan variado con el paso del tiempo. En las distintas descripciones más fiables, abundan los rasgos paganos que, en ocasiones, llegan incluso al satanismo y la necrofilia. En todas las descripciones existe un transfondo sexual común que se repite invariablemente. Al parecer, desde los orígenes, la sociedad tuvo claro que el sexo era aquel terreno en el que los seres humanos son más vulnerables y tienen más miserias que ocultar. La desnudez, propia de todas las ceremonias iniciáticas –y que seguramente extrajeron de sus contactos iniciales con la Orden de los Iluminados de Baviera- parece también importante, pero no existen descripciones completas de qué papel ocupa o de en qué momento concreto aparece.

Una descripción aislada de las ceremonias de iniciación, permite pensar en que todavía quedan en la sociedad algunos de los rasgos de la primitiva Orden de los Iluminados. En efecto, la utilización de un esqueleto humano a cuyos pies se colocan una espada y una corona, reproduce uno de los episodios de la iniciación iluminista. Un veterano miembro de la sociedad, pregunta al neófito si el esqueleto pertenece a un rey, a un noble o a un mendigo. El neófito manifiesta la imposibilidad de reconocerlo y el oficiante le contesta: “el carácter de un hombre es lo único que importa” y “si es pobre o rico, todos somos iguales ante la muerte”. Este tema es habitual en la literatura masónica y, de ahí pasó a la Orden de los Iluminados.

Un vivero de élites influyentes

Resulta sorprendente que todos los presidentes de EEUU que han pasado por Yale han sido miembros de Skull & Bones: William Howard Taft, Georhe H. W. Bush y George W. Bush; pero mucho más sorprendentes es constatar que varios cientos de miembros de la asociación han desempeñado funciones extremadamente importantes en las administraciones republicanas y demócratas, en el poder judicial, en el político, en la diplomacia, en la galaxia mediática y en el espionaje.

A pesar de que no puede demostrarse una vinculación directa, lo cierto es que Skull and Bones siempre ha tenido contactos con el Consejo de Relaciones Exteriores, la influyente asociación que desde principios del siglo XX siempre ha colocado a sus peones en las inmediaciones de la presidencia de los EEUU. Henry Stimson, Secretario de Guerra de Franklin Roosevelt, Averell Arriman, embajador en la Unión Soviética y J. Richardson Dilworth, apoderado de la familia Rockefeller, fueron miembros prominentes de la asociación.

En el terreno de las comunicaciones, siempre han existido afiliados a Skull and Bones que destacaran sobre la media. Dos de estos, Henry Luce y Briton Haden, concibieron en 1920 la idea de fundar una revista política semanal, en el curso de una reunión de la asociación en la siniestra sede del campues de Yale. La revista es sin duda la más influyente de EEUU: el “Time”. Arriman, así mismo miembro de la asociación, solo que unas promociones posteriores, fundaría el diario “Today”. Ambas iniciativas se fusionaron en la revista que sigue editándose sin interrupción desde 1937: “Newsweek”.

Pero es, sin duda, en el terreno de los servicios de inteligencia en donde la influencia de los Skull ha sido más larga y profunda y en el terreno en donde sus actividades han dado más que hablar.

Skull and Bones y las guerras de la droga.

En 1815 se inició el conflicto conocido como “Guerra del Opio” cuyo desencadenante fue el rechazo chino a tolerar la importación ilimitada de esta droga. Veinte años antes se había iniciado la A finales del siglo XVIII, cuando la Compañía de las Indias Orientales ya había obtenido el monopolio de la explotación del opio cultivado en Bengala, de 320 toneladas anuales llevadas de contrabando a Cina en 1792, se pasó a 480 en 1817 y a 3200 toneladas en 1837. Llegado a este punto y a la vista de las alteraciones profundas que este tráfico provocó en la sociedad china, las autoridades de Pekín solicitaron a la Reina Victoria que ordenara el fin de este comercio. Pero la Reina fue clara: los beneficios obtenidos por la Corona eran demasiado altos como para que pudiera prescindirse de esta actividad. En enero de 1839 el tono de la disputa creció cuando un traficante chino asociado a delincuentes británicos, fue ejecutado como aviso ante la delegación comercial inglesa en Cantó. Unos meses después, Inglaterra aceptó destruir algunos cargamentos de opio, a titulo simbólico. Entonces se produjo un abandono masivo por parte de los ingleses radicados en Cantón que aspiraban a continuar el comercio ilícito en otras zonas, gozando de la protección de la marina británica. Finalmente se produjeron los primeros choques armados en alta mar en donde la marina de Su Majestad demostró una gran superioridad frente a flotas de juncos armados chinos.

Para sostener sus pretensiones sobre el comercio del opio en China, los traficantes argumentaban que era una exigencia dictada por el respeto al librecomercio internacional y al liberalismo económico. No faltaban consideraciones de tipo racista que veían en la población china estratos degenerados y subhumanos que no importaba lo que pudieran ingerir o fumar, aun a riesgo de su salud, siempre y cuando pagaran puntualmente su consumo.

Samuel Russell, como hemos visto, estuvo sirviendo durante un tiempo en el ejército británico y luego se lucró comerciando como funcionario colonial y miembro de la Compañía de las Indias Orientales. Russell fue el primer norteamericano en percibir que el comercio del opio era un negocio lucrativo a cuya sombra podía amasarse una gran fortuna. Pero no se trataba solo de negocios rápidos. Algunos estrategas norteamericanos ya empezaban a ver en el arco del Pacífico una zona virgen de comercio internacional, en donde la potencia industrial que empezaban a manifestar los EEUU no tendría la competencia que realizaban los países europeos en el área del Atlántico. Russell y su grupo eran, en ese momento, los únicos norteamericanos que se estaban lucrando con el comercio del opio. Russell cambiaba el opio por seda, porcelana y té, que, a su vez, importaba a EEUU, multiplicando sus beneficios y rentabilizando sus navíos.

Resulta curioso constatar que, cuando en 1903, sesenta años después de la Guerra del Opio, el patronato de la Universidad de Yale, estableció un programa de construcción de escuelas y hospitales en China, el futuro caudillo de la revolución comunista, Mao Zedong, figuraba entre el personal contratado. Esta estructura social y asistencial fue utilizada, en los años 30 y 40, cuando parte de China se encontraba invadida por Japón y se había iniciado la revuelta campesina que culminaría en la revolución maoísta. La OSS, antecedente de la CIA, utilizó la estructura creada por la Universidad de Yale en aquel país para asegurarse canales de información; varios miembros de la Skull and Bones, miembros de la familia Bush, participaron en estas actividades de espionaje. Así mismo, cuando el Presidente Richard Nixon impulsó una política de acercamiento a Pekín, George Bush, padre del actual presidente y futuro jefe de la CIA, antes de ser elegido presidente de los EE, fue enviado a China como encargado de comercio con Pekín. La propia familia Bush, había preservado, inopinadamente, y a despecho de la revolución maoísta, sus intereses económicos que derivaban de principios de siglo.

Con estos antecedentes, no puede extrañar que la CIA, en demasiadas ocasiones haya recurrido a los comercios ilícitos para financiar algunas de sus operaciones más polémicas: el “Caso Irán-Contras”, red de apoyo a la guerrilla antisantidista nicaragüense, a través del tráfico de cocaína colombiana que la propia CIA ayudaba a introducir en EEUU, cuyo dinero se utilizaba para comprar armas israelíes e iraníes, no es una excepción. Durante la guerra del Vietnam, la CIA también participó en operaciones tendientes a hacerse con el control del “triángulo del opio” del Sudeste Asiático. Como hemos visto, la “tradición” venía de lejos y, siempre, en torno a esta actividad se encontraba algún miembro de Skull and Bones.

Skun and Bones y los servicios de inteligencia

Ya hemos aludido a que la estatua de Nathan Hale, uno de los filántropos de cuya colaboración se beneficio la universidad de Yale, tiene una estatua frente al cuartel general de la CIA en Langley, pues, no en vano, estructuró la primera red de inteligencia durante la guerra de independencia americana. Pues bien, desde Nathan Hale hasta los actuales responsables de la CIA existe toda una tradición que vincula los responsables de la inteligencia americana a la Universidad de Yale y, a partir de 1833, a Skull and Bones. Y, como siempre, no importaba que partido gobernara en Washington.

Es imposible eludir el tema de Skull and Bones y los servicios de inteligencia, sin referirnos a la figura de William Averell Harriman. En 1913, ingresó en la asociación en tanto que hijo de Edward Harriman quien estuvo a punto de dar con sus huesos en la cárcel a causa de sus especulaciones bursátiles, siempre al borde de lo fraudulento. Al amasar una fortuna importante, pasó, automáticamente, al “gotha” de las dinastías económicas americanas y su hijo se benefició de los privilegios inherentes a esta condición. William Averell Harriman, tras licenciarse, pasó a presidir compañías fiancieras de primera magnitud propiedad de la familia, entre ellas, la Guaranty Trust, un banco de inversiones internacionales, o bien la Georgian Company que operaba con manganeso procedente de la Unión Soviética. No es raro que los presidentes Roosevelt y Truman permitieran que desarrollara funciones de embajador en Moscú. Lo que no está tan claro es si defendía los intereses del país que representaba o los de sus propios consorcios bancarios.

Contrariamente a lo que se tiene tendencia a pensar, a poco de estallar la revolución rusa, no existió ningún tipo de conflicto ni de contradicción entre la política norteamericana y la del nuevo Estado soviético. El propio Lenin en sus últimos escritos no dudó en considerar a EEUU como modelo de lo que pretendía construir. Por su parte, los norteamericanos, evidenciaron en aquella época el mayor de los pragmatismos apoyando la expansión rusa por Liberia entre 1917 y 1921 gracias a la ayuda militar proporcionada que, fue utilizada, así mismo, para abatir a la resistencia anticomunista. Harriman y otros avispados comerciantes y financieros norteamericanos estaban interesados en la explotación de los recursos energéticos de Liberia, en particular en las bolsas de petróleo que ya en aquella temprana época se conocían y cuyas tecnologías de extracción habían quedado anticuadas. El 15 de febrero de 1920, la propia prensa norteamericana elogiaba al nuevo Estado soviético destacando la simpatía con la que los funcionarios públicos y la población, habían despedido en Vladivostok al contingente militar norteamericano que abandonaba el país.

Durante la guerra fría, la actividad de Harriman consistió en financiar la renovación tecnológica de la URSS y, al mismo tiempo, en constituirse como uno de los principales valedores de la industria armamentista norteamericana impulsada a causa… del riesgo que implicaba la renovación tecnológica soviética. Se le considera uno de los principales impulsores de la OTAN. Fue, en definitiva, un cínico impulsor de conflictos con tal de que le beneficiaran las dos partes opuestas.

Antes de su destino en Moscú, había fusionado su grupo de empresas con la Brown Brothers, dando lugar a un consorcio especializado en banca privada en cuyo interior desempeñó un papel relevante durante cuarenta años Prescott Bush, abuelo del actual presidente de los EEUU. De hecho, el comercio entre EEUU y la URSS en los 70 años que duró el régimen soviético, estuvo monopolizado en la práctica, por empresas controladas por los miembros del grupo Skull and Bones, en particular a través de la citada Brown Brothers Harriman y de la Internacional Barnsdall Corporation… y no importó nunca que, a partir de mediados de los años 20 y hasta el desencadenamiento de las hostilidades con Alemania (1941), cuando empezaron a evidenciarse los rasgos más desagradables del stalinismo, oficialmente el comercio con la URSS estuviera prohibido. A partir de 1941, Harriman, nombrado “Administración de Finanzas para la URSS”, pudo reforzar su penetración económica en aquel país. Era inevitable que, a partir de la “Guerra Fría”, pusiera un énfasis particular en inhabilitar el sistema de inteligencia y espionaje norteamericano en la URSS que, durante todo el tiempo que duró el conflicto no estuvo a la altura de las circunstancias y manifestó una ineptitud impropia de los medios empleados.

Otro de los frentes económicos en los que destacó Harriman fue en la industria del ferrocarril. En 1922, Harriman viajó a Berlín y se entrevistó con los responsables de las industrias Thyssen con la intención de fundar un banco germano-americano que participara en la reconstrucción del país, destrozado tras la Primera Guerra Mundial. Los Thyssen habían desarrollado un hábil sistema de ingeniería financiera que prefiguraba el actual fenómeno globalizador y permitía el tránsito de capitales desde Alemania a EEUU, a través de Holanda. La trama incluía al August Thyssen Bank de Berlín, el Bank voor Handel con sede en Holanda y la Union Banking Corporation de Nueva York. Los Thyssen, por su parte, habían decidido jugar la carta del nacionalsocialismo y ya tempranamente habían contribuido con un sustanciosa cantidad a impulsar al núcleo fundacional del Partido Obrero Alemán Nacional Socialista. El propio jefe de la familia, Fritz Thysen se afilió en 1931 al partido cuando dirigía el German Steel Trust, consorcio de la industria del acero fundado en 1926 por Clarence Dillon, magnate de las finanzas norteamericanas, cuyo apoderado era Samuel Bush, bisabuelo del actual presidente de los EEUU. Pero los lazos entre ambas familias se ampliaron pronto. El banco de Thyssen-Harriman estuvo dirigido por George Herbert Walker, suegro de Prescott Bush. Todos estos magnates eran miembros de Skull and Bones. A través de esta empresa, los Thyssen lograron que los beneficios obtenidos por su colaboración con el régimen nacionalsocialista, a partir de 1933, fueran evadidos de Alemania y reinvertidos en negocios en norteamericana. Gracias a esos dineros, Prescott Bush primero, posteriormente George Bush, especialmente a partir de su vinculación a la CIA y luego a la presidencia y, finalmente George W. Bush, lograron forjar sus carreras político-financieras. Ciertamente, se alega que las autoridades norteamericanas, alertadas de este tránsito ilegal de fondos, terminaron incautando los bienes del consorcio bancario germano-americano en 1942 (tras entrar los EEUU en el conflicto a causa del ataque a Peral Harbour). Pero se olvidar que en 1951 ese embargo fue revocado y la familia Bush recuperó un millón y medio de dólares de la época.

Años después, John Foster Dulles, entonces director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y amigo íntimo de Prescott y de Averell Harriman, lo convenció de devolver la cabellera de Jerónimo a los apaches. Pues bien, los Harriman y Prescott Bush, que habían fraguado estrechos vínculos a través de su estancia en la Universidad de Yale y de su común pertenencia a Skull and Bones, fueron los mismos que sostuvieron la candidatura de George H. W. Bush para dirigir la CIA en los años 70 y catapultarlo posteriormente a la Casa Blanca. En cuanto a los Thyssen, un tercio de sus acciones fueron adquiridos al acabar la Segunda Guerra Mundial, por el Chase Maniatan Bank, propiedad de otra saga habitual en los anuarios de Skull and Bones, los Rockefeller. George H. W. Bush estuvo al frente de la CIA apenas dos años, en 1976 y 1977, pero su vinculación con la agencia databa de 1961 cuando tuvo un papel relevante en la fracasada invasión de Cuba en Bahía de Cochinos.

Con posterioridad a Bahía Cochinos que supuso un accidente para la CIA que obligó a cambiar algunas de sus estructuras y su forma de actuar, las vinculaciones entre miembros de Skull and Bones y la entidad de inteligencia, se multiplicaron. James Buckley, subsecretario de Estado para la Seguridad, con Ronald Reagan, colocó a su hermano William F. Buckley al frente de la CIA. Otro miembro de la promoción de Skull and Bones de 1934, Hugo Cunnigham, realizó toda su brillante carrera en la administración, desde las trincheras de los servicios de inteligencia entre 1947 y 1973. Eugene Stetson, adherido a Skull and Bones en 1934 y amigo íntimo de Harriman y Prescott Bush, participó en una de las operaciones de la CIA más secretas e importantes, MK-Ultra, cuyo objetivo era perfilar métodos de control mental y guerra psicológica. Uno de los subproductos de esta operación fue la difusión de drogas psicodélicas entre los movimientos contestatarios de los años 60, destinados a disolver el empuje de la protesta contra la guerra del Vietnam. Stetson, creó la Fundación Smith Richardson para financiar la producción de drogas psicodélicas, en particular, LSD. Por su parte, William Bundy, miembro de la sociedad desde 1939 o Dino Pionzio, que ingresó en 1950, ocuparon, así mismo, altos cargos en la CIA y estuvieron al frente de las operaciones más importantes de la agencia en los años 60 y 70. A ellos se debe, entre otras hazañas, la implicación de Norteamérica en la Guerra del Vietnam. Pero también, no hay que olvidar que se han vinculado a miembros del Skull and Bones en operaciones tan sórdidas como el asesinato de Kennedy o la entrada de EEUU en la Segunda Guerra Mundial.

Skull and Bones y Pearl-Harbour

Henry Lewis Stimson, miembro del consorcio Root and Stimson, fue Secretario de Guerra con el presidente Taft y, más tarde, gobernador de Filipinas entre 1926 y 1928. Ocuparía, así mismo, importantes cargos en las administraciones de Hoover, Roosevelt y Truman. Había sido “bonesmen” a partir de 1888, pero el episodio mas sospechoso de su vida tiene relación con el ataque japonés a Pearl Harbour, cuando era funcionario de la administración Roosevelt. El presidente, había prometido durante la campaña electoral que EEUU no se implicaría en un conflicto que hasta ese momento tenía solamente una dimensión europea. Por otra parte, destacados líderes de opinión –encabezados por el aviador Limberg- habían realizado campañas contra el intervencionismo bélico que recogieron el favor de la opinión pública. Sin embargo, determinados círculos de poder (cuyos hijos no irían al conflicto…) estaban interesados en participar en la guerra, inclinando la balanza a favor de los aliados. Pero esta intervención no se haría desinteresadamente y en defensa de las democracias, sino a cambio de concesiones y eliminación de barreras arancelarias. La guerra era un negocio para los círculos de poder y una tragedia para los soldados reclutados y para sus familias. El problema era cómo se convencía a la opinión pública de que participara en el conflicto.

EEUU inició entonces una política de arrinconamiento de Japón que, finalmente, llevó al ataque a Pearl Harbour. Murieron 3000 personas (el mismo número de víctimas que en el atentado al WTC) y, a partir de ese momento, la opinión pública norteamericana ya no tuvo dudas: 3000 muertos inclinaron la balanza hacia el intervencionismo. Hoy se sabe que la administración Roosevelt, no solo presionó a Japón hasta hacer inviable el mantenimiento de la paz, sino que, además, conocía por anticipado el ataque y pudo evitarlo. El material desclasificado, revela que el presidente, a través de ocho fuentes distintas, estaba prevenido del ataque. Fue precisamente Henry Stimson, el notorio skull de la promoción de 1888, quien dirigía los servicios de inteligencia, quien permitió que el ataque fuera realizado impunemente y quien calló cuando el presidente Roosevelt no advirtió ni a las FFAA destacadas en el Pacífico, ni a la guarnición de Pearl Harbour, ni a la opinión pública. Del desenlace de la Segunda Guerra Mundial derivó, directamente, la hegemonía mundial de los EEUU.

Kerry contra Bush o la omertá de la clase dirigente.

Los Skull & Bones carecen de una “línea ideológica”. Lo suyo es una forma de mero pragmatismo dentro de un liberalismo nacionalista. EEUU es el representante del os genuinos valores de “libertad” y “libremercado” que sólo ellos son capaces de interpretar y encarnar, repartiendo también patentes que acrediten a eventuales parteners de su adscripción a tales valores. Pero no hay que dar muchas vueltas a la ideología de los Skull and Bones y, en concreto, no es posible dar mucho crédito a una pervivencia de la ideología de los Iluminados de Baviera en esta asociación. De hecho, la ideología de los Skull ha sido definida ocn justeza como la encarnación casi perfecta del pensamiento único de la clase dirigente estadounidense. Las elecciones presidenciales de 2004 evidenciaron esta función. Un político francés, resumió la “alternativa” «fue Skull and Bones o Bones and Skull», pues, no en vano tanto Kerry como Bush pertenecían a la misma asociación.

J. F. Kerry en los noventa, fue responsable de la investigación que sobre el escándalo del Bank of Credit and Commerce International, creado en 1972 por la CIA y vinculado al Bank of ,America. Este banco canalizaba fondos para las operaciones de la CIA, especialmente el apoyo a la resistencia antisoviética en Afganistán encabezada por Bin Laden y a las contra nigaragüense. Como la de otros Skull and Bones, la fortuna de los Forbes, basada en parte a Kerry, procede del comercio del opio al que ya hemos aludido. No es la única: otros nombres habituales en el repertorio de los Skull, son poseedores de fortunas con el mismo origen: los Cabot, los Coolidge, los Higginson, los Sturgis, los LowelI, los Perkins y los Russell. Estos últimos, socios de los Forbes, antepasados de Kerry, fueron, desde un principio, los protectores de la familia Bush. Entre ambas familias existe una larga trayectoria de alianzas y coberturas que hacía literalmente increíble la elección presidencial del 2004. Así pues, no puede extrañar la tibieza con la que Kerry apoyó la intervención norteamericana en Irak, o la cobertura que dio a la investigación contra los Bush a causa del BCCI. Cuando se preguntó a Kerry, en el curso de un programa televisivo, sobre su pertenencia a los Skull, se limitó a asentir con la cabeza y en silencio. No dijo absolutamente ninguna palabra más. No es raro, su oponente George W. Bush había reaccionado de la misma manera. Bush se limitó a decir: “Como es una sociedad secreta… no puedo decir nada”.

En realidad, lo que había ocurrido es que en el escándalo suscitado en 1980 quedó involucrado Georges H. W. Bush, entonces presidente de los EE.UU., con las actividades criminales detectadas en el Banco de Crédito y Comercio Internacional (BCCI). La investigación del caso fue realizada por una comisión del Senado encabezada por John Kerry, entonces senador demócrata por Massachusetts. La investigación nunca llegó a probar nada contra Bush, y se produjo un bloqueo proveniente de "altos niveles". Kerry simplemente detuvo toda investigación profunda.

En relación a Bush y Kerry , Noam Chomsky afirma: "Tenemos dos hombres que buscan el poder, ambos provenientes de sectores ricos, con poder político. Ambos tuvieron una educación privilegiada, en la misma universidad, Yale, donde fueron miembros de la misma sociedad secreta, una sociedad secreta que entrena a los miembros de la élite para tomar posiciones de gran poder en este país y en el mundo. Y los intereses que representan son los mismos: firmas de inversión, farmacéuticas, aseguradoras y grandes corporaciones. Representan a una pequeña fracción de la población que tiene un poder económico sobrecogedor. No hay grandes temas en discusión para estos comicios. Las elecciones estadounidenses son manejadas por las grandes agencias de relaciones públicas y quieren que en las elecciones la gente se concentre en cualidades, no en temas profundos como el sistema de salud, que es el problema más importante que tiene Estados Unidos hoy, pero está totalmente fuera de la agenda porque la industria farmacéutica y las aseguradoras no lo permitirán…”.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

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