Vergüenza, oprobio y bochorno de la “Vía Catalana”

Publicado: Viernes, 11 de Marzo de 2005 07:53 por en sin tema
xorisu.jpgRedacción.- En pocas ocasiones hemos sentido de manera tan acusada la vergüenza de haber nacido en Catalunya como el 10.03.05, en el cual CiU y PSC han tapado sus vergüenzas y mantenido la ley de la omertá que ha hecho de los últimos 25 años de vida pública catalana el espacio privilegiado de la corrupción. Esperamos, sinceramente, que el electorado sabrá castigar a este par de desaprensivos, Mas y Maragall, Maragall y Mas que tanto monta monta tanto corrupción con corrupción.

Lo inadmisible para Catalunya y para la sociedad catalana no es sólo tener unos políticos corruptos, sino una clase política desaprensiva. Por que no es solamente dos personas la que han pactado tapar sus vergüenzas, sino todos los diputados que tienen detrás cada uno de los “líderes de la corrupción”. Son los dos partidos mayoritarios los que, explícitamente, han pactado un breve y suscinto retracto de parte de Maragall y una innoble y miserable retirada de la denuncia presentada por CiU contra Maragall. Silencio y complicidad de las dos formaciones mayoritarias en Catalunya.

El motivo por el cual estos dos nacionalista han pactado una nueva edición de la omertá mafiosa es a causa de la discusión del nuevo estatuto: la posibilidad de pactar un nuevo proyecto, amparado en la debilidad estructural de ZPlus, en el cual la Generalitat pedirá SOBRE TODO transferencias económicas, ocultándolas mediante un contenido emotivo y sentimental propio del nacionalismo: odas, loas y alabanzas a la “patria catalana” y como tal… “todo por la pasta”.

Pero va a ser inevitable que el “nuevo estatuto” se eleve sobre dos valores: omertá y complicidad con una intención de saqueo de los fondos públicos. Por que es inevitable que el nuevo estatuto pase a la historia como el “Estatuto del 3%”

Mas y Maragall han pactado… ahora solo hace falta que sobrevivan a la crisis que ellos mismos y su sistema de corruptelas, hábilmente trenzado durante 25 años, han generado. Y no parece probable: el nuevo estatuto se aprobará… pero será el producto de dos cadáveres políticos: Mas y Maragall.

Mas no ha realizado una política de oposición en beneficio de sus votantes. Ha realizado estas últimas dos semanas una política de oposición en defensa de sus vergüenzas. Maragall ha demostrado lo que todos sabíamos que era: un anciano decrépito, prematuramente avejentado por los excesos de otros tiempos. Suele ocurrir. Lo que no es tan evidente es que un individuo de la que sus colaboradores en el ayuntamiento comentaron por activa y por pasiva las marcas, las cantidades y los licores consumidos en el despacho del “gran timonel”… ahora aparezca como presidente de la Generalitat y evidencie, día a día y desde mucho antes de ser elegido, sus carencias, su desgaste y sus limitaciones.

La sociedad catalana oficial suele practicar el doble lenguaje: durante años se evitó decir que el líder de Ezquerra Republicana de Catalunya, Angel Colom i Colom, era homosexual y había tenido otras adicciones inconfesables que concluyeron en el saqueo de las visas-oro del propio partido. Lo sabía toda Catalunya, pero ningún medio lo reflejaba. Así mismo, en los chascarrillos inevitables en aquellos años, proliferaban los rumores sobre las últimas excentricidades de Colom y de su entorno que no dudó en elevar a otros notorios homosexuales de su entorno… al rango de parlamentarios del noble Parlament de Catalunya, llegados allí… por vía anal. Pues bien, desde hace quince años, otro tipo de chascarrillos circulan en torno a Maragall y todos SIN EXCEPCION tienen a elementos de su propio partido como difusores.

Toda la sociedad catalana que ha tenido, más o menos experiencia en y relación con la Generalitat y en el sector de la construcción, sabe perfectamente que los partidos catalanes –y no solo los catalanes- viven, y muy bien, por cierto, gracias a las subvenciones públicas –discutibles para entidades de derecho privado- y gracias a las aportaciones de quienes quieren atraer su favor. No es raro que NINGUNO de los partidos mayoritarios quiera trabajar en la aprobación de una ley de financiación de partidos que limite sus propias prebendas. Como Leo Strauss, inspirador de los neoconservadores norteamericanos, reconocía en pleno ejercicio del realismo político: “Ningún político aprueba ninguna medida que le perjudique”, o lo que es lo mismo: “los partidos políticos solo aprueban medidas que les beneficien”.

Es evidente que la crisis del 3% va a suponer una recomposición de fuerzas políticas en Catalunya. Es evidente que el prestigio de Maragall y de Mas, esto es, del PSC y de CiU, se ha desmoronado en apenas quince días. ICV-EUA, han pasado completamente desapercibidos, Saura y su grupo, no han brillado con luz propia: por sus votantes hubieran debido de romper con Maragall, pero saben que esta es, probablemente la única ocasión que tendrán de “tocar poder”. Han elegido seguir medrando a representar a sus electores. Es más que probable que en la próxima legislatura, ICV-EUA queden reducidos a un partido extraparlamentario.

Los dos grandes beneficiarios son Carod y Piqué. La “bajada del suflé” catalán ha hecho que emerjan dos líderes opuestos y situados en los extremos del arco parlamentario: Carod y Piqué. Esto implica que la sociedad catalana va radicalizando sus posiciones y abandonando a los partidos que, amparados en la moderación, han sido los principales beneficiarios de las redes de corrupción.

Piqué supo transformar la moción de censura en una ceremonia de promoción de la opción del PP, una estrategia legítima y que, sin duda, le ayudará a recuperar los votos perdidos por la política exterior aznarista. Piqué tuvo la habilidad de pronunciar las frases y las palabras que un sector creciente de la sociedad catalana estaba esperando pronunciar y deseaba espetar al presidente de la Generalitat. Piqué habló y habló claro. No es raro que, ante el conflicto que para Mas representaba tener que responder a la moción de censura, haya preferido “aceptar las excusas” de Maragall hechas con la boca pequeña y los dedos cruzados. En cuanto al presidente, apenas balbuceó unos lugares comunes en el imaginario progresista y nacionalista, que intentaban eludir: 1) que un barrio barcelonés se ha hundido por la incompetencia del “gobierno autónomo”, 2) que la Generalitat está bajo sospecha de corrupción y 3) que en estas circunstancias un nuevo estatuto supone alumbrado por los partidos mayoritarios supone un mayor reparto del botín.

De todo esto puede extraerse una conclusión: en marzo de 2005 ya no existe la misma correlación de fuerzas que en noviembre de 2003 cuando tuvieron lugar las últimas elecciones autonómicas catalanas. Ni hay la misma correlación de fuerzas ni siquiera el mismo estado de opinión que hubo el 14-M o en las elecciones europeas. Estos han sido los 15 días que han cambiado Catalunya: urge la convocatoria de nuevas elecciones. Y mal haría Carod si en este momento, no rompiera el pacto tripartito y decidiera apuntillar al toro babeante y herido que ese despojo que gobierna en el Palau de la Generalitat.

La “vía catalana”, la que ZPlus aconsejó a Ibarreche, es esto… omertá, solo omertá y nada más que omertá, eso sí, con buenas dosis de ineficacia en la administración de la cosa pública y grandes ambiciones de que el 3% sobre X se transforme en el 3% sobre 4X. Fórmula maravillosa que encandila a la clase política nacionalista, esto es a las declinantes CiU y PSC. Que este duo de la corrupción ha quedado evidenciado ante la sociedad catalana, es evidente, que la sociedad catalana logre sobrevivirles, ya no está tan claro.

Lo lamentamos, pero cuando en miles de formularios y escritos con membrete oficial de la Generalitat, nos muestre es escudo tradicional de esta institución, muchos veremos solamente éste otro que ilustra este artículo: las históricas y nobles cuatro barras catalanes, trazados con la sangre de nuestros héroes seculares, han sido transformadas en cuatro chorizos…

© Ernesto Milà – infokrisis –infokrisis@yahoo.es

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