Si ZPlus hubiera leído el Libro Negro de la Inmigración…

Publicado: Domingo, 06 de Marzo de 2005 05:36 por en INMIGRACION
0000inmi.jpgRedacción.- El mayor fracaso, sin duda, del gobierno ZPlus en este año de gobierno, lo constituye el tema de la inmigración. Se nota que el gobierno débil y cobarde no legó el Libro Negro de la Inmigración. Si lo hubiera leído, se habría enterado que los tópicos en los que se mueve la izquierda en materia de inmigración, son ficciones peligrosas. Ahora ya no hay nada que hacer, el mal está hecho. Solo queda recomentarle la lectura de El Libro Negro de la Inmigración...

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Previsiones optimistas que el realismo pone en su lugar.

A finales de agosto de 2004, Consuelo Rumí –conspicua progresista e inútil entre los inútiles, [i]rresponsable del PSOE en materia de inmigración- lanzada su plan para sacar a la superficie la bolsa de ilegales que evaluaba en… 1.000.000. Poco importa que la lógica y las cifras que la UE nos daba dijeran lo contrario: no eran 1.000.000… sino 2.000.000. Así lo habíamos dicho en el Libro Negro de la Inmigración.

Cuando este proyecto fue recuperado por el ministro Rafael Caldera (a) “Calderilla cerebral” (por la debilidad estructural y progresista de su sistema neuronal), las cifras fueron llevadas a un terreno más realista: no sería 1.000.000 los beneficiarios de la regularización…, sino sólo 900.000. El “realismo” se imponía y la Rumi quedó evidenciada como optimista estructural.

Pero estas cifras aún iban a sufrir otras tres correcciones a medida que se aproximaba la fecha en la que ZPlus daría el pistoletazo de salida a la regularización.

En diciembre, el mismísimo Caldera, sin duda asesorado por técnicos del Ministerio de Trabajo, volvió a ajustar sus cifras al realismo. No serían ya, 900.000… sino 600.000. Y, una vez más, responsabilizaba al PP de haber llegado hasta esa cifra. Olvidaba, que en la primera legislatura del PP, el PSOE y el resto de partidos, consensuaron una Ley de Inmigración que desató en 1999 el primer efecto llamada y que la corrección realizada por el PP cuando tuvo mayoría absoluta fue boicoteada constantemente por el PSOE que siguió pidiendo hasta el 14-M “papeles para todos”.

La fecha del inicio de la regularización se aproximaba, así que Caldera volvió a la palestra el mismo día en que se abrían las ventanillas de las oficinas del INEM para iniciar la tan cacareada repesca de ilegales. En ese momento, Caldera, inefable como siempre, se desdijo de lo dicho: ya no serían 600.000… sino 500.000, pequeña rebaja realizada en aras del realismo y que permitiría, hacer gala de una éxito si llegaran a ser cinco o diez mil más de los previstos.

Y entonces se abrieron las ventanillas… Rafael Caldera, ZPlus y Consuelo Rumi, seguían sin haber leído el Libro Negro de la Inmigración. A partir de ahora, su negligencia en cuestión de lecturas políticamente incorrectas, iba a colocar a nuestro país en una situación difícil, peligrosa e insostenible.

Crónica de un fracaso anunciado

El día 7 por la tarde, se esperaban 10.000 solicitudes… apenas se presentaron en todo el territorio nacional, 1.000. Es una pena esto de que los hechos contradigan las expectativas de los “progresistas” que nos gobiernan. Pero lo peor no era eso.

El día 14 de febrero, una semana después, algunas cifras eran todavía más preocupantes: el proceso de regularización seguía sin avanzar, solamente habrían presentado papeles 10.000 inmigrantes… y se sabía que otros 12.000 habían sido despedidos de las empresas en lasque trabajaban. Bien por el trío de la bencina Caldera-Rumi-ZPlus.

Cuando se cumplían las tres primeras semanas del proceso Caldera volvió a su ejercicio favorito: ensayas su mirada inexpresiva ante los medios de comunicación para realizar una valoración del proceso de regularización masiva: ya no iban a ser 500.000 los beneficiarios de esta generosa medida… sino 300.000, esto es la tercera parte de los inicialmente previstos y la séptima parte de los inmigrantes ilegales que se encontraban en España en agosto de 2004. Tal como habíamos previsto en los bytes de infoKrisis al iniciarse el proceso. Pero había otro problema.

Si en agosto de 2005 existían aproximadamente 4.000.000 de inmigrantes, menos de la mitad legales… a fin de año esta cifra se habrá elevado hasta los 5.000.000 y poco importa que ZPlus, Maria Teresa Fernández de la “Vogue” y “Zero” Caldera expliquen por activa y por pasiva cada vez que se les pregunta que en este primer año de su gobierno han entrado menos inmigrantes: mienten. Es justo lo contrario.

El proceso de regularización de ilegales ha fracasado: el problema es que, como se ha hecho habitual, la gestión del gobierno ZPlus, donde no hay un problema, crea uno y donde este problema existe, lo amplía. Si ZPlus hubiera leído el Libro Negro de la Inmigración habría sabido que existía un problema…

Por que ha fracasado el proceso de regularización masiva

Explicar el porqué ha fracasado este proceso, supone entender la naturaleza del fenómeno de la inmigración masiva. Inicialmente, Caldera explicó que los inmigrantes deberían demostrar que habían trabajado en alguna empresa durante el último año. Generosamente declaró que la empresa no sería multada… pero debería pagar los atrasos de Seguridad Social y regularizar el contrato, como mínimo, por un año. La patronal se le hecho al cuello: ni serían multados, ni pagarían los atrasos…

Así que Caldera rectificó y ZPlus, que en esta materia no entendía nada más que de “talante” (esto es, de que otros pensaran por él y le dieran una solución “progresistamente correcta”), le dijo que adelante, que muy bien. Así que Caldera, volvió a la carga: la patronal solamente debería formalizar pre-contratos de los empleados que tuviera contratados ilegalmente. Solbes le corrigió: eso supondría 2.000.000 de precontratos falsos, como había ocurrido en los últimos 7 años. Caldera volvió a rectificar. Se le acababan las opciones así que decidió la más “imaginativa”.

Serían los patronos que tuvieran a ilegales contratados los que deberían presentar los papeles de regularización. No se les multaría, no se les obligaría a pagar atrasos y no habría represalias, pero deberían presentar un contrato por un año. Desde este blog le informamos entonces que en este país llamado España… casi nadie logra un contrato laboral de un año, vivimos en el universo de la precariedad y el empleo basura, instaurado desde el último gobierno de Felipe González. Pero Caldera siguió, erre que erre, con su proyecto.

La patronal, en esta ocasión, calló. ¿Por qué lo hizo? En primer lugar por que la llamada “patronal” es, sobre todo, la “patronal de la gran empresa”, en donde las PYMES están completamente ausentes. Caldera negoció con las patronales… no con las PYMES. Y son las PYMES las que tienen contratados al mayor número de ilegales. Las grandes constructoras no contratan a ilegales, Caldera debería saberlo. Así que como, en el fondo, la “patronal” no se iba a ver afectada, prefirió dedicarse a cosas más serias antes que negociar algo que, en el fondo no iba con ellos.

En la mayoría de pequeñas explotaciones agrarias, que apenas requieren trabajadores durante seis meses al año, era evidente que no se iban a presentar papeles contratando a los trabajadores… por un año. Por lo demás, el incentivo que tenía la contratación de ilegales por los bajos salarios percibidos y el ahorro en Seguridad Social, dejaba de serlo desde el momento en que percibirían el mismo salario que los trabajadores españoles y las mismas cargas sociales… Pero aún había más.

Solbes, desesperado, intentó dimitir en septiembre y a principios de enero. La productividad bajaba sin cesar en España. Eso hacía que nuestra posición en el ranking mundial de país que ofreciera garantías a las inversiones, bajaba también. El único elemento nuevo en los últimos cinco años, desde la productividad empezó a desmoronarse, era la llegada masiva de inmigrantes. Mal preparados profesionalmente, sin un dominio del idioma, muchos de ellos atraídos por las medidas proteccionistas y “humanitaristas” (ayudas de Caritas, de los ayuntamientos, de Bienestar Social, de la caridad pública, etc.) mucho más que por un afán de trabajo, tenían como consecuencia, la saturación de los consultorios de la Seguridad Social (cada ecuatoriano que llega, lo primero que hace es acudir a a la SS a hacerse “un chequeíto”), han convertido a nuestro país en un gigantesco centro de formación profesional para el Tercer Mundo. No puede extrañar –tal como dijimos en El Libro Negro de la Inmigración- que la productividad se desmorone.

A igualdad de salario y de cotizaciones a la SS, las pequeñas empresas prefieren trabajar, cuando tienen ocasión, con “lo de siempre”, esto es, con trabajadores españoles en primer lugar. Cuando fallan, con trabajadores europeos del Este, fundamentalmente polacos. Cuando fallan los polacos, con hispanohablantes y cuando fallan estos, con magrebíes. Si tenemos en cuenta que pakistaníes y chinos, suelen trabajar para empresas de sus propias comunidades, habitualmente en régimen de trabajo negro y en explotaciones clandestinas, se tendrá el cuadro de por qué esta regularización era, de partida, inviable.

Así pues, los 300.000 inmigrantes que resultarán ser beneficiarios del proceso de regularización ¿a qué sectores “empresariales” sirven? A ninguno. En la mayor parte de los casos, se trata de servicio doméstico, acompañantes, “mayordomos” y “chóferes”. Es posible que el 60% de los regularizados tengan estas profesiones. Deberán cotizar como autónomos: y resulta muy optimista pensar que van a abonar más de 200 euros al mes para pagar su cuota de autónomos. Por lo demás, es posible que entre un tercio y la cuarta parte de esta cifra sean contratos fraudulentos. El resto, trabajan en pequeñas empresas, especialmente de hostelería. Tal como era de prever.

¿Y ahora qué hacemos?

La inmigración es un mal negocio: primero para los inmigrantes que ven decepcionadas sus expectativas económicas. Aquí no atan los perros con longaniza. En segundo lugar para el Estado que los acoge que se ve esquilmado, especialmente allí en donde los “progres” dicen que hay más ventajas: en las cotizaciones a la SS. Los inmigrantes cotizan poco, muchísimo menos de lo que reciben globalmente. Si tenemos en cuenta que el repunte de la natalidad se debe a la inmigración que ya hoy supone 1/3 de los nacimientos, siendo 1/10 de la población y que el 50% de los inmigrantes que proceden de Africa, traen enfermedades como el SIDA, la tuberculosis, etc, se entenderá que en El Libro Negro de la Inmigración hubiéramos calificado a la inmigración de “mal negocio” para todos. Menos para la globalización, claro está.

La cuestión es que, desde agosto de 2004 hasta el 7 de mayo de 2005, se habrán regularizado 300.000 inmigrantes, pero habrán entrado en ese mismo período, entre 2.000 y 3.000 inmigrantes diarios… lo que nos da en ese período, unos ingresos de entre 600 y 900.000 inmigrantes, tal como preveíamos desde infoKrisis y… tal como prevé la UE, horrorizada por el “coladero español”.

Pero, además, estos 300.000 regularizados, en pocos meses solicitarán masivamente la “reagrupación familiar”, lo que quiere decir que por cada regularizado tendremos otros cuatro que dependerán de él… pero no cotizarán a la SS, aunque si se beneficiarán de la caridad pública, privada e institucional que, a la postre, pagamos con cargo a nuestros bolsillos. Menos servicios para los españoles… más presión fiscal, esto es lo que tenemos ante la vista. Eso, o la quiebra del Estado que deberá mantener a los recién llegados. Por cierto los que se acogerán a la reagrupación familiar serán entre 1.000.000 y 1.200.000, lo que hará que, a finales de año, hayamos superado ampliamente los 5.000.000 de inmigrantes ilegales.

Este aluvión producido desde el mes de abril de 2004 (cuando fue evidente que la debilidad de ZPlus iba a favorecer regularizaciones masivas y en ningún caso, lo que pedía la situación, esto es repatriaciones masivas) era completamente previsible. Bien ¿y ahora cómo sale el gobierno de este empantanamiento? No nos engañemos: es imposible.

Para salir de esta crisis solamente existen tres medidas:

- contención de la invasión mediante medidas enérgicas
- desactivación del efecto llamada
- repatriaciones masivas

Cualquier medida que no sea de este tipo –es decir dictadas por la capacidad de gobierno, la voluntad de gobierno y la energía para gobernar, tres elementos ausentes del gobierno ZPlus- va a resultar totalmente inútil.

El gobierno ZPlus, desde luego, no va a estar en condiciones de aplicar ninguna de las tres, solamente –y eso es lo más increíble de toda esta historia- a través de ese dechado de neuronas en perfecto funcionamiento, Rafael Caldera, se ha propuesto una medida: ampliar las inspecciones laborales a fin de multar… a las pequeñas empresas que contraten ilegales.

Del “Españoles primero” propuesto por quienes tienen un mínimo de sentido del Estado y de la nacionalidad, ZPlus y su banda, han pasado al “Españoles bajo sospecha, inmigrantes por encima de todo”… no en vano allí prevén bolsas de votantes que junto con gays, feminitudas, abortistas, okupas, etc, les dará un nuevo impulso para gobernar en las elecciones municipales. El resto, ni a ZPlus, ni a Calderilla, ni a la Rumi[ante], le importan un rábano, ni por lo demás son capaces de prever los procesos disolventes que suponen para la sociedad española.

Por que todo esto nos hace pasar de la “centrifugación nacional” a la “trituración social” tal como explicamos en un artículo anterior.

Hay que hacer algo, o estos merluzos se cargan, no solo al país, sino a la sociedad.

[Para completar este artículo se recomienda la lectura de El Libro Negro de la Inmigración que puede ser adquirido en Tienda PYRE, así puedes contribuir al mantenimiento de esta web]

© Ernesto Milà – infokrisis –infokrisis@yahoo.es

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