El día de las cuatro rupturas

Publicado: Martes, 01 de Marzo de 2005 09:23 por en ORIENTACIONES
00000000000000000000.jpgRedacción.- ZPlus+ ha logrado lo que parecía imposible: que en un mismo día quien llegó al poder anunciando el fin de la crispación, lograra que la crispación se enseñoreara de las portadas de los diarios como monotema. Las políticas cobardes aplazan los problemas hasta el día en que estalla todo el potencial acumulado. Estos días, los cimientos del Estado y de la sociedad se están conmoviendo. Es fácil prever como evolucionarán las cosas. A peor, sin duda.

La Ruptura de la AVY con Péces Barba

Pilar Manjón pidió ante la inútil y absurda comisión de investigación sobre el 11-M la creación de una “comisión” para investigar el 11-M… Algo lógico a la vista de la ausencia de resultados de la comisión parlamentaria. En lugar de comisión tuvo “comisionado”. Un profesor universitario, socialista histórico en excedencia, al que el tema ni le interesaba ni le iba a ocupar mucho tiempo, Peces Barba.

A lo largo de estos últimos tres meses, la tarea de Peces Baba a favor de las víctimas del terrorismo ha sido nula. Cero, para ser exacta. El punto álgido de este desinterés cristalizó en la ausencia del “comisionado” en la manifestación de la AVT que evidenciaba mucho más que la perezosa negligencia de Peces Barba.

Dado que los pactos de ZPlus con Carod y con el nacionalismo vasco, excluyen de partida el resarcimiento a las víctimas del terrorismo de ETA, no es raro que Peces Barba intente por todos los medios sacarse de encima a la AVT para centrar todo su trabajo en las víctimas del 11-M cuyo drama tiene una fecha anual de conmemoración que, por cierto, se avecina.

Por que es la política de ZPlus la que arroja a las tinieblas del olvido a las víctimas de ETA, ahora precisamente cuando el gobierno se prepara para conceder medidas de gracias a los presos etarras, si ello puede contribuir al “entendimiento” entre el PSOE y el PNV.

La ruptura de Rajoy con ZPlus

Hasta ayer mismo, ZPlus podía alardear de que su capacidad para el diálogo llegaba hasta a tender la mano a la oposición más recalcitrante. De hecho, lo hacía por que era la única forma de tirar para delante una reforma constitucional que, sin el apoyo del principal partido de la oposición, jamás podría alcanzar el número de diputados suficientes para imponerse.

El problema es que la reforma constitucional propuesta por ZPlus era una pura y simple mamarrachada en la que todo consistía simplemente, en la banal e intrascendente cuestión de la sucesión femenina a la corona, esto es, a la abolición de la Ley Sálica, y a la reforma del Senado. Tal reforma no es otra que convertir al Senado en una Cámara de las Autonomías. ¿Acaso en senador que viene de Galicia no representa… a Galicia? ¿acaso el que viene de Murcia no representa a Murcia? El Senado, como el retrete del Congreso ¿no son ya “cámaras autonómicas? No, por que, los nacionalistas quieren que la representación sea por “naciones”, no por provincias, ni siquiera por autonomías? Y ZPlus, el blandurrio y fofo presidente, el mensajero del miedo surgido de los atentados del 11-M, está dispuesto a tender la mano, el codo, el sobado y la pechera, al nacionalismo o, más bien, al primer gallito que le ofrezca un mínimo apoyo a cambio de todo.

Retirándose Rajoy, la reforma constitucional queda embarrancada. No hay reforma constitucional posible. La negativa de Rajoy a participar en los debates –muy lógica si se tiene en cuenta esa innata tendencia de ZPlus a decir SI a todo y a todos, sin consideración ni respeto a sus interlocutores, supone un punto y aparte en la capacidad del gobierno para realizar reforma alguna en profundidad.

Ruptura de Pujol con Maragall

“Antes soberanos, que honestos y limpios”. O también: “Es más importante la factura que la fractura de España”. Tales han sido las dos consignas del nacionalismo catalán en los últimos 25 años. Cuando Jordi Pujol fue acusado del desmantelamiento de Banca Catalana, movilizó a la ciudadanía en su defensa, argumentando que la autonomía de Catalunya estaba en juego. Y no: lo que estaba en juego era aparecer como un delincuente que hizo todo lo posible para descapitalizar Banca Catalana hasta conducirla a la quiebra.

Veinticinco años después, el panorama catalán no ha variado. El consenso entre la clase política y las empresas periodísticas, la capacidad de la Generalitat de conceder licencias de radio solamente a las empresas sumisas que, por lo mismo, deberían mostrar su agradecimiento, ha hecho que durante 25 años la prensa catalana haya sido un remanso acrítico. Se han sabido todos y cada uno de los negocios de todos y cada uno de los hijos de Pujol, se han sabido los casos de corrupción que afectaron a los partidos de gobierno de la Generalitat durante 25 años: especialmente de UDC, pero apenas nada de todo esto ha aparecido en los medios y si ha aparecido ha sido solo para quitar hierro y demostrar que, a esta parte del Ebro, “todo iba bien”.

Históricamente, el nacionalismo catalán, desde Prat de la Riba, ha querido presentar a Catalunya como un remanso de paz y felicidad, aquí todo era diferente de lo que ocurría “más allá del Ebro”. En Madrid y en Andalucía todo era cachondeo, falta de seriedad y corrupción, por eso, ni Madrid, ni Andalucía podían dirigir España. España no era gobernable sin Catalunya. Era Catalunya quien debía de asumir las riendas de España para demostrar a esos tontos andaluces y madrileños, cómo se habían las cosas. Tal era el discurso de todo el nacionalismo catalán, desde Prat de la Riba hasta Pujol. No es que lo hayamos simplificado: es que era, textualmente, así.

Para que este plan fuera viable, era preciso que, efectivamente, Catalunya fuera un “ejemplo”. Y no lo era. No lo fue nunca. Mucho menos ahora: un calentón –vaya usted a saber en qué estado llegó Maragall al debate sobre El Carmelo- y un recalentón –el de Mas cuando se vio descubierto y denunciado- han llevado a la presente crisis.

Montilla ha realizado una de las más bochornosas intervenciones que un ministro español haya podido realizar jamás, negando, en el más puro estilo orwelliano, la evidencia: toda España no oyó nada sobre el 3%, no fue una acusación, fue… algo que jamás existió. Pero existe y las moviolas sirven para algo más que para reproducir la última jugada: sirven para denunciar las declaraciones de una clase política de calidad ínfima con el cerebro confuso y débil por los excesos del pasado (¿sólo del pasado?).

Maragall denunció un 3%. Mas podía haberle preguntado a qué se refería, pero enseguida entendió la cuestión. Eran comisiones. Así que, contraatacó: si, es verdad, pero si no lo retira, rompemos el consenso sobre el Estatuto. Esto es: o lo retira o rompemos la legislatura. Lo retiró. Pero la legislatura está rota. Rota por que la clase política catalana ha demostrado ser lo que muchos presumíamos que era: idéntica a la de cualquier otra región española, con picaresca y con la consiguiente “mordida”.

Ruptura entre la situación de la población y de las grandes empresas

Tiene muy poca gracia que todo esta retahíla de conflictos se haya producido justo el día en el que las grandes empresas y bancos declaran en su cierre de ejercicio, unos beneficios de entre el 40 y el 50%, máximos históricos.

Tiene todavía menos gracia que estos beneficios, absolutamente desmesurados, se produzcan, precisamente, cuando la inmensa mayoría de la población, ve limitada su capacidad adquisitiva, reducido el valor de sus ingresos y con un creciente grado de endeudamiento. Siempre, por algún motivo, los beneficios de las grandes empresas, han sido mucho mayores con el socialismo.

¿Indica esto que España va bien? En absoluto. Estas empresas obtienen sus beneficios de dos sectores: la inversión en bolsa y la obra pública. No en vano, los principales beneficiarios son bancos y constructoras. La inversión en bolsa se realiza… en bolsas globalizadas. Acude allí donde hay seguridad de buenos beneficios: hoy en Tokio, Mañana en Pekín, pasado en Nueva York. Este año pasado no ha sido particularmente bueno para las bolsas españolas, pero si para los grandes inversores.

Y en cuando a las constructoras está claro que viven a la sombra del poder, o mejor dicho, el poder por una mano le da contratos y por otra le tiende la otra para recibir las comisiones. Contra más dinero se destina en los presupuestos generales del Estado para obra pública, más asciende esta comisión y mayores son los beneficios de estas empresas. De ahí que los nacionalismos busquen, por encima de todo, el control de la caja. No es lo mismo que el 3% sobre 100 que el 3% sobre 1000.

ZPlus y su bobalicona demagogia social, su talante fofo y su buen rollito sin carácter ni redaños, ha llevado a convertir España en apenas un año en el coto de caza en el que los fuertes saquean a los débiles, los poderosos hacen que sus mentiras pasen a ser verdades indiscutibles gracias al control sobre los medios, etc.

No es sólo España, sino también la sociedad española la que está en riesgo de romperse. Nunca en la democracia española se había llegado a una situación que parece extraída de la novela de George Orwell, “1984”.

Cómo va a derivar la situación

Elecciones anticipadas en Catalunya. Elecciones anticipadas en España. Reformas políticas estancadas. Situación económica en desmoronamiento. Oleadas de inmigrantes agolpándose en las fronteras. Una clase política degenerada, sin otras ideas ni intenciones más que el saqueo de los fondos públicos, una población que carece de referencias nuevas… esa es la situación nueva creada en el último año.

¿Es posible ser optimista? Solo si asumimos que, contra peor, mejor… y no vamos a ser nosotros quienes lo asumamos. Somos españoles. Vivimos en un país que se llama España. Todo lo que va bien para nuestro país, va bien para cada uno de nosotros. Ahora bien, lo que va bien para ZPlus, lo que va bien para los Carod, Maragall y demás, no es bueno para la totalidad de la Nación. Y lo que va bien para los grandes bancos, para las constructoras especializadas en obra pública, para los grandes consorcios financieros… no va bien, necesariamente, para la sociedad española.

Esta situación, no solamente está constituyendo una verdadera tragedia nacional, sino que sobre todo, va a suponer una tragedia para la mayoría de nosotros y de nuestras familias. Y esa tragedia tiene un responsable: ZPlus y quienes lo auparon en el poder gracias a las bombas criminales y asesinas del 11-M

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

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