Esto terminará mal. Vayámonos haciendo a la idea.

Publicado: Viernes, 07 de Enero de 2005 14:12 por en sin tema
3164_01-Chess.jpgRedacción.- Película de los hechos: Aprobación del Plan Ibarreche en el Parlamento Vasco. El PP pide un “frente constitucional”. ERC replica al PSOE que si acepta la propuesta, puede despedirse del gobierno. El Ministro del Interior, se niega al “frente”, con fidelidad perruna a ERC. En otras palabras: pintan bastos. Realmente, por primera vez después del 20-N de 1975, estamos ante las puertas de un conflicto civil. Estamos cada vez más cerca de que esto termine mal.

Decir esto es merecer el calificativo de “alarmista”. Pero así están las cosas: el plan Ibareche, ha pasado la primera prueba en el Parlamento Autónomo Vasco. A partir de ese momento, con una desvergüenza digna de un loco o de un irresponsable, Ibarreche ha empezado a aludir a la “voluntad de los vascos”, olvidando que su plan apenas ha sido aprobado por la mitad más uno de parlamentarios y, olvidando que en la sociedad vasca, los ímpetus independentistas están muy por debajo del 50%.

¿Sabe Ibarreche lo que es la democracia?

Ibarreche tiene un pobre concepto de la democracia: lo de la mitad mas uno cuenta sólo para determinadas leyes, para dirimir quien va a ser nuestro representante en unas elecciones, etc., pero no vale ni para reformar un Estatuto o una Constitución, ni mucho menos para romper la historia de un país. Lo dice la constitución, así que…

Hay que desdramatizar el hecho de que el PNV se haya salido con la suya con la mitad de los votos de los asesinos de Batasuna; la otra mitad ha votado lo contrario, y el séptimo voto está en busca y captura, con el oro de ETA bajo el brazo. El problema es que Atucha –otro demócrata ejemplar- se negó a disolver el grupo parlamentario de Batasuna. A partir de entonces, estaba claro que Batasuna había contraído un tributo con el PNV que ahora ha pagado: la mitad de los votos para apoyar el plan y la otra mitad para salvar la cara…

ZP “boboman”, traidor y vendepatrias, seguramente había pactado –como pacta él, con la boca pequeña y dando un amplio margen a la ambigüedad y a que cada cual interprete el pacto según sus intereses- con el PNV que, despenalizando la posibilidad de convocar un referéndum, Ibarreche iba a actuar con más prudencia en la aprobación de su plan. Hasta última hora, el PSOE creyó que Batasuna se iba a abstener o iba a votar en contra. Pero no, el nacionalismo vasco, básicamente traidorzuelo (Santoña sigue ahí como ejemplo de cómo traicionó a la República rindiéndose a los italianos para evitar hacerlo a Franco) , ha sacado lo más profundo de sí mismo. Bien, ahora, “boboman”, el “bombero pirómano”, tiene otro problema por delante.

Así están las cosas: cuanto una Nación depende de un bobo y de un gropúsculo
La situación objetiva y real es la siguiente: si “boboman” quiere seguir gobernando, precisa los votos de ERC. Pero ERC se ha alineado “con el plan Ibarreche” y, de hecho, lo que quiere realizar en Catalunya es, justamente, el mismo proyecto soberanista, ni más ni menos. Ahora bien, Maragall, el hombre al que “boboman” le debe encontrarse al frente del PSOE, hace como que gobierna gracias a ERC… Y, a pesar de lo tosco de Puigcercós –que con mucho esfuerzo apenas ha llegado a superar su nivel de jefe de pandilla de JERC, las juventudes de ERC, que lideraba hace 10 años- lo que hay que agradecerle es que hable claro: si “boboman” se alinea en la defensa de la constitución y une sus votos a los del PP en el Parlamento de la Nación… adios, poltrona adios.

Sí es, efectivamente, ERC, quien dicta en este terreno a “boboman”, por donde debe de ir. Y, a poco, que intente cambiar de ruta, siquiera unos metros, ERC resta su apoyo: elecciones anticipadas y problemático futuro. Además, está Maragall… que se queda en la calle, descompuesto y sin novia, con su “consenso” por el nuevo estatuto roto, obligado también a convocar elecciones anticipadas.

ERC empieza a pensar que se encuentra en su mejor momento: hace un año, Carod, enfurecido por el ostracismo al que le había arrojado Maragall tras su estúpida reunión con ETA, enseñó una llave: era la de la gobernabilidad de Catalunya. Ahora, gracias a los atentados del 11-M y a la incapacidad notoria de “boboman”, la lleva es mayor: Carod abre y cierra las puertas de la gobernabilidad del Estado.

Cuando el día 3 de enero, José Antonio Alonso (al parecer) ministro del Interior, rechazó la oferta del PP de “pacto constitucional”, alegando que ya existía y era “la constitución”… lograba ganar unas semanas. Cuando el 6 de enero, en la Pascua Militar, el cabo Bono, intentaba cepillar a los militares aludiendo a la “unidad del Estado”… apenas lograba tranquilizar unas horas a los contrarios al proceso de centrifugación iniciado por “boboman”, Ibarreche y ERC. Ahora queda un largo 2005 para aguantar el tirón.

“Boboman” e Ibarreche

“Boboman” lo tiene crudo. Antes o después deberá definirse. Ofrecerá un pacto a Iberreche: “ralentiza el proceso”. Ibarreche no hará caso, salvo que se le ofrezca una contrapartida. Ese botín es un “todos contra el PP” en las elecciones vascas de primavera, lograr que el PP reduzca su representación en la cámara vasca y “luego, ya veremos”. “Boboman” cederá. Su cobardía y la ambigüedad harán el resto. “Pachi” López hará una campaña sobre el tema “Euzkadi = Nación”. Señalará como adversario al PP y ETA. Pero los resultados son problemáticos: especialmente para el PSOE que verá como una parte de sus electores pasa de la convicción de que forman parte de la nación española, a la duda sobre en qué medida son parte de la nación española o de la nación vasca e incluso, si ello es posible. Luego hace falta saber si el PNV habrá logrado galvanizar al electorado en torno a su plan o si habrá surgido el miedo al abismo en una parte de la sociedad vasca.

En cualquier caso, el PNV se mostrará moderado, dialogante y pactista… hasta conocer el resultado mismo de las elecciones: si le son favorables, el proceso independentista está sellado en menos de un año, si le son desfavorables, mostrará al PSOE que solo es posible gobernar el País Vasco contando con nacionalistas… y el PSOE Vasco, con una componente timorata y cobarde no desdeñable (junto a otra resistencialista y, en cierto sentido, sufridora –e incluso heroica en algún momento- en tanto se ha llevado, junto con el PP, los golpes más duros de ETA y Batasuna), cederá. Con lo cual el proceso independentista se retrasará apenas un par de años más…

El gobierno débil e incapaz no va a controlar el proceso

Hace falta leer cada día la prensa y las crónicas de la situación para hacerse cargo de cómo están las cosas. La clase política –especialmente el PSOE- sigue perdida en el encanto del “doble lenguaje”: a cada cual se le dice aquello que desea oír, así se retrasa el trauma final, lo más posible y se evita la erosión de la intención de voto.

Es la política de los cobardes: angustiados por el momento en el que llegue la hora de la verdad, van retrasando la confrontación final lo máximo, acumulando un gigantesco potencial explosivo como respuesta a su cobardía. ZP es el paradigma de esta actitud y, seguramente, será su primera víctima.

El gobierno, en las actuales circunstancias, se encuentra ante un dilema: o rompe la baraja del “talante” y asume la realpolitik que dice que, con el nacionalismo el único trato es la concesión constante hasta el último capricho, o bien sigue instalado en la inopia y cree que mediante el “diálogo” puede retrasarse el drama final.

Y ese drama final se llama desmembramiento del Estado y rotura de la unidad de España. A las cosas hay que llamarlas por su nombre en lugar de utilizar eufemismos (“federalismo asimétrico”), vaguedades ya rechazadas por algunos actores (“pacto constitucional”) o, simplemente, engañando, como hizo “boboman” en “El Mundo” antes de fin de año, explicando que “todas las gestiones llevadas a cabo actualmente darán como resultado una estabilidad como España no ha conocido nunca”. Es justamente lo contrario. Y nadie puede ser tan tonto como para ignorarlo.

En el momento en que el Plan Ibarreche pase uno y otro trámite, el eje PNV-ERC va a ser más marcado: uno propone, el otro amenaza; el tercer actor, “boboman”, cede, so pena de quedarse sin empleo… Finalmente, tendremos un plan Iberreche que considere al País Vasco como “Estado Libre Asociado” (“boboman”, inefable y en babia como siempre, dirá, “es la libre voluntad de los vascos que han elegido su fórmula de unión a España”). Ese mismo día, con el Estatut de Catalunya a medio pergueñar, ERC subirá unos milímetros el listón: también Catalunya buscará la misma fórmula que tendrá todas las ventajas de la independencia, pero ninguno de sus inconvenientes. Y “boboman” cederá o Maragall y él mismo, se encontrarán apeados de su empleo…

Pero habrá un después: ¿o vamos a pensar que Valencia se conforme con su actual techo autonómico? ¿y Andalucía? ¿no piensa ya en “su” reforma del Estatuto? ¿Y Galia? ¿se va a callar Galicia, una de las “nacionalidades históricas”? El “bombero pirómano”, en lugar de certificar el fracaso del “Estado de las Autonomías” y fórmulas para reforzar la autoridad y la presencia del Estado en estos momentos en los que la Unión Europea exige priorizar los Estados sobre “las autonomías”, lo que ha hecho ha sido abrir las puertas a un debilitamiento general del Estado, no sólo por las reformas de los estatutos vasco y catalán, sino por que aquí, cada autonomía va a exigir un nuevo “café para todos”.

Prepararse para lo peor

Las cosas han llegado a tal extremo, por el aventurerismo de unos (PNV, ERC) y la omisión y las ambigüedades de los ambiguos (PSOE), que ya es difícil pensar que la situación puede volver a su cauce sin que haya damnificados o que se cierren todas estas crisis pacíficamente. Estamos cerca de un estallido de violencia sin precedentes en la historia reciente de España. Vale la pena que nos hagamos a la idea de que estamos ante un proceso a la yugoslava que puede retrasar su estallido por la cobardía y la impreparación de “boboman”, disfrazada de “talante negociador”.

Pero el retraso no hace más que acumular potencial de violencia, no diluirlo. Hace un año, a nadie le interesaba la reforma de los Estatutos Catalán y Vasco, hoy, siguen sin interesar a la población, pero sí a minorías excepcionalmente radicalizadas que no tienen, como Ibarreche, el más mínimo empacho, en confundir sus aspiraciones con la “voluntad popular”. Hace un año, la llave de ERC era pequeñita y sustituible por parte de Maragall. Hoy es grande y necesaria para “boboman”.

“Boboman” ha hecho el choque inevitable: el mismo día en que el Parlamento Vasco dio el visto bueno al proyecto soberanismo, ese mismo día, si es que la autoridad del Estado sigue existiendo, había que utilizar el Artículo 155 de la Constitución y suspender el Estatuto Vasco. O amenazar inequívocamente con hacerlo. Claro está que eso hubiera entrañado la caída del gobierno en pocas semanas y del tripartito catalán en el mismo día… Pero eso hubiera sido gobernar, mientras que lo que “boboman” y sus ministros hacen, es sentarse en la poltrona: gobernar, es elegir, comprometerse, gestionar los intereses de la totalidad de la comunidad. “Boboman” y los suyos están dando el espectáculo más patético que haya dado un gobierno en la Historia de España, haciendo de su debilidad un slogan y del “buen rollito” la sentencia de muerte de este país.

Pero llegará el día de la verdad: a alguien se le ocurrirá mantener que la historia de un país no depende de la voluntad de un bobo, ni de un grupúsculo de alucinados independentistas. A alguien se le ocurrirá jugarse su pensioncilla, su retiro, su prestigio profesional, y hablar claro, decir lo políticamente incorrecto: este “país” es un Estado que organiza las fuerzas vivas de una Nación, ese país se llama España.

En tanto que heredero de una rica historia y de un pasado ancestral que hunde sus raíces en el pasado más remoto, existen regiones y “nacionalidades”, pero no ha existido más Nación que España. No hay que discutir mucho para llegar a esa conclusión: el concepto de “Nación” es relativamente reciente, nace con la Ilustración y se coagula con las revoluciones americana y francesa. En realidad, casi todas las regiones de España han sido, en algún momento, “históricas”, pero, a partir de la abolición de las legislaciones forales, no puede pensarse en “asimetrías” a la hora de estructurar el Estado, tal como desearía Maragall, al que le horroriza que Extremadura sea considerado en la Constitución con los mismos atributos que Catalunya.

Hasta ahora no ha surgido ese estadista “suicida” que se lo juegue todo hablando con claridad y visión de Estado, diciendo NO a los nacionalismos y SI a un gran pacto por la Unidad Nacional.

El Pacto propuesto por Rajoy y rechazado por el PSOE, no es absurdo (las dos grandes fuerzas políticas se ponen de acuerdo en rechazar con su amplia mayoría cualquier reforma constitucional que suponga el desmembramiento), pero sí irreal; hay que ser más claros: decir que el PSOE está “pillado” al no disponer de mayoría absoluta, pero sí disponer de una ambición de poder, no acorde con su capacidad de gestión, ni con los resultados obtenidos el 11-M. El PSOE va a renunciar a la historia, a la unidad del Estado y a la concordia entre los españoles, a costa de mantenerse unos meses más en el machito, apoyados por ERC. Pero que no le quepa la menor duda, ni a Maragall ni a “boboman”: cuando a ERC ya no le interese la colaboración con el PSOE, lo arrojará al estercolero, de donde, por cierto, nunca debió salir, después de la primera “pasada por la izquierda” que supuso el felipismo.

Pocas veces en la historia de España se ha visto con más claridad la traición de un partido como el PSOE a nuestro pasado, a nuestra historia y a nuestro futuro. Habrá tiempo de reclamarles responsabilidades, que no lo duden. Pero lo que, desde este momento, debemos empezar a valorar es que la cuestión de la articulación del Estado va a acabar mal y, antes o después, van a oírse tiros, veremos levantarse barricadas y escucharse explosiones.

Dentro de este drama mayor, de convivencia, está bullendo otro drama del que han dado constancia las cifras de detenciones de terroristas marroquíes: el año 2004, superaron, por primera vez a las detenciones de etarras. El 2004 pasará a la historia precisamente por que el terrorismo fundamentalista marroquí ha empezado a actuar en nuestro suelo. Habrá que ver como se conjuga la crisis del aparato del Estado, el terrorismo marroquí y los 4.000.000 de inmigrantes, sobre el mismo escenario.

Si alguien es optimista y tiene motivos para el optimismo, en estos primeros días del 2004, será mejor que lo diga, por que, de lo contrario, vamos a tener todos que prepararnos para lo peor.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

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