ESTÁ A PUNTO DE APARECER: “¿GAYS? ¡NO GRACIAS!”

Publicado: Domingo, 10 de Octubre de 2004 13:33 por en CULTURA
gay.gifRedacción.- En breves días aparecerá la primera edición de “¿Gays? No gracias” de Rafael Pi, subtitulado “Todo lo que deseaba decir al movimiento gay y no había tenido ocasión”. El libro analiza las reivindicaciones y la ideología de los homosexuales, y define un nuevo “paradigma de normalidad”. Presentamos el “Credo” en el que el autor establece su posición en relación al tema. El libro será editado por PYRE y puede ser solicitado al precio de 10,- € en http://www.tiendapyre.com


“¿Gays? ¡No gracias!”
Todo lo que usted deseaba decir al movimento gay
y no había tenido ocasión.


Editorial PYRE, sl
Fecha de aparición: 30 de septiembre 2004
Pvp: 10,- €
Pedidos: pyre38@yahoo.es – administración@krisis.info



[fragmento de la Introducción]



PROPOSITO Y CREDO PARTICULAR


No hay libro sin tesis y no hay tesis sin que el autor se moje. Así que partamos de una autodefinición que disipe lo que, a estas alturas, ya deben ser pocos equívocos. Pues bien, efectivamente, tal como habían presumido desde el pie de imprenta, nos oponemos frontalmente a las reivindicaciones que el movimiento gay realiza en el momento de escribir estas líneas. Creemos que en 2004, los gays han alcanzado un razonable nivel de integración jurídica y social, más allá del cual el horizonte se vuelve problemático, no para ellos, pero si para la sociedad... Una reivindicación exagerada no es una reivindicación, es el desmadre. Con esto de las reivindicaciones gays, estamos desde hace tiempo, instalados en el desmadre.
Nuestra oposición a las reivindicaciones de lo que podríamos llamar el “movimiento gay radical” no la realizamos, precisamente, desde una postura homófoba, sino desde la defensa del derecho a nuestra libertad de expresión. Se discrepa de los argumentos de un colectivo radical organizado y se argumenta con otros razonamientos. Faltaría más. Este proceso discursivo es lo que hecho avanzar a la civilización, tanto como la invención de la rueda o de la garrota (que todo ha contribuido).


Hemos procurado racionalizar al máximo nuestras argumentaciones y evitar cualquier tendencia homofóbica y, sobre todo, se ha procurado no ofender ningún tipo de sensibilidad sexual. Los argumentos del movimiento gay, en tanto que argumentos, son contestables. Y esto es lo que hacemos en esta pequeña obra polémica.


Lo mejor para empezar es entonar el credo. Pues bien, este es mi credo sobre la materia:


Creo que el sexo y la sexualidad son algo polimorfo. Existen muchas formas de vivir el sexo y la sexualidad. Una de ellas es la opción gay.


Creo que la opción gay pertenece al dominio de lo íntimo. No me identifico con el mundo gay, ni con su concepción del erotismo, ni con sus sensibilidades. Entiendo que haya gente atraída por este tipo de relación y no voy a ser yo quien lo juzgue: en tanto que acto íntimo, pertenece al dominio de lo privado. Pero si puede resulta contestable el intento de elevar este tipo de relaciones de lo íntimo a lo público y su aspiración a equipararse con la pareja heterosexual.


Creo firmemente en los dos roles sexuales: masculino y femenino encarnados en dos tipos fisiológicos concretos: hombre y mujer, que la evolución ha adaptado física y fisiológicamente, para complementarse.


Creo que la sexualidad tiene dos funciones: el placer y la reproducción y que ambos son instintos básicos, inseparables de la condición humana. Cuando se niega el principio del placer o cuando se pierde el instinto de la perpetuación de la especie, es que existe una patología social.


Creo que en la capacidad reproductiva da la pareja heterosexual radica su diferencia y superioridad sobre la homosexual, estéril por definición


Creo que lo colectivo es superior a lo privado.


Creo que el principio del placer y como lo resuelva cada individuo, pertenece al dominio de lo privado, pero la reproducción, hasta cierto punto, tiene mucho que ver con lo público: en efecto, cuando no hay nacimientos, peligra la vida de un Estado; así pues, la paternidad y la maternidad, “hasta cierto punto”, rebasan el dominio de lo privado. Las parejas gays, obviamente, carecen de la posibilidad de la paternidad o de la maternidad. Luego son un “menos”, en relación a un “más”.


Creo que no todo lo que no encuentra lugar en ese patrón de normalidad, es “anormalidad”, sino que supone distintos niveles de distanciamiento del “estándar razonable”; más allá de un determinado punto, se alcanza la anormalidad. En el sexo no todo es admisible: determinadas prácticas y formas extremas de sexo evidencian niveles obvios de anormalidad.


Creo que hay que impedir al poder público que yazca en el lecho de los amantes; pero el Estado si tiene mucho que decir a la hora de estimular la natalidad: todo lo que hace el Estado para estimular la natalidad es bueno; cuando un Estado desconsidera la natalidad es que ahí existe un problema. Las políticas de natalidad del PP y del PSOE han sido las mismas: no han existido.


Creo que en las últimas décadas ha aumentado extraordinariamente el número de quienes han “salido del armario” y que esa proliferación no ha sido suficientemente explicado, evidenciando una anomalía y un riesgo. No se trata de condenar o apoyar, sino de reconocer el hecho y explicarlo, calibrar sus consecuencias y valorarlas.


Creo que las reivindicaciones gays relativas a la abolición de cualquier tipo de discriminación por razón de sexo son asumibles por la sociedad (y, de hecho, ya han sido asumidos y difícilmente el mundo gay podría hablar hoy de discriminación).


Creo, por el contrario, que las reivindicaciones destinadas a equiparar en derechos a las parejas homosexuales con las parejas heterosexuales son muy discutibles, especialmente en lo que se refiere a la adopción.


Creo que, tanto en el terreno de los derechos de la mujer y de los derechos de los homosexuales, ya se ha alcanzado el nivel de “normalidad”. Ir más allá de ese nivel, con “discriminaciones positivas” o leyes protectoras desmesuradas, es innecesario salvo por los partidos que aspiran a transformar de manera clientelar determinadas bolsas de votantes. Algunos sectores políticos han intentado cosificar en forma de votos al mundo gay asumiendo las reivindicaciones de los sectores más radicales.


Creo que algunas manifestaciones extremas de la cultura gay evidencian profundos desequilibrios interiores en sus exponentes y una obsesión enfermiza por la propia opción sexual.


Creo que determinadas prácticas eróticas o alteraciones físicas voluntarias evidencian tales desequilibrios.


Creo que hay que distinguir entre virilidad y machismo, entre tolerancia y homofobia, entre reivindicaciones asumibles y reivindicaciones fuera de toda medida, y para ello es preciso redefinir el estándar de ”normalidad”. En lugar de eso, la consecuencia de la “revolución sexual” iniciada en los 60 ha sido dinamitar cualquier noción de normalidad y la filtración en el curso de la confusión de propuestas razonables con reivindicaciones reprobables, derechos a la libre opción individual con obligaciones y reconocimientos por parte de la sociedad.


Creo que la madre de todas las batallas en este terreno consiste en una necesaria redefinición de un paradigma de normalidad.


Y en eso estamos.




El libro será editado por PYRE y puede ser solicitado al precio de 10,- € en http://www.tiendapyre.com. Estará disposición del público el 30 de septiembre.



© Ernesto Milà – infoKrisis – infokrisis@yahoo.es

Comentarios  Ir a formulario